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domingo, 11 de agosto de 2019

ESTEREOTIPOS CONSAGRADOS Y PÉSIMO MÉTODO DE DISCUSIÓN: ¿A DÓNDE NOS CONDUCEN? A NINGUNA PARTE…



Juan Barreto, Javier Biardeau R y Héctor Sánchez
“Ante esta filosofía, no existe nada definitivo, absoluto, consagrado; en todo pone de relieve lo que tiene de perecedero, y no deja en pie más que el proceso ininterrumpido del devenir y del perecer… Cierto es que tiene también un lado conservador, en cuanto que reconoce la legitimidad de determinadas fases sociales y de conocimiento, para su época y bajo sus circunstancias; pero nada más. El conservadurismo de este modo de concebir es relativo; su carácter revolucionario es absoluto, es lo único absoluto que deja en pie.” (F. Engels. Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana)
I.- ALGUNAS INQUIETUDES SOBRE LAS ACTITUDES SECTARIAS Y EL ORDEN PRECATEGORIAL DEL MARXISMO SOVIÉTICO:
Con el texto de Engels anteriormente referido[i] (Ojo, ¡No es una cita de autoridad!) el entrañable amigo de Marx se refería a algunos aspectos del legado de Hegel sobre el “pensamiento dialéctico”.
Comencemos por el lado del modo de concebir relativo: el aspecto conservador que reconoce la legitimidad de determinadas fases sociales y de conocimiento, para su época y bajo sus circunstancias; pero nada más.
Este lado conservador es aquel que permite construir una “regularidad de tendencia” para un determinado período histórico así como una mentalidad, perspectiva o tradición por el lado del pensamiento; lo que Marx llamó en términos muy generales en su análisis de un modo histórico de producción e intercambio como la “ley del movimiento económico de la sociedad moderna”, que también se corresponde con ciertas “figuras y formas de conciencia social”, incluyendo aquella “falsa conciencia históricamente necesaria” (Sohn-Rethel[ii]) para reproducir aquel modo de producción y reproducción de la vida (“No lo saben pero lo hacen”).
Pero hay otro aspecto que es fundamental para comprender el pensamiento dialéctico: la negatividad. Para este pensamiento no existe nada consagrado, nada definitivo, pone de relieve lo perecedero (¡Por supuesto, que también nosotros vamos a desaparecer!) y lo que deja en pie es el proceso, el devenir, el flujo, el aparecer y el desaparecer.
Es una lástima que entre todo el legado de escritos, Marx no haya podido “hacer accesible a la inteligencia humana común, en dos o tres pliegos de imprenta, lo que es racional en el método que descubrió Hegel, pero que al mismo tiempo está envuelto en misticismo”[iii].
Una cuestión supremamente profunda como ha mostrado la interminable producción de interpretaciones sobre la dialéctica en Marx y Engels, que encierra sus dificultades, laberintos y complejidades, pensamiento sobre el cual no hay que entrar sin severas precauciones y con un sano escepticismo. Un pensamiento que no confunde la negatividad con la destructividad más elemental. No es lo mismo el pensamiento dialéctico que la opinión destructiva, insidiosa, descalificadora. Allí no puede haber confusiones.
Fue así que entre aquellas herencias del método dialéctico marxiano vale la pena referirse a aquellos pasajes:
“En su forma mistificada, la dialéctica estuvo en boga en Alemania, porque parecía glorificar lo existente. En su figura racional, es escándalo y abominación para la burguesía y sus portavoces doctrinarios, porque en la intelección positiva de lo existente incluye también, al propio tiempo, la inteligencia de su negación, de su necesaria ruina; porque concibe toda forma desarrollada en el fluir de su movimiento, y por tanto sin perder de vista su lado perecedero; porque nada la hace retroceder y es, por esencia, crítica y revolucionaria.”
De modo que en todo proceso, hay una intelección positiva de lo existente, del lado conservador, de una positividad histórica en su manifestación y su esencia. Pero además, hay una figura racional que da cuenta de la inteligencia de su negación, de su necesaria ruina, sin perder de vista, su lado perecedero. Así, la dialéctica es en esencia “crítica y revolucionaria”, pero es además una “figura racional”.
Decir “crítica” implica construir las resonancias de tal palabra con la filosofía clásica alemana, no con un orden pre-categorial o pre-nocional, donde por crítica se entiende ofensa, ataque, juicio sumario o descalificación. Allí racionalidad no quiere decir insulto. En esta segunda acepción, en realidad se está intoxicando la posibilidad de un debate constructivo.
El marxismo soviético se caracterizó por la institucionalización del DIAMAT-HISMAT, institucionalizó una figura de marxismo que se convirtió en apologética de una forma de dominación estatal e institucionalizó un estilo de discusión que intento partir de la llamada “crítica y la autocrítica”, pero derivo en una retórica caracterizada por la proyección de juicios y estereotipos negativos, por la acusación sumaria (a modo de juicio fantaseado, actitudes de policías de pensamiento, de fiscales imaginario, con cargos vagos, indeterminados, sin respaldos ni evidencias) y la denostación (Injuria-insulto-descalificación). Esto último es en realidad la degeneración burocrática y sectaria del pensamiento dialéctico.
Fue la subcultura estalinista, con su mentalidad paranoico-agresiva en el plano de las disposiciones afectivas, con su actitud persecutoria en el plano político hacia el desacuerdo y contra lo que el marxista venezolano J.R. Núñez Tenorio[iv] reconoció como cualidad indispensable de una organización revolucionaria con proyección de futuro: el “fuero de disidencia”, la que instaló un dispositivo de disciplina y control que marco profundamente el cuerpo y la subjetividad de determinado patrón de militancia de izquierda troquelada por el sectarismo:
“La unidad democrática entre la práctica y la teoría, entre la voluntad y la conciencia, entre la libre discusión y la acción consciente en común no excluye sino que presupone el derecho a la divergencia, el fuero de la disidencia, los derechos de las minorías miembros individuales en el seno de la organización. Un determinado acuerdo de la dirección sin oposición no es, en realidad, un acuerdo. Las conclusiones nacen de la polémica. El consenso se obtiene a partir del debate. Una línea unilateral de la dirección, sin presencia de las ideas opuestas, forma robots, máquinas, siervos en la base; pero no educa, ni forma una conciencia crítica, creadora e independiente, que necesitamos para fraguar un potente movimiento político.” (Estrategia y Táctica)
Salir de la subcultura del estalinismo y del sectarismo significa aceptar de una vez por todas el “fuero de la disidencia”: Nadie podrá ser sancionado ni juzgado por asumir  opiniones contrarias a la dirección y/o mayoría. No habrá delito de ideas, ni de pensamiento; menos aun de conciencia en nuestro movimiento. Mucho crecerían las tendencias de izquierda si dejaran atrás cualquier atavismo o arcaísmo ideológico basado en actitudes paranoicas y persecutorias sobre quienes opinan de manera distinta.
La subcultura del “falso debate” de un segmento de izquierda sectaria, doctrinaria, que perdió el sentido de la reflexión y la auto-reflexión crítica cuando se habla del método de la “crítica y la autocrítica”, es precisamente el mejor camino para no lograr nada constructivo, ni propositivo ni fecundo, sino que introduce entropía, provocación y distorsiones en la comunicación política
Habría que comenzar por aquella sentencia que reza: aquel que comienza un debate con el juicio sumario y descalificador, en realidad logra descalificarse a sí mismo, se declara incompetente para el debate, para una polémica fecunda.
Aquel marxismo soviético significó una “Filosofía de y para un determinado Estado político” (Marcuse[v] dixit), un contrasentido en los términos “críticos y revolucionarios” defendidos por Marx y Engels. Allí podemos establecer el arco que va de la promesa, pasando por la degeneración a la traición, del entusiasmo-esperanza al incumplimiento, y finalmente, a la desfiguración del proyecto político liberador.
Todavía hoy, podemos constatar que hay tendencias que repiten el dogma: el marxismo es la unidad del “materialismo histórico” y del “materialismo dialéctico”. A eso lo llamamos marxismo fósil. No compartimos la gran mayoría de los presupuestos de tal tradición de interpretación. Tampoco compartimos muchos de los estereotipos y fraseologías que se derivan de tales planteamientos cuando son parte de un marxismo-mito, de un marxismo burocrático o del marxismo sectario. En pocas palabras, tales figuras del marxismo no son parte de nuestra perspectiva, si se prefiere, de nuestra orientación paradigmática.
De modo que si es desde este lugar ideológico de enunciación desde donde viene la crítica, pues hay poco que desarrollar como voluntad constructiva y propositiva. Con esa vertiente del marxismo sectario se llega al callejón sin salida de una fraseología que enmascara una agresividad mal tramitada, no sublimada por la vía, repetimos de la unidad de la teoría y la praxis desde el despliegue de una práctica teórica que recupera a fondo el sentido de la reflexión, la auto-reflexión y la elucidación conceptual, territorializando una comunidad contra-hegemónica de comunicación.
II.- LAS IDEAS-FUERZAS, NO LOS INSULTOS, ES LO QUE QUEREMOS DEBATIR:
Vale la pena, reiterar elementos centrales de nuestro texto ante los cuestionamientos genéricos (cuestionamientos a la carta, que no enfocan los tópicos específicos), ante la puesta en escena de fraseologías estereotipadas, ante el uso de las viejas denostaciones de la jerga de las ortodoxias (el par “revisionismo-reformismo” es sólo uno de ellos), e insistir en el llamado a una profunda reflexión y auto-reflexión crítica para esbozar en lo inmediato una solución política democrática, constitucional, soberana, pacífica y electoral; y en lo mediato un franco esfuerzo para reagrupar y reimpulsar iniciativas políticas con un mapa de avance político y de conquistas sociales, que contrastarían con la enorme regresión histórica que viene hundiendo al país, en un cuadro geopolítico internacional de obvias desventajas, debilidades y amenazas.
Sin embargo, quisiéramos resumir aquellos párrafos de algunos textos (intentando sortear la trampa de los insultos y los juicios sumarios) donde se nos menciona directa o indirectamente para reconstruir elementos de tal crítica, subrayando aquellas articulaciones en el discurso que dan cuenta de los supuestos e implicaciones del “sujeto-agente de la crítica” referida:
·         “Celebramos el esfuerzo de Juan Barreto, Javier Biardeau y Héctor Sánchez, https://www.aporrea.org/ideologia/a281101.html), por escribir su propia historia, sin pretensiones proselitistas, más bien con la disposición de dar cuenta de los errores cometidos y la plena disposición de corregir y enmendar rumbos.”[vi]
Comentario: Postulamos la necesidad de una nueva disposición del cuerpo y la palabra para la reflexión y la auto-reflexión crítica, incluso aceptando como válidos los cuestionamientos contemporáneos a la filosofía del sujeto cartesiano y a la filosofía de la conciencia. La puesta en discurso de los hechos históricos, colocan en escena claves subjetivas y códigos pertenecientes a redes semióticas de las cuales hay que hacerse cargo. Si los interpretes de nuestro discurso montan allí su propia escena imaginaria, su propio juego de roles es un asunto que compete a los intérpretes. Nosotros sabemos cuál “juego de lenguaje” no queremos jugar, y dejamos para otros ese escenario de fiscales, imputados, crímenes y castigos.
·         “Pero resulta de mayor importancia para Juan Barreto, Javier Biardeau y Héctor Sánchez, realizar esfuerzos por encontrarse nuevamente con su historia y con los planteamientos políticos que le dieron origen. Planteamientos y principios que fueron abandonados en un momento determinado. En efecto, los hechos nos demuestran que los autores del mencionado ensayo, en un momento dado, dejaron de pertenecer a la Izquierda Venezolana al servicio de los trabajadores y el pueblo, para convertirse en unos militantes reformistas que manejan un lenguaje radical.”
Comentario: Nosotros le pedimos muy respetuosamente al “sujeto-agente de la crítica” que aporte elementos factuales, evidencia disponible que soporten sus afirmaciones: ¿Cuáles hechos le demuestran que dejamos de pertenecer, que abandonamos planteamientos y principios, que somos militantes reformistas que manejan un lenguaje radical? ¿Puede hacerlos explícitos, puede probar su afirmación, realizada en la arcaica clave retórica de la acusación-denostación? Esperaremos…
·         “Juan Barreto, Javier Biardeau y Héctor Sánchez pueden ayudar mucho en este sentido si lograran superar los cuarenta o más años de reformismo y desarme ideológico, que explica en buena parte las derrotas sufridas por nosotros y el movimiento revolucionario en su conjunto.”
Comentario: ¿A que hace referencia el sujeto de la crítica cuando habla de “desarme ideológico” y “reformismo”? ¿Puede aclarar tales conceptos y juicios? Esperaremos…
·         “El trabajo aquí plasmado ha sido exigente. Juan Barreto, Javier Biardeau y Héctor Sánchez lo han desarrollado en medio de una coyuntura compleja y difícil. Coyuntura en la que los trabajadores y otros sectores del pueblo venezolano nos hemos planteado, con nuestra fuerza, la lucha por el poder político y la derrota definitiva del modelo neoliberal, impulsada por la oligarquía financiera internacional y sus aliados en el país: PSUV-Madurismo-Oposición pitiyanki.”
Comentario: ¿Podría extenderse y profundizar el sujeto-agente de la crítica en su caracterización del modelo neoliberal impulsado por la oligarquía financiera internacional, así como como la caracterización de su relación de alianza con el PSUV-Madurismo?
·         “Pretendemos esbozar una propuesta preliminar para la elaboración de los elementos fundamentales que debería guiar este mensaje abierto a las organizaciones, personalidades e independientes progresistas de la izquierda venezolana por parte de Juan Barreto, Javier Biardeau y Héctor Sánchez. https://www.aporrea.org/ideologia/a281101.html   No hay evidencias de que esa discusión se haya producido en todo el país, pero tenemos la respuesta que prácticamente ya comienza a vislumbrarse en las contradicciones que afloran en la consciencia de unos cuantos aislados en la investigación libresca y convertidos en eruditos sin fuerza transformadora.”[vii]
Comentario: Si el sujeto-agente de la crítica tiene la respuesta, pues vale la pena detenerse a analizar en detalle como en una serie de artículos publicados en años anteriores (ver cita[viii], fechas), sin referencia directa alguna con nuestros planteamientos,  que aquí referimos, repiten insistentemente de manera literal, aunque variando el orden y composición de las proposiciones, empleándolas de modo genérico y categórico.
En pocas palabras, el sujeto-agente de la crítica aplica un recetario elaborado en variadas circunstancias y contextos para aplicarlo directamente a nuestra propuesta de debate. Se trataría posiblemente de una crítica en formato de cartilla, realizada contra cualquiera y en cualquier contexto, de manera genérica y sin especificidad, una suerte de corte y pega donde se desdibujan tópicos de discusión, elaboraciones sustantivas y cuestiones metodológicas de vasto alcance. Frente a tal táctica de signos, lo que pretende aparentemente  el sujeto de la crítica no es apuntar a nuestros enunciados y proposiciones, sino utilizarlos como pretexto para poner sobre la mesa los suyos. Nosotros cuestionamos a fondo la microfísica de las figuras de la violencia simbólica (Los textos del  maestro Pierre Bourdieu sobre este tema están disponibles).
·         “En primer lugar, la invitación se nos plantea en un período histórico en que Venezuela se encuentra asediada por la dominación burguesa imperialista y sus factores internos de poder; es decir, la proposición se desprendió de las tareas tácticas y estratégicas de cualquier planteamiento programático de lucha revolucionaria y pone en evidencia tan sólo su contenido visceral anti-gobierno madurista y su gabinete.
·         “En segundo lugar, la invitación coincide con la estrategia desarrollada por los factores internos de poder, pero en la voz de unos interlocutores de la izquierda venezolana pone en evidencia la estrategia para la desmoralización política y, fundamentalmente, dirigida a la toma de la iniciativa de una corriente fraccional-liquidadora.”
Comentario: aquí entramos a los señalamientos políticos del “sujeto-agente de la crítica”, donde reitera una suerte de juicio sumario sobre una presunta “estrategia para la desmoralización política” por parte de una “corriente fraccional-liquidadora”. No entendemos a cabalidad el juicio de aquel sujeto-agente que en párrafos anteriores señala: “Coyuntura en la que los trabajadores y otros sectores del pueblo venezolano nos hemos planteado, con nuestra fuerza, la lucha por el poder político y la derrota definitiva del modelo neoliberal, impulsada por la oligarquía financiera internacional y sus aliados en el país: PSUV-Madurismo-Oposición pitiyanki”, pero al mismo tiempo nos acusa de enunciado que “pone en evidencia tan sólo su contenido visceral anti-gobierno madurista y su gabinete.” Aquí queda en evidencia un desarreglo en la composición argumentativa: ¿Quién efectivamente hace una crítica visceral anti-gobierno madurista y su gabinete? Nuestra crítica no puede confundirse con una “actitud anti-gobiernera”. Todo lo contrario, nuestra crítica es sobre la direccionalidad, contenido y alcance de determinadas líneas políticas, sobre determinadas medidas, decisiones, orientaciones y acciones políticas.
Repetimos. Llama la atención que nos acuse de “contenido visceral anti-gobierno madurista y su gabinete” cuando en párrafos anteriores señala literalmente que “…nos hemos planteado, con nuestra fuerza, la lucha por el poder político y la derrota definitiva del modelo neoliberal, impulsada por la oligarquía financiera internacional y sus aliados en el país: PSUV-Madurismo-Oposición pitiyanki”.
En este tema hay que aclarar posicionamientos por parte del sujeto-agente de la crítica. ¿Dónde está posicionado efectivamente el sujeto-agente que hace la crítica?
·         “Asimismo, la dificultad de armar un proyecto político para el país y ser una fuerza intransigente, fresca y beligerante, en los siguientes términos: Ser percibida por amplios e importantes sectores como una opción realmente diferenciada del continuismo hegemónico burocrático PSUV-Madurismo; que no se asemeje, ni quiera parecerse a la oposición pitiyanki.”
Comentario: ¿Pudiera aclarar el sujeto-agente de la crítica a qué se refiere con una “opción realmente diferenciada del continuismo hegemónico PSUV-Madurismo, y que no se asemeje a la oposición pitiyanki? ¿Puede desarrollar tales ideas? El sujeto-agente de la crítica habla de “continuismo hegemónico burocrático”. Queremos preguntar: ¿Efectivamente se reconoce en tales palabras el sujeto-agente de la crítica? Esperamos una profundización sobre lo que denomina “continuismo hegemónico burocrático”. Desde nuestro punto de vista esa frase reporta un gigantesco sinsentido teórico, pues para nosotros cualquier figura de continuismo burocrático carece de hegemonía, carece de convencimiento, de liderazgo intelectual, moral y político, carece de capacidad para articular una voluntad colectiva nacional-popular…
Consideramos que el debate puede enriquecerse y avanzar en la medida en que sean clarificados puntos de partida, presupuestos, ideas, caracterizaciones, juicios que en una primera aproximación no podemos sino calificarlas como prejuicios y argumentos sin sustento efectivo, sin respaldo y con una predisposición muy distinta a una polémica constructiva, que es lo que estamos proponiendo a fondo.
El estilo retórico acusativo y descalificador aparece como bloqueo de la polémica fecunda. Es necesario denunciarlo y superarlo como método de controversia, debate y logro de avances en el terreno de las ideas.
III.- NUESTRA APUESTA POLITICA:
Nuestra apuesta política está direccionada con meridiana claridad:  una lucha por recuperar en las actuales circunstancias las condiciones mínimas necesarias para hacer viable una política democrática, patriótica, popular, junto a la exigencia indeclinable de una agenda de emergencia económica, social y ambiental, para superar la extraordinaria crisis histórica que afecta a nuestro pueblo-nación.
Reclamamos de un Gobierno que se adjetiva como “popular y progresista”, que asuma a fondo una línea de actuación y decisión cuya direccionalidad, contenido y alcance no sea la destrucción de las condiciones de existencia material y simbólica del pueblo-nación, ni la regresión-conculcación de derechos, garantías y conquistas democráticas para el ejercicio de la acción política.
Esa apuesta la hacemos desde el terreno de la izquierda, que para nosotros es la lucha por mayores espacios de libertad y liberación social reales para todos y todas, en un marco de cuestionamiento radical de los vigentes sistemas de dominación, desigualdad y exclusión.
Frente a esta situación hay una clara posición de deslinde y desacuerdo, no por una actitud caprichosa o arbitraria, sino porque la consideramos correlacionada con una combinación de actitudes políticas presentes tanto por en las experiencias históricas del nacional-populismo autoritario, como en las figuras del socialismo burocrático real, sedimentando una suerte de patrimonialismo despótico como “mentalidad y práctica de gobierno”.
La crítica al actual gobierno la hacemos no desde “un club privado, desde unos muros infranqueables, aunque fueran imaginarios, con todas las facilidades a su alcance”, sino de la propia condición existencial de las capas medias empobrecidas y el pueblo trabajador, desde las bases sociales del proceso bolivariano que acompañaron críticamente la conducción política del Comandante Chávez, que hoy experimentan en su “buen sentido” gramsciano, un franco descontento con la vigente situación económica, social y política.
No compartimos la estructura de sentimientos ni percepciones de los ex chavistas. Las respetamos aunque no la compartimos. Mucho menos de los segmentos de los ya mineralizados anti-chavistas.
Quizás lo que molesta es que reivindicamos el terreno de izquierda para aportar a una reconstrucción del tablero democrático, constitucional y patriótico para salir de la crisis. Quizás lo que molesta es que llamamos a la no intervención, pero también le decimos no al hambre, ni seguir siendo cómplices silentes de la destrucción de las conquistas sociales y políticas del período político de Hugo Chávez.
En contraste, llamamos a un profundo programa de investigación-acción transformadora de carácter colectivo, que actualicen sus métodos de interpretación, elaboración y construcción de una “teoría de síntesis” sobre el específico y particular carácter de nuestra realidad nacional como totalización histórica, en sus diferentes aspectos, ámbitos, áreas y esferas de la vida social.
Tal teoría de síntesis no niega dialogar polemicamente, y asimilar críticamente los aportes de las tradiciones del “marxismo crítico”. Si a eso lo llaman revisionismo, reformismo o lenguaje radical de una política reformista, en realidad nos parece una simple adjetivación estereotipada desde la vieja tradición del “marxismo-leninismo ortodoxo”. Citemos:
 “La pretensión científica del marxismo se encuentra […] en absoluta contraposición con cualquier forma de religiosidad, con cualquier dogmatismo, con cualquier “fe ciega” en personas o ideas, con cualquier fanatismo. Por su propia naturaleza…el marxismo es abierto, crítico, permanentemente dubitativo, también en relación consigo mismo”.[ix] (Mandel-Agonoli dixit)
Y también nos parece sugerente la siguiente reflexión:
“El marxismo ha sido, y a su manera continua siendo, la teoría crítica de la sociedad. No obstante, después de él, e incluso tal vez antes, han existido otras. El florecimiento de «miles de marxismos», la expresión pertenece a Immanuel Wallerstein (1998), que tuvo lugar a partir de la segunda mitad de la década de 1950 como consecuencia del comienzo del «fin del marxismo-leninismo» y la merma de las esperanzas depositadas en un único y «verdadero marxismo» (Tosel, 2008), ha dado paso, recientemente, al surgimiento de nuevas teorías críticas. Hijas de la llamada nueva izquierda, herederas directas del fenómeno más amplio del marxismo occidental y el quiebre suscitado entre la teoría y la práctica que aconteció en el contexto del Termidor estalinista, en términos generales constituyen ellas un producto de la derrota de la política radical y el pensamiento emancipatorio. Se trata, por consiguiente, de teorías de la derrota, esto es, teorías determinadas por y que se despliegan a partir de la experiencia de la derrota.”[x]
Lo decimos sin ambigüedades: lo que está en riesgo de desaparecer por un profundo desgaste, derrota y abandono es la línea política iniciada con fuerza por Chávez a partir del año 2004, es el proyecto de una nueva sociedad democrática participativa, protagónica, con justicia social e inclusión, claramente establecido en el preámbulo de la Constitución de 1999, cuyo horizonte fue clara y conjuntamente: anti-neoliberal, anti-imperial y anti-capitalista.
La revolución democrática que implicaba el pasaje de transformaciones anti-neoliberales al logro de mayores márgenes de autodeterminación, independencia y profundas transformaciones sociales de avanzada, para construir nuevas figuras de una democracia socialista han sido truncadas, hasta el punto en que hoy la agenda de luchas debe necesariamente replantear banderas patrióticas, democráticas y populares, incluyendo un Programa Mínimo Democrático de Independencia política, Restitución Constitucional y Justicia social.
Ciertamente, todo programa mínimo comporta tareas políticas y un sistema de alianzas  sociales y políticas, tanto tácticas como estratégicas, que conllevan líneas organizativas y líneas de trabajo político con los sujetos-movimientos de la transformación social a corto, mediano y largo plazo.
El sistema de alianzas también depende de tareas inmediatas y mediatas, hasta llegar a tareas políticas manifiestas inmediatamente o intermedias, con la finalidad de alcanzar objetivos terminales.  
No tenemos ningún problema en identificar afinidades y coincidencias tácticas con todos aquellos sectores, movimientos sociales, individualidades y factores políticos que permitan avanzar desde la “unidad de acción y la democracia consensual-deliberativa”, para pasar desde la situación existente a una situación-objetivo, con sus estaciones y plazos.
Tal situación objetivo no se alcanza decretando estadios ideales con estridencia demagógica (democracia directa, poder popular, superación del Estado y la sociedad burguesa), sino que es definida en un espacio de fases con variadas trayectorias, con variantes y determinantes que condicionan el paso de tal “programa mínimo” al “programa máximo”.
Perder de vista trayectorias, estaciones, acumulación de fuerzas, compromisos de acción, plazos y territorios es asumir un lenguaje radical con una política impotente.  Es preciso recuperar la senda perdida desde una auténtica democracia protagónica con deliberación, crítica, consulta permanente y participación del bloque social subalterno y el pueblo trabajador.
Tales metas no serán alcanzadas a partir de un viraje de la línea política hacia contenidos populistas autoritarios y de derecha económica. No se puede construir una sociedad justa y democrática, con injusticia y autoritarismo. Los medios, modos, métodos y estilos prefiguran los fines, objetivos y metas.
En tal contexto, nosotros apostamos a una renovación radical de las izquierdas venezolanas, de las corrientes nacional-populares de izquierda, de cara a una multitud mundializada y por una secuencia de acontecimientos de democracia absoluta. Eso significa recuperar el internacionalismo de las luchas de los movimientos sociales y políticos desde abajo, y no la coordinación y mando administrativo desde arriba, cuya política es simplemente de defensa-resistencia de gobiernos; y no de movilización, protagonismo y decisión de los pueblos.
El proceso popular constituyente y la revolución bolivariana han sido componentes entrelazados, con sus mareas de avance, estancamiento, reflujo y retroceso. Actualmente, estamos en una fase de regresión histórica lo cual requiere un salto cualitativo del momento de articulación orgánico-subjetivo (liderazgo-organización-estrategia-táctica).
Allí pueden confluir tanto individualidades, corrientes, movimientos sociales y factores políticos, para salir del estancamiento destructivo, a partir de un diseño organizativo mucho más eficaz y unificado que el frentismo electoral, y mucho más flexible y dinámico, que un mando burocrático-centralizado.
En tales circunstancias, para nosotros es vital confluir en las actuales circunstancias en un programa mínimo de carácter patriótico, democrático y popular.
El “Socialismo del siglo XXI” fue el horizonte de una radicalización democrática actualmente confiscada. Actualmente, bajo la cobertura de las consignas anti-imperialistas se aplican medidas económicas con supuestos neoliberales, que afecta directa y negativamente las condiciones de existencia social (el salario es solo uno de los elementos) y potencia política del pueblo trabajador.
Insistimos, todavía para las izquierdas Venezolanas, la pérdida física de Chávez es un asunto a tramitar en el terreno de las ideas y valores sustantivos. Cabría un debate sobre el “Legado de Chávez” desde las perspectivas de izquierda realmente existentes. Un debate constructivo sobre tal “herencia” en clave de una teoría de síntesis, línea política, estrategia, táctica, planes operacionales y tareas políticas.
Estamos hablando de la orfandad de ideas-fuerza, de directrices emanadas de un auténtico esfuerzo colectivo y participativo  para el “análisis concreto de una situación concreta”, con polémica constructiva y con lo que el viejo J. R. Núñez Tenorio llamó el “fuero de disidencia”, sin centralismo burocrático ni disciplina castradora ni regimentación policial-administrativa.
Ante una gigantesca encrucijada de crisis orgánica de hegemonía, de recomposiciones imperiales y del cuadro económico-social, hay que poner toda la tradición del pensamiento de izquierda sobre la mesa de discusión, sin censuras, inhibiciones, miedos y desesperanzas.
¿Para reproducir la gramática de sentido y la lógica de las necesidades-demandas-aspiraciones de ideologías, modelos, proposiciones, prácticas y consignas extranjeras?
En absoluto. Es hora de situar en la particularidad de los antagonismos, contradicciones y conflictos propios de la sociedad venezolana, el gigantesco contraste entre algunos referentes generales (y su batería de estereotipos), frente a la necesidad de una política que traduce una “teoría de síntesis” (la lógica específica del objeto específico) en tácticas efectivamente subsumidas y dirigidas desde una “estrategia política de transformación”, cuyo eje fundamental reside poner en conexión inmediata con las necesidades sentidas, aspiraciones y potencia política del pueblo trabajador y del bloque social subalterno.
Otra política sería continuar con el desgaste cada vez más acelerado y la entrega a pedazos de las conquistas históricas que aquel flujo de ascenso democrático, patriótico y popular parecía consolidar, representando algunos de los más vigorosos momentos del proceso bolivariano.
Ciertamente, toda crisis orgánica es una crisis de dirección política. No asumirla implica el riesgo de profundizar en las coordenadas de una “revolución pasiva”, antesala indispensable de cualquier escenario de Termidor, que hoy oscila entre un transformismo interno y una entrega total a la condición de un protectorado neocolonial vía intervención Norteamericana.
Apoyaremos todos los escenarios en los cuáles la decisión política fundamental pase por el protagonismo y participación directa del pueblo con nuestras coordenadas de acción política: solución constitucional, soberana, democrática, electoral y pacífica, a partir de un programa mínimo democrático, patriótico, popular basado en una agenda inmediata por la recuperación de las condiciones de reconstrucción económica e irrenunciables contenidos de justicia social. Para nosotros es ese el criterio estratégico diferenciador de la Gran Política y la pequeña política. ¡Que cada quien asuma sus responsabilidades!



Notas:

[i] . Engels. Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana https://www.marxists.org/espanol/m-e/1880s/feuer/4.htm

[ii] La crítica materialista de Sohn-Rethel o “No lo saben, pero lo hacen” https://herramienta.com.ar/articulo.php?id=2152

[iii] Marx-Engels: Escritos varios sobre la dialéctica.

[iv] José Rafael Núñez Tenorio: Estrategia y táctica. ¿Cómo hacer? ¿Cuál es la salida? https://vipservinformaticos.wixsite.com/editorial/estrategia-y-tactica

[vi] Servando Marín Lista: Izquierda Venezolana: respuestas a Juan Barreto, Javier Biardeau y Héctor Sánchez. (6-8-2019: https://www.aporrea.org/ideologia/a281148.html)

[vii] Servando Marín Lista: ¡Juan Barreto, Javier Biardeau y Héctor Sánchez están condenados a desaparecer! (8-8-2019: https://www.aporrea.org/actualidad/a281186.html)

[viii] Servando Marín Lista: ¡Hay que establecer si se va hacia una transformación revolucionaria o hacia variantes del capitalismo! (23-7-2018:  https://www.aporrea.org/ideologia/a266751.html),
Unos partidos así existen ¡El PSUV no es una organización revolucionaria! (8-8-2018: https://www.aporrea.org/actualidad/a266064.html), ¡La izquierda venezolana está ausente de un proyecto político liberador!( 9-07-2018: https://www.aporrea.org/ideologia/a266126.html), ¡La implosión del chavismo disidente! (17-08-2018: https://www.aporrea.org/actualidad/a267942.html),

[ix] MANDEL, E. y AGNOLI, J. (1982). Marxismo abierto. Una conversación sobre dogmas, ortodoxia
y la herejía de la realidad. Barcelona: Crítica.

[x] Mil (y un) marxismos: Crisis y nuevos comienzos de la crítica. Santiago Roggerone. http://bdigital.uncu.edu.ar/objetos_digitales/10131/04-resc-18-roggerone.pdf


miércoles, 20 de marzo de 2019

¿Y POR DÓNDE COMENZAR? ¡POR EL DESEO DE LIBERTAD E INDEPENDENCIA! ETIENNE DE LA BOITIÉ EN CLAVE DE IZQUIERDA Y PROCESO BOLIVARIANO.


Javier Biardeau R.


“Sin embargo, si un país no consintiera dejarse caer en la servidumbre, el tirano se desmoronaría por sí solo, sin que haya que luchar contra él, ni defenderse de él. La cuestión no reside en quitarle nada, sino tan sólo en no darle nada.” Etienne de la Boétie

Hay quienes señalan que los comienzos pueden generar la apariencia de una arbitrariedad. El método de exposición pareciera ir a contravía del método de investigación. Sin embargo, hablamos de puntos de partida porque queremos establecer bases y principios para un debate político abierto con implicaciones.
I.- El peligro de enajenar la Independencia:
En la presente coyuntura, son tan graves las implicaciones de ceder ante la posibilidad de enajenar las ideas mismas de Independencia, Autodeterminación y Soberanía, que comenzamos en un reciente texto (1) por citar el art. 1 de la Constitución Política del Estado Venezolano. Aquí volvemos a reiterarlo:
“Artículo 1. La República Bolivariana de Venezuela es irrevocablemente libre e independiente y fundamenta su patrimonio moral y sus valores de libertad, igualdad, justicia y paz internacional en la doctrina de Simón Bolívar, el Libertador.
Son derechos irrenunciables de la Nación la independencia, la libertad, la soberanía, la inmunidad, la integridad territorial y la autodeterminación nacional.”
Ahora bien, el primer problema de fondo es poner en riesgo la existencia misma del Estado Venezolano (que pudiera incluso llevarnos a la necesidad de atravesar críticamente tal mediación política).
Pero además hay algo todavía más profundo: lo que está en severo riesgo es la existencia misma de la Nación y de la sociedad venezolana como Comunidad Política. Si perdemos de vista el terreno constitutivo de la comunidad política definida como una sociedad democrática, participativa y protagónica, multiétnica y pluricultural, con pluralismo político, fundamentada en una visión principista y progresiva de los derechos humanos como fundamento de la convivencia democrática y de la paz social, estamos perdiendo mucho más que una forma de Estado.
Hay quienes suponen que los pueblos, las sociedades, los grupos humanos, solo pueden obtener una figura de representación y existencia política si solo adoptan la forma de Estados soberanos.
Sin embargo, por los momentos y dado el carácter del sistema histórico internacional de poder en el que nos movemos: de su metabolismo social y político como sistema mundo moderno-colonial capitalista, conviene no perder de vista que las comunidades políticas requieren de la mediación del Estado para reclamar su derecho a la existencia social, para defenderse de las ambiciones de otros Estados que pretenden conquistar, “depredar” o disolver a otros Estados, pueblos y naciones, para ejercer el control sobre territorios, recursos, poblaciones e instituciones.
En una primer texto intentamos despejar la incógnita de algunas razones y pasiones que llevaron a nuestro Libertador Simón Bolívar, a elegir entre los diversos “espíritus de la leyes” para organizar el Poder del Estado, al que correspondería el Gobierno Republicano. De allí la importancia fundacional del Discurso de Angostura(2). Esto nos lleva a preguntarnos:
¿Y por qué no una Monarquía, y por qué no un Despotismo, y por qué no permanecer como una colonia de ultramar, y por qué no convertirnos es un simple “patio trasero” bajo la convencional teoría de los líderes políticos de los EE.UU?
En 1811, en Venezuela se estableció una “decisión política fundamental”, que pasó a formar parte no de la voluntad de Uno, sino de la voluntad política de los miembros de la Junta Patriótica, cuando fue más allá de los discursos, representaciones e imaginarios iniciales (y oficiales) sobre el 19 de abril de 1810: escogimos ser una República Independiente y Soberana.
Es decir, se trató de una decisión política de un cuerpo colectivo para dar bases a la edificación de una comunidad política, lo cual implicaba toda una lógica de identificación política en el cuadro de una sociedad abigarrada cruzada por diversos conflictos: sociales, étnicos, culturales, económicos y políticos(3); y desde tal cuadro histórico, afrontar la construcción de una identidad política como quedó parcialmente expresado en la Carta de Jamaica. 
Lo que observamos hoy día, bajo la actuación del juego de actores políticos y sociales predominantes, es la declinación y el deslave (en algunos sectores del país) de tal lógica de identificación, aparentemente presentando un cartel que dicta: ¡Se solicita Libertador Extranjero!
En nombre hoy de una particular visión del proceso de Globalización, de una particular visión del “concierto de las naciones libres”, o de una particular visión de la disputa geopolítica, se está siendo capaz de ir legitimando y sedimentando una narrativa y un imaginario en la cual los asuntos políticos internos de la Sociedad Venezolana sólo pueden y tienen que ser decididos por otros Estados, reinstalando una suerte de remix de la Guerra Fría sin “campo socialista” y escenarios con opciones militares de intervención militar extranjera.
De este modo aparece una internacionalización del conflicto político interno venezolano fuera del marco de la resolución pacífica de controversias establecida en el derecho internacional público, así como en la Carta de las Naciones Unidas. Como si no fuera grave ya cualquier estrategia de injerencia política y económica encubierta con fines de desestabilización, ahora se habla abiertamente de opciones militares con total cinismo. Y lo peor, sectores enteros de la sociedad venezolano van asimilando la legitimidad de una intervención de semejante naturaleza.
De allí la importancia de volver a citar algunas palabras del Discurso de Simón Bolívar en el Congreso de Angostura en 1819:
“Las reliquias de la dominación Española permanecerán largo tiempo antes que lleguemos a anonadarlas: el contagio del Despotismo ha impregnado nuestra atmósfera, y ni el fuego de la guerra, ni el específico de nuestras saludables Leyes, han purificado el aire que respiramos. Nuestras manos ya están libres, y todavía nuestros corazones padecen de las dolencias de la servidumbre. El hombre, al perder la Libertad, decía Homero, pierde la mitad de su espíritu”.
¿Acaso nuestras mentes, cuerpos y corazones ya están libres? ¿O todavía padecen de las dolencias de la servidumbre hacia el Despotismo y/o el Colonialismo?
II.- Liberarse del Coloniaje, liberarse del Despotismo:
Doble tarea pendiente: 1) Liberación del coloniaje (mental y político) con cualquier centro de poder extranjero, 2) Liberación del despotismo como fórmula política de organización del Estado en sus relaciones y mediaciones con la comunidad política y la sociedad, con el pueblo y la Nación.
Hoy sabemos que el coloniaje presenta múltiples atributos y expresiones, o para decirlo de otro modo, presenta variadas “sustancias y formas del contenido” conjuntamente con determinadas “sustancias y formas de la expresión”. Es contenido (mundo de las prácticas y de la experiencia) y expresión (mundo del discurso y de los códigos).
Quizás hoy el colonialismo económico y político se ha transfigurado, en primer lugar, como relación de dependencia económica e intercambio desigual; y en segundo lugar, como reconocimiento político formal.
Sin embargo el coloniaje está arraigado, se ha sedimentado en profundos modos de articulación-combinación de los agenciamientos, dispositivos y aparatos que intervienen en la configuración de nuestra experiencia e intimidad, y de nuestra modo de representarla mediante el discurso, con base a un inconsciente político-social (Extimidad) que ha dado lugar no sólo a un discurso-lazo capitalista global, sino a un tipo muy débil y acomodaticio de discurso-lazo democrático-representativo, que está atravesado por múltiples espacios de naturalización de la centralidad de viejas figuras del Leviatán (“Pues a los muchos les destina no poder gobernarse, mientras a los pocos les destina naturalmente que gobiernen”).
III.- Los manuales de la guerra fría como obstáculos e inercias con las cuáles hay que romper:
Quizás nada sea problemático hoy que levantar las banderas de la democracia participativa y protagónica y de una revolución democrática permanente en una polarización que pretende colocar las viejas opciones de la guerra fría: O democracia representativa vaciada de protagonismo popular o “democracia popular de partido único”. O la democracia made in USA(4) o la democracia de catecismos de “marxismo soviético”.
Desde la naturalización de la existencia misma del Estado (la consigna-Hobbes) hasta llegar a la naturalización de cualquier “estado de excepción y de seguridad” (razones de Estado), hasta pasar por los extremos del “Terrorismo de Estado”, actualmente se naturaliza la suspensión y reversión indefinida de los derechos históricamente conquistados de las personas, grupos, comunidades y pueblos en sus luchas por democratizar el poder. De este modo, el Estado de excepción se ha hecho Regla.
Los términos: Tiranía, Dictadura, Autocracia, Pos-democracia comienzan a ser ofertas de sentido en aras de la “tranquilidad pública” y el “funcionamiento eficiente” del metabolismo social hegemónico.
Incluso en este terreno, el socialismo burocrático real funcionó históricamente para legitimar una determinada estructura de mando-autoridad-coerción del Capitalismo de Estado (Bettelheim dixit), en el contexto de una cada vez más internacionalizada estructuración del capitalismo mundial integrado con sus flujos de valorización-acumulación de plus-valores transnacionales.
Es en este último contexto donde aún se debaten los ritornelos sobre “socialismos en un solo país”, “diputa de campos” e incluso la nueva nomenclatura de la “multipolaridad” en el imperialismo colectivo, todo en el marco de un sistema que sigue siendo en lo fundamental mundialización del capital(5) en el siglo XXI.
Por supuesto, todo esto nos lleva de nuevo a examinar el ideario de Bolívar en su contexto del siglo XIX, bajo el prisma del espíritu y circunstancias de su tiempo, pero a la vez a examinar si el paso de los siglos puede llevar a una sociedad a renunciar a su deseo de Independencia y Libertad.
Mucho antes que la revolución democrática de 1848 en Europa, conviene no perder de vista las ideas-fuerza de Bolívar donde expone sus proyectos constitucionales; su concepto de la independencia y de la democracia; sus iniciativas en pro de la libertad y la igualdad social establecida; su lucha contra el peculado y la corrupción administrativa; sus ideas sobre el poder moral; su decidida promoción de la educación y la cultura; su visión americanista y universal; su repudio de la esclavitud y de la mita; su lucha por preservar el patrimonio minero, forestal y los patrimonios naturales no renovables, en general; sus medidas en pro de la defensa de la soberanía nacional; su protección a la agricultura y a la industria, etc.
En fin, Simón Bolívar quería edificar una Nación que no estuviera envilecida ni que promoviera una forma degradada de anti-desarrollo:
“El sistema de Gobierno más perfecto es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política.”
“Un Gobierno Republicano ha sido, es y debe ser el de Venezuela; sus bases deben ser la Soberanía del Pueblo, la división de los Poderes, la Libertad civil, la proscripción de la Esclavitud, la abolición de la Monarquía y de los privilegios. Necesitamos de la igualdad para refundir, digámoslo así, en un todo, la especie de los hombres, las opiniones políticas y las costumbres públicas.”
De modo que existe proceso político bolivariano, porque todavía hoy no podemos tratar a Bolívar como un panteón marmolizado y petrificado en una historia monumental para la épica de las conmemoraciones, ni tampoco como a un “perro muerto”.
Tampoco el ideario de Bolívar sirve para legitimar el entreguismo o el despotismo, o para edulcorar toda la apología de desfiguraciones de un mal gobierno.
Adicionalmente, el leitmotiv de Chávez sobre la fórmula del Estado (Democrático y Social de Derecho y de Justicia), en contra de las tesis de Hobbes, quedó claramente establecido en su discurso ante la Asamblea Nacional Constituyente el 5 de agosto de 1999(6):
“Aquí se recoge también, después del concepto social y en el concepto del Estado porque estamos saliéndole al paso a Hobbes, no queremos a Hobbes con su Leviatán, con su estado como maquinaria demoledora, hegemónica de la fuerza, el Estado como hegemón de la fuerza y del recurso armado para imponer, para esclavizar a los habitantes de un pueblo que merece libertad, no, no queremos el Leviatán de Hobbes, preferimos a Platón y su República, preferimos a Bolívar y un Estado orientado a la justicia que es el fin último al que puede orientarse la acción de un Estado democrático, podrán ustedes ver aquí cómo se recoge ese concepto, importante recogerlo y sembrarlo en tierra fértil y la tierra está fértil para la siembra que vuelve con la lluvia de pueblos.
Un Estado que no se quede en un fin en sí mismo, un Estado que deje de ser una maquinaria burocrática, demoledora, negadora de los derechos humanos fundamentales, todo lo contrario, cada hombre, cada institución, cada pequeño engranaje de la maquinaria del Estado debe palpitar solo y sólo en función de la justicia para un pueblo, de la igualdad, del trabajo, de la vivienda, de la educación, de la salud, de la libertad, de las ciencias y de las artes, para eso tiene que ser el Estado sino mejor sería no tener Estado; pero concebimos el Estado como una necesidad, nos alejamos de Hobbes, pero también de Marx cuando decía que no hacía falta el Estado. Sí, hace falta el Estado. Nos alejamos de los neoliberales que pretenden minimizar al Estado y he allí otro concepto fundamental de ideología bolivariana en contra del dogma neoliberal: queremos y necesitamos un estado suficientemente fuerte, suficientemente capaz, suficientemente moral, suficientemente virtuoso para impulsar la República, para impulsar al pueblo y para impulsar a la Nación, asegurando la igualdad, la justicia y el desarrollo del pueblo. Ese Estado bolivariano lo recojo aquí, en estas ideas fundamentales para lo que pudiera ser la Constitución Bolivariana de la V República.”
Y traemos estas ideas-fuerza a debate no con ánimo de utilizar el expediente de las “citas de autoridad”, sino para plantear pretextos a un debate político abierto de presupuestos e implicaciones, con consecuencias políticas. Esa fue la idea-fuerza del anteproyecto de Chávez en la Constituyente de 1999: ¿Tiene alguna vigencia y validez hoy?
En efecto, aquí no reducimos bajo ningún chantaje el proceso político bolivariano a una versión de mercadeo del “chavismo sentimental” (¿Y para qué seguir hablando de Bolívar si basta con apelar emocionalmente a Chávez?), mucho menos a la justificación de la actual salmodia propagandística post-chavista bajo formatos de interpelación, sujeción e identificación a una estratagema de turno: (¿Y cómo asociamos a la figura de Bolívar y de Chávez en nuestro arte de la maniobra, coraza propagandística y pauta publicitaria?).
Nada de eso. Todo eso es pequeña política(7):
“Gran política (alta política), pequeña política (política del día, política parlamentaria, de corredores, de intriga). La gran política comprende las cuestiones vinculadas con la función de nuevos Estados, con la lucha por la destrucción, la defensa, la conservación de determinadas estructuras orgánicas económico-sociales. La pequeña política comprende las cuestiones parciales y cotidianas que se plantean en el interior de una estructura ya establecida, debido a las luchas de preeminencia entre las diversas fracciones de una misma clase política. Gran política es, por lo tanto, la tentativa de excluir la gran política del ámbito interno de la vida estatal y de reducir todo a política pequeña (Giolitti, rebajando el nivel de las luchas internas hacía gran política; pero sus víctimas eran objeto de una gran política, haciendo ellos una política pequeña). Es propio de diletantes [aficionados], en cambio, plantear la cuestión de una manera tal que cada elemento de pequeña política deba necesariamente convertirse en problema de gran política, de reorganización radical del Estado.
Los mismos términos se dan en la política internacional: 1) la gran política en las cuestiones que se refieren a la estatura relativa de los Estados en sus recíprocas confrontaciones; 2) la política pequeña en las cuestiones diplomáticas que se ocultan en el interior de un equilibrio ya constituido y que no tratan de superar el mismo equilibrio para crear nuevas relaciones.”
IV.- La Gran Política como desafío:
El desafío venezolano hoy es cuestión de Gran Política, es un problema de existencia de la comunidad política y del Estado, “…de conservación y defensa de estructuras orgánicas en su conjunto; de cuestiones de dictadura y de hegemonía en vasta escala, es decir, sobre toda un área estatal”.
Y si Gramsci sigue siendo útil hoy es para clarificar como en la estructura económico-social ya establecida, se da una lucha de preeminencia entre las diversas fracciones de una misma clase política para mantenerla y no para promover un cambio social radical; es decir: una revolución democrática permanente.
Lo que existe en la escena política en Venezuela es diputa entre fracciones de una misma clase política cuya función es asegurar variantes de una estructura económico-social capitalista, claro está, bajo formatos distintos de reproducción de los mecanismos de dependencia e intercambio desigual. Unos miran a China, Rusia, Turquía, India; otros a EE.UU y la vieja Europa. ¿Pero, quiénes miran hacia el Desarrollo Integral de la Nación con Independencia y Soberanía?
El chavismo-movimiento de base se quedó en el preámbulo de una transformación de las relaciones sociales de producción e intercambio porque su dirección política (o policial) medró los recursos de la renta petrolera y labró la semilla del asistencialismo social; y peor aún, sus herederos post-chavistas han dilapidado una agotable fuente de capitales (renta) alejando la posibilidad del desarrollo de las “fuerzas productivas sociales”.
Tampoco confundimos la propuesta de renovación socialista de Chávez  con una propuesta de repetición del socialismo burocrático realmente existente o de un nacional-populismo autoritario.
Hoy hay que comenzar casi todo de nuevo de raíz, incluso en materia de infraestructura de servicios, aunque con mayor conciencia de los engaños y manipulaciones (de antes y de ahora).
Porque si de raíces queremos hablar, para ir más allá de la escena política, del teatro de marionetas, es preciso ir al terreno donde se generan y reproducen necesidades e intereses de grupos, sectores, clases y factores de poder, al terreno de la estructura económico-social del país, a su metabolismo social y político.
Y eso pasa por entender a fondo la relación Estado-proceso económico. Si el Estado no resuelve una crisis de autoridad y de legitimación, el proceso económico es afectado decisivamente por tal crisis política.
También Gramsci señaló en su momento el doble problema planteado por Maquiavelo: El Príncipe [1513] el tratado de la dictadura (momento de la autoridad y del individuo), y de los Discursos [1529] el de la hegemonía (momento de lo universal y de la libertad).
Decía Gramsci que En El Príncipe de Maquiavelo no faltan referencias al momento de la hegemonía o del consenso (legitimidad) junto al de la autoridad o de la fuerza (Monopolio de la coerción).
Para Gramsci también en una República hay que plantear la conjunción de los dos momentos: el de la autoridad y el de la legitimidad. Y si se carece de legitimidad, la República cae en manos de un ejercicio autoritario del poder. De allí, fácilmente cae en el Despotismo, en el momento Dictadura.
Pero no perdamos el hilo, para Gramsci, la pequeña política tiene una connotación de decadencia cuando se trata de conservar “situaciones miserables”, la diplomacia pequeña, la estrechez de los programas, las intrigas de pequeños grupos y la debilidad de la conciencia nacional.
Y si la relación Estado-proceso económico es afectada por una crisis política de envergadura, también lo hace la relación Estado-sociedad. Decir Nación es cuestión de Gran política, de fuerzas nacional-populares, como decir Gran Política es edificación y conservación de los Estados, como decir construcción de nuevos Bloques Históricos.
De manera que no hay que reducir a Bolívar o al mismo Chávez a señuelos de la “pequeña política”, a la reducción de un proyecto histórico a un eslogan, a una intriga, a un equilibrismo de poder, a un “cuánto hay pa´ eso”. Y Gramsci es perfectamente pertinente para traer a colación la significación de Etienne de la Boétie porque ha sido el que vibra con aquel en la definición de la cuestión fundamental de la política(8):
“El primer elemento es el de que existen realmente gobernados y gobernantes, dirigentes y dirigidos. Toda la ciencia y el arte político se basan en este hecho primordial, irreductible (en ciertas condiciones generales). Sus orígenes constituyen un problema en sí, que deberá ser estudiado en sí (por lo menos podrá, y deberá estudiarse cómo atenuar y hacer desaparecer el hecho mutando aquellas condiciones que sean identificadas como actuantes en este sentido), pero permanece la consideración de que existen dirigentes y dirigidos, gobernantes y gobernados.”
V- Revolución democrática permanente implica cuestionar el fetichismo de la separación entre gobernantes y gobernados:
Así como para algunos es natural que existan esclavos, siervos, explotados y oprimidos, para otros es natural que existan “gobernantes y gobernados”, incluso que se interprete tal separación y división jerárquica del trabajo político bajo la fórmula técnica de: “dirección, gestión y administración”:
 Partiendo de este hecho habrá que analizar cómo dirigir de la manera más eficaz (dados ciertos fines) y por lo tanto cómo preparar de la mejor forma a los dirigentes (y en esto consiste precisamente la primera sección de la ciencia y del arte político). Pero habrá que analizar además, por otro lado, cómo se conocen las líneas de menor resistencia o racionales para obtener la obediencia de los dirigidos o gobernados. Para formar los dirigentes es fundamental partir de la siguiente premisa: ¿se quiere que existan siempre gobernados y gobernantes, o por el contrario, se desean crear las condiciones bajo las cuales desaparezca la necesidad de la existencia de esta división?, o sea ¿se parte de la premisa de la perpetua división del género humano o se cree que tal división es sólo un hecho histórico, que responde a determinadas condiciones? Sin embargo, es necesario tener claro que la división entre gobernados y gobernantes, si bien en última instancia corresponde a una división de grupos sociales, existe también, en el seno del mismo grupo, aunque este sea homogéneo desde el punto de vista social. En cierto sentido, se puede decir que tal producto de la división del trabajo, es un hecho técnico. Sobre esta coexistencia de motivos especulan quienes ven en todo solamente "técnica", necesidad "técnica", etc., para no plantearse el problema fundamental.”¿Es acaso tal separación y división jerárquica del trabajo político una simple cuestión de técnica, administración y organización?
Vale la pena rastrear a fondo el espíritu libertario y contra-hegemónico de Gramsci en sus preguntas, para así comprender de qué cosa habla cuando apela al horizonte de la “sociedad regulada”:
“¿Se quiere que existan siempre gobernados y gobernantes, o por el contrario, se desean crear las condiciones bajo las cuales desaparezca la necesidad de la existencia de esta división?, o sea ¿se parte de la premisa de la perpetua división del género humano o se cree que tal división es sólo un hecho histórico, que responde a determinadas condiciones?”
Pudiera interpretarse a Gramsci bajo el tamiz de la matriz de presupuestos de Hobbes (distorsionarlo) o de Maquiavelo (obviar su momento libertario):
“…habrá que analizar cómo dirigir de la manera más eficaz (dados ciertos fines) y por lo tanto cómo preparar de la mejor forma a los dirigentes (y en esto consiste precisamente la primera sección de la ciencia y del arte político). Pero habrá que analizar además, por otro lado, cómo se conocen las líneas de menor resistencia o racionales para obtener la obediencia de los dirigidos o gobernados.”
Este segundo espíritu de Gramsci, ya no respondería a las interrogantes libertarias, sino al arte y ciencia de la conducción política, a la escuela de formación de dirigentes políticos, e incluso al arte y ciencia “para obtener la obediencia de los dirigidos o gobernados”.
De modo que en Gramsci hay un “momento La Boétie” (libertario, contra-hegemónico) y hay un “momento Maquiavelo” (conducción-autoridad del príncipe) como veremos más adelante, momento que atraviesa hasta hoy el pensamiento de la contestación política y de la teoría critica radical como crítica de la dominación.
Analizar “las líneas de menor resistencia o racionales para obtener la obediencia de los dirigidos o gobernados” es el saber-hacer del discurso del Amo.
Mientras que, analizar las líneas de fuga, de mayor resistencia y racionales para amplificar el deseo de desobediencia, rebelión y libertad de los dirigidos y gobernados es el arte y ciencia (teoría crítica y praxis) de la ruptura de la servidumbre y la obediencia.
Esta última es una línea de revolución permanente contra la separación natural y técnica entre gobernantes y gobernados.
Todo esto tiene profundas implicaciones para una comunidad política y para el Estado. Porque es deseo de Estado petrificar la separación entre mando y obediencia, todo lo cual conduce a aquella frase de Engels en su Introducción a la guerra civil(9):
“De aquí nace una veneración supersticiosa hacia el Estado y hacia todo lo que con él se relaciona, veneración que va arraigando más fácilmente en la medida en que la gente se acostumbra desde la infancia a pensar que los asuntos e intereses comunes a toda la sociedad no pueden ser mirados de manera distinta a como han sido mirados hasta aquí, es decir, a través del Estado y de sus bien retribuidos funcionarios. Y la gente cree haber dado un paso enormemente audaz con librarse de la fe en la monarquía hereditaria y jurar por la República democrática. En realidad, el Estado no es más que una máquina para la opresión de una clase por otra, lo mismo en la República democrática que bajo la monarquía; y en el mejor de los casos, un mal que el proletariado hereda luego que triunfa en su lucha por la dominación de clase. El proletariado victorioso, tal como hizo la Comuna, no podrá por menos de amputar inmediatamente los peores lados de este mal, hasta que una generación futura, educada en condiciones sociales nuevas y libres, pueda deshacerse de todo ese trasto viejo del Estado.”
En el horizonte de la sociedad autogobernada (“sociedad regulada” para Gramsci) toda la retórica sobre la naturalidad de la consigna de Hobbes se va desmontando paso a paso, incluyendo cualquier disfraz socio-técnico de una división jerárquica del trabajo, que en realidad lo que mantiene es determinado “estado de dominación” en cada uno de los espacios de poder de la sociedad, incluyendo las milenarias retóricas sobre el parentesco: “Los hombres fuertes a cazar, las mujeres a tejer, cocinar y cuidar niños”.
¿Por dónde comenzar entonces?
Tomando una micro-decisión política fundamental, escogiendo uno de dos senderos:
1) El momento del discurso del Amo (emblemáticamente representado por los legionarios del Leviatán y sus funcionarios-burocracia), o
2) El momento del discurso de la sustracción de todo deseo a los automatismos, hábitos, golosinas y señuelos del Amo (Nuestro primordial derecho es el derecho de rebelión ante la dominación).
E incluso hacerlo, cuando se ejercen las funciones circunstanciales de la dirección, gestión y de conducción política: no acostumbrando al pueblo a bajar la cerviz o la cabeza, sino a levantar permanentemente una agenda de lucha por conquistar mayor espacios de derechos y libertades, por transformar sus condiciones materiales y espirituales de existencia social.
VI.- La crítica al “Cadornismo” post-chavista aún no se ha hecho:
Allí Gramsci es especialmente relevante por su crítica al Cadornismo como estilo de conducción de grupos donde impera a obediencia automática, mecánica, indiscutible y ciega:
 “Se cree que, una vez planteado el principio de la homogeneidad de un grupo, la obediencia no sólo debe ser automática y existir sin una demostración de su "necesidad" y racionalidad, sino que debe ser también indiscutible (algunos piensan y lo que es peor actúan según este pensamiento, que la obediencia "vendrá" sin ser exigida, sin que sea indicada la vía a seguir). Es así difícil extirpar de los dirigentes el "cadornismo" *, o sea la convicción de que una cosa será hecha porque el dirigente considera justo y racional que así sea. Si no fuera hecha, la "culpa" será asignada a quienes "habrían debido", etc. De allí que sea difícil también extirpar el hábito criminal del descuido en el esfuerzo por evitar sacrificios inútiles. Y sin embargo, el sentido común muestra que la mayor parte de los desastres colectivos (políticos) ocurren porque no se ha tratado de evitar el sacrificio inútil, o se ha demostrado no tener en cuenta el sacrificio ajeno y se jugó con la piel de los demás. Cada uno habrá oído narrar a los oficiales del frente cómo los soldados arriesgaban realmente la vida cuando realmente era necesario, pero cómo en cambio se rebelaban cuando eran descuidados. Una compañía era capaz de ayunar varios días si veía que los víveres no alcanzaban por razones de fuerza mayor, pero se amotinaba si por descuido o burocratismo se omitía una sola comida.”
¿Quiénes son los que piden de sus gobernados sacrificios inútiles?
¿Quiénes piden obediencia ciega, incondicional, mecánica y automática?
¿Quiénes son los que juegan con la piel ajena?
¿Quiénes son aquellos que no se hacen responsables de los desastres políticos colectivos?
¿Quiénes le echan la culpa a quienes “habrían debido ejecutar”?
Esto es exactamente la pregunta que ha hecho Baruch Spinoza en su tratado teológico-político:
“Ahora bien, el gran secreto del régimen monárquico y su máximo interés consisten en mantener engañados a los hombres y en disfrazar, bajo el especioso nombre de religión (Ideología/Imaginario-N.N), el miedo (pasión) con el que se los quiere controlar, a fin de que luchen por su esclavitud, como si se tratara de su salvación, y no consideren una ignominia, sino el máximo honor, dar su sangre y su alma para orgullo de un solo hombre. Por el contrario, en un Estado libre no cabría imaginar ni emprender nada más desdichado, ya que es totalmente contrario a la libertad de todos adueñarse del libre juicio de cada cual mediante prejuicios o coaccionarlo de cualquier forma.”
Detengámonos en esto: “…es totalmente contrario a la libertad de todos adueñarse del libre juicio de cada cual mediante prejuicios o coaccionarlo de cualquier forma.”
¿Momento La Boétie o momento Maquiavelo? ¿Deseo de libertad o deseo de esclavitud? ¿Discurso más allá de cualquier Amo de turno o discurso de sumisión al Amo? ¿Libre juicio de cada cuál o ciega obediencia?
VII- ¿Por qué hay que cuestionar la alienación política? La importancia de la Boétie
En un texto inicial hacíamos referencia al Antropólogo Pierre Clastres quien señalaba:
“La relación política de poder precede y fundamenta la relación económica de explotación. Antes de que sea económica, la alienación es política, el poder es anterior al trabajo, lo económico es una derivación de lo político, el surgimiento del Estado determina la aparición de las clases".
Hay escrituras y consignas dedicadas a justificar la alienación política, justificar la lógica de identificación con el colonizador y/o con el déspota. Que la víctima se identifique con el victimario.
Hay escrituras y consignas destinadas a reclamar el derecho de independencia y libertad. Dejar atrás el victimismo, la identificación con el Amo y sencillamente abandonar el viejo temor a la muerte. Quebrar la relación de dominación.
Por eso reiteramos, el Gobierno Republicano, la potestad soberana del Pueblo, un movimiento de autodeterminación y liberación nacional, no parten del deseo de servidumbre voluntaria, sino del deseo de libertad y liberación.
¿Por qué Simón Bolívar decía “todavía nuestros corazones padecen de las dolencias de la servidumbre.”?
¿Por qué Simón Bolívar decía: “El hombre, al perder la Libertad, decía Homero, pierde la mitad de su espíritu”?
Cabría sintetizar si ahora las palabras de Etienne de la Boétie(10):

“De momento, quisiera tan sólo entender cómo pueden tantos hombres, tantos pueblos, tantas ciudades, tantas naciones soportar a veces a un solo tirano, que no dispone de más poder que el que se le otorga, que no tiene más poder para causar perjuicios que el que se quiera soportar y que no podría hacer daño alguno de no ser que se prefiera sufrir a contradecirlo. Es realmente sorprendente y, sin embargo, tan corriente que deberíamos más bien deplorarlo que sorprendernos ver cómo millones y millones de hombres son miserablemente sometidos y sojuzgados, la cabeza gacha, a un deplorable yugo, no porque se vean obligados por una fuerza mayor, sino, por el contrario, porque están fascinados y, por decirlo así, embrujados por el nombre de Uno, al que no deberían ni temer (puesto que está solo), ni apreciar (puesto que se muestra para con ellos inhumano y salvaje).”

“Debemos creer más bien que, al hacer el reparto, a unos más, a otros menos, quería hacer brotar en los hombres el afecto fraternal y ponerlos en situación de practicarlo, al tener, los unos, el poder de prestar ayuda y, los otros, de recibirla. Así pues, ya que esta buena madre nos ha dado a todos toda la tierra por morada, de cierto modo nos ha alojado a todos bajo el mismo techo y nos ha perfilado a todos según el mismo patrón, a fin de que cada cual pueda, como en un espejo, reconocerse en el vecino; si nos ha dado a todos ese gran don que son la voz y la palabra para que nos relacionemos y confraternicemos y, mediante la comunicación y el intercambio de nuestros pensamientos, nos lleva a compartir ideas y deseos; si ha procurado por todos los medios conformar y estrechar el nudo de nuestra alianza y los lazos de nuestra sociedad; si, finalmente, ha manifestado en todas las cosas el deseo de que estuviéramos, no sólo unidos, sino también que, juntos, no formáramos, por decirlo así, más que un solo ser, ¿cómo podríamos dudar de que somos todos naturalmente libres, puesto que somos todos compañeros? Y, ¿podría caber en la mente de nadie que, al darnos a todos la misma compañía, la Naturaleza haya querido que algunos fueran esclavos?”

“Sin embargo, si un país no consintiera dejarse caer en la servidumbre, el tirano se desmoronaría por sí solo, sin que haya que luchar contra él, ni defenderse de él. La cuestión no reside en quitarle nada, sino tan sólo en no darle nada.”

¿Y qué le damos a quién desea dominarnos y hasta tiranizarnos?
La servidumbre es voluntaria cuando el dominante y el gobernante representan algo que resuena con nuestro deseo, en nuestra fantasía, en nuestra imaginación, nuestra costumbre, nuestra mistificación o nuestro interés.
La servidumbre es involuntaria cuando el dominante y el gobernante nos someten no por nuestro deseo, nuestra costumbre, nuestra mistificación o nuestro interés,  sino atemorizando y doblegando nuestra voluntad mediante una fuerza y una astucia superior a la nuestra.
El tirano, el dominante, el gobernante se hace prestigioso por las fantasías que se proyectan sobre él, comenzando por la fantasía del poder absoluto del Uno, reenviando la imagen de su sociedad reunida en una misma unidad orgánica en su persona o en el ideal que encarna. El aura con el que se envuelve al Amo es una fantasía común a la mayoría, sea por idealizar un objeto, a idolatrarlo, por una carencia o deseo en busca de un objeto a magnificar.
Escuchemos a la Boétie:

“Si un país no consintiera dejarse caer en la servidumbre, el tirano se desmoronaría por sí solo, sin que haya que luchar contra él, ni defenderse de él. La cuestión no reside en quitarle nada, sino tan sólo en no darle nada. Que una nación no haga esfuerzo alguno, si quiere, por su felicidad; ahora bien, que no se forje ella misma su propia ruina. Son, pues, los propios pueblos los que se dejan, o, mejor dicho, se hacen encadenar, ya que con sólo dejar de servir, romperían sus cadenas. Es el pueblo el que se somete y se degüella a sí mismo; el que, teniendo la posibilidad de elegir entre ser siervo o libre, rechaza la libertad y elige el yugo; el que consiente su mal, o, peor aún, lo persigue. Si le costara algo recobrar la libertad, no tendría por qué darse prisa alguna, aunque recuperar los derechos naturales y, de bestia, volver a ser hombre deberían ser las cosas que más tendría que desear.” 

“Decidíos, pues, a dejar de servir, y seréis hombres libres. No pretendo que os enfrentéis a él, o que lo tambaleéis, sino simplemente que dejéis de sostenerlo. Entonces veréis cómo, cual un gran coloso privado de la base que lo sostiene, se desplomará y se romperá por sí solo”. 

“Así pues, la primera razón de la servidumbre voluntaria es la costumbre, al igual que los más bravos caballos rabones que, al principio, muerden el freno que, luego, deja de molestarlos y que, si antes coceaban al notarla silla de montar, después hacen alarde los arneses y, orgullosos, se pavonean bajo la armadura.”

“Volviendo al hilo de mi discurso, del que casi me había apartado, la primera razón por la cual los hombres sirven de buen grado es la de que nacen siervos y son educados como tales. De ésta se desprende otra: bajo el yugo del tirano, es más fácil volverse cobarde y apocado”.

“Las gentes sometidas no sienten ni alegría ni arrojo en el combate; van a la lucha casi como atados y entumecidos, como cumpliendo penosamente un deber impuesto. No sienten en su corazón el ardor de la libertad, que les hace despreciar el peligro y alimentar el deseo de alcanzar, aun a costa de su muerte, rodeado de sus compañeros de lucha, el honor y la gloria.”

“Pero esa astucia de los tiranos, que consiste en embrutecer a sus súbditos, jamás quedó tan evidente como en lo que Ciro hizo a los lidios, tras apoderarse de Sardes, capital de Lidia, apresar a Creso, el rico monarca y hacerlo prisionero. Le llevaron la noticia de que los habitantes de Sardes se habían sublevado. Los habría aplastado sin dificultad inmediatamente; sin embargo, al no querer saquear tan bella ciudad, ni verse obligado a mantener un ejército para imponer el orden, se le ocurrió una gran idea para apoderarse de ella: montó burdeles, tabernas y juegos públicos, y ordenó que los ciudadanos de Sardes hicieran uso libremente de ellos. Esta iniciativa dio tan buen resultado que jamás hubo ya que atacar a los lidios por la fuerza de la espada. Estas pobres y miserables gentes se distrajeron de su objetivo, entregándose a todo tipo de juegos; tanto es así que de ahí proviene la palabra latina (para lo que nosotros llamamos pasatiempos) Ludi que, a su vez, proviene de Lydi. No todos los tiranos han expresado con tal énfasis su deseo de corromper a sus súbditos”. 

“¿Acaso no es hoy evidente que los tiranos, para consolidarse, se han esforzado siempre por acostumbrar al pueblo, no sólo a la obediencia y a la servidumbre, sino también a una especie de devoción por ellos? Todo lo que he dicho hasta aquí sobre los sistemas empleados por los tiranos para someter a las gentes no sirven sino para los ignorantes y los serviles.”

Los fantasmas singulares se combinan y articulan en una fantasía común: “Al pueblo le gratifica soñar despierto; al pueblo le gratifica creer.” Es desde allí que es manipulado:

“Los reyes de Asiria, y después los de Media, no aparecían en público sino al anochecer, con el fin de que el populacho creyera que en ellos había algo sobrehumano y de crear esta ilusión en aquellos que alimentaban su imaginación con cosas que jamás habían visto”.

“No creáis que ningún pájaro cae con mayor facilidad en la trampa, ni pez alguno muerde tan rápidamente el anzuelo como esos pueblos que se dejan atraer con tanta facilidad y llevar a la servidumbre por un simple halago, o una pequeña golosina [...] El pueblo ha elaborado siempre de este modo engañosas fantasías para, después, creer en ellas a ciegas [...] Vespasiano, al volver de Asiria y pasar por Alejandría para dirigirse a Roma con el fin de hacerse con el imperio, realizó milagros. Enderezó a los cojos, devolvió la vista a los ciegos y así muchas cosas más que no podrían ser creídas, en mi opinión, más que por tontos aún más ciegos que aquellos a quienes se pretendía curar.”

Un gran amigo de Etienne de la Boétie, Montaigne, también decía:
“Es verosímil que la fe más importante en los milagros, las visiones, los encantamientos y otros efectos extraordinarios, proviene del poder de la imaginación que actúa principalmente contra las almas vulgares y apáticas. Se han apoderado de tal modo de su fe que creen ver lo que no ven”.
Continúa la Boétie:
·        “El hombre sueña con ser poderoso: Son cuatro o cinco los que sostienen al tirano, cuatro cinco los que imponen por él la servidumbre en toda la nación. Siempre han sido cinco o seis los confidentes del tirano, los que se acercan a él por su propia voluntad [...] Estos seis tienen a seiscientos hombres bajo su poder [...] Estos seiscientos tienen bajo su poder a seis mil, a quienes sitúan en cargos de cierta importancia [...] Extensa es la serie de aquellos que siguen a éstos. El que quiera entretenerse devanando esta red, verá que no son seis mil, sino cien mil, millones los que están sujetos al tirano.”
Así es como el tirano también somete a sus súbditos, a unos por medio de otros, que se imaginan ejercer la función del amo. Está a salvo gracias a aquellos de quienes debería guardarse si ya no estuvieran corrompidos.
Como ha planteado Miguel Abensour:
“En esta historia de luminosa evidencia, le correspondería a La Boétie el mérito de elucidar el enigma de la servidumbre voluntaria, de sacar a la luz sus arcanos y en una palabra, de enunciar las fuerzas espirituales y materiales que permiten dar cuenta de este enigma, a saber, la costumbre, la mistificación y el interés.”
En este contexto no hay que olvidar al Libertador Simón Bolívar: “Nos han dominado más por la ignorancia que por la fuerza”
Esto nos llevaría a Spinoza, el gran crítico de la pasión de la ignorancia.
Será para otra contribución.

NOTAS

(1) Tiempos de Retorno: ¿Por dónde comenzar? Rememorando a Etienne de La Boitié, Spinoza, Pascal y Montesquieu en Clave de Izquierda y Proceso Bolivariano

(4) Reseña de "Democracia made in USA. Un modelo político en cuestión" de José María Tortosa
María de la Cruz Castro Ricalde  2006 https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=28101107

(6) 5/08/1999. Discursos y Alocuciones. Comandante Presidente. Asamblea Nacional, Caracas, Distrito Capital, Venezuela: Intervención del Comandante Presidente Hugo Chávez Frías, en la Asamblea Nacional Constituyente http://todochavez.gob.ve/todochavez/3482-intervencion-del-comandante-presidente-hugo-chavez-frias-en-la-asamblea-nacional-constituyente

(7) Antonio Gramsci: Gran Política y pequeña política. http://www.gramsci.org.ar/TOMO3/175_gran_pol_y_p.htm

(8) Antonio Gramsci: Elementos de política. http://www.gramsci.org.ar/TOMO3/040_elem_de_pol.htm

(9) C. Marx La Guerra Civil en Francia[1] INTRODUCCION DE 1891 por F. Engels: https://www.marxists.org/espanol/m-e/1870s/gcfran/1.htm

(10) ETIENNE DE LA BOÉTIE El discurso de la servidumbre voluntaria seguido de lecturas del texto de LA BOÉTIEPOR PIERRE LEROUX, PIERRE CLASTRES Y CLAUDE LEFORT Prólogo por MIGUEL ABENSOUR http://tratarde.org/wp-content/uploads/2011/10/Etienne-de-la-Boetie-Discurso-sobre-la-servidumbre-voluntaria1.pdf