“CÓDIGO MORAL DEL CONSTRUCTOR DEL COMUNISMO: Compilación de los principios- científicamente fundamentados– de la moral comunista, contenidos en el Programa del Partido adoptado en el XXII Congreso del P.C.U.S., en octubre de 1961. El código contiene los principios siguientes: fidelidad a la causa del comunismo, amor a la patria socialista, a los países socialistas; trabajo consciente en bien de la sociedad –quien no trabaja, no come–; preocupación de cada individuo por conservar y multiplicar el bien común; elevada conciencia del deber social, intolerancia con cuanto represente un perjuicio para los intereses sociales (…)” (Rosental-Ludin; 1965)
sábado, 5 de septiembre de 2009
¿SOCIALISMO "CALCO Y COPIA"?
“CÓDIGO MORAL DEL CONSTRUCTOR DEL COMUNISMO: Compilación de los principios- científicamente fundamentados– de la moral comunista, contenidos en el Programa del Partido adoptado en el XXII Congreso del P.C.U.S., en octubre de 1961. El código contiene los principios siguientes: fidelidad a la causa del comunismo, amor a la patria socialista, a los países socialistas; trabajo consciente en bien de la sociedad –quien no trabaja, no come–; preocupación de cada individuo por conservar y multiplicar el bien común; elevada conciencia del deber social, intolerancia con cuanto represente un perjuicio para los intereses sociales (…)” (Rosental-Ludin; 1965)
viernes, 31 de julio de 2009
CRITICA RADICAL Y PROYECTO SOCIALISTA

Más allá de los manidos recursos de la descalificación, la rotulación y la estigmatización que encarnan las vías del dogmatismo y el doctrinarismo ideológico, hay que ejercitar el indeclinable principio de la criticidad radical en la construcción de alternativas socialistas basadas en la radicalización de la democracia, y no en su liquidación.
sábado, 25 de abril de 2009
SOCIALISMO: PENSAMIENTO CRÍTICO Y TRANSICIÓN III
“(…) desde que Bismarck emprendió el camino de la nacionalización, ha surgido una especie de falso socialismo, que degenera alguna que otra vez en un tipo especial de socialismo, sumiso y servil, que en todo acto de nacionalización hasta en los dictados por Bismarck, ve una medida socialista. (…) Cuando el Estado belga, por razones políticas y financieras perfectamente vulgares, decidió construir por su cuenta las principales líneas férreas del país, o cuando Bismarck, sin que ninguna necesidad económica le impulsase a ello, nacionalizó las líneas más importantes de la red ferroviaria de Prusia, pura y simplemente para así poder manejarlas y aprovecharlas mejor en caso de guerra, para convertir al personal de ferrocarriles en ganado electoral sumiso al gobierno y, sobre todo, para procurarse una nueva fuente de ingresos sustraída a la fiscalización del Parlamento, todas estas medidas no tenían, ni directa ni indirectamente, ni consciente ni inconscientemente nada de socialistas.” (Engels. Del Socialismo utópico al Socialismo científico”)
miércoles, 2 de julio de 2008
¿REFLUJO REVOLUCIONARIO?
Javier Biardeau R.Tal como devienen los acontecimientos, el viraje de la revolución bolivariana no es hacia aquella radicalización revolucionaria anticapitalista que tanto se proclamó desde el Mapa Estratégico en el 2005, pasando por los primeros enunciados del Socialismo del siglo XXI, hasta arraigarlos en la amalgama ideológica del “socialismo bolivariano” (campaña electoral del 2006 y derrotado proyecto de reforma en el 2007).
Este arco de maniobra político, que ya Chávez ha ensayado, ha confundido a fuerzas sociales que imaginaron la tesis de una transición al socialismo que significaba en pocas palabras “ruptura revolucionaria”. Pero no es así, no habrá “ruptura revolucionaria” al final del túnel, solo erráticas escaramuzas. La razón básica. La tesis de la ruptura revolucionaria ha entrado en una crisis profunda desde el momento en que entró en bancarrota el modelo de transición al socialismo revolucionario dominante: el modelo bolchevique. ¿Dónde están las transformaciones revolucionarias de las relaciones de producción capitalistas que harán estallar por los aires todas las superestructuras burguesas y abrirán las compuertas al más amplio desarrollo de las fuerzas productivas?
sábado, 23 de febrero de 2008
SABERES CONTRAHEGEMÓNICOS

| Javier Biardeau R. jbiardeau@gmail.com |
Hay todo un universo de referencia en las palabras de aquel himno de la Internacional escrito por Eugène Pottier en 1871, durante la Comuna de París, cuando enuncia: "Ni en dioses, reyes ni tribunos, está el supremo salvador. Nosotros mismos realicemos el esfuerzo redentor". Habría que agregar: nos-otros y nos-otras, y también las alteridades. Multiplicidad de singularidades revolucionarias. Y repite Pottier: "Agrupémonos todos, en la lucha final. El género humano es la internacional".
Esto es lo que la derecha neo-conservadora llama "totalitarismo", barriendo debajo de su alfombra roja, los genocidios coloniales e imperiales: "El género humano es la Internacional". Marx en sus afectos y pasiones articuladas al "soy humano, y nada de lo humano me es ajeno" ("Homo sum, et nihil humanum me alienum puto". Terencio), nos lleva a su mandato ético: hay que echar por tierra todas las relaciones sociales que hagan de los seres humanos, seres sometidos a humillaciones (Introducción a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel-1844).
Y para esto no hay que partir del "individualismo posesivo" (Mcpherson), sino de la corporalidad viva que afirma la humana dignidad.
Ciertamente, hay que echar por tierra las relaciones sociales que someten a los cuerpos a regímenes-gobiernos-disciplinas (Foucault), a controles (Deleuze-Guttari); desconociendo las humanidades plurales, los multiversos.
Luego del triunfo de Sangarará, Túpac Amaru II expidió un mensaje a los pueblos andinos, volviendo a convocar a los criollos a la unidad con la causa india: "Vivamos como hermanos y congregados en un solo cuerpo. Cuidemos de la protección y conservación de los españoles; criollos, mestizos, zambos e indios por ser todos compatriotas, como nacidos en estas tierras y de un mismo origen". Discurso contra-imperial y descolonizador.
Más allá de las clasificaciones y jerarquías, todas ilegítimas, por más que se pretendan justificar desde la teatro-logía (Balandier) de la "farsa conciencia histórica euro-céntrica" (¡porque es farsante y cínica!), para vivificar al plural género humano, un género intercultural, de diálogo entre civilizaciones, culturas y naciones abiertas a la liberación.
Es hora ya de quitarse las anteojeras que fueron colocadas por siglos de colonialidad/modernidad, por siglos de racionalidad hegemónica, de geopolítica de los conocimientos; para re-montarse desde las profundidades de las experiencias y pasiones que se oponen afirmativamente a las múltiples opresiones, inventando un nuevo imaginario crítico de emancipación, sin el culto a dogmas, a fetiches, sin euro-centrismos, sin modos de subjetivación que truncan la posibilidad de construir singularidades entre singularidades, liberaciones entre liberaciones. Porque más que "igualdad, libertad y fraternidad", caligrafiando mentalmente los valores-fuerza de la Revolución Francesa, se trata de revoluciones democráticas post-imperiales, que rebasan la política cultural de la modernidad occidental. Porque los nuevos imaginarios críticos socialistas afirman la justicia, la paz, la dignidad, la alteridad y la liberación. Para que la barbarie del mundo contemporáneo no siga llamándose de manera soberbia (imponiendo-se como): "Tener-razón".
domingo, 17 de febrero de 2008
Inercias de la vieja iquierda

jbiardeau@gmail.com
Ya decía el estimado Albert Einstein que “es más fácil destruir un átomo, que destruir un prejuicio”. Y cuando se trata de pasar la página, luego de hacer “balance de inventario”, de los prejuicios de la vieja y pesada izquierda, tanto la socialdemócrata-reformista como marxista-leninista, la dificultad se acerca a la velocidad de la luz. Hay una izquierda que ni aprende ni cambia, utilizando la formula del ex comunista Petkoff; pero, hay otra que aprende a devenir y ser simple derecha, confundiendo a cuanto perezoso encuentra, a creer que la construcción de la identidad socialista, y por tanto anticapitalista, es devenir en una suerte de ala izquierda del liberalismo. La revolución francesa conoció de izquierdas y derechas, ambas burguesas, así que no hay sorpresas. Esa geometría ideológica-política tiene su genealogía precisa. Pero cuando el clivaje izquierda-derecha se hace equivalente a defensa del capitalismo o lucha contra el capitalismo, por una parte, o a la defensa del orden imperial o lucha contra el orden imperial; por otra; los efectos de la miopía ideológica encuentran perfiles más nítidos.
Los analistas de la psique saben muy bien que cosa son mecanismos de defensa y de negación. Negar que exista una política de Gran Potencia tiene sus efectos psíquicos, una suerte de síndrome del Titanic: ¡tranquilos que siga la fiesta, este barco no se hunde! Pero la gran potencia está allí, parada frente a nosotros, con sus ambiciones e intereses. Sin embargo, tampoco hay que llegar a extremos y condenar la lógica borrosa, fluida y polivalente en el campo político, pero no es aconsejable confundir las famosas “alianzas tácticas” con hacerle el trabajo a las políticas de gran potencia de Washington, si les irrita que les mencionen la palabra “imperialismo”, tan demodé. Tenemos una realidad geopolítica mundial.
En la globalización neoliberal, dividida según los grados de Poder Mundial tenemos 4 categorías: 1er. Nivel: La Superpotencia Unipolar de EEUU. 2do. Nivel: El Bloque de Apoyo conformado por Europa Occidental y Japón, y los países que componen el resto de la Comisión Trilateral. 3er. Nivel: El Bloque de Resistencia conformado hasta ahora por China, India y Rusia. 4to. Nivel: Un gran bloque de los “inviables” a menos que cambien sus estrategias de desarrollo. ¿Dónde estamos parados? Los países del Sur se encuentran dentro del 4to. Bloque y solo uniéndose pueden ingresar al 3er. Bloque. De quedarse en el 4to. Bloque, irán pereciendo uno a uno. Hoy el Imperio funciona como un “campo de magnético”, o incluso como un “agujero negro”, que perturba o engulle el funcionamiento interno de los Estados, y no contribuye a políticas autónomas de independencia, soberanía y bienestar. Hasta ahora es la forma más barata de colonizar, en conjunción con sus socios menores y las LumpemElites locales (a menos que se comprometan con aventuras como las de Irak). Ciertamente, no se trata solo de economía, hoy se trata de cultura, ambiente, tecnología, política, factores militares y poder mediático. Como planteó Beaufré, se trata de la puesta en escena de “estrategias totales o integrales”. Y entre estas estrategias, las políticas de gran potencia pretenden impedir tanto el “despegue autónomo” de los países, como la “velocidad de despegue” de quienes integran el bloque de resistencia. Por eso, hay que salir de las inercias del mito de las dos izquierdas. Una, que es una cabilla envuelta de goma del propio Imperio luego de la segunda guerra mundial, para golpear sin dejar tantos rastros, y desde la retórica de seudo-izquierda practicar el dictat del palo y la zanahoria. Y salir de la otra, porque le es útil y necesaria a Washington, por su fatal hábito a seguir los malos ejemplos del socialismo realmente inexistente y los ruinosos esquemas ideológicos del estalinismo. Salir lo más pronto del mito de las dos izquierdas es una apertura a un nuevo juego político. Diría incluso, que es cuestión de sobre-vivencia. No por cuestiones parroquiales, que también importan, como por ejemplo: ¿por que hay tanta basura en algunas calles, delitos violentos, bajo salarios y desempleo? No hay que ignorar a Washington. Su sombra condiciona políticas de coyuntura y estrategias de desarrollo. La negación de realidades es algo muy distinto a la docta ignorancia. No nos hagamos los locos. Es con nosotros la cosa, con los que tenemos por obra del destinto y del decreto de minas de Simón Bolívar, un Estado Petrolero. Tesoro que despierta ambiciones imperiales, y el apetito de nuestras lumpem-elites. Hay asuntos importantes que debatir, por ejemplo, los cambios en la naturaleza del imperialismo, lo que Negri ha llamado Imperio; o por qué los movimientos de liberación nacional terminaron en el culto al regalo envenenado de la estadolatria, incluso militarista, o las derivas cesaristas-populistas de la política de gobierno. Lamentablemente para algunos, es dentro de esta cosa llamada revolución bolivariana, que es posible hablar de socialismo. Con ilusiones y desilusiones, contando con el poder militar o sin él. Hay que recordar que en política, no siempre hay suertes echadas. Todavía hay mucho trecho para enterrar los espacios de nuevos imaginarios críticos socialistas
lunes, 11 de febrero de 2008
Descolonización, enfoques contrahegemónicos e imaginario crítico socialista
Hay todo un universo de referencia en las palabras de aquel himno de
Más allá de los héroes de la primera independencia criolla; partiendo de lo nacional-popular-subalterno, muchas voces nos alientan, porque somos multitudes. Luego del triunfo de Sangarará, Túpac Amaru II expidió un mensaje a los pueblos andinos, volviendo a convocar a los criollos a la unidad con la causa india: “Vivamos como hermanos y congregados en un solo cuerpo. Cuidemos de la protección y conservación de los españoles; criollos, mestizos, zambos e indios por ser todos compatriotas, como nacidos en estas tierras y de un mismo origen”. Discurso contra-imperial y descolonizador. Más allá de las clasificaciones y jerarquías, todas ilegitimas (por más que se pretendan justificar desde la teatro-logia (Balandier) de la “farsa conciencia histórica euro-céntrica” (¡porque es farsante y cínica!), para vivificar al plural género humano, un género intercultural, de diálogo entre civilizaciones, culturas y naciones abiertas a la liberación. Es hora ya de quitarse las anteojeras que fueron colocadas por siglos de colonialidad/modernidad, por siglos de racionalidad hegemónica, de geopolítica de los conocimientos; para re-montarse desde las profundidades de las experiencias y pasiones que se oponen afirmativamente a las múltiples opresiones, inventando un nuevo imaginario crítico de emancipación (Simón Rodríguez), sin el culto a dogmas, a fetiches, sin euro-centrismos, sin modos de subjetivación que truncan la posibilidad de construir singularidades entre singularidades, liberaciones entre liberaciones. Porque más que “igualdad, libertad y fraternidad”, caligrafiando mentalmente los valores-fuerza de

