jueves, 30 de julio de 2015

Hugo Chávez y la Declaración del "Socialismo" en el Foro Social de Porto Alegre (2005)

Javier Biardeau R.
I.- ¿CARÁCTER ANTICAPITALISTA DE LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA?
Hay quienes opinan que el "carácter anticapitalista" de la Revolución bolivariana comenzó cuando Chávez declaró la necesidad del Socialismo para trascender el capitalismo aquel 30 de enero del año 2005 en el estadio Gigantinho de la ciudad de Porto Alegre, Brasil.
Aunque esto podría ser una apreciación parcialmente correcta dada la evidencia histórica disponible, consideramos que es sólo una manifestación de lo aparente, y que la elección sobre el Socialismo pudo haberse definido con anterioridad, proceso que debe rastrearse con el mayor rigor posible.
Sin embargo, utilizaremos este hito, provisionalmente, para analizar las presencias y ausencias de determinadas referencias de Chávez sobre imaginario del socialismo, en sus representaciones, discursos y prácticas constitutivas del despliegue de un proyecto histórico para trascender el capitalismo. Esto lo haremos manteniendo la mayor fidelidad posible a la letra y la cadena discursiva de la intervención de Chávez en Porto Alegre, sin agregar hipótesis que vayan mucho más allá del acontecimiento de su propia intervención en el estadio Gigantinho.
Sin embargo, si adelantaremos que sin que exista tal trascendencia del capitalismo no se iniciaría en ningún caso un proceso de transición post-capitalista en sentido estricto, y que cualesquiera sean los factores y condiciones que la bloquean, es preciso decir que una transición al socialismo no implica sólo una declaraciones de intenciones a partir de discursos, o una enunciación de proyectos o planes, sino que se trata del despliegue efectivo de todo una estrategia política traducida en realizaciones concretas que pueden evaluarse con base a métodos rigurosos de cumplimiento de objetivos, metas e impactos.
Comencemos entonces directamente con el argumento central de Chávez en el año 2005:
"…no tengo la menor duda. Es necesario, decimos y dicen muchos intelectuales del mundo, trascender el capitalismo, pero agrego yo, el capitalismo no se va a trascender por dentro del mismo capitalismo, no. Al capitalismo hay que trascenderlo por la vía del socialismo, por esa vía es que hay que trascender el modelo capitalista, el verdadero socialismo. ¡La igualdad, la justicia!"
Y ante los aplausos y expresiones de respaldo en la audiencia congregada en Porto Alegre, Chávez continuó:
"Perdóneme que los interrumpa, pero la hora ¿no? Y además, también estoy convencido, como decía Ignacio Ramonet, que es posible, es posible trascender el capitalismo por la vía del socialismo y más allá, en democracia. ¡En democracia! Pero ojo pela´o y oído al tambor: ¿En qué tipo de democracia? No es la democracia que mister Superman (se refiere a Bush) quiere imponernos desde Washington, no, esa no es la democracia."
Dos ideas iniciales son centrales: que el capitalismo no se va a "trascender" por dentro del mismo capitalismo. Y en segundo lugar, que el despliegue del socialismo es en democracia, una democracia que no depende de los "parámetros democráticos" establecidos desde Washington.
Como veremos en el recorrido del texto y del contexto de aquella declaración contundente de Chávez en el año 2005, cabe analizar el particular principio de articulación de cuatro puntos nodales en los cuáles estuvo profundizándose y galvanizándose el discurso y la praxis de Chávez, en el marco de la decisión de iniciar un proceso de transición al socialismo, desde el año 2005 al menos, hasta el discurso del 8 de diciembre del año 2012. Estos puntos nodales fueron:
La Democracia participativa y protagónica del "Poder Popular", como alternativa superadora de los límites de la democracia liberal-representativa para el ejercicio real de la "soberanía popular directa",
El Socialismo "de la igualdad y la justicia", como alternativa para trascender el capitalismo y su motor ético fundamental basado en el auto-interés/egoísmo material,
La "Revolución" como opción y camino que enmarca la dirección, contenido y alcance tanto de la estrategia como de la táctica política, en contraposición a lo que Chávez definió luego como utilizar la "línea de menor resistencia" o el "arte pragmatista de lo posible".
La "Unidad Nacional-Popular" y "Cívico-Militar" como aspectos vinculados a la construcción del proceso de "acumulación de fuerzas" para: a) asegurar la Independencia Nacional y la Autodeterminación, b) contar con "mayorías políticas suficientes" para impulsar el proyecto histórico, garantizando "victorias electorales", c) neutralizar con eficacia cualquier estrategia de empleo de las FF.AA para obstaculizar o revertir el proceso de cambios, o de alterar la consolidación de las garantías sociales, fijando como objetivo irrenunciable del Estado, la "construcción de una sociedad justa" y las conquistas históricas del pueblo bolivariano.
Estos cuatro puntos nodales reaparecen en variadas intervenciones y escenarios en los cuales se desplego el discurso de Chávez desde el año 2005 hasta su fallecimiento. De modo que vale la pena seguir sus continuidades y profundizaciones
II.- LAS FIGURAS INSPIRADORAS DEL DISCURSO ANTI-IMPERIALISTA, ANTI NEOLIBERAL Y ANTI HEGEMÓNICO DE CHÁVEZ:
Chávez comenzó su discurso señalando "que como decía Ernesto Guevara, el "Che": "El presente es de lucha, el futuro nos pertenece". Un comienzo que no debe pasarse por alto, pues desde las palabras del Che se enmarca lo que él contempla como una estrategia de transformación: "una conspiración mundial, una verdadera conspiración, antiimperialista, anti neoliberal, anti hegemónica."
Retengamos por un momento estos tres oponentes de las interpelaciones discursivas de Chávez y los antagonismos que suponen, pues cada uno de ellos y sus relaciones involucran debates sustantivos ante las transformaciones acaecidas en el sistema mundial a comienzos del siglo XXI: a) contra el Imperialismo, b) contra el neoliberalismo, c) contra la hegemonía imperante.
Si el presente es de "lucha", para Chávez fue de lucha contra estos tres ejes de dominación globales, para anunciar el proyecto de un futuro distinto, el horizonte utópico de un planteamiento de trascendencia de las vigentes condiciones del sistema-mundo.
Ante las palabras de Presentación de Hugo Chávez a la audiencia allí concentrada, dadas previamente por Ignacio Ramonet, Chávez retoma la idea planteada de ser un "dirigente de nuevo tipo" introduciendo su propio marco de interpretación de lo que lo ello significaría:
"Claro, estaba pensando de todos modos que soy un dirigente de nuevo tipo, Ignacio Ramonet, pero inspirado en unos viejos tipos, uno anda inspirado en unos viejos tipos, algunos muy viejos tipos como, por ejemplo, Cristo, ese es un viejo tipo"
Añade Chávez: "Cristo, uno de los más grandes luchadores antiimperialista de la historia del mundo, el verdadero Cristo, el Redentor de los pobres. Uno de los más grandes revolucionarios de la historia del mundo, Jesús de Nazareth".
De modo que a lo largo del discurso Chávez va introduciendo en escena a figuras, que desde su concepción van conformando personalidades claves, como si se tratara de imágenes heroicas, en clara posición de lucha, a la vez que encarnando los valores e ideales que se oponen al imperialismo, al neoliberalismo y a la hegemonía.
Luego de referirse al Che Guevara y a Cristo, la tercera figura que trae a la escena Hugo Chávez es el Libertador Simón Bolívar, junto a aquel olvidado bolivariano brasileño, José Ignacio Abreu de Lima:
"Un pueblo lleno de ilusiones, un pueblo que se fue con él, un pueblo que lo hizo Libertador y él hizo a ese pueblo libertador, se hicieron ellos libertadores, también anda uno inspirado por allí Ignacio, en otro viejo tipo nacido aquí, en Brasil, revolucionario infinito, a quien rindo tributo siempre, gran compañero del otro tipo aquel, de Bolívar, José Ignacio Abreu de Lima (Insigne brasileño, pernambucano, revolucionario, socialista, bolivariano)."
Y para que no quedara duda de las referencias directas a la figura histórica del Che Guevara, Chávez inmediatamente señaló:
"Uno anda inspirado en otros tipos, viejos tipos, como aquel médico argentino, asmático. Aquel muchacho que recorrió un Continente, nuestro Continente en bicicleta, en motocicleta y después llegó a Centroamérica y presenció la invasión de los gringos a la Guatemala de 1955, una de las tantas invasiones, uno de los tantos atropellos que el imperialismo norteamericano ha desatado sobre este Continente…Bueno y aquel tipo, aquel viejo tipo, que luego se fue a la Sierra Maestra y luego se fue y se vino y se quedó sembrado para siempre, como dice la canción aquella, un cantor venezolano: "Comandante Che te mataron / pero en nosotros dejaron /para siempre tu memoria plasmada en moldes de gloria. /Caminando entre valles y montañas, para siempre, tu imagen guerrillera / y tu sangre, corre ya por nuestra venas / y se agita en los pueblos latinoamericanos"."
Allí comienza una lista de figuras históricas que encarnan polos de referencia encarnados de las luchas nacionales y populares en Nuestra América, de modo que "los viejos tipos" reciben sus tipificaciones además como formando parte de tres categorías: "civiles, militares y cívico-militares", incorporando aquí los propios códigos de Chávez, hasta el punto de calificar al Che Guevara como una figura "cívico-militar", hecho bastante paradójico pues contrastaba con la imagen convencional de Guevara como el "guerrillero heroico", aquel que combatió frontalmente los ejércitos de las "oligarquías" aliadas al imperialismo norteamericano.
Además, y aunque sea mencionado implícitamente, cabe destacar la figura de Ali Primera, muchas veces omitido como referencia central del pensamiento y acción de Hugo Chávez, reconocido por su canción de protesta militante en la memoria de luchas populares y revolucionarias, recurrente referencia de Chávez en diversos escenarios, sobre todo cuando intentó traducir su ideario en las claves de recepción popular, con sus propios códigos, tradiciones y expresiones culturales.
De manera, que continuemos recorriendo el imaginario de Chávez en el discurso de Porto Alegre, de sus figuras, de sus héroes de batalla, de aquellos en donde está operando una poderosa lógica de identificación, de interpelación ideológica y de trazado de fronteras, delimitando con claridad los "enemigos principales" de la lucha, reiteramos: una lucha de carácter anti-imperialista, anti-neoliberal y anti-hegemónica.
Chávez está declarando explícitamente sus fuentes de inspiración a partir de lógicas de identificación con los llamados "viejos tipos, buenos viejos tipos" para pasar ahora a mencionar seguidamente a "líderes militares", e incluso a dirigentes de izquierda quienes se articularon a rebeliones militares como el caso de Luis Carlos Prestes y el movimiento denominado "tenentismo" brasileño, así como a "mi general Omar Torrijos, aquel nacionalista, Presidente de Panamá, revolucionaria, mi general Juan Velasco Alvarado, aquel presidente del Perú, líder del "Plan Inca" y la "Revolución Nacional Peruana". Inspirados en viejos tipos como Luis Carlos Prestes, el caballero de la esperanza. ¡Viva Prestes!"
A partir de allí, es posible dar cuenta de los conectores emocionales con la audiencia en Porto Alegre, como José Ignacio Abreu de Lima o Prestes. Así mismo, Chávez da un giro inesperado para la historia de las figuras que encarnan las luchas antiimperialistas, anti-neoliberales y anti-hegemónicas realizando un desplazamiento del discurso de izquierda centrado en liderazgos predominantes masculinos hacia la figura del liderazgo femenino:
"Inspirado también en viejas tipas, porque hay tipos por allí también, unas tipas como aquella a la que Bolívar amo infinitamente y llegó a llamarla la Libertadora del Libertador. Linda, era linda y era hermosamente revolucionaria, mi coronela Manuela Sáenz, la Libertadora del Libertador"… Y se fue, se fue a la guerra, era una revolucionaria pues, era una revolucionaria, pero ella le mandaba unas cartas a Bolívar, las mujeres tienen unas cosas, ¿no? ¡Qué vivan las mujeres!"
Luego de este significativo giro donde ya a la legión de los "viejos tipos buenos" se incorpora esas "viejas tipas", con todo el reconocimiento de las luchas de las viejas tipas, Chávez sigue enumerando una "reparto de figuras inspiradoras" para la batalla y lo que denomina como compromiso para una conspiración mundial que afirma:
"En esos viejos tipos, en Abreu de Lima, en Artigas, en San Martín, en O’Higgins, en Emiliano Zapata, en Pancho Villa, en Augusto César Sandino, en Morazán. En todos ellos andamos inspirados, en esos viejos tipos que supieron asumir un compromiso, supieron asumir un compromiso y ahora, ahora yo, desde aquí, desde mi corazón, los entiendo, los entiendo, porque hemos asumido ese compromiso, si todos ellos: Túpac Amaru, Guaicaipuro, todos, todos esos viejos tipos."
¿Qué clase de presupuestos y premisas permiten afirmar que estas variopintas figuras asumieron un tipo de compromiso que inspira el horizonte de las luchas de Chávez para el año 2005? ¿Qué entendió Chávez cuando habló de asumir "ese compromiso"? Para Chávez estos "viejos tipos y viejas tipas" han vuelto. ¿Cuál significación histórica y política adquiría tal "retorno"?:
"Ahora esos viejos tipos han vuelto por ahí, han vuelto, uno de esos viejos tipos cuando estaba muriendo, lo estaban asesinando, lo estaban picando en pedazos, los imperialismos siempre han sido bestiales, no hay imperialismos buenos ni imperialismos malos, todos los imperialismos son aberrantes, bestiales, perversos".
Al calificar a todos los imperialismos como aberrantes, bestiales y perversos, Chávez ha acentuado un atributo que lo diferencia antagónicamente en su compromiso de lucha ante otras figuras ausentes que han mencionado en sus concepciones la posible existencia de "imperialismos buenos y malos". Si existieran "imperialismos buenos": ¿Cómo luchar de raíz contra el Imperialismo?:
"Vístanse como se vistan y hablen como hablen, pues al indio lo tenían amarrado, un caballo lo halaba por aquí y otro caballo lo halaba por allá, hasta que se desprendían los brazos, las piernas, cuando el sintió que estaba muriendo ya, no aguantaba, lanzó un grito una consigna, dijo: "Hoy muero –les dijo a los imperialistas que lo mataban- Hoy muero, pero algún día volveré hecho millones". Ha vuelto Atahualpa hecho millones, ha vuelto Túpac Amaru, hecho millones, ha vuelto Bolívar hecho millones, ha vuelto Sucre y Zapata hecho millones."
En la narración de aquellas escenas que han marcado la historia de las luchas anticoloniales en Nuestra América Chávez emplea una clave discursiva anclada en un inocultable registro Imaginario, manifestado abiertamente cuando declara: "Y aquí estamos nosotros, ellos han vuelto con nosotros."
¿Se trata acaso de un discurso "anacrónico" de acuerdo a las tradiciones ideológico-políticas ancladas en la defensa del imaginario del progreso occidental o de la modernización capitalista, que plantean que todas estas figuras corresponden a otros tiempos, espacios, a otras experiencias de lucha, a otras modalidades y contextos?
¿Por qué Chávez insiste en incorporar al presente histórico, una suerte de continuidad de memoria de luchas, de actualidad y vigencia de tales luchas? ¿Qué tipo de temporalidad de la política construye Chávez cuando ve en tales figuras una suerte de identidad de proyecto histórico basado en asumir un compromiso común?
Las respuestas a cada una de estas preguntas abren importantes debates e investigaciones sobre el llamado "legado de Chávez", pues si de Túpac Amaru, Guaicaipuro se trata, pasando por Simón Bolívar hasta llegar al Che Guevara, Torrijos o Velasco Alvarado, queda claro que Chávez revaloriza una veta de pensamiento y luchas nuestro-americanas para valorar una suerte de "panteón portátil" que como matrices de ideas, valores y acciones contextualizan su propia lectura de lo que llamará "Socialismo".
III. CHÁVEZ PLANTEA QUE ESTÁ EN EL FORO SOCIAL MÁS COMO "HUGO, SOLDADO Y MILITANTE REVOLUCIONARIO" QUE COMO "PRESIDENTE":
Luego de plantear su "panteón de inspiraciones", Chávez comienza a enunciar las razones y contextos inmediatos de su intervención en el Foro Social: "Yo estoy aquí, porque junto con mis compañeros (…) venimos a aprender y a aprehender, a empaparnos de más pasión, de más amor, de más conocimiento."
Y va señalando el carácter de lo que está ocurriendo en Venezuela en aquel momento, calificándolo de "un ensayo, un experimento abierto a todas las experiencias maravillosas que en el mundo ocurren, que mejor escenario que este, estoy aquí porque este Foro Social Mundial de Porto Alegre, en estos cinco años, en estas cinco ediciones, se ha convertido en una sólida plataforma de debate, de discusiones, en una sólida, amplia, variada, rica plataforma, donde la mayor parte de los excluidos, de los que no tienen voz por allá, en los espacios del poder, vienen aquí a expresarse y a decir su voz de protesta, vienen aquí a cantar, vienen a decir lo que son, lo que quieren, vienen a decir sus poemas, sus canciones, su esperanza, a buscar consensos."
En tales expresiones de Chávez, queda también claro su búsqueda de lo común en la construcción de los actores, fuerzas y movimientos: "(…) de los que no tienen voz en los espacios de poder", de "los excluidos" para movilizar una plataforma de luchas donde no están ausentes los acuerdos y consensos.
Chávez considera en el año 2005 que Venezuela bolivariana y su ensayo de transformación ha sido "atropellada por el imperialismo en los últimos años", y que está en el Foro no como "Presidente" (que es apenas una circunstancia) sino como "Hugo"; que además ocupa un rol pero desde la perspectiva de "un soldado", "un hombre comprometido con este proyecto alternativo de un mundo mejor y posible, necesario para salvar la tierra".
De modo que Chávez reitera que se identifica como "militante de la causa revolucionaria", "porque en eso tiene razón Ignacio Ramonet, yo soy un revolucionario y cada día soy más revolucionario, porque cada día me convenzo más de que el único camino por el cual nosotros podemos romper la hegemonía capitalista, podemos romper la hegemonía de las oligarquías de estas tierras, es por el camino de la revolución, no hay otro camino."
¿Qué significa tal declaración política, ideológica y de construcción del proyecto histórico con su particular implicación existencial?
¿No estaba claro allí que la ruptura de la hegemonía capitalista implicaba asumir el "compromiso con la revolución", que "no hay otro camino"?
¿Acaso allí no había quebrado Chávez su anterior identificación con una vía de centro-izquierda reformista, o aquellas referencias a la "tercera vía" del año 1998?
¿Se trataba acaso de una declaración de ruptura irreversible con aquellas tesis que consideraban que el cambio, la búsqueda de alternativas, no pasaban por la lucha anti-imperialista, anti-neoliberal, anti-hegemónica, y que más bien se daban en el interior de los parámetros ideológicos y políticos del sistema vigente?
¿Acaso tomando en cuenta las referencias de tal discurso de Hugo Chávez desde el año 2005, podría afirmarse sin cometer una severa distorsión de ideas y valores que lo que Chávez planteaba era que no importaba tanto si se era de izquierda o derecha, si se era reformista o revolucionario, si se era más bien pragmático o posibilista que radical?
¿Acaso Chávez abandonó en algún momento de esta fase de sus discursos (2005-2013) estas referencias y declaraciones de identidad ideológica y política de su proyecto, ubicándose en otra posición del espectro de fuerzas?
Si existe alguna duda de las implicaciones históricas de tal declaración, es importante detenerse a analizar las referencias ahora indirectas a otra figura inspiradora, sobre manera cuando se expresa que el ensayo revolucionario venezolano, como proceso específico "tiene su propio ritmo".
Chávez analiza sus decisiones y apuestas políticas a profundizar relaciones con China: "(…) las relaciones entre la Revolución Bolivariana y la Revolución China ya están proyectadas desde el subsuelo hasta la estratosfera (…) Así que miren, les ruego su máxima atención en esto que yo quiero decir y a buen entendedor pocas palabras: el Vicepresidente chino me trajo un regalo, yo soy maoísta, desde muchacho, desde que entré a la Academia Militar comencé a leer a Mao Tse Tung, los escritos militares, los escritos filosóficos, las tesis políticas, el libro rojo. Comencé a leer al "Che", el libro Verde oliva, a Bolívar, sus discursos y sus cartas. En fin, me hice maoísta, bolivariano, una mezcla de todo eso (…)".
Adicionalmente, Chávez agrega una cuestión medular en el trazado de fronteras en una concepción de la política, de sus fines y sus medios, en el contexto de un proceso que se auto-describe como revolucionario: "(…) Mao Tse Tung enfrenta el tema, que es vital para toda revolución y para todo revolucionario. "Es imprescindible -dijo- precisar bien cuáles son los amigos y cuáles son los enemigos"."
Las revoluciones en la historia, dice Chávez citando a Mao, fracasaron porque los revolucionarios, a veces agitados por las pasiones del momento, de la hora vivida, de las contradicciones que andan por todos lados y de gente que se encarga de acentuarlas desde dentro y desde fuera, hacen que se pierde de vista a los verdaderos amigos y a los auténticos enemigos:
"Es importante, que en América Latina, nosotros precisemos bien, quiénes son los verdaderos amigos y quiénes son los auténticos enemigos."
Chávez insiste en enmarcar las luchas de América Latina en las luchas del Sur global y del llamado Tercer Mundo:
"Estar aquí, en el Sur, me permite recordar, compañeros, recordar compañeras, que este año, ahora en abril, se cumplirán 50 años de un acontecimiento muy importante que tuvo lugar en Indonesia, en 1955, la Cumbre de Bandung de la cual nació el "Movimiento de los no alineados" y eso es bueno recordarlo, porque está ahí mismo, medio siglo apenas. Hace 200 años Simón Bolívar convocó a la Cumbre de Panamá, en 1826, el próximo año habrá que conmemorar los 180 del Congreso Anfictiónico de Panamá, que fue barrido por el imperio norteamericano. Simón Bolívar, fue si no el primero uno de los primeros antiimperialistas de esta tierra, Simón Bolívar llegó a prever la amenaza imperialista de Norteamérica. Simón Bolívar llegó a decir, a escribir aquella frase a un buen amigo, le escribió en 1828 una carta donde dice, lanzando una profecía lo siguiente. "Los Estados Unidos de Norteamérica parecen destinados por la Providencia para plagar a la América de miseria en nombre de la libertad". Lo dijo Simón Bolívar, está escrito de su puño y letra en 1828. Pero la Cumbre de Indonesia en 1955, la Cumbre aquella convocada por Tito, por Nehru y por Sukarno, fue una Cumbre para convocar a la unidad de los países y a los pueblos del Asia y del África sobre todo y de allí surgió el grupo de los no alineados, de allí surgió la conciencia del Sur, de allí surgió la comisión del Sur, dirigida por el aquel gran líder africano que fue Julius Nyerere."
¿Cómo reimpulsar la "conciencia del Sur" enmarcándola en una lucha anti-imperialista, anti-neoliberal y anti-hegemónica?
Para Chávez el desplome de la Unión Soviética, la caída del Muro de Berlín, la tesis del fin de la historia, la era tecnotrónica y avalancha de la propuesta del Consenso de Washington, una forma de "neocolonialismo vestido de una tesis, engañosa para algunos, el neoliberalismo", y todas aquellas políticas del Fondo Monetario Internacional, hicieron que "la conciencia del Sur" cayera en "la profundidad de los hielos de la Antártida"; por tanto, dice Chávez:
"(…) necesitamos muchas cosas, una de las primeras es la conciencia del Sur, relanzar la conciencia del Sur, de que el Sur también existe, incluso digo más……incluso digo más compañeros, es posible que en el Norte algunos no se den cuenta, pero el futuro del Norte depende del Sur."
Cuando Chávez en su discurso de Porto Alegre de 2005 señaló que el futuro del Norte depende del Sur dijo de manera frontal y sin ambigüedades que si se impusiera en el mundo el "neo-imperialismo" (y aquel contexto del 2005 la Doctrina Bush) entonces "el mundo iría directo a la destrucción, cuántos años no sé", producto de la destrucción ambiental, del calentamiento global, de rebeliones violentas, "porque los pueblos no se van a calar en paz la imposición de un modelo como el neoliberalismo, como el colonialismo".
IV.- LA INTERPRETACIÓN DE CHÁVEZ SOBRE LOS SUCESOS DEL AÑO 2002-2003 ACICATEA SU LUCHA ANTI-IMPERIALISTA:
Así mismo, Chávez entra en una suerte de diálogo con la audiencia del Gigantinho preguntándose:
"¿Cuál debería ser mi objetivo central? Pues he venido a muchas cosas, pero esencialmente, ¿a qué he venido? Y por supuesto que no voy a irme sin decirlo, porque lo tengo claro, producto de lo que en Venezuela ha estado ocurriendo y por allí pudiera comenzar diciendo que esencialmente he venido, por una parte, a expresar en breves palabras qué es lo que en Venezuela ha venido ocurriendo sobre todo desde mi última visita a Porto Alegre, aquel enero de 2003, cuando todavía estábamos en plena batalla contra las fuerzas imperialistas que arremetieron contra Venezuela, contra nuestro pueblo. Cuando todavía estaba casi paralizada en enero la empresa petrolera venezolana, nos sabotearon refinerías, nos sabotearon barcos, pozos petroleros, sistemas eléctricos, sistemas informáticos, se pretendió rendir al pueblo venezolano por hambre, se pretendió implosionar al país para que el gobierno saliera y el Presidente renunciara, bueno, después del golpe militar, después del terrorismo, después de la agresión imperialista, después de la agresión económica petrolera, la fuga de capitales. Recuerdo que cuando vine a Porto Alegre, aquel enero 2003, estábamos tomando la decisión del Control de Cambio, la habíamos tomado la noche anterior, antes de venirme, habíamos suspendido la venta de dólares por dos semanas, para en esas dos semanas establecer un sistema rígido de Control de Cambio que se instaló dos años después, está instalado y nada indica que lo vayamos a desmontar en Venezuela."
¿Acaso existía todo un despliegue de guerra no convencional de amplio espectro (en diversos frentes no necesariamente militares) contra Chávez? ¿No decía Chávez que se "se pretendió implosionar al país para que el gobierno saliera y el Presidente renunciara, bueno, después del golpe militar, después del terrorismo, después de la agresión imperialista, después de la agresión económica petrolera, la fuga de capitales"?
En aquella delicada coyuntura de 2002-2003 Chávez se atreve a expresar como reconstrucción histórica de los hechos que:
"(…) nada indicaba que íbamos a ganar la batalla, pero teníamos mucha fe en que lo íbamos a lograr, mucha fe, por la respuesta del pueblo, la respuesta de la Fuerza Armada, la respuesta de los trabajadores petroleros que se echaron al hombro la empresa petrolera y nos permitieron recuperarla y el pueblo se fue a tomar las refinerías, a tomar los campos petroleros, a tomar los transportes de la gasolina y a moverlos el mismo pueblo junto con los soldados, dando una demostración a la oligarquía venezolana de que el pueblo venezolano no se rinde, de que el pueblo venezolano no se rendirá jamás".
¿Cuáles fueron los factores políticos organizados, movilizados y desplegados por en aquella coyuntura? ¿En qué sectores, grupos y clases, Chávez depositó "la fe y la confianza" en la victoria? ¿Cómo identificó Chávez a los "enemigos principales"? ¿Era ésta declaración una simple narrativa de enmascaramiento o de mitificación por parte de Hugo Chávez?
Continúa Chávez haciendo referencia a otros "viejos tipos" que le permiten realizar una apreciación de "estos dos años", para decir con aquella expresión de León Trotski, "que a toda revolución le hace falta el látigo de la contra revolución":
"(…) la contra revolución nos entró a latigazos, los yanquis nos entraron a latigazos: sabotaje económico, sabotaje mediático, sabotaje social, terrorismo, bombas, violencia, sangre y muerte, golpe de Estado, manipulación de las instituciones, presión internacional. Se pretendió convertir a Venezuela en un país tutelado, aquel 2003, a través de la Organización de Estados Americanos, se pretendió instalar en Venezuela un procónsul, que todos los días daba ruedas de prensa, pretendiendo instaurar un suprapoder o un poder supranacional por encima de nuestras leyes, por encima de nuestras instituciones, por encima de nuestra Constitución."
Frente a tal cuadro dibujado por el discurso de Chávez, podemos hacer la siguiente pregunta: ¿Acaso fueron derrotadas definitivamente aquellas amenazas y superar una delicada etapa de inestabilidad política y económica? ¿No fue acaso tal coyuntura la que le propuso a Chávez la necesidad de coordinar tanto la resistencia como la contraofensiva?:
"Resistir, resistir y resistir hasta que nos correspondió pasar a la contra ofensiva, pasar al contra ataque y fue así como en el 2003, nosotros, por primera vez, podemos decir que Venezuela en el 2003 recuperó su empresa petrolera, porque siempre estuvo en manos de la oligarquía venezolana y del imperio norteamericano, recuperamos la industria petrolera, pero aquello fue una batalla, una verdadera batalla, una guerra económica, social, comunicacional, tecnológica, popular y hasta militar, hasta militar, eran los días aquellos de la plaza Altamira y los llamados a la rebelión militar, a la intervención militar estadounidense, para poner un ejemplo compañeros de cómo ahora el gobierno revolucionario, cómo la revolución se ha fortalecido, gracias al ataque de la contra revolución y a la contra ofensiva revolucionaria."
V.- EN MEDIO DE UN CUADRO DE AMENAZAS, CHÁVEZ APUESTA POR FORTALECER LA POLÍTICA DE INVERSIÓN SOCIAL:
Un aspecto destacado del discurso de Porto Alegre refiere al manejo desde el año 2003 de recursos fundamentales del Estado para fortalecer la base social de sustentación del proceso bolivariano. En medio de una situación de turbulencia económica y política, la respuesta fue realizar una suerte de blindaje de las políticas dirigidas para el logro la justicia social y la inclusión:
"(…) del presupuesto de Pdvsa (Y Chávez destaca esto), nosotros dirigimos casi 4 mil millones de dólares a la inversión social, a la educación, a la salud, al micro-crédito, a la vivienda. Todo dirigido sobre todo a los más pobres, como diría Víctor Hugo, a los miserables, sólo un ejemplo. Hemos establecido, claro los neoliberales dicen que esto es botar dinero, dicen que Chávez está botando el dinero, pero ellos se lo daban a los gringos, se lo repartían entre sus jugosos negocios. Nosotros hemos implantado un sistema extraordinario, por ejemplo, de becas, becas, claro si es que hemos llamado a todos en Venezuela, casi todo el mundo está estudiando, la abuela, el abuelo, el hijo, el nieto."
Y para trazar una distinción aún más clara, Chávez señala: "¡Ah! Los neoliberales dicen que eso es botar el dinero. ¡No! Eso no es botar el dinero, ese dinero, antes se lo robaban, ahora lo estamos redistribuyendo, dándole poder a los pobres, para que ellos derroten su pobreza."
Chávez en su discurso reconoce que impulsado por el látigo de la contra-revolución, por la agresión imperialista "surgieron las misiones". Se trataba de una aceleración de procesos, aceleración y profundización sobre todo rumbo a una sociedad de iguales, donde no haya excluidos. Y es bajo esta frase que Chávez introduce el tema del Socialismo: "Negar los derechos a los pueblos es el camino al salvajismo, el capitalismo es salvajismo".
De modo que mientras el imaginario del progreso moderno y las corrientes teóricas e ideológicas de la modernización dictan que lo fundamental es profundizar una economía capitalista moderna para enfrentar la crisis, en aquel momento Chávez enfatizó no perder el rumbo: aceleración y profundización sobre todo rumbo a una sociedad de iguales, donde no haya excluidos, donde no se nieguen los derechos a los pueblos. De hecho, en el repertorio simbólico del pensamiento de Hugo Chávez llamar a profundizar el "capitalismo es llamar a profundizar el "salvajismo".
VI. ¿ESTA CONDENADO EL IMPERIALISMO A LA PUTREFACCIÓN?
Y más aún, Chávez lanza una suerte de estrategia de transformación con base a una revolución política de mayorías de derrota del imperialismo en el marco del proceso de su descomposición interna. Y oponiéndose a las estrategias de focos guerrilleros dijo:
"Pues bien, hoy la situación es distinta, ya no es el foco guerrillero, que puede ser rodeado por los rangers o los marines en una montaña como rodearon al "Che" y lo masacraron uno a uno. Claro era una escuadra, 50 hombres contra 500 con armas muy viejas, ahora no. Ahora somos millones, cómo nos van a rodear, por dónde nos van a rodear y cómo nos van a rodear. ¡Cuidado si son ellos los que terminan rodeados! Cuidado y pasa como en el cuento aquel, están rodeados, ríndanse. Somos tantos que pudiéramos rodearlos, todavía no, poco a poco, todavía no. No, todos los imperios no son rodeables, son imperios, ellos se van pudriendo por dentro. Todos los imperios se van pudriendo por dentro y llega el día en que se caen y quedan hechos pedazo como el imperio romano y todos los imperios de la Europa, de los siglos pasados, algún día la podredumbre que lleva por dentro el imperialismo norteamericano terminarán de echarlo abajo y saldrá libre el gran pueblo de Martín Luther King."
¿Acaso no llama la atención esta tesis de Chávez de una revolución de la multitud, de los pueblos con conciencia del sur, del llamado "rodeo del imperialismo" y su temporalidad, junto a su putrefacción?
¿Cuál es la afinidad de ésta tesis con las propias ideas seminales de las revoluciones del "Tercer Mundo", desarrollada incluso en el seno de la Revolución China? ¿Desde qué referentes teóricos e ideológicos estaba plantando Chávez el enfrentamiento con el imperialismo?: "Somos tantos que pudiéramos rodearlos, todavía no, poco a poco, todavía no. No, todos los imperios no son rodeables, son imperios, ellos se van pudriendo por dentro."
Podríamos especular si Chávez estaba haciendo referencia indirecta a aquellas tesis derivadas de la Revolución China, según la cual se daba una suerte de lucha de los pueblos del mundo contra las ciudades del mundo (Lin Piao, 1968). O si se trataba de reactivar un contacto indirectos con la idea de Fanón del «Tercer Estado» del movimiento de países no alineados, a pesar de que es preciso reconocer que China después de ocupar un puesto fijo en el Consejo de Seguridad de la ONU, mantuvo relaciones conflictivas con representantes prominentes del movimiento de los no alineados, como la India y Cuba, porque esos países mantenían estrechas relaciones con la Unión Soviética. Como no existe ninguna evidencia explícita en el discurso de Chávez sobre estos temas, lo que podríamos es señalar la significación que tenía para Chávez su apreciación sobre la "putrefacción" del imperialismo.
Pero lo que si queda explícitamente claro en el discurso del Foro de Porto Alegre del año 2005 es que una revolución logra fortalecerse y consolidarse en la medida en que demuestre eficacia y eficiencia, lucha contra la corrupción y contra el burocratismo:
"El "Che" decía que la revolución no puede estar peleada con la eficacia, necesitamos eficacia revolucionaria, ser más eficaces, más eficientes cada día, luchar contra viejos vicios como la corrupción, la falta de valores, que son amenazas que siempre andan sueltas por allí, ineficiencia y corrupción, dos grandes amenazas, el burocratismo, también decía el "Che", la lucha contra el burocratismo, es una lucha de todos los días para todo revolucionario, para que no nos encadene la burocracia o más bien el burocratismo."
Chávez cerraba su discurso en el Foro Social, planteando su balance de una lucha de dos años que se expresaba en diversos frentes o ámbitos: político, institucional, militar, mediático, internacional, constitucional, electoral y finalmente, de fortalecimiento económico, en sus aspectos de crecimiento de la actividad económica real y control de la estabilidad monetaria. A si mismo decía: "que nadie se desespere. Simón Bolívar lo dijo muy claro y traigo aquí su voz para repetirlo. Si queremos tener patria, tengamos paciencia y más paciencia, constancia y más constancia, trabajo y más trabajo. ¡Que nadie se desespere! Siempre se lo digo al pueblo venezolano."
Reconociendo los factores y actores que intervenían en la crisis, Chávez llamaba a tomar decisiones claras, identificar a los enemigos, asumir medidas enmarcadas en una clara visión de justicia e inclusión social, llamando a la lucha por la eficacia, la eficiencia en todos los frentes, tener victorias en el combate contra la corrupción y contra el burocratismo, como condiciones para avanzar en la revolución en lo social, en lo político, en lo económico, en lo nacional, en lo internacional.
Y en el frente internacional Chávez destacó que desde el año 2000 "comenzamos nuestra campaña anti Alca, porque el Alca no es sino un proyecto colonialista y fíjense ustedes, nosotros no podemos decir que hemos triunfado, no. Estamos lejos del objetivo, de la meta, de crear un modelo de integración alternativo al que nosotros llamamos Alternativa Bolivariana para la América Latina (…) Y fíjense ustedes, amaneció el primero de enero del 2005 y el Alca se fue al carajo. Where is the ALCA, mister? The ALCA its dead, el Alca no existe, lo que existe por ahí son "alquitas", pero no tuvo fuerza el imperialismo norteamericano, a pesar de tanto chantaje y tanta presión para imponerle a los pueblos de este Continente el modelo neocolonial e imperialista del Alca."
En este mismo contexto, Chávez precisa la base moral y espiritual para la lucha antiimperialista:"(…) no quiero sobredimensionar las debilidades del imperio, sería fatal subestimar al adversario, no y menos a este adversario, pero sin embargo, lo que si es conveniente es reconocer, objetivamente, las debilidades del adversario, porque si uno cree que el adversario es invencible, pues es invencible."
"(…) hay gente que de buena fe piensa que es invencible (El Imperialismo) y que no se le puede dar al imperialismo ni con el pétalo de una rosa, que no se puede ni siquiera decir nada porque se pueden molestar, se pueden poner bravos."
Y recordando a Simón Bolívar, Chávez señaló lo que había dicho: "Y que nos importa que España venda a Bonaparte sus esclavos si estamos dispuestos a ser libres". O citando a los "viejos tipos" empleo las ideas del General San Martín, el gran Libertador del Sur: "Seamos libres, lo demás no importa nada".
Y para ratificar el modo de asumir su compromiso de lucha anti-imperialista, anti-neoliberal y anti-hegemónico, las palabras de Chávez fueron: "No nos importa nada, lo que somos es libres y queremos ser definitivamente libres, cueste lo que cueste, pase lo que pase."
VII. ¿ES POSIBLE APROVECHAR "VIENTO A FAVOR" EN LA CORRELACIÓN DE FUERZAS INTERNACIONALES? ¿Y SI HAY "VIENTO EN CONTRA"?
Para Chávez en el año 2005, el imperialismo enfrentaba severas debilidades: a) ideológicas: crisis del neoliberalismo, b) debilidades económicas: mayor crisis económica mundial, c) represión política interna en los EE.UU, d) se levantan viejos actores y nuevos actores en el mapa geopolítico planetario que es necesario reconocer y que también influyen en las fortalezas y debilidades de la hegemonía imperialista norteamericana.
En el 2005, en la interpretación de Chávez, existía un cuadro internacional favorable al debilitamiento del imperialismo norteamericano: Nacionalismo Ruso, nuevas corrientes de izquierda en la propia Rusia, avance de China como potencia emergente, cambio favorable para la izquierda en Europa de las correlaciones de fuerzas, el proceso de unidad africana, el fortalecimiento de Irán y los cambios en América Latina.
Pero llama la atención una suerte de confesión deslizada en el discurso de Chávez sobre la propia revolución bolivariana:
"(…) allá en Venezuela, sobre todo los dos primeros años de mi gobierno, muchos de mis partidarios me criticaban, me pedían que fuéramos más rápido, me pedían que había que ser más radicales. Yo consideraba que no era el momento y no era el momento, porque hay fases en los procesos, hay fases en los procesos compañeros. Hay fases, hay ritmos que no tienen que ver sólo con las situaciones internas de cada país, sino con la situación internacional."
Y ante las dudas sobre la radicalidad de los gobiernos progresistas de Lula, Néstor Kirchner y Tabaré Vásquez, para Chávez lo fundamental era ir abriendo el camino hacia el sueño de una América Latina unida.
VIII ¿QUIÉNES ENTERRARÁN LA MEMORIA SOCIALISTA DE CHÁVEZ EN EL FORO SOCIAL DEL AÑO 2005? ¿PASAR LA PÁGINA DEL Chávez SOCIALISTA?
¿Qué se recuerda u olvida de todas estas referencias de Chávez? ¿Qué se ha aprendido o desaprendido desde entonces?
Vale la pena retomar muchos de los debates enterrados sobre el Socialismo y el pensamiento de Hugo Chávez, pues si el ambiente que domina es el pragmatismo o peor aún el silencio y la desmemoria, será fácil ver como aparece una nueva etapa del proceso Post-Chávez, lo que algunos han denominado como etapa "post-revolucionaria" o de "transición interrumpida o bloqueada al socialismo".
Como diría Chávez, se abren las puertas a la restauración de las ideas-fuerza del capitalismo, o según sus términos, del salvajismo.
No hay duda alguna que el discurso de Chávez en Porto Alegre en el año 2005 marcó un hito muy importante en la opinión pública, pues la revolución dejaba de considerarse como un término sin referencia alguna para trascender el capitalismo. El asunto fue desde entonces, configurar los parámetros de construcción de ese Nuevo Socialismo para el siglo XXI, construido desde una democracia del Poder Popular.
De modo que una condición sociopolítica imprescindible de la trascendencia del capitalismo y de la transición post-capitalista era una profunda revolución democrática que dejara atrás cúpulas, cogollos, aparatos y las formas elitistas-representativas del ejercicio de la política. De una referencia abierta al socialismo nuestro americano y de los pueblos con Conciencia del Sur era imprescindible pasar al empoderamiento del pueblo.
¿Qué ha pasado desde entonces? ¿Acaso hay mayor empoderamiento popular, acaso los trabajadores, campesinos, indígenas, intelectuales revolucionarios, sectores progresistas, corrientes revolucionarias, movimiento de mujeres y movimientos sociales anti-hegemónicos tienen mayor poder y capacidad de decisión?
Sólo ellos y ellas saben si el legado de Chávez sigue vivo, o si hace falta mayor lucha, educación popular, organización y movilización en un frente, polo o bloque revolucionario para que no sea enterrado.

Epa Toby Valderrama, ¿no recuerdas cuando Chávez dijo que era "socialdemócrata"?

Javier Biardeau

La pregunta no es casual, es parte del escaso reconocimiento del variopinto paisaje ideológico que se dibuja en un análisis histórico y teórico-ideológico del llamado “Legado de Chávez”.
Ya lo habíamos polemizado en otros artículos [1]. Luego de la partida física de Chávez, cada quien (cada grupo, corriente o tendencia) pretenderá apropiarse de un aspecto, una imagen, representación, práctica y discurso de Chávez a su conveniencia (y riesgo).
Para Toby Valderrama, fundamental es reivindicar al Chávez revolucionario, cristiano, bolivariano, marxista y guevarista; para otros, quizás el asunto es de nacionalismo y árbol de las Tres Raíces, para un tercer grupo, el asunto es de “chavismo sentimental”, para otro bando, era trotskista, luchaba por un nuevo programa de transición y una nueva internacional. Incluso habrá quienes vean a un nacionalista-popular, o un “majadero de la historia”, hasta aquellos que no veían sino sus fantasmas sobre Stalin, o incluso la imagen del socialdemócrata al estilo Kautsky, para no hablar de Berstein o de Willy Brandt.
De modo que sin orden ni concierto, quizás hay un Chávez para todos los gustos y disgustos. Ante el insistente y recurrente tópico del llamado de Toby Valderrama a demarcar un campo “reformista socialdemócrata” de un campo “revolucionario socialista” en el proceso bolivariano, incluso para juzgar el errático curso del Gobierno de Maduro, uno se pregunta: ¿Y dónde quedaría parado Chávez si se trazan verdaderas fronteras ideológicas, bajo el rigor de un análisis teórico-ideológico e histórico del discurso y acción del propio líder de la revolución bolivariana?
No hay que omitir intencionalmente determinados hechos históricos. En una entrevista dada al actor estadounidense Sean Penn en 2008 (cuando ya se había declarado el carácter “antiimperialista” y “anticapitalista” de la Revolución); luego de sendas visitas a Venezuela y Cuba, titulada “Conversations with Chavez and Castro” (Conversaciones con Chávez y Castro), el presidente Chávez se definió a sí mismo como “socialdemócrata” e incluso, a contracorriente de lo expresado por Guevara en la conferencia de Punta del Este, expresó su admiración por John Fitzgerald Kennedy.
¿Dijo usted Kennedy, aquel que osó invadir la Cuba revolucionaria con un cuerpo de mercenarios en 1961? Veamos lo que dice el extracto de la entrevista publicada originalmente en la revista The Nation [2]:
“ –¿Cuál es la diferencia entre usted y Fidel? Chávez dice: –Fidel es comunista, yo no. Yo soy socialdemócrata. Fidel es marxista-leninista. Yo no. Fidel es ateo. Yo no. Un día discutimos sobre Dios y Cristo. Le dije a Castro: “Yo soy cristiano. Creo en los Evangelios Sociales de Cristo”. Él no. Simplemente no cree. Más de una vez Castro me ha dicho que Venezuela no es Cuba, que no estamos en los años sesenta.”
¿Qué evaluación hacemos entonces de estas palabras? ¿Nunca existieron, nunca se dijeron, las barremos bajo la alfombra?
Continuemos con extractos de aquella entrevista:
“–Ya ve –dice Chávez–. Venezuela tiene que tener un socialismo democrático. Castro ha sido un profesor para mí. Un maestro. No en ideología, sino en estrategia.”
De modo, que cualquier socialdemócrata avispado le diría a Toby Valderrama: “Viste Toby, Chávez se definió a sí mismo como socialdemócrata y como cristiano, no como comunista ni marxista-leninista ni guevarista”.
Al parecer, Chávez asumió la maestría de Fidel en cuestiones estratégicas, pero al construía su propio perfil ideológico con elementos y vertientes de un caleidoscópico repertorio de citas y referencias.
Sin embargo, el asunto no es tan simple como atribuirle una identidad fija a Chávez (quizás la de Bolivariano pudiese ser una de las más estables). La cuestión es que Chávez en su devenir histórico, se movió bajo la influencia de varias vertientes ideológicas de izquierda, populares y nacionales, incluso llego a coquetear con la fraseología de la “tercera vía” (que era algo peor que la socialdemocracia histórica; a decir, una fórmula de compromiso entre socialdemocracia y neoliberalismo, o liberalismo social).
Pero la misma figura histórica de Chávez, luego divulgó masivamente frases y discursos del Che o Fidel, poniendo a rodar las fórmulas ideológicas puestas en circulación por el propio Grano de Maíz y Toby Valderrama (como la llamada “Conciencia del Deber Social” que se incorporó a leyes y hasta al propio estatuto del PSUV), cuando el mismo Toby Valderrama fungía como voz cercana al círculo de liderazgo presidencial.
¿No ha sido acaso Valderrama el que ha señalado que una revolución es un asunto de conciencia, de vanguardia política y moral revolucionaria siguiendo a pie juntillas las formulaciones del Che? ¿Existe una verdadera apropiación crítica sobre el Che, o se omite que estas formulaciones derivan de la relación de Guevara con el propio marxismo-leninismo soviético, sobre manera luego del XXII congreso del PCUS?
Hagamos otra pregunta: ¿O se trata acaso, por otra parte, en Chávez de un permanente “transformismo ideológico”?
Quizás por allí entramos a factores y condiciones que explican la virulencia con que Toby Valderrama se posiciona ante el accionar del gobierno de Maduro (cosa legitima por cierto a la luz de las severas preocupaciones que existen sobre el curso del proceso bolivariano), así como en una época Valderrama se posicionó en contra de la influencia de Marta Harnecker, del CIM, de Meszaros o por otro lado, ante Miguel Pérez Abad (FEDEINDUSTRIA), para no hablar del tan denostado Heinz Dieterich.
Se trata nada más y nada menos de luchas por el control de la hegemonía ideológica en el seno del campo bolivariano. Y estas ideologías se encarnan en determinadas figuras, políticas y espacios de poder. El asunto es que el espacio-poder de Toby Valderrama se ha ido estrechando progresivamente (como de otras corrientes críticas que no comparten sus ideas con Valderrama), y el de otras corrientes, se ha ido ampliando. Valderrama diría que ha avanzado el “reformismo” y que la “revolución” ha entrado en severo retroceso y peligro.
¿Cuáles ideas y valores tienen la supremacía, la influencia social mayoritaria en el proceso bolivariano? Toby Valderrama pugna porque sea la visión que él representa, la ideología que marque el contenido y dirección del proceso, que condicione el despliegue de las políticas contrarias al discreto encanto de la pequeña burguesía, o más patéticamente, y con otras palabras, de una nueva clase económico-política. Pero al parecer, la cosa va por otros lares. O lo que es peor, por ninguno y todos a la vez.
No olvidemos a Chávez cuando hablaba sobre John F. Kennedy, pues hoy se pregunta Toby (como muchos otros) de que se trata esto del acercamiento de figuras fundamentales del Gobierno Bolivariano y del Partido PSUV con Consejeros del Departamento de Estado de los EE.UU como Tomas Shannon. ¿Maniobras tácticas, ganar tiempo, neutralizar presiones, conquistar el espacio de respeto y soberanía, pactos, sometimientos, claudicaciones?
Quizás podamos escuchar a Toby diciendo que estas acciones “confunden a la masa”, le quitan sus “razones sagradas” para la acción y el sacrificio revolucionario. En fin, que han vaciado de moral el proceso, ubicándolo en la acera de los estímulos materiales, del cuanto hay pa´ eso. Es decir, lo que Toby llama socialdemocracia, pero con acentos distintos a la valoración que hizo Chávez en la entrevista en cuestión.
Por mi parte diría que ha fallado una aproximación sin anteojeras hacia el legado del propio Chávez, con sentido crítico y reflexivo hacia la propia figura, discursos y acciones de Chávez, para encontrar allí sus posicionamientos y espacios de maniobra, incluso en el terreno mismo de las ideas. Leamos:
“–Yo era un muchacho –dice-. Kennedy era la fuerza impulsora de la reforma en Estados Unidos.
Sorprendido por la afinidad de Chávez por Kennedy, Chistopher Hitchens se suma a la conversación y menciona el plan económico de Kennedy para Latinoamérica, contrario a Cuba: –¿Fue algo bueno la Alianza para el Progreso?
–Sí –dice Chávez–. La Alianza para el Progreso fue una propuesta política para mejorar las condiciones. Apuntaba a reducir la diferencia social entre culturas.”
Esas son las palabras textuales de la entrevista publicada. Queda la duda razonable que recojan las palabras de Chávez fielmente. ¿Quién puede pensar que ese era el significado estratégico de la llamada “Alianza para el Progreso”?
Y en la entrevista también Chávez señaló:
“–Señor presidente… si Barack Obama sale elegido presidente de Estados Unidos, ¿aceptaría usted una invitación para volar a Washington y reunirse con él? Chávez dijo sin dudarlo: –Sí.”
Este tipo de hechos han sido invisibilizados porque generan preguntas directas sobre la “cuestión del socialismo en Venezuela” y la cuestión concreta del “antiimperialismo” (¿Es más retórico que real?).
Si Chávez hizo su primera declaración política pública acerca de la necesidad de construir una sociedad socialista en el Foro Social Mundial realizado en Porto Alegre, a comienzos del año 2005, también señaló que debía formularse “en acuerdo con las ideas originales de Marx y Engels”. En julio de 2007, el presidente Chávez planteó durante una edición de su programa televisivo “Aló Presidente”, una toma de distancia hacía el marxismo-leninismo: “El Partido Socialista Unido de Venezuela no tomará las banderas del marxismo-leninismo porque es una tesis dogmática que ya pasó y no está acorde con la realidad de hoy (…) tesis como la de la clase obrera como el motor del socialismo y de la revolución están obsoletas”.
¿Qué pensarían factores políticos aliados al proceso bolivariano que defienden la vigencia de tales tesis?
De modo, que pueden existir otra hipótesis: el caleidoscópico repertorio simbólico e imaginario donde se movió Chávez hace del Socialismo Bolivariano más que un significado ideológico preciso, un uso político aplicado a determinados contextos donde se transformaban relaciones de fuerzas. Los referentes revolucionarios fueron cambiando y las circunstancias del poder determinaron sus usos y desusos.
Chávez encarnó una suerte de figura del “acróbata audaz” en el empleo de un variado abanico de semántica ideológica de izquierdas, donde la estrategia de articulación de léxicos políticos no era ajena al análisis de un campo de poder.
Aunque moviéndose en el campo del nacionalismo popular revolucionario, fue fijando sus énfasis ideológicos al calor de las coyunturas; y finalmente abrazó con menor ambigüedad el horizonte anticapitalista (Plan de la Patria y Golpe de Timón), para dejar quizás a sus “hijos ideológicos” sin aire para seguirlo de cerca en su maratónica lucha que giro alrededor del campo de poder. Quizás ni siquiera sus “hijos políticos” estaban interesados en cuestiones ideológicas sino en la compleja trama de la pragmática maquiavélica de conquistar, conservar o disputar del poder.
De modo que lo que plantea Toby Valderrama, no es más que un síntoma de la severa “crisis de orientación ideológica” del proceso bolivariano, cuyo papel casi exclusivo había sido asumido por la personalísima figura del Liderazgo de Chávez, a pesar de todas las influencias hipotéticas que pretendan atribuirse a su pensamiento. Allí resuena con fuerza el carácter cesarista de su liderazgo, aunque sus seguidores no vieran lo que suponía una crisis (por ausencia) de esta particular forma de mediación política.
De tal manara que el asunto ni siquiera es si hay “reformismo o revolución”, sino si se trata acaso de una orfandad ideológica, de vacío de consistencias y de coherencia de un repertorio de “ideas-fuerza para la acción de gobierno y de la política bolivariana”; y no la presencia espontánea (cultura popular) o programada (cultura masiva y propaganda) de símbolos, referentes imaginarios, manifestaciones culturales o de leyendas metabolizadas en clave popular luego de la partida física de Chávez.
El riesgo al vaciamiento de ideas-fuerza se paga con el corto plazo de las políticas erráticas que ya ni siquiera se reconocen en las 3R, en la Constitución de 1999, en las 3R al cuadrado y mucho menos en el Plan de la patria o el Golpe de Timón. Sin advertirlo el vacío de consistencia de las ideas-fuerza encarnadas en un liderazgo con prestigio y representatividad, se transformó en una crisis de direccionalidad de la política. Quizás todas las encuestas mientan. Vale la pena entonces acercarse a las voces y experiencias de la calle paseándose de paisano, sin muchos parapetos oficiales, para averiguar por dónde van las cosas.

La necesidad de re-leer a Gabriel Vargas Lozano ¿Se parecerá la crisis del socialismo venezolano a la crisis del socialismo mexicano?

Javier Biardeau R
Entre los analistas más rigurosos de las recepciones históricas (tanto en sus seguidismos dogmáticos como es sus apropiaciones críticas) del archivo Marx-Engels-Lenin en Nuestra América, podemos contar con los excelentes textos de Michel Löwy, Pablo Guadarrama, José Aricó, Omar Acha, Bolívar Echeverría, Adolfo Sánchez Vásquez; Nestor Kohan, entre muchos otros estudiosos de una comprensión histórico-critica de las transmisiones de los textos y tradiciones marxistas latinoamericanas en su pensamiento y acción histórica.
Pero como ha señalado Pablo Guadarrama existió una época donde las diferentes corrientes del marxismo y el archivo Marx-Engels que se constituyó en su matriz de pensamiento se entroncó activamente con las corrientes nacional-populares que aspiraban a un cuestionamiento de las estructuras de poder y dominio en las sociedades de Nuestra América:
“Esa época coincidió con un incremento en las universidades latinoamericanas del prestigio académico del marxismo y su predominio incluso en muchas áreas de las ciencias sociales. Sin embargo, no siempre este reconocimiento se correspondió con un incremento de la profundidad teórica de los análisis, pues cierta intención divulgativa de la teoría filosófica, económica y política del marxismo se materializó en una simplificación extraordinaria de su enseñanza y la consecuente proliferación de textos docentes en su mayoría de procedencia soviética. El traslado al ámbito intelectual latinoamericano de algunas de las polémicas que desde los años cuarenta y cincuenta se venían produciendo en el seno del llamado "marxismo occidental" -contrapuesto al marxismo-leninismo emanado del bloque soviético- sobre algunos temas filosóficos, éticos y estéticos, conmovieron cada vez más el ambiente en el que se desarrollaría el marxismo en América Latina.”
(Bosquejo histórico del marxismo en América Latina Pablo Guadarrama González. Archivo Chile)
Estos fenómenos no se refieren a debates académicos o encerrados en claustros, sino que se vinculan estrechamente (con las todas las especificidades y autonomías relativas de las esferas sociales y culturales) con procesos históricos más inclusivos, sobremanera los referidos a los cambios sociopolíticos que experimentan las sociedades latinoamericanas y la región en su conjunto en su intento de salir de las garras de la larga noche neoliberal en los años 80 (crisis de la deuda externa) y 90 (aplicación masiva de programas de ajuste y estabilización macroeconómica). Simultáneamente, el derrumbe del campo del llamado “socialismo real” permitió un masivo desplome de las ideas y valores de la izquierda, tanto de comunistas tradicionales, como de socialistas, socialdemócratas y anarquistas. El fracaso del modelo soviético fue endosado masivamente a todas las corrientes sociales radicales que luchaban en sus propios términos contra la injusticia, la igualdad, la liberación, la explotación o la opresión.
La ideología del fundamentalismo de mercado y la utopía de la sociedad de la libertad perfecta (léase: neoliberalismo) se convirtieron en un nuevo sentido común legitimador diseminado desde la orquestación política, institucional y mediática de proyecto neoliberal/neoconservador. Un nuevo conformismo y resignación de masas se alinearon a lo que Margaret Thatcher denominó (TINA), es decir, sencillamente no hay alternativas al capitalismo, y desde allí el “arte de lo posible” se limitó solo a variantes de gestión y administración del capitalismo (la ilusión de la alternativa pendular entre monetarismo y keynesianismo no sólo como políticas económicas, sino cosmovisiones sociales del desarrollo).
De modo que los procesos constituyentes latinoamericanos (Venezuela, Bolivia y Ecuador) no sólo movilizaron agendas anti-neoliberales sino prefiguraron algunos temas clásicos de la agenda anti-capitalista, muchos de ellos entremezclados con los tópicos progresistas. Los foros sociales mundiales por una parte, y las articulaciones políticas de la izquierda latinoamericana (Foro de Sao Paulo) parecían revitalizar una ventana de posibilidad para replantarse un horizonte post-capitalista, muchas veces bajo el paraguas de la imagen del Socialismo del siglo XXI. La gran pregunta es: ¿Qué ha quedado de todas esas iniciativas? ¿Cuál es la acumulación de fuerzas objetivas y subjetivas del ciclo anti-neoliberal? ¿Se crearon las condiciones favorables para traspasar un punto de no retorno, es decir, una restauración neoliberal?
Se ha dicho reiteradamente que todo momento de crisis encierra un riesgo o peligro, como un campo de oportunidad. Entre los diferentes campos donde se despliega una crisis, es ostensible decir que en el caso venezolano hay una severa crisis de la ideología bolivariana, expresada en el despilfarro del llamado legado de Chávez, así como de los estratos intelectuales de izquierda que apoyaron el experimentó bolivariano.
Vale la pena quizás revisitar el presente texto de Vargas Lozano para comprender la crisis de coordenadas teóricas en el caso mexicano, y reflexionar de manera paciente sobre los paralelismos que puedan encontrase para el caso venezolano. Que las audiencias y lectores saquen sus propias conclusiones. Todos los créditos intelectuales del presente texto deben ser atribuidos al texto original de Gabriel Vargas Lozano (http://papelesrojos.blogspot.be/2004/05/olvidar-al-marxismo-g-vargas-lozano.html):
¿Olvidar al marxismo?, G. Vargas Lozano
Las causas de su derrumbe en México. Revista Memoria, febrero de 1998:
“ES VERDADERAMENTE CURIOSO y digno de estudio lo que ha pasado con el marxismo en nuestro país. Después de un período de brillante ascenso, durante las décadas de los años sesenta y setenta, en las que inclusive llegó a ser hegemónico en algunas Universidades, cayó en una crisis durante los ochenta y se derrumbó en la década de los años noventa hasta llegar a la presente situación en la cual, tanto en los medios políticos como culturales (salvo algunas excepciones como lo son Memoria, Germinal, Vientos del sur o Dialéctica) se guarda un silencio sepulcral sobre todo lo que se refiera a esta teoría o al socialismo. Todavía más, considero que existe una posición represiva hacia todo lo que "huela" a marxismo, en los medios políticos, culturales y universitarios.
¿Por qué ocurre esto? Una primera respuesta podría ser la siguiente: el marxismo como tal, quedó enterrado bajo el "Muro de Berlín" y por tal motivo, ya no puede representar una alternativa realista al capitalismo.
Esta afirmación contiene muchos equívocos. El marxismo tiene dos aspectos: uno teórico y otro práctico. Por el lado teórico, un paradigma no cae por un colapso social (aunque a éste, naturalmente, le obliguen a modificar muchos de sus planteamientos) sino por la aparición de otras teorías que refuten plenamente sus principales tesis.
Además, desde el punto de vista teórico se ha pretendido hacer creer, a quienes no conocen de cerca esta concepción, que solo existió un solo marxismo y éste es el que desemboca en la construcción de la URSS, es decir, el llamado "marxismo-leninismo" aunque, inclusive, bajo ese rubro se esconden otras variantes más. Me refiero, en concreto a la "versión oficial" soviética que se implantó en todas aquellas sociedades como "verdad oficial" o también "verdad de estado".
Las equivocaciones teóricas son las siguientes:
1.-NO HA EXISTIDO UNO SINO VARIOS MARXISMOS
Una primera equivocación ha sido la de creer que solo existió un marxismo: la versión oficial soviética. La verdad es todo lo contrario, en el siglo XX han existido muy diversas interpretaciones ya que sus fundadores dejaron todo un programa por desarrollar y una serie de problemas teóricos no resueltos. Así, a partir de su obra, se desarrollaron concepciones como las de Lenin, Kautsky, Trotsky, Gramsci, Lukács, Bloch, Brecht, Della Volpe y otros. Por tal motivo, una cosa fue la concepción desarrollada en la URSS y difundida por todo el mundo como "la única y verdadera" y otras son las que surgieron en Occidente, sin la hipoteca de ser la "ideología oficial del Estado". Así, al derrumbarse el llamado "socialismo real" cae también su ideología, pero no las demás interpretaciones, algunas de las cuales habían sido, inclusive, críticas de aquella "versión oficial".
2.- MARX Y ENGELS NO FUERON ARTÍFICES DEL "SOCIALISMO REAL"
Otra equivocación fue la de creer que Marx y Engels habían sido los verdaderos artífices de lo que ocurrió en el "socialismo real". Esta tesis fue difundida aquí en México por los "nuevos filósofos". A pesar de que las obras de Marx y Engels fueran citadas sin piedad en el llamado "socialismo realmente existente", fácilmente podemos observar que la mayor parte de su obra está destinada a ser una crítica del capitalismo y que existen tan sólo algunas ideas sobre lo que debería ser el socialismo por una razón fundamental: esta sociedad todavía no surgía como realidad. Los errores o aciertos en la construcción del socialismo fueron responsabilidad exclusiva de quienes emprendieron la tarea de llevarlo a la práctica. Pero además, como veremos, su concreción práctica estuvo muy lejos de lo que Marx y Engels consideraban que debería ser el socialismo.
3.- CREER QUE EXISTÍA UNA CONTINUIDAD SIN PROBLEMAS ENTRE MARX Y SUS CONTINUADORES
La tercera equivocación consistió en creer que existió una identidad casi perfecta entre Marx y sus continuadores. Todo lo contrario, Lenin, Bujarin y Stalin desarrollaron, eso sí, a nombre de Marx y Engels, una nueva concepción muy distinta a la propuesta por sus fundadores. Las diferencias se pueden establecer con toda claridad en torno a: la teoría del partido; la concepción de la filosofía; la división del legado de los clásicos en dos sectores (materialismo dialéctico e histórico); las famosas tres leyes de la dialéctica; la concepción determinista y unicausal de la historia y tantas otras proposiciones que no se encontraban en el pensamiento de Marx. Lo que ocurrió es que los dirigentes soviéticos y en especial Bujarin y Stalin se dieron a la tarea de construir una concepción totalizante del mundo que presentaron como "ciencia de las ciencias" y que no era más que una ideología legitimadora del estado soviético.
4.- EL "SOCIALISMO REALMENTE EXISTENTE" NO ERA UN VERDADERO SOCIALISMO
Otro de los grandes errores cometidos por la izquierda y que aún no acaba de ser asimilado fue el creer que en la URSS se estaba construyendo un auténtico socialismo. Ya en mi libro Más allá del derrumbe (Siglo XXI. México, 1994) he mostrado como de 1917 a 1956 no se había presentado la posibilidad histórica real de construir algo que se asemejara al socialismo; pero aún más, de acuerdo a los estudios que se han hecho posteriormente, como el de Milos Nicolic y otros, podemos decir que lo que se desarrolló en la Unión Soviética no fue una sociedad socialista sino un proceso de modernización bajo el recubrimiento ideológico del socialismo.
5.- MARX Y ENGELS NO ERAN ANTI-DEMÓCRATAS
Se ha acusado a Marx y Engels de haber propiciado una sociedad no democrática. Mi opinión es que, por el contrario, estos autores estaban a favor de la democracia (y esto se puede demostrar con muchas citas) y que le otorgaban a este concepto, el significado de una verdadera forma de autogestión, sin embargo, este concepto todavía tiene que ser profundizado, a la luz de los problemas que han surgido en las sociedades actuales.
A pesar de lo anterior, tanto la derecha como los intelectuales que se decían marxistas, pero que ahora se han reconvertido en neo-liberales vergonzantes, siguen publicando textos y hablando en conferencias como si hubiera existido un solo marxismo o como si no hubiera habido un avance muy importante en el mundo en torno a diversos tópicos. Lo que, a mi juicio ocurrió, fue una gigantesca y monstruosa tergiversación de las concepciones de Marx y Engels tanto por sus enemigos en el capitalismo como por muchos de los que decían seguir sus teorías; pero además digo todo ello sin prejuicio de encontrar problemas o insuficiencias en diversos problemas planteados por los dos autores.
Ahora bien, nadie puede menospreciar lo que ha ocurrido con el marxismo en la teoría y en la práctica durante este siglo, lo que se necesita es seguir analizando, reflexionando, discutiendo toda esta problemática. Así lo han entendido tanto los europeos como los norteamericanos, quienes han proseguido, en forma muy activa, el análisis de todos los problemas contemporáneos desde un marxismo abierto, crítico y autocrítico. Algunas muestras son las siguientes: en Alemania, Wolfgang Haug, dirige la publicación del Diccionario histórico-crítico del marxismo (en 13 volúmenes) con la colaboración de más de 500 investigadores del mundo; en Francia, la revista Actuel Marx, que agrupa a un importante grupo de investigadores como Jacques Bidet (su director), Jacques Texier, Georges Labica, Michel Löwy, Ettiene Balibar, Lucien Seve y muchos otros, realiza una serie de conferencias nacionales e internacionales. La revista ha abordado temas como: el estado del marxismo; el marxismo en Japón; el marxismo italiano; el marxismo anglosajón; América Latina; el imperialismo hoy; el inconsciente social; filosofía y política; Marx y Weber y muchos otros temas. De igual forma, en su colección de libros Actuel Marx Confrontation, se han abordado problemas como: ¿fin del comunismo? ¿Actualidad del marxismo?; La idea de socialismo; los paradigmas de la democracia; la crisis del trabajo, etc.etc. En los Estados Unidos, es decir, en el país más anticomunista del mundo, se organiza anualmente la "Socialist Schollars Conference" en Nueva York y el congreso también anual de la revista Rethinking Marxism en la Universidad de Massachusetts; en Cuba, se ha empezado a publicar la revista Marx Ahora, dirigida por Isabel Monal; en Argentina no sólo existe una edición de Actuel Marx sino otras publicaciones como Tesis 11 y Dialéctika, en Brasil se publica, con mucho éxito, la revista Marx hoy. Todo ello sin mencionar el gran número de libros que se están escribiendo sobre la temática del marxismo en el mundo.
¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que a pesar del derrumbe del llamado "socialismo real" y de la implantación mundial de la política económica y de la ideología neo-liberal, el marxismo sigue siendo parte viva de la cultura política y los intelectuales de los países mencionados siguen trabajando teóricamente, reflexionando y re-pensando la teoría crítica. Naturalmente que no se trata de una versión más del marxismo soviético sino de una profunda renovación del paradigma a raíz de los nuevos fenómenos de la realidad y las nuevas aportaciones de las teorías científicas y filosóficas.
Pero entonces, volvamos a preguntarnos, por qué en nuestro país se ha presentado este fenómeno de represión y olvido del marxismo.3
Intentaré ofrecer varias respuestas:
1.- EFECTOS DEL COLONIALISMO
Una primera respuesta está relacionada con la forma en que se han importado las corrientes filosófico-políticas en México, es decir, en un país que sufrió 300 años de colonialismo y una ruptura profunda con su pasado anterior, ha subsistido un colonialismo mental muy propenso a importar modas teóricas para seguirlas en forma dogmática y luego repudiarlas.
En nuestro país, la vertiente del marxismo que más se difundió entre los obreros, los campesinos y las clases medias fue la versión soviética. Ahora bien, a partir de la década de los sesenta, tanto en la teoría como en la práctica, se inició una crítica hacia esa interpretación. La principal teoría que permitió dicha crítica fue la obra de Louis Althusser y luego el manual de Marta Harnecker que vino a substituir al de Konstantinov. Aquí tendríamos que preguntarnos ¿por qué influyó tanto la obra de Louis Althusser y no, por ejemplo, la de Galvano della Volpe? La respuesta se encuentra en la gran influencia que ha tenido la cultura francesa en nuestro país. Pero además, la concepción de Althusser venía en el "paquete" de la última moda francesa para la literatura y las ciencias sociales, que había promovido, nada menos de Les Temps Modernes: el estructuralismo. Hasta aquí podríamos decir que todo era normal. La versión dogmática soviética era reemplazada por una nueva interpretación que proponía que se leyera El Capital para descubrir que Marx era un científico sin más. Lo negativo no fue leer o debatir esa concepción sino tomarla como la "nueva verdad revelada". Y así como en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Guerrero, todo el plan de estudios se organizó a partir de la división entre materialismo dialéctico e histórico, así también ahora, en las Facultades de Economía y Ciencias Políticas de la UNAM, se consideró que Das Capital era la passe-partout de la ciencia. Es obvio que en ambas facultades debería estudiarse El Capital pero con todas las transformaciones que ha sufrido el capitalismo en la actualidad; todos los problemas que dejó abiertos para la economía y todas las mediaciones que se requerían para entender el subdesarrollo junto a todas las principales obras de los grandes pensadores sociales. Pero al seguir la interpretación althusseriana en forma ingenua, sus seguidores optaron, sin saberlo, por un camino trágico que los llevó directamente al psicoanálisis. Curiosamente lo mismo ocurrió con Auguste Comte y sus seguidores del fin del siglo XIX y principios del XX. Pero una vez que los seguidores acríticos de Althusser se dieron cuenta de los desvaríos de su maestro, sin decir "agua va", se cambiaron al gramscismo, que es la moda que sucedió al althusserianismo en 1975 o al postestructuralismo. La moraleja es que nunca debería seguirse a un autor, en forma acrílica. Ahora bien, ya en los ochenta, bajo la influencia del eurocomunismo, la crítica se profundizó en relación con el llamado "socialismo real". Lo que creo es que la crítica a dicho "socialismo" sólo convenció a un sector intelectual minoritario y no al conjunto de la izquierda que se quedó más bien con un marxismo rústico y desleído, que no le permitió avanzar hacia una recepción más abierta y creativa. Al derrumbarse aquellas sociedades, todos aquellos que no habían profundizado en la crisis del marxismo, se quedaron sin piso y cayeron en una profunda depresión y decepción. La izquierda intelectual no supo o no quiso profundizar el debate entre sus bases y propiciar la construcción de una alternativa como ocurrió en otros lugares.
2.- EL OPORTUNISMO DE LOS INTELECTUALES
Pero aparte de la forma doctrinaria y dogmática como se asimiló el marxismo en México también habría que considerar un segundo elemento como lo ha sido la influencia ideológica del Estado. Como se sabe, nuestro país cayó en una más de sus crisis en 1982 y tres años más tarde, el gobierno decidió adoptar el neoliberalismo como política oficial no declarada. Al observar este acontecimiento, muchos intelectuales se alinearon a dicha política y luego confirmaron su actitud ante el derrumbe, apareciendo, de la noche a la mañana, reconvertidos en feroces críticos del marxismo. En otras palabras, en lugar de darse a la tarea de explicar lo que estaba ocurriendo, se dedicaron a desgarrarse las vestiduras en mesas redondas y conferencias como si ellos hubieran sido los autores inmediatos de los crímenes de Stalin y sin tener el cuidado de no confundir la crítica de la derecha con una crítica de izquierda.
Por el contrario, los intelectuales de la derecha agrupados en la revista Vuelta recogieron el desafío y orquestaron lo que fue el discurso hegemónico conservador y respuesta "única" al derrumbe del "socialismo real". La forma elegida fue la realización del coloquio televisivo denominado: "El siglo XX. La experiencia de la libertad" en donde celebraron, no sólo los funerales de aquel régimen sino del marxismo y del socialismo, sin distinciones. De nada valió que algunos invitados nacionales se opusieran a dicha interpretación: Octavio Paz y sus invitados conservadores de Europa del Este y la URSS, ya lo había dicho todo y se acabó.4 Y cuando más tarde, el CNCA realizó junto con la UNAM y la revista Nexos, un coloquio más plural debido a la gran molestia que despertó el anterior por su reaccionarismo, el titulado: "Los grandes cambios de nuestro tiempo", el atrevimiento le costó a uno de sus organizadores, Víctor Flores Olea, su puesto de Presidente del CNCA. El argumento de Octavio Paz fue de un liberalismo inmaculado: "Si yo organizo un coloquio en la empresa privada Televisa, yo puedo hacer lo que quiera, sin embargo, si ustedes realizan en las instituciones públicas uno similar, tienen que tomar en cuenta a mi grupo, de otra manera, aténganse a las consecuencias". En otras palabras: hágase la democracia en las instituciones oficiales pero no en los bueyes de mi compadre.
Lo penoso en todo esto fue que la izquierda mexicana más lúcida, que hizo en forma temprana la crítica al marxismo soviético; que desarrolló en las ciencias sociales y la filosofía interpretaciones nuevas como la teoría de la dependencia; nuevas interpretaciones de la historia de México o la filosofía de la praxis, no pudo hacer valer, en los medios masivos de comunicación, su explicación alternativa. La izquierda partidaria mostraba su debilidad y su confusión.
3.- CAMBIAR EL MARXISMO Y EL SOCIALISMO POR LA DEMOCRACIA LIBERAL
Pero el problema no se queda allí. Durante la década de los años ochenta y principios de los noventa se presentaron en nuestro país varios procesos políticos de gran importancia. Uno de ellos fue la serie de transfiguraciones que sufrió el Partido Comunista Mexicano, al aliarse con otras fuerzas políticas y quedar convertido en PSUM, luego en PMS y finalmente en PRD. Están todavía por escribirse las causas, las formas y las consecuencias de esos cambios pero, por lo pronto, mencionaría que, a mi juicio, el debate en torno a estos cambios políticos, salvo en la transformación de PCM a PSUM, no fue suficientemente amplio y ello llevó a una gradual pérdida de identidad entre los militantes de esos partidos. Pero por otro lado, en la última transformación de PMS en PRD, se perdieron tanto el socialismo como objetivo como el marxismo teórico. Aquí podría establecerse un paralelismo con lo ocurrido en el PSOE en España que, una vez que se vislumbró la toma del poder, Felipe González propuso y se aceptó que se eliminara el marxismo como teoría central del partido y se adoptara una serie de posiciones que convertían, en los hechos, a la socialdemocracia en gestora del neo-liberalismo.
En nuestro caso, la causa de esta pérdida se encuentra, a mi juicio, en un cambio paradigmático y programático operado en los años ochenta por un sector de la izquierda, que consideró que la única forma de acceder al poder era reconociendo a una corriente heredera de la "Revolución mexicana" y que, por su sola presencia, había convocado a las masas bajo el nombre mágico de Cárdenas. Así, en lugar de plantearse la transformación radical del capitalismo, lo que se convertía en el punto número uno del orden del día era: la disolución del partido-Estado y el establecimiento de la democracia dentro de un nuevo sistema político.
Ahora bien, este objetivo era y es válido. Después de las transformaciones económicas realizadas por el porfiriato, quedó pendiente en nuestro país una modernización política que no logró realizarse ni con la revolución que le siguió y que costó al país un millón de muertos. Las masas que votaron por Cárdenas, en 1988, para Presidente de la República, estaban en contra del despotismo con que una oligarquía había llevado a nuestro país a la bancarrota y por tanto, deseaban instaurar una nueva forma de gestión del poder. No había duda que tenía que acudirse a este llamado, apoyándolo con todas las fuerzas que fueran posibles. Sin embargo, esto se hizo, a mi juicio, abandonando el debate sobre los problemas del marxismo, del socialismo y de la misma democracia. Se adoptó, entonces, un pragmatismo de corto alcance y un encantamiento con respecto a la democracia.
Ahora bien, alguien podría decirme, si el socialismo no está hoy en el panorama inmediato sino que aparece como muy lejano y además nuestra tarea está en construir la democracia en nuestro país ¿qué objeto tiene el seguir reflexionando sobre el socialismo y el marxismo?
Esta pregunta: o es mal intencionada o está dictada por el candor. Hoy, en los países altamente desarrollados, en los que se ha logrado ya, desde hace muchos años, la democracia a que tanto aspiramos (y cuya necesidad inmediata no niego) es considerada como una forma de dominio que no conduce a la justicia social para las mayorías. Hoy, en aquellos países existe un agotamiento de dicha forma. ¿De qué forma se trata? Sin duda de la democracia liberal y neo-liberal. La pregunta que surge entonces es: ¿nuestra lucha es por instaurar una democracia liberal o neo-liberal que, en otros lugares ya ha mostrado sus dificultades para construir una sociedad justa? Mi respuesta es negativa. No podemos repetir la historia y por tanto, se necesita poner a debate, no sólo los diversos significados de la democracia para construir uno alternativo, sino seguir reflexionando sobre el paradigma marxista para estudiar las consecuencias de la sociedad global capitalista y su alternativa que, hasta hoy sigue llamándose "socialismo" aunque este concepto deba transformarse necesariamente para que pueda convertirse en realidad en el siglo XXI.”
Esperamos que el anterior texto haya estimulado sus neuronas.
Cuando una crisis teórico-ideológica (de sustentación y de legitimación), tarde o temprano se expresa en una crisis de dirección política (de liderazgo intelectual, ético-cultura y político). De este modo se produce una un bloqueo, una interrupción, un proceso de cambio truncado; y del estancamiento, la posibilidad de reversión (Roll-Back), el reflujo y los escenarios de restauración. La acumulación de fuerza morales y materiales comienza a perder cualidad, y en un proceso de desgaste, luego cantidad. La entropía domina frente a la recuperación y nuevas cualidades organizativas. Se trata de un punto crucial.
Ojalá sea advertido a tiempo y cuando ya no sea tan tarde que sólo quede mitigar los daños de la restauración. Todo esto pasa por la conciencia y praxis de un pueblo, de sus trabajadores y trabajadoras, en defensa de sus conquistas históricas.

sábado, 2 de mayo de 2015

¿PARTIDOS DE LA REVOLUCIÓN? EL PELIGRO DE PARECERSE A ACCIÓN DEMOCRÁTICA:

Javier Biardeau R.

Vale la pena que los altos dirigentes de los partidos de la revolución bolivariana se paseen por las líneas de las viejas entrevistas publicadas por Agustín Blanco Muñoz en aquel texto de 1981: “La Izquierda Revolucionaria Insurge”, en el caso particular, revisitar a fondo aquel fragmento de la entrevista realizado a la figura de Jorge Dager. ¿Cuál es su pertinencia hoy para la revolución bolivariana? Leamos con atención.

En el sub-título de una de las partes de la entrevista, ABM escribe: “En acción democrática prevalece la ideología e intereses de la burguesía”. Luego  realiza la siguiente pregunta:

Otra cosa, ¿cómo podría explicar el proceso de Acción Democrática para convertirse a la larga, de partido popular, digámoslo así, en partido al servicio de la burguesía? ¿Qué ocurre en AD para que este fenómeno se produzca?”

Allí contesta Jorge Dager:

“El problema está en lo siguiente: las clases son decisivas dentro de los partidos políticos. Y los partidos dentro de la sociedad no son estamentos aislados sino que son cosas diferentes que pertenecen a un mismo proceso. AD se definió como partido revolucionario en sus comienzos, pero como partido policlasista. El policlasismo significa que hay varias clases dentro del partido. Pero, como en toda sociedad, también dentro de los partidos se produce una lucha por la hegemonía entre las distintas clases que lo integran. AD al comienzo está integrada por campesinos, proletarios, clase media y un sector representante de la burguesía. Es decir, dentro de AD  estaban tanto las ideas del proletariado como las de la burguesía. Y se entabla una lucha por la hegemonía del mismo. Una lucha que al final ganó la burguesía. Y el partido sigue siendo policlasista, pero dominado por las ideas de la burguesía. Porque la lucha interna la ganó la burguesía y dominó al partido. ¿Esto qué quiere decir? ¿Qué se acabaron los proletarios en AD? No. Siguen. ¿O los campesinos? No, siguen también. Pero ellos están incurriendo en una desviación que en sociología política se conoce con el nombre de “fenómeno de la representatividad”, o sea, es la situación en que las masas, en que los explotados, sin darse cuenta, siguen las ideas de los explotadores. Y creen en sus ideas. Es decir, en AD, se da este fenómeno: las clases explotadas militan junto con los explotadores y siguen sus ideas, sin darse cuenta que están combatiendo por las ideas que son contrarias a sus intereses. Eso fue todo lo que ocurrió dentro de AD. Dentro de partido policlasista se entabló una lucha entre diferentes clases sociales de la sociedad venezolana, y la gano la clase burguesa. Y en ese momento la dirección de AD, y su política, en lugar de ser una política para el proletariado y por el socialismo, se convierte en una política para la burguesía y por la democracia burguesa”.

Hasta allí, el fragmento de la entrevista a Jorge Dager. ¿Interesante, no? Destaquemos algunos puntos.

AD surge como un partido revolucionario policlasista. Es decir, las fuerzas motrices del proceso nacional-democrático eran las clases populares en conjunción con los sectores medios y aquellas fracciones progresistas y nacionalistas de la burguesía, que estaban dispuestas a combatir tanto al imperialismo como al gomecismo.

La disputa por la hegemonía transcurrió en la definición de sus fuerzas dirigentes; es decir, cuáles sectores, grupos y clases iban a conducir la organización partidista, perfilando el contenido de sus intereses, sus ideas y proyectos. El proyecto del PDN surgió como la posibilidad de un proceso de modernización con justicia social.

La disputa de la hegemonía interna del partido fue decantando el contenido de la supremacía de los intereses, ideas e proyectos de sectores de la burguesía, bajo la forma/apariencia del nacionalismo-democrático de fraseología popular. Desde la crisis del gobierno de Pérez Jiménez hasta llegar al 23 de enero de 1958, aparecieron con claridad las disputas sobre el rumbo de la hegemonía interna en AD.

Este proceso implicó desarticular la trama de los discursos y prácticas popular-revolucionarias, para ir conformando una práctica, liderazgo y política de claro contenido reformista, e incluso en algunas etapas, de claro corte reaccionario (ideas anti-comunistas, pronorteamericanas, inhibición-represión de radicalizaciones políticas en sectores obreros, campesinos, obreros e intelectuales).

De allí la significación histórica del liderazgo intelectual, moral y político en AD, así como la desarticulación de cualquier forma de liderazgo revolucionario, ideas, intereses y proyectos, que disputaran la hegemonía del primer sector.

Como dijo Dager: “Dentro de partido policlasista, se entabló una lucha entre diferentes clases sociales de la sociedad venezolana, y la ganó la clase burguesa.”

¿Qué ocurrirá en los partidos de la revolución bolivariana? ¿Cuál es el contenido de clase de  sus ideas, intereses, políticas, proyectos y liderazgos? ¿A qué sectores, grupos y clases representan? ¿Construyen conciencia revolucionaria o funcionan como bisagra que mediatiza los intereses e ideas de determinadas fracciones capitalistas de los sectores dominantes? ¿Se trata acaso de organizaciones que hicieron posible la movilidad vertical ascendente de sectores medios empobrecidos, de una pequeña y mediana burguesía segregada por el esquema neoliberal anterior, se crearon nuevas capas y fracciones de intereses capitalistas y burgueses, producto de formas de acceso estatales a la renta petrolera o de rearticulación de intereses con tradicionales sectores financieros, rentistas urbanos y comercial importadores?

Concluimos con una pregunta que el entrevistado planteó como respuesta a la situación  de la trayectoria histórica de AD:

¿En lugar de ser una política para el proletariado y por el socialismo, se convierte en una política para la burguesía y por la democracia burguesa?

Un gran peligro para los Partidos de la Revolución, si quisieran seguir manejando una fraseología socialista que aparecería como impostura.

Ciertamente, la crisis de dirección ideológica y política de la revolución bolivariana luego de la partida física de Chávez, parecen reciclar las opciones estratégicas del 23 de enero de 1958.

¿Conciliaciones, restauraciones, radicalizaciones, reinvenciones, descomposiciones?

Cada quién sacará sus propias conclusiones.