lunes, 1 de abril de 2013

¡EPA NICMER, CUIDADO! EN ASAMBLEA CON MADURO: LÍDER DEL PROCESO BOLIVARIANO EN SU NUEVA ETAPA.

Javier Biardeau R. 
Y en cualquier circunstancias, Nosotros debemos garantizar la marcha de la Revolución Bolivariana, la marcha victoriosa de esta revolución, construyendo la democracia nueva que aquí esta ordenada (Constitución Nacional) por el pueblo en constituyente, construyendo la vía venezolana al socialismo, con amplia participación, en amplias libertades (…) libertades, en plenas libertades...” (Discurso de Chávez; 8 de diciembre de 2012)
En las actuales circunstancias de la revolución bolivariana, sería un desastroso error y extravío, expresar o insinuar que Nicolás Maduro es un simple conductor designado por Chávez, o alguien que no encarna cualidad alguna para ser el Líder del proceso político revolucionario. Nicmer Evans ha expresado:
Vamos Maduro, el pueblo chavista, venezolano, latinoamericano y mundial está pendiente de ti, tú eres el conductor de un proceso donde no eres el líder, líder sólo fue Chávez, ahora tu eres un medio para alcanzar un fin, el fin de que sea el pueblo su propio líder.” (Nicmer Evans; http://www.aporrea.org/actualidad/a162450.html)
En estas palabras se percibe una confusión entre el proceso de dirección política colectiva necesaria para acometer las tareas primarias del proceso revolucionario y los momentos de maduración política donde se hace patente el auto-gobierno popular; más aun, cuando la partida física de Chávez pudo haber creado una percepción de vacío transicional en el liderazgo bolivariano, y cuando aún estamos en momentos donde ni siquiera se ha transitado irreversiblemente en la superación de las relaciones sociales de producción capitalistas, con sus respectivas formaciones de poder, sus dispositivos de dominación y hegemonía:
No nos llamemos a engaño: la formación socio-económica que todavía prevalece en Venezuela es de carácter capitalista y rentista. Ciertamente, el socialismo apenas ha comenzado a implantar su propio dinamismo interno entre nosotros. Éste es un programa precisamente para afianzarlo y profundizarlo; direccionado hacia una radical supresión de la lógica del capital que debe irse cumpliendo paso a paso, pero sin aminorar el ritmo de avance hacia el socialismo.” (Presentación al Plan de Gobierno de Hugo Chávez 2013-2019)
De manera que deben comprenderse los ritmos, el "paso a paso", el programa direccional y la creación de situaciones concatenadas, sus escenarios de viabilidad y los planes de acción, pues no es posible transitar desde el liderazgo carismático de Chávez hacia el auto-gobierno popular por simple deseo, voluntarismo o buenas intenciones.
Aquí debemos recordar lo planteado por Simón Bolívar en el Manifiesto de Cartagena  cuando señaló que:
Los códigos que consultaban nuestros magistrados no eran los que podían enseñarles la ciencia práctica del Gobierno, sino los que han formado ciertos buenos visionarios que, imaginándose repúblicas aéreas, han procurado alcanzar la perfección política, presuponiendo la perfectibilidad del linaje humano. Por manera que tuvimos filósofos por jefes, filantropía por legislación, dialéctica por táctica, y sofistas por soldados. Con semejante subversión de principios y de cosas, el orden social se sintió extremadamente conmovido, y desde luego corrió el Estado a pasos agigantados a una disolución universal que bien pronto se vio realizada.” (Simón Bolívar. Manifiesto de Cartagena: http://uniondelsur.menpet.gob.ve/interface.sp/database/fichero/free/29/3.PDF)
De manera que estas palabras de Simón Bolívar pudieran interpretarse como parte de una política de revisión, rectificación y re-impulso (3R) en la Guerra Nacional de Independencia, que pueden servir de analogía para comprender, que el proceso de cambio estructural que llamamos "revolución bolivariana" no puede darse sólo desde el “deber ser” o la imagen-normativa, sino además desde el “poder ser”; es decir, desde las condiciones y operaciones que emergen de un “análisis concreto de la situación concreta”,  o de la apreciación de la dinámica, dirección, contenido y alcance de fuerzas en conflicto y las conclusiones que se desprenden para los "planes de acción política".
Una "dirección colectiva revolucionaria" no puede obviar la "ciencia práctica del Gobierno", no puede descansar solo en buenos visionarios, en “Socialismos aéreos”, que pretendiendo alcanzar la "perfección revolucionaria" lleven a confundir a “sofistas por soldados” o a dialéctica por táctica, para poner dos ejemplos.
El error de base reside en no comprender el carácter específico y particular de la transición socialista en las actuales circunstancias, en el momento histórico que se vive, más aun cuando todavía no se comprende el paso de una situación revolucionaria conducida por una modalidad bolivariana de “cesarismo progresivo” a una modalidad de conducción que apenas está comenzando a estructurase; cuyas características requieren de un proceso de re-composición de cuadros de mando y de liderazgo político, pero no del desconocimiento abierto del Líder delegado por parte de voceros y bases sociales de apoyo del proceso bolivariano.
Todavía hay quienes desconocen la "matriz de liderazgo" expuesta por Chávez en varias oportunidades, incluida aquella donde se debatió el termino hiper-liderazgo impulsado por Juan Carlos Monedero en el Centro Internacional, generando malentendidos y resistencias; pero Chávez aclaró finalmente su postura al respecto explicando la correlación entre niveles de capacidad para realizar tareas políticas y la voluntad para llevarlas a cabo. Allí surgieron diferntes tipos de liderazgo: a) dirigir, b) guiar, c) apoyar y d) delegar.
Cuando Chávez "delega" en Maduro la posibilidad de la dirección del proceso revolucionario, lo hace porque considera que encarna una alta capacidad para realizar las tareas políticas y porque considera que posee una grado alto de voluntad para llevarlas a cabo; es decir, que las palabras del 8 de diciembre son claras, explícitas y precisas en la decisión política de Chávez de proyectar atributos de liderazgo en Nicolás Maduro.
Y así lo hizo públicamente, guste o no guste, cuando Chávez se refirió a Maduro de la siguiente forma: “(…) un hombre, un revolucionario a carta cabal, un hombre de una gran experiencia a pesar de su juventud, de una gran dedicación al trabajo, una gran capacidad para el trabajo, para la conducción de grupos, para manejar las situaciones más difíciles, lo he visto, lo hemos visto, ¿Cuántos años tiene tú de Canciller Nicolás? 6 años y tres meses, ¿Cuánto, cuanto, en cuantas situaciones, en cuantas circunstancias hemos visto, y yo en lo personal, a Nicolás acompañarme en esta difícil tarea, allí y en distintos frentes de batalla. Pues el queda al frente de la Vicepresidencia Ejecutiva de la República, como siempre hemos hecho, en permanente contacto, pero yo quiero decir algo, aunque suene duro…Yo quiero y debo decirlo. Si como dice la Constitución, si se presentara alguna circunstancia sobrevenida que a mí me inhabilite, oígaseme bien, para continuar al frente de la Presidencia de la República Bolivariana de Venezuela, bien sea para terminar los pocos días que quedan, ¿Cuántos?, Un mes, y sobretodo para asumir el nuevo período para el cual fui electo por ustedes, por la gran mayoría de ustedes, si algo ocurriera, repito, que me inhabilitara de alguna manera, Nicolás Maduro no sólo en esa situación debe concluir como manda la Constitución el período, sino que mi opinión firme, plena como la luna llena, irrevocable, absoluta, total, es que en ese escenario que obligaría a convocar, como manda la Constitución de nuevo, a elecciones presidenciales, ustedes elijan a Nicolás Maduro como Presidente de la República Bolivariana de Venezuela. Yo se los pido desde mi corazón.
Aquí no cabe duda ni insinuación alguna: Nicolás Maduro ha sido delegado por Chávez como Líder, candidato y futuro Presidente ante el peor de los escenarios: su in-habilitación permanente o desaparición física. Hay que partir entonces de este reconocimiento elemental en las filas del campo bolivariano, guste o no guste.
De allí la importancia de comprender el papel funcional a los planes de la derecha opositora ante cualquier ventana de oportunidad para la siembra de intrigas en el interior de la revolución bolivariana. Por tanto, no es momento para diatribas estériles, para generar oportunidades o flancos débiles, para descuidar el delicado proceso de re-composición de la dirección política de la revolución bolivariana ante la partida física de Chávez el 5 de marzo de 2013.
No podemos pasar por alto, entonces las palabras literales de Chávez el 8 de diciembre de 2012 cuando dijo que Nicolás Maduro “es uno de los líderes jóvenes de mayor capacidad para continuar, si es que yo no pudiera, Dios sabe lo que hace, si es que yo no pudiera, continuar con su mano firme, con su mirada, con su corazón de hombre del pueblo, con su don de gente, con su inteligencia, con el reconocimiento internacional que se ha ganado, con su liderazgo al frente de la Presidencia de la República dirigiendo junto al pueblo siempre, y subordinado a los intereses del pueblo, los destinos de esta patria.”
De manera que aquí lo que priva es la unidad inquebrantable, sin fisuras, la más alta responsabilidad política, el colocar los intereses secundarios subordinándolos a los intereses del proyecto histórico Simón Bolívar, sin vanidades ni mezquindades.
Chávez expresó además que “algunos compañeros me decían que no hacía falta, habían opinado en estas últimas horas que no hacía falta decir esto, pero en verdad, yo he podido desde La Habana decir casi todas las cosas que he dicho esta noche, en esta media hora casi, pero yo creo que lo más importante, lo que desde mi alma, desde mi corazón me dicta la consciencia, de lo más importante, o de lo más importante que yo vine aquí, haciendo el esfuerzo del viaje para retornar mañana una vez se me conceda el permiso ha sido esto Nicolás, de lo más importante, de los más importante …”
¿Se han entendido estas palabras en su proyección y alcance histórico? ¿Estamos acaso a la altura de las decisiones de Chávez sobre lo más importante, que era no dejar acéfala la dirección de la revolución ni generar dudas sobre su elección de aquel potencial relevo de liderazgo?
En la cabeza de los actores opositores se intentó aprovechar esta oportunidad para pasar a la retórica del “vació de poder”, para "presionar a una convocatoria a nuevas elecciones" presidenciales en las mejores condiciones de oportunidad política para acumular sus fuerzas, para sembrar intrigas inmanejables en el interior de los cuadros de dirección política de la revolución o para derrotar a Nicolás Maduro como candidato de la Revolución Bolivariana.
De allí que desde el 8 de diciembre, los partidos, los movimientos y las corrientes populares, revolucionarias y bolivarianas tienen que clarificar sus criterios de apoyo irrevocable a esta candidatura y su liderazgo, a menos que deseen crear una severa fractura política en la coalición bolivariana, desconociendo abiertamente la voluntad final de Chávez.
Ahora bien, esto implica manejar en detalle que las palabras de Chávez, para evitar que pueden ser recibidas y re-interpretadas de modos bastante disimiles en el campo bolivariano. Allí se levanta un riesgo y una oportunidad para la derecha, que tratará de aprovechar cualquier fisura para colar su estrategia de “divide y vencerás”.
El asunto no si en el PSUV Nicolás Maduro, Diosdado Cabello, Rafael Ramírez, Adán Chávez, Elías Jaua, Jorge Rodríguez o Fredy Bernal representen “alas ideológicas” distintas dentro de la dirección estratégica del campo bolivariano (esta es una preocupación que pudiera dar a otras opciones, como aquella que plantean que representan lo mismo en términos de concepción ideológica); sino si la estructura de representación y conducción política de la revolución bolivariana en su conjunto, tienen convicciones, formación y coraje suficiente para abordar el espinoso asunto de la transición socialista, desde una base programática claramente establecida en el discurso de Chávez: Nacionalismo Popular de Izquierda, crítica abierto del neoliberalismo, del capitalismo y de la democracia representativa.
Este asunto es tema de debate solo si primero se conquista la elección del 14 de abril, no antes y menos como tema de campaña electoral.
Ciertamente, en el llamado “testamento político de Chávez” se menciona claramente que de no ser Chávez la figura que encarne la dirección del proceso, por circunstancias sobrevenidas que lo inhabiliten para ejercer el cargo, debe prestarse todo el apoyo a la figura de Nicolás Maduro, pero agregando una coletilla que no es nada despreciable: “dirigiendo junto al pueblo siempre, y subordinado a los intereses del pueblo, los destinos de esta patria”.
Es a partir de de esta importante frase que se evaluará si existe liderazgo político revolucionario y pedagogía constructora de liderazgo colectivo.
Chávez no entregó un “cheque en blanco” político a Nicolás Maduro (pues específica claramente que se trata de un período: "asumir el nuevo período para el cual fui electo por ustedes"), lo señaló de manera irrevocable y absoluta como “sucesor”, sino que además lo sometió al poder obediencial: mandar obedeciendo al pueblo; es decir, “junto al pueblo y subordinado a los intereses del pueblo”. Esta, considero, es la lectura revolucionaria de la situación, y lo que traduce una lectura rigurosa de las palabras de Chávez.
Ciertamente, sobre los hombros de Nicolás Maduro, en los peores escenarios que había planteado Chávez (de no poder continuar en el cargo de Presidente), reposa una responsabilidad histórica de insondables consecuencias: las palabras de Chávez sobre sus cualidades como dirigente, lo que debe ser ratificado en obras, palabras y acciones cotidianamente; el dirigir políticamente junto al pueblo y subordinado a los intereses del pueblo, lo cual lo coloca en la responsabilidad de hacer efectiva la democracia participativa, el protagonismo popular e incluso continuar reforzando el “liderazgo colectivo” que reconoce el Presidente Chávez, cuando habla de “patriotas” y de “Patria”.
De manera que Nicolás Maduro debe colocarle un cerrojo a la posibilidad de la restauración, o evitar meter el término socialista en el cajón de los anatemas, cuidándose además de abrirle las compuertas a una opción reformista-desarrollista en el seno de las fuerzas bolivarianas, inclinadas ya sea a una defensa subrepticia del neo-liberalismo, del capitalismo (en cualquiera de sus variantes) o de la democracia representativa, opción presionada no sólo por Washington sino por una derecha más inteligente que se mueve en el eje de UNASUR, ya sea o no tutelada por Washington, o restringida en sus planteamientos de reformas profundas y radicales, como las fuerzas identificadas por Mariátegui como: reformistas mediocres, socialistas domesticados o demócratas fariseos.
Si no fuese así, estaríamos ante una inevitable transición política no sólo post-Chávez, sino post-Chavista y post-Bolivariana.
Luego de triunfo contundente el 14 de abril de 2013 por las fuerzas bolivarianas, democrático-radicales y socialistas, se abre un importante período de definiciones, de temas para el debate responsable de ideas revolucionarias, para propuestas y contribuciones, para lograr concretar la idea de viabilizar el gobierno de Nicolás Maduro y llevar a cabo el programa político de la Patria.
Y desde sus calidades de liderazgo dialogante, Maduro puede impulsar una jornada de intercambios, de conversaciones, de diálogos entre quienes suponen necesaria la construcción de la independencia y del nuevo socialismo para el siglo XXI para que “En Asamblea con Nicolás Maduro”, seguir construyendo la Patria que Bolívar y Chávez soñaron.
Pero para esto, como dijera José Felix Ribas: ¡Necesario es vencer!

sábado, 2 de febrero de 2013

EL DRAMA POLÍTICO DE CHÁVEZ: EL LLAMADO A “GOLPE DE TIMÓN” EN EL ALTO GOBIERNO . ¿SOCIALISMO O NOMENCLATURA EN CONSTRUCCIÓN?


 Javier Biardeau R.
Más allá de la dolorosa e insondable tragedia humana referida a la situación de salud de Chávez, se viene pasando lamentablemente por alto una situación que oscila entre el drama y la tragedia política, situación que repercutirá más temprano que tarde en lo profundo de las estructuras políticas e ideológicas que soportan la revolución bolivariana: “El socialismo que no llega, el socialismo que no arranca, el socialismo que parece ser puro “mareo retórico”, la “transición indefinida”, el “capitalismo de Estado” que llaman “socialismo del siglo XXI”, el reformismo-desarrollismo como “nacionalismo burgués”, el “cesarismo” que se diluye en el llamado hiper-liderazgo, la “adequidad” descarnada disfrazada de pumarrosa, el oportunismo más ramplón vociferando consignas del Che, etc, etc”.
Algunas corrientes de la revolución bolivariana se inquietan por el contrasentido de un “nuevo curso”(1) que indica un reforzamiento de sectores, prácticas e ideologías pro-capitalistas o funcionales al Capital en importantes voceros políticos (ministros, diputados, gobernadores, candidaturas a alcaldes, cuadros de dirección partidista), que diseminan explícita o implícitamente una clara orientación de “sacarle el cuerpo” a la “teoría y práctica del socialismo”, que a falta de mejores denominaciones, seguiremos llamando actitudes y mentalidades de la “derecha endógena”.
La lista de nombres en puestos claves del alto gobierno, de grupos económicos aliados al gobierno, de grupos mediáticos aliados, en el seno de las FANB, en el entramado institucional y jerárquico del Estado, ha consolidado una nomenclatura bolivariana. Esto no es ningún secreto. Los cargos con altas responsabilidades en el Estado tienen claras relaciones y dependencias con las figuras de dirección del PSUV.
En la URSS y en las experiencias de los socialismos burocráticos del siglo XX pasó exactamente lo mismo. A pesar de contar con personas “confiables en términos políticos”, no se avanza en la construcción de la revolución y del nuevo socialismo del siglo XXI. Las prebendas y privilegios parecieran bloquear cualquier diseminación del “espíritu revolucionario” del Poder Popular. Tan impermeable como la derecha capitalista tradicional a la idea de las Comunas es también la nomenclatura bolivariana.
La tragedia revolucionaria de Lenin parece que se reproduce con semejanzas en el drama político de Chávez. Este fenómeno fue duramente criticado y combatido, sin éxito, por Lenin, luego por Trotsky desde la Plataforma de Oposición de Izquierda.
Si se reconstruyera hilo a hilo la genealogía de las llamadas “prácticas de crítica y autocrítica” en la URSS en los años 20, nos encontraríamos nada más y nada menos que con la liquidación de la “plataforma de oposición de izquierda” que ya preveía que el curso de la revolución soviética iba de mal en peor ya en 1927. Es decir, mientras aquí reinaba como un monarca, el autócrata Juan Vicente Gómez, ya en la URSS las cosas estaban fuera de quicio. Hay que ubicarse entonces en tiempo y espacio, para comprender que la recepción pasiva del “marxismo soviético” implicaba una naturalización de la burocratización de la URSS.
La nomenklatura (2) en la URSS se apoderó de los nombramientos importantes para todos los cargos administrativos en el gobierno y dentro del mismo Partido, guardando listas de todas las posiciones importantes de la administración pública y de los miembros del Partido que fuesen candidatos potenciales a ocuparlas. Allí operó sin reservas la lógica de la cooptación. Así se fueron conformando los anillos de prebendas, privilegios y clientelas.
La nomenclatura soviética fue la cuna de las posiciones privilegiadas en la nueva administración luego de la caida de la URSS. De la nomenclatura surgieron los grupos económícos de poder de la nueva Rusia, nuestra aliada geopolítica en la construcción del mundo multipolar. Obviamente, el “realismo político” obliga a bajar el volumen a ciertas melodías. Pero el drama de Chávez es que se apague la música de las Comunas y del Poder Popular. Allí el camino de una tragedia queda servido.
En la URSS el “sistema político de partido único” contribuyó sobremanera en la consolidación de esa nomenclatura. Un solo partido político intervenía en todos los niveles de la administración, la economía, la cultura, la esfera jurídica, etcétera; y la promoción dentro de la jerarquía política de dicho partido era el único camino posible para satisfacer ambiciones individuales de poder.
De manera que la cooptación se impuso como mecanismo de ascenso, por aprobación de los jefes inmediatos, quienes evaluaban a sus subordinados según criterios de lealtad política y cumplimiento de metas políticas. El principal peligro de la revolución bolivariana, es que un distanciamiento de Chávez del cargo de Presidente, acelere la conformación definitiva de una nomenclatura que hable “en nombre de” Chávez y de los logros sociales de la revolución bolivariana. Tal como se hizo con Lenin, el uso del nombre de Chávez podría ser utilizado para las más diversas intencionalidades políticas.
La nomenclatura en la URSS aparecía como un espacio tensionado por las luchas internas de poder que se definían siempre por el poder e influencia acumulado dentro del Partido por cada jerarca o caudillo en pugna. Dicho poder e influencia estaba determinado por la cantidad de “clientes, contratistas y grupos auxiliares” que poseía cada “patrón” contendiente y por la importancia de los cargos ocupados por tales “clientes, contratistas y grupos auxiliares”.
Al estabilizarse una élite dirigente que controlaba los mecanismos de poder, se olvido por completo la tarea revolucionaria: es decir, la transformación de cabo a rabo del sistema de dominación social, desigualdad y exclusión entre clases, grupos y sectores sociales. Es preciso evitar que este mismo proceso se acelere y consolide en la revolución bolivariana.
El control sobre el Estado en la URSS, cual una "nueva clase" dirigente, permitió el acceso a importantes privilegios materiales, olvidando la transformación del sistema de dominación, desigualdad y exclusión hacia las clases populares y subalternas. El poder de los soviets fue liquidado y utilizado para fines de propaganda. La lucha contra la elite del poder, se transmuto en una lucha en el seno de la propia “elite del poder”. La revolución, como había sentenciado Bonaparte, había finalizado.
De manera que hay que prestarle atención a las experiencias históricas comparadas para reconocer los riesgos que se corren si no hay una efectiva democratización del poder en el seno de un proceso revolucionario bolivariano. Ahora pareciera que se considera pertinente un debate a fondo para afrontar una cada vez más evidente y arropadora lógica de derechización y burocratización del proceso bolivariano que acompaña a la llamada “institucionalización de la revolución” (o la conversión del PSUV en un espejo del PRI Mexicano):
“Alguien debe organizar un gran foro sobre la vía al Socialismo. Allí se discutirá, por ejemplo: ¿Se puede ir al Socialismo en conchupancia con el capitalismo? ¿Se puede separar la relación económica de la formación de la Conciencia del Deber Social, fundamento del Socialismo? ¿Se pueden construir nuevos empresarios capitalistas sin conciencia capitalista, como proponen algunos? La ausencia de discusión nos lleva al fracaso.”(3)
Y es que la ausencia de discusión, es un componente esencial de una derechización paralela al curso de la salud del Presidente que se refuerza con fenómenos como el burocratismo, el dogmatismo, el sectarismo, el doctrinarismo, por más que se disfracen de consignas, banderas, iconografías o simbologías revolucionarias.
La nuez del asunto es la que sin la presencia activa y protagonismo de Chávez, el proceso bolivariano tiende a estancarse y retrotraerse a fórmulas funcionales a la derecha endógena, pues la “revolución ético-cultural” requerida como “reforma intelectual y moral” para impulsar la hegemonía democrática del socialismo y anclar la significación de la conciencia revolucionaria de la liberación social, se confunde con llamadas compulsivas a una “moralina revolucionaria” que no entusiasma ninguna pulsión de subversión profunda de las relaciones de poder (4).
El problema es que cuando se ha tratado y se trata de levantar alguna insurgencia, rebelión, cuestionamiento, insumisión o polareda revolucionaria, los “mecanismos de defensa” de la nomenclatura funcionan eficazmente para ahogar cualquier plataforma orgánica de discusión entre corrientes, tendencias y fuerzas políticas que apoyan la revolución bolivariana. Allí se bloquea discutir sobre aspectos medulares de la “transición venezolana al socialismo”, y se apela a los “procedimientos”, a los estatutos, a los llamados “problemas de método”, incluso se insinúan amenazas veladas o tribunales disciplinarios que en realidad encubren claras directrices políticas de liquidación del debate y de la reflexión crítica a fondo, tomando el procedimiento y la forma el relevo de aquello que es lo sustantivo y contenido de la discusión, cubriendo con un manto de censura, autocensura y silencio la “problemática de la transición socialista”.
Todo aquel, aquellas o aquellos que osen plantear el debate orgánico entre actores, movimientos y fuerzas políticas que apoyan la revolución bolivariana, como una aspiración o demanda orgánica del proceso revolucionario son colocado en aquel lugar que el actual Vicepresidente Ejecutivo: Nicolás Maduro llamó (en la oportunidad debida de aquel debate sobre “Intelectuales, Socialismo y Democracia” del Centro Internacional Miranda) como “habladores de paja” (5). ¿Qué son los llamados “intelectuales”? Pués muy sencillo: habladores de pistoladas. ¿Qué son los colectivos cuestionadores? También muy sencillo: indisciplinados que proponen aventuras sin destino. ¿Qué son los partidos aliados críticos? Aliados electorales circunstanciales, votos que se arriman al mingo electoral, o voces inconvenientes, ambiciosos y provocadores, o tal vez infiltrados del enemigo imperialista. Y así se va corriendo la arruga y se institucionaliza en “no debate”. Y de allí a la derechización, hay un diminuto paso.
Menciono deliberadamente las importantes alertas de las ultimas opiniones del equipo político dirigido por Toby Valderrama (6) (Un Grano de Maiz), y aquella experiencia caída en desgracia del CIM, porque además entre estos dos espacios existen enconadas diferencias de interpretación de la problemática de la construcción del socialismo en Venezuela. Es decir, que aunque muchos llaman al debate, entre ellos no hay manera de construir espacios conjuntos de debate. Esta es otra condición de imposibilidad para realizar debates edificantes, constructivos o como dicen ahora: propositivos. Entre diferentes colectivos, corrientes y tendencias se han generado profundos abismos, enconadas diferencias para asumir la responsabilidad de una construcción colectiva revolucionaria. Otra condición para el avance de la “derecha endógena”.
Así podemos ver un desfile de epítetos, con una puesta en escena de personajes, guiones, papeles y tribunales ideológicos donde el “debate socialista” va dejando paso a paso las heridas de los “argumentos ad hominem”, tratando luego de racionalizarlas o enmascaralas bajo el tropos retórico de que se trata exclusivamente de “representaciones de posiciones de clase”, pero sin mencionar que es la nomenclatura y la burocracia en el alto gobierno, así como la lógica del “partido único-Estado” una de las condiciones de imposibilidad para un debate radicalmente democrático entre tendencias, movimientos y partidos aliados en el seno de la revolución bolivariana. De manera que llamar al debate desde el lugar de los epítetos y desde la artillería de las descalificaciones a priori es llamar al “no debate”.
Por otra parte, las delicadas circunstancias de la voluntad política revolucionaria, en lo que analizando a Bolívar llamó Acosta Saignes: “Acción y Utopía del hombre de las dificultades”, es relatada por el mismo Chávez el día 8 de diciembre en lo que algunos denominaron “testamento político”, tratando de generarse artificiosamente la sensación que esas eran las últimas palabras de Chávez, llevando agua al molino del olvido al invisibilizar la intervención de Chávez en el acto del “Primer Consejo de Ministros del nuevo ciclo de la Revolución Bolivariana” difundido bajo el nombre de “Golpe de Timón” (7).
Y es que la intervención del 8 de diciembre (8) y la intervención del 20 de octubre de 2012 presentan una coherencia revolucionaria que no puede pasarse por alto, al igual que muchos enunciados presentes en el llamado “Plan Patria” que para efectos nominales seguiré llamando Plan “Independencia y Patria Socialista” (9), pues la eliminación de ciertos términos parece ser clara consecuencia del des-dibujamiento del Socialismo como “teoría y práctica revolucionaria”:
No nos llamemos a engaño: la formación socio-económica que todavía prevalece en Venezuela es de carácter capitalista y rentista. Ciertamente, el socialismo apenas ha comenzado a implantar su propio dinamismo interno entre nosotros. Éste es un programa precisamente para afianzarlo y profundizarlo; direccionado hacia una radical supresión de la lógica del capital que debe irse cumpliendo paso a paso, pero sin aminorar el ritmo de avance hacia el socialismo. Para avanzar hacia el socialismo, necesitamos de un poder popular capaz de desarticular las tramas de opresión, explotación y dominación que subsisten en la sociedad venezolana, capaz de configurar una nueva socialidad desde la vida cotidiana donde la fraternidad y la solidaridad corran parejas con la emergencia permanente de nuevos modos de planificar y producir la vida material de nuestro pueblo. Esto pasa por pulverizar completamente la forma de Estado burguesa que heredamos, la que aún se reproduce a través de sus viejas y nefastas prácticas, y darle continuidad a la invención de nuevas formas de gestión política.”
Allí el mismísimo Chávez apunta a la raíz del problema, pues reconoce que luego de el Primer Plan Socialista (2007-2013) lo que existe es la prevalencia de la formación económico-social capitalista y rentista. Y este tema será retomado en su intervención del 8 de diciembre bajo las delicadas circunstancias ya anunciadas, sobre la cual se ha hecho especial y deliberado énfasis en la cuestión de la sucesión política y desdibujando la cuestión programática del socialismo:
Y en cualquier circunstancias, Nosotros debemos garantizar la marcha de la Revolución Bolivariana, la marcha victoriosa de esta revolución, construyendo la democracia nueva que aquí esta ordenada (Constitución Nacional) por el pueblo en constituyente, construyendo la vía venezolana al socialismo, con amplia participación, en amplias libertades, que se están demostrando una vez más en esta campaña electoral para gobernadores, con candidaturas por aquí, candidaturas para allá, libertades, en plenas libertades...” (Discurso de Chávez; 8 de diciembre de 2012)
¿Cómo construir la vía venezolana al socialismo si en el seno de la conducción política del proceso hay voceros que actúan como “reformistas mediocres, socialistas domesticados y demócratas fariseos” tal como los denominó Mariátegui? El asunto es si la estructura de representación y conducción política de la revolución bolivariana en su conjunto, tienen convicciones ideológicas, formación política y coraje suficiente para abordar el espinoso asunto de la transición socialista, desde una base programática claramente establecida en el discurso de Chávez:
En el año 2004, la Revolución Bolivariana proclamó su carácter antiimperialista y en el 2006 se definió como socialista. La prédica de la Revolución ha sido continua: no queremos permanecer en el ámbito del capitalismo, es indispensable que en Venezuela encarne el socialismo como el ancho y abierto camino hacia la suprema felicidad social”. (Plan Independencia y Patria Socialista).
Como hemos señalado, las circunstancias de salud de Chávez han permitido que sectores interesados en el “no debate” constribuyan a desdibujar, creo deliberadamente, el asunto ideológico y programático para concentrarlo en la “personalización del poder”, en quién sería el “sucesor político” de Chávez, para efectivamente yugular el proceso de cambios que se insinúan en el Plan “Independencia y Patria socialista”.
En el mal-llamado “testamento político de Chávez” queda claramente establecido que Chávez no entregó un cheque en blanco a Nicolas Maduro, pues si por circunstancias sobrevenidas que inhabiliten de manera permanente a Chávez para ejercer el cargo de Presidente, el mismo Chávez llamó a prestarse todo el apoyo irrestricto a la figura de Nicolás Maduro pero agregando una coletilla importantísima que algunos opinadores barren debajo de la alfombra: “dirigiendo junto al pueblo siempre, y subordinado a los intereses del pueblo, los destinos de esta patria”.
Por tanto, cabe destacar la coletilla: “Junto al pueblo y subordinado al pueblo”, queda claro que allí no hay cheque político en blanco, y que Nicolás Maduro está sometido a la contraloría social, responsabilidad política y a todos los mecanismos establecidos para el ejercicio de la soberanía popular y de la democracia participativa y protagónica.
De manera que el 8 de diciembre, Chávez ha trazado además un rumbo programático que no puede diluirse en formas de derechización de baja intensidad o de reforzamiento del Capitalismo Rentista de Estado, como además queda muy claro y de manera consistente en la intervención del 20 de octubre de 2012. El 8 de diciembre también señaló:
Nosotros debemos garantizar la marcha de la Revolución Bolivariana, la marcha victoriosa de esta revolución, construyendo la democracia nueva que aquí esta ordenada (Constitución Nacional) por el pueblo en constituyente, construyendo la vía venezolana al socialismo, con amplia participación, en amplias libertades, que se están demostrando una vez más en esta campaña electoral para gobernadores, con candidaturas por aquí, candidaturas para allá, libertades, en plenas libertades...
El 20 de octubre señalo que:
Entonces, venimos con el tema de la democracia, el socialismo y su esencia absolutamente democrática, mientras que el capitalismo tiene en su esencia lo anti-democrático, lo excluyente, la imposición del capital y de las élites capitalistas. El socialismo no, el socialismo libera; el socialismo es democracia y la democracia es socialismo en lo político, en lo social, en lo económico.”
Chávez dice claramente “vía venezolana al Socialismo”. No dice “Capitalismo de Estado”. La clave de la construcción socialista implica avanzar en la democratización del poder garantizando la unidad nacional, popular y revolucionaria, sin otorgarle concesiones a una posible usurpación del poder por parte de los tradicionales enemigos o adversarios, pero tampoco a factores de la derecha endógena, que suponen que no hay diferencias sustantivas entre capitalismo y socialismo.
De manera que Nicolás Maduro, tiene una responsabilidad adicional a la de garantizar la estabilidad política en las actuales circunstancias: debe colocarle un cerrojo a la posibilidad de meter el término socialista en el cajón de los anatemas, cuidándo que una opción reformista-desarrollista desnaturalice el horizonte socialista de la revolución bolivariana. Esto significa que debe cuidar que la conducción de la revolución no termine siendo hegemonizada por reformistas mediocres, socialistas domesticados o demócratas fariseos.
Chávez ha dejado un legado programático: un guión revolucionario, democrático y socialista abierto y activo, que no debe convertirse en objeto de olvido, duelo, nostalgia y melancolía. Si la revolución bolivariana olvida su horizonte socialista, democrático y revolucionario quedará estancada en una opción populista re-distributiva con sensibilidad de izquierda que derivará, como derivó históricamente el legado de la revolución mexicana, en una opción desarrollista, burguesa y capitalista.
Chávez el 20 de octubre citó extensamente (a despecho de las críticas de Toby Valderrama a Giordani y Meszaros) lo siguiente:
Hay una frase que hace tiempo subrayé, la voy a leer, señores ministros, ministras, vicepresidente, hablando de la economía, del desarrollo económico, hablando del impulso social de la revolución: “El patrón de medición -dice Mészáros- de los logros socialistas es: hasta qué grado las medidas y políticas adoptadas contribuyen activamente a la constitución y consolidación bien arraigada de un modo sustancialmente democrático, de control social y autogestión general”.
Chávez habla de “desarrollo económico” en términos de logros socialistas: “un modo sustancialmente democrático, de control social y autogestión general”. Además señaló aquellos factores determinantes de la transición siguiendo los planteamientos de Giordani:
(…) la transformación de la base económica del país para hacerla esencial y sustancialmente democrática, porque la base económica de un país capitalista no es democrática, es anti-democrática, es excluyente y de allí la generación de riqueza y de grandes riquezas para una minoría, una élite, la gran burguesía, los grandes monopolios, y de allí también la generación de la pobreza y la miseria para las grandes mayorías.
Y en extenso citó las condiciones que orientan la transición al socialismo en cuanto a la transformación productiva ligada al modelo de acumulación:
1. La modificación de la base productiva del país, buscando una mayor democratización del poder económico. 
2. El cambio en el rol del Estado, para lograr que el proceso acumulativo se oriente a la satisfacción de las necesidades básicas de la mayoría de la población y a la defensa de la soberanía. 
3. La incorporación de mecanismos de autogestión productiva a nivel colectivo. 
4. La utilización de una planificación democrática como mecanismo regulador de las relaciones productivas. 
5. La ubicación autónoma del país frente a la internacionalización del sistema capitalista.” 

En el llamado “Golpe de Timón” Chávez señaló abiertamente el papel de la “Democracia Socialista del siglo XXI”:
Estamos tocando puntos claves de este proyecto, que si no los entendemos bien y lo asumimos bien, pudiéramos estar haciendo cosas buenas, pero no exactamente lo necesario para ir dejando atrás de manera progresiva y firme el modelo de explotación capitalista y creando un nuevo modelo: el socialismo venezolano, bolivariano, del siglo XXI.
Recordemos la Unión Soviética, lo que el viento se llevó: en la Unión Soviética nunca hubo democracia, no hubo socialismo, eso derivó y los líderes no se dieron cuenta o si se dieron cuenta no pudieron, y el imperio aquel golpeando, la culpa no es sólo de la Unión Soviética, la culpa fue también de todas las agresiones externas, sabotajes económicos, guerras biológicas, bacteriológicas, bombardeos y explosiones en la industria petrolera soviética y luego las contradicciones, las divisiones, la cultura.
Por eso el socialismo en el siglo XXI que aquí resurgió como de entre los muertos es algo novedoso; tiene que ser verdaderamente nuevo, y una de las cosas esencialmente nuevas en nuestro modelo es su carácter democrático, una nueva hegemonía democrática, y eso nos obliga a nosotros no a imponer, sino a convencer, y de allí lo que estábamos hablando, el tema mediático, el tema comunicacional, el tema de los argumentos, el tema de que estas cosas sean, lo que estamos presentando hoy, por ejemplo, que lo perciba el país todo; cómo lograrlo, cómo hacerlo.
El cambio cultural. Todo esto tiene que ir impactando en ese nivel cultural que es vital para el proceso revolucionario, para la construcción de la democracia socialista del siglo XXI en Venezuela.” 

Dada la consistencia de los planteamientos expuestos entre el 20 de octubre y el 8 de diciembre de 2012 considero indispensable la continuidad de una política de profundización de la hegemonía popular y democrática-radical, para luchar contra cualquier alteración del rumbo trazado por Chávez, alteración potencialmente condicionada por el solapado juego de negociaciones con factores del Capital y de la Derecha a cambio de impunidad o sobrevivencia política en una posible transición post-bolivariana.
El drama político de Chávez es el reconocimiento en tono de autocrítica de la posibilidad de perder el rumbo de un gobierno revolucionario, que incluso parece olvidarse de la propia legislación sobre el Poder Popular, sobre los Consejos de Trabajadores, sobre el Sistema Económico Comunal, sobre la Contraloría Social, sobre la Gestión de Competencia y otras atribuciones del Poder Popular, sobre Empresas de Propiedad Social, sobre Distritos Motores de Desarrollo, sobre Planificación Democrática, sobre las Comunas, y sobre este ultimo punto cabe reiterar lo dicho el 20 de octubre:
¿Dónde está la comuna?. ¿Acaso la comuna es sólo para el Ministerio de las Comunas? Yo voy a tener que eliminar el Ministerio de las Comunas, lo he pensado varias veces, ¿por qué? Porque mucha gente cree que a ese ministerio es al que le toca las comunas. Eso es un gravísimo error que estamos cometiendo. No lo cometamos más. Revisemos. Firmé un decreto creando algo así como ente superior de las comunas. ¿Dónde está? No ha funcionado. Nicolás, te encomiendo esto como te encomendaría mi vida: las comunas, el estado social de derecho y de justicia. Hay una Ley de Comunas, de economía comunal. Entonces, ¿cómo vamos a estar nosotros haciendo…?”.
“¿Dónde está la comuna, no la comuna, las comunas? ¿Dónde vamos a crear las comunas, las nuevas? Y allá en Ciudad Belén, seguimos entregando las viviendas, pero las comunas no se ven por ningún lado, ni el espíritu de la comuna, que es mucho más importante en este momento que la misma comuna: la cultura comunal. ¿Me explico? ¿Será que yo seguiré clamando en el desierto por cosas como éstas? Todos aquí tenemos que ver con esto, todos, desde mi persona, la Presidencia de la República; aquí en torno a Miraflores debería existir ya una comuna. Todos y todas tenemos que ver con eso; es parte del alma de este proyecto. La autocrítica es para rectificar, no para seguirla haciendo en el vacío, o lanzándola como al vacío. Es para actuar ya, señores ministros, señoras ministras, las comunas, manden a buscar la Ley de las Comunas, léanla, estúdienla. Mucha gente —estoy seguro—, no digo que ustedes, por allá, más allá, ni la han leído, porque creemos que no es con nosotros. La Ley de la Economía Comunal, mucha gente ni la ha leído, porque creemos, que no, lo mío es otra cosa, eso no es conmigo. Si tú preguntas, ¿cuáles son las que llaman comunas en construcción? Estoy seguro de que en la mayoría de esos grandes o medianos o pequeños proyectos que estamos adelantando, desde viviendas, ciudades nuevas, polos de desarrollo científicos, polos de desarrollo agrícolas, como allá en la Planicie de Maracaibo, allá en el municipio Mara, hasta por allá por el estado Sucre, donde está la gran planta procesadora de sardinas que inauguramos hace poco, una planta grandísima, hasta las empresas del vidrio que expropiamos, la Faja del Orinoco, no existen las comunas. ¿Dónde las vamos a buscar, en la Luna? ¿O en Júpiter?”.
La angustía de Chávez alcanza en la intervención pública y luego en las líneas del texto “Golpe de Timón” un paroxismo inusual que se condensa en las siguientes lineas:
¿Ustedes no vieron el bombardeo de papeles que caen en el camión donde yo ando? Ahora los tiran con piedras para que lleguen, o con flecha, la otra vez estaba una flecha con un papel en la punta: Chávez ayúdame… que no sé qué. Bueno, la comuna, el poder popular, no es desde Miraflores ni es desde la sede del ministerio tal o cual desde los que vamos a solucionar los problemas. No creamos que porque vamos a inaugurar la fábrica de Cemento Cerro Azul o la fábrica de fábricas en Guanare, o la fábrica de computadoras, o la fábrica de satélites, o la fábrica ésta y aquella ya estamos listos, no; o porque nacionalizamos cementos… Cuidado, si no nos damos cuenta de esto, estamos liquidados y no sólo estamos liquidados, seríamos nosotros los liquidadores de este proyecto. Nos cabe una gran responsabilidad ante la historia a los que aquí estamos. Véanse las caras, véanse los ojos en el espejo cada vez que vayan al baño o a donde haya un espejo. Yo de primero.”
Y por si fuera poco, Chávez insiste en la necesidad de estudio y formación política para la alta dirección del gobierno:
¿Cuántas horas le dedicamos al estudio nosotros cada día, a la lectura, a la reflexión? Es necesario que le dediquemos, yo diría que varias horas al día, por encima de todos nuestros compromisos, porque estamos hablando de los elementos vitales de este proyecto. A veces creemos que todo debe controlarse desde Caracas, no. Se trata de crear, como dice Mészáros, un conjunto de sistemas paralelos coordinados y de ahí la regionalización, los distritos motores. Pero no hemos creado ni uno toda vía y tenemos la ley, decretamos uno, pero lo decretamos y ya, y dentro de los distritos motores las comunas. A veces podemos caer en la ilusión de que por llamar, yo soy enemigo de que le pongamos a todo “socialista”, estadio socialista, avenida socialista, ¡qué avenida socialista, chico!; ya eso es sospechoso. Por allá alguien le quería poner a una avenida “socialista”, panadería socialista, Miraflores socialista. Eso es sospechoso, porque uno puede pensar que con eso, el que lo hace cree que ya, listo, ya cumplí, ya le puse socialista, listo; le cambié el nombre, ya está listo.”
Y dentro de la necesidad de una revolución productiva, de instaurar nuevos modelos productivos socialistas, Chávez insiste el 20 de octubre de 2012:
Las fábricas construidas con fines capitalistas llevan las marcas indelebles de su “sistema operativo”, la división social jerárquica del trabajo en conjunción con la cual fueron construidas. Un sistema productivo que quiere activar la participación plena de los productores asociados, los trabajadores, requiere de una multiplicidad de procesadores “paralelos”, coordinados de la manera adecuada, así como de un correspondiente sistema operativo que sea radicalmente diferente a la alternativa operada de manera central, trátese de la economía dirigida capitalista o de sus bien conocidas variedades poscapitalistas presentadas engañosamente como “planificación”.
De manera que las persistencia y reproducción de relaciones de trabajo capitalistas, de relaciones sociales de producción e intercambio dominadas por el Capital, de formas de explotación social, de división social jerárquica del trabajo, de formas diversas de alienación y carencia de control directo de los trabajadores, la ausencia de participación plena de los productores asociados, de formas que bajo la apariencia de nacionalizaciones, de economía dirigida o de planificación, son parte de la trama de poder y mando del Capital, sin romper estas condiciones lo que se reproduce y prevalece es la formación socioeconómica capitalista.
Todos estos elementos describen de manera patente el drama político de Chávez de no avanzar ni en el ritmo ni en la dirección de una alternativa post-capitalista. Suponer que por llamar socialismo a cualquier cosa, por decretarlo, se construye efectivamente prácticas, experiencias, cultura y conciencia socialista.
Estamos hablando del 20 de octubre de 2012: ¿Qué ha ocurrido desde entonces? Chavez habla del injerto socialista, habla de eficiencia socialista: ¿Qué ocurrido desde entonces?
Chávez plantea:
Creo que en estos años hemos acumulado experiencia, hemos creado entes que no existían. Creo que hemos venido acumulando recursos, inyectando recursos y seguiremos haciéndolo. Creo que tenemos unos nuevos códigos; creo que tenemos una nueva arquitectura legal, jurídica, empezando por la Constitución; tenemos leyes de consejos comunales, leyes de comunas, economía comunal, las leyes de los distritos motores de desarrollo; pero no le hacemos caso a ninguna de esas leyes; nosotros, que somos los primeros responsables de su cumplimiento. Yo espero ver respuestas a estas reflexiones y a esta autocrítica pública que estoy haciendo.
¿Donde están las respuestas a todas esas reflexiones de Chávez? ¿Dónde está la denuncia a los cotos cerrados de los Ministerios? ¿Dónde está la integración, la interacción, comunicación, coordinación, cruce de planes, diagnósticos, problemas, acción conjunta del gobierno bajo el horizonte socialista?
El problema es que la intencionalidad política de Chávez parece ser desmenuzada, diluida en el seno de una nomenclatura que “acata pero no cumple”. La edificación en el seno de la revolución bolivariana de una nueva elite encargada de la dirección de la burocracia estatal, de ocupar posiciones administrativas claves en el gobierno, ya sea en la producción petrolera, industrial, turística o agrícola, en el comercio importador, en el sistema educativo, en ciencia y tecnología, en el ambiente cultural, ha generado nuevos sistemas de privilegios derivados de la ejecución de dichas funciones.
Esta nueva élite compite efectivamente y en algunos casos antagoniza con los viejos factores de poder derivados del llamado puntofijismo. Pero se trata de una lucha en el seno de los sectores dominantes, sean o no bolivarianos. No se trata de una confrontación clasíca de clases dominantes y clases subalternas, sino un conflicto entre la vieja oligarquía del dinero y una nueva clase políticamente dominante que pretende ser reinante en el campo económico, mediático y militar. Es allí donde se diluye la intencionalidad revolucionaria de Chávez.
Como escribía Wright Mills en su clásico e importante texto: “La elite del poder” (10): Detrás de estos hombres y detrás de los acontecimientos de la historia, enlazando ambas cosas, están las grandes instituciones de la sociedad moderna. Esas jerarquías del Estado, de las empresas económicas y del ejército constituyen los medios del poder; como tales, tienen actualmente una importancia nunca igualada antes en la historia humana, y en sus cimas se encuentran ahora los puestos de mando de la sociedad moderna. En la sociedad, el máximo poder nacional reside ahora en los dominios económico, político y militar (NA: podríamos agregar el poder mediático).
En el pináculo de cada uno de los tres dominios ampliados y centralizados se han formado esos círculos superiores que constituyen las élites económica, política y militar. En la cumbre de la economía, entre los ricos corporativos, es decir, entre los grandes accionistas de las grandes compañías anónimas, están los altos jefes ejecutivos; en la cumbre del orden político, los individuos del directorio político; y en la cumbre de la institución militar, la elite de estadistas –soldados agrupados en el Estado Mayor Unificado y en el escalón más alto del ejército. Como cada uno de esos dominios ha coincidido con los otros, como las decisiones tienden a hacerse totales en sus consecuencias, los principales individuos de cada uno de los tres dominios de poder –los señores de la guerra, los altos jefes de las empresas, el directorio político– tienden a unirse, a formar la minoría del poder de cualquier sociedad. Celebridad, riqueza y poder requieren el acceso a las grandes instituciones, ya que las posiciones institucionales que los individuos ocupan determinan en gran parte sus oportunidades para conseguir y conservar esas valiosas experiencias.
He allí una amplia coincidencia entre un analista de la nomeclatura soviética como Voslesnky y un analista de las altas esferas de la elite de poder del Imperialismo Norteamericano. Lo interesante de ambas estructuras es que liquidan la posibilidad revolucionaria. Una lección que debe aprender el proceso bolivariano. 

NOTAS:
[1] Utilizamos a modo de contraste la metáfora de Trotsky del “Nuevo curso” para rememorar cómo en 1923, Trotsky, tan consciente como Lenin del ascenso amenazador de la burocracia, desarrolló un programa por el restablecimiento de la democracia soviética, vinculado a su obra “Nuevo curso”. Las principales propuestas de este programa eran: a) ampliación de la democracia en el seno del partido, y, en especial, posibilidad para la masa de los miembros del partido de discutir previa y libremente las grandes opciones económicas y políticas sin que tal debate interno se vea dominado por las decisiones y el peso del aparato y los funcionarios permanentes; b) reafirmación del derecho de tendencia en el seno del partido; c) desarrollo de la posibilidad de iniciativas de los miembros de base del partido y de los trabajadores sin partido en el seno de los organismos soviéticos; d) fortalecimiento de los organismos soviéticos y de su carácter electivo. 
2 Michael Voslensky: La Nomenklatura: Los privilegiados en la U.R.S.S. 
3 http://ungranodemaiz.blogspot.com/2013_01_20_archive.html 
4 Ya hemos elaborado la genalogía de la inscripción de la terminología del “marxismo soviético” de finales de los años 50 y principios de los años 60 en la frase “conciencia del deber social” expresada por el Che en su texto sobre el “Sistema Presupuestario de Financiamiento”, donde quedan en evidencia los hilos de continuidad de algunos planteamientos del Che con la codificación marxista-leninista del llamado “código moral de constructor del comunismo” en el período de Krhuschev. 
6 Así mismo, cabe reconocer que los indicios y síntomas de las enconadas diferencias entre corrientes de interpretación sobre la “transición al socialismo” pueden seguirse en las adjetivaciones y calificativos que ha lanzado públicamente Valderrama, desde las publicaciones de su grupo o desde el espacio radical que promueve contra cualquier idea o portavoz de la idea que no entre el “orden del discurso revolucionario” que propone el equipo político de Un Grano de Maiz, funcionando como una suerte de comisarios ideológicos. Algo del viejo estilo del martilleo estalinista contra las desviaciones ideológicas se encuentra en la gramática de lo “políticamente correcto” en estos espacios. La rebeldia de la irreverencia se transfigura dialécticamente en su opuesto; es decir en dogmas escolásticos y en diferentes tomas de postura contra quienes no opinan igual o “lo mismo”; es decir, quienes no “opinan correctamente” de acuerdo a sus criterios: que si el CIM es el nido de pensamiento pequeño-burgués de la revolución, que si el PCV no merece el calificativo de “Partido Comunista” porque le hace el juego a la derecha (haciéndole críticas al gobierno), que si la Comuna de Redes y Juan Barreto es una muestra vergonzoza de pensamientos anarcoides de la mano de un tal Toni Negri o de quienes quieren cambiar el mundo sin tomar el poder (Holloway), que si el Frente Campesino Ezequiel Zamora no sabe que es la clase obrera la que hace revoluciones socialistas, que si en el evento realizado hace algun tiempo en la Escuela Venezolana de Planificación, donde participaron Elias Jaua, Alí Rodriguez Araque y Rodolfo Sanz no aparecía por ningún lado una verdadera tesis revolucionaria, que si Giordani y Meszaros son los que tienen ideológicamente confundidos a Chávez luego de los desastrososo efectos de “asesorías” como las de la innombrable Marta Harnecker, o el peor de los peores (hecho social ya consumado) “el caballero Heinz Dieterich”, que si Dussel no termina de dar en el clavo proponiendo tesis sobre el “mandar obedeciendo al pueblo” que liquidan la necesidad de un destacamento de vanguardia revolucionario, etc,etc. 
7 http://www.aporrea.org/ideologia/n219173.html 
8 http://www.aporrea.org/actualidad/n219610.html 
9 http://formacionffm.com/ffmvarios/patria.pdf 
10 http://sociologiac.net/biblio/wallerstein_Mills.pdf 





jueves, 27 de diciembre de 2012

¿EL “TESTAMENTO POLÍTICO” DE CHÁVEZ? A LOS PATRIOTAS Y LAS PATRIOTAS DE VENEZUELA

Javier Biardeau R.
¡Al rumor de clarines, guerrero, ocurre el blindado, ocurre veloz, con celosos dragones de acero que guardan la patria que el cielo nos dio… Patria, patria, patria querida, tuyo es mi cielo, tuyo es mi sol, Patria, tuya es mi vida, tuya es mi alma, tuyo es mi amor!
Y en cualquier circunstancias, Nosotros debemos garantizar la marcha de la Revolución Bolivariana, la marcha victoriosa de esta revolución, construyendo la democracia nueva que aquí esta ordenada (Constitución Nacional) por el pueblo en constituyente, construyendo la vía venezolana al socialismo, con amplia participación, en amplias libertades, que se están demostrando una vez más en esta campaña electoral para gobernadores, con candidaturas por aquí, candidaturas para allá, libertades, en plenas libertades...” (Discurso de Chávez; 9 de diciembre de 2012)
1.- LAS INTRIGAS DE LA SUCESIÓN SON PARTE DE LA AGENDA DE LA DERECHA:
Una aparente polémica (1) se ha desatado a partir de la intervención de Chávez en la noche del día 8 de Diciembre de 2012, destacándose el llamado tema de la “sucesión” en las principales matrices de opinión y dispositivos mass-mediáticos, ante la posibilidad de circunstancias sobrevenidas que imposibiliten que Chávez tome posesión del cargo el día 10 de enero de 2013.
Hemos dejado claro en otro lugar (2) que lo que está en juego en los comentarios de “juristas”, “analistas políticos” y actores de la oposición, nacional e internacional, es cómo se prepara el terreno jurídico para una transición post-Chávez, colocando sobre la mesa los vínculos entre una transición jurídico-constitucional y una supuesta transición política, que incluso vaya mas allá, para devenir en una transición post-chavista o del “régimen bolivariano”. Este ha sido un tema teórico y político reiterado en las agendas internacionales anti-chávez, que se mueve en el trasfondo de la consigna: ¡Chávez, vete ya!.
Lo fundamental entonces, es correlacionar los elementos presentes en el clima de opinión pública, en los procedimientos jurídico-constitucionales para casos de “falta temporal o absoluta” y en las agendas políticas de los actores nacionales e internacionales, para destacar las maniobras tácticas en el campo de batalla que, aparentemente velado por el temperamento navideño, sigue estando muy activo en las actuales circunstancias (3).
2.- SE REACTIVÓ UNA OPERACIÓN DE TRANSICIÓN POLÍTICA SOBRE VENEZUELA:
En síntesis, se está montando una re-activación de la operación de transición política, para ser intensificada en el mes de enero y el año 2013, que conlleva escenarios de des-estabilización y de profundización de contradicciones políticas, sociales, económicas e internacionales, que se condensan fundamentalmente en el asunto de la toma de posesión del cargo para el 10 de diciembre.
Las declaraciones del recién re-electo gobernador de Miranda Henrique Capriles Radonsky, principal aspirante de oposición para un escenario electoral presidencial, plantean interrogantes importantes sobre el tempo político y electoral que se mueve tras bastidores:
“El líder opositor Henrique Capriles acepta la posibilidad de que se postergue la juramentación del mandatario venezolano: Hay que ser en esto muy serio y muy transparente, no pierde la condición de presidente electo una persona que no pueda tomar posesión del cargo el día en que está establecido. Si el presidente de la República no pudiera presentarse el 10 de enero a tomar posesión del cargo ante la Asamblea Nacional en su condición de presidente electo, la propia Constitución tiene las respuestas. Ahí aplicaría inicialmente una falta temporal y después aplicaría lo que establece la Constitución en falta absoluta”.(4)
Lo interesante del planteamiento es que HCR llama a declarar la “falta temporal”, desconociendo que existe un vacío normativo sobre la calificación de “faltas temporales” para los casos de Presidente electo o Presidenta electa antes de tomar posesión. En términos rigurosos, hasta ahora la Asamblea Nacional sólo ha autorizado la ausencia del territorio nacional del Presidente de la República en ejercicio de sus funciones:
Artículo 235. La ausencia del territorio nacional por parte del Presidente o Presidenta de la República requiere autorización de la Asamblea Nacional o de la Comisión Delegada, cuando se prolongue por un lapso superior a cinco días consecutivos.
Si comparamos los supuestos presentes en la anterior disposición normativa con relación a la regulación de las faltas temporales, podremos analizar las diferencias sustantivas:
Artículo 234. Las faltas temporales del Presidente o Presidenta de la República serán suplidas por el Vicepresidente Ejecutivo o Vicepresidenta Ejecutiva hasta por noventa días, prorrogables por decisión de la Asamblea Nacional hasta por noventa días más.
Si una falta temporal se prolonga por más de noventa días consecutivos, la Asamblea Nacional decidirá por mayoría de sus integrantes si debe considerarse que hay falta absoluta.
En el caso de las faltas temporales, se estipulan los plazos que al agotarse dan lugar a una posible declaratoria de falta absoluta, lo cual conlleva inevitablemente la celebración de nuevas elecciones presidenciales, más aún si se trata de la falta absoluta de un Presidente o Presidenta electa antes de tomar posesión:
Cuando se produzca la falta absoluta del Presidente electo o Presidenta electa antes de tomar posesión, se procederá a una nueva elección universal, directa y secreta dentro de los treinta días consecutivos siguientes. Mientras se elige y toma posesión el nuevo Presidente o la nueva Presidenta, se encargará de la Presidencia de la República el Presidente o Presidenta de la Asamblea Nacional.” (Art-233 CRBV)
3.- SOBRE EL HORIZONTE REVOLOTEA LA VIEJA TESIS DEL “VACÍO DE PODER”:
El asunto es harto complicado, pues si Chávez no asume el 10 de enero, no hay certeza ni unanimidad de criterios sobre si se trata de la ausencia del territorio nacional de un presidente electo por “motivo sobrevenido”, de una “falta temporal” o de una “falta absoluta”. Este tema si llegara a presentarse en los hechos, será posiblemente resuelto por la jurisdicción constitucional venezolana.
El debate entre juristas de oposición no solo no ha aclarado el panorama sino que ha enredado los argumentos, mientras que la posición oficial asumida por voceros de la revolución bolivariana ha dejado claramente establecido que Chávez no está obligado a presentarse el 10 de enero ante la AN para tomar juramento, pues lo establecido en el artículo 231 se deja las puertas abiertas para otras salidas igualmente legales:
Artículo 231. El candidato elegido o candidata elegida tomará posesión del cargo de Presidente o Presidenta de la República el diez de enero del primer año de su período constitucional, mediante juramento ante la Asamblea Nacional. Si por cualquier motivo sobrevenido el Presidente o Presidenta de la República no pudiese tomar posesión ante la Asamblea Nacional, lo hará ante el Tribunal Supremo de Justicia.
Queda claro que el 10 de enero de 2013 termina el período para el cual fue electo como Presidente Hugo Chávez Frías el 3 de diciembre de 2006, y ese mismo día comienza el nuevo período presidencial, relativo a la elección del 7 de Octubre de 2012.
El asunto de la recuperación post-operatoria de Chávez ha abierto un sin número de especulaciones-escenarios tanto interesados como sesgados. Pero llama la atención, que los mismos escenarios han abierto un espacio de posibilidad para la puesta en práctica de las más añejas estratagemas de intriga, de “divide y vencerás”, de “manipulación, sub-información y desinformación” para afectos de obtener ventaja política de las circunstancias.
El tema de la “falta absoluta” requiere en este caso que se certifique la incapacidad física o mental permanente, presente en los supuestos del artículo 233, pues la calificación de una falta temporal depende de la AN, quien hasta ahora en términos mayoritarios se ha negado a esta decisión. Pareciera una estupidez, pero la AN tiene que constatar que Chavez no se puede juramentar ese día para pasar al segundo supuesto: Si por cualquier motivo sobrevenido el Presidente o Presidenta de la República no pudiese tomar posesión ante la Asamblea Nacional, lo hará ante el Tribunal Supremo de Justicia.
Los problemas surgirían ante la negativa de agotar esta posibilidad, pues si no pudiera juramentarse en ninguna de las circunstancias anteriores, la AN tendría que pasar a debatir y calificar la ausencia del Presidente electo que no puede juramentarse. El asunto implica de entrada la posibilidad de calificar la falta como absoluta, con la consecuencia de pasar a convocar elecciones en 30 días y asumiendo el cargo de Presidente temporalmente el presidente o Presidenta de la Asamblea Nacional. Pero, ¿Quiénes serían los miembros del gabinete de transición?, pues allí no cabe la posibilidad de que el Vicepresidente Ejecutivo sea Nicolas Maduro, si pretende ser candidato del PSUV y del GPP. No especularemos sobre otros supuestos, pues hay que esperar con certeza lo que ocurra a partir de enero de 2013.
Sin embargo, el mayor peligro de la situación es que, como decimos en criollo, la oposición espera como “caimán en boca´e caño” para pasar a jugar la carta del “vacío de poder”, intentando desconocer los resultados del 7 de octubre y que ya existe un Presidente electo.
Recordemos además, que los juristas de oposición señalan que: "No podrá ser elegido Presidente o Presidenta de la República quien esté en ejercicio del cargo de Vicepresidente Ejecutivo o Vicepresidente Ejecutiva..." (art. 229). De modo que sería una burla a la Constitución que, ante la falta de toma de posesión del Presidente electo, quien ejercía la Vicepresidencia en el período anterior pase a ser Presidente interino en el período siguiente, y pueda, en su nueva condición de Presidente, optar a la elección presidencial”. (Manuel Rachadell dixit)
Además las voces opositoras han señalado hasta el cansancio que “si el 10 de enero de 2013, cuando se inicia un nuevo período presidencial, el Presidente electo no se juramenta para ejercer sus funciones, no puede encargarse el Vicepresidente Ejecutivo del período anterior, porque su nombramiento ha caducado, y el actual Presidente electo del período 2007-2013 no puede decidir sobre el funcionario que deba sustituirlo temporalmente en el período siguiente, porque sus poderes jurídicos han cesado con respecto al período que terminó y no ha renovado sus facultades constitucionales porque no ha asumido el cargo para el cual fue reelecto”. De allí que afirman que si el Presidente electo de la República no asume sus funciones el 10 del próximo mes de enero, sin que se haya dado ninguno de los supuestos de la falta absoluta, aún así la interinaría le corresponde al Presidente de la Asamblea Nacional.
Sin duda, la situación es compleja aunque no es irresoluble. Lo fundamental, sin embargo, no son los aspectos exclusivamente jurídico-constitucionales sino sus aristas relacionadas con el proceso político.
Aunque HCR pareciera marcar distancia con las opiniones expresadas por la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD), que señaló tajantemente que la posesión del 10 de enero es impostergable y que ante una ausencia de Chávez en esa fecha habría que declarar su “ausencia absoluta”, no deja de despertar suspicacias que hable de una declaratoria de “falta temporal” sin que esta norma aparezca en la Constitución de 1999.
Lo que gira en la cabeza de los actores opositores es como pasar a la retórica política del “vacío de poder” o presionar para una convocatoria a nuevas elecciones presidenciales en las mejores condiciones de oportunidad política para acumular fuerzas para derrotar a Nicolás Maduro como candidatura de la Revolución Bolivariana.
De allí que desde el 9 de diciembre, los partidos, los movimientos y las corrientes populares, revolucionarias y bolivarianas tienen que clarificar sus criterios de apoyo irrevocable a esta candidatura, a menos que deseen crear una severa fractura política en la coalición bolivariana, desconociendo la voluntad de Chávez.
Ahora bien, esto implica manejar en detalle que las palabras de Chávez son sólo una manifestación explícita de voluntad, pero que pueden ser recepcionadas de modos bastante disimiles en el campo bolivariano. Allí se levanta un riesgo y una oportunidad para la derecha, que tratará de aprovechar cualquier fisura para colar su estrategia de “divide y vencerás”.
El abogado de Globovisión Ricardo Antela dijo que hay un solo supuesto que permitiría un aplazamiento de la toma de posesión: “Si para el 10 se tuviera una certeza médica, expuesta públicamente y avalada por la Asamblea Nacional, de que el presidente se va a recuperar y se determinara una nueva fecha”. Es decir, comienza la presión por una suerte de certificación medica de que Chávez no está ni mental ni físicamente inhabilitado de manera permanente.
Lo medular del problema sigue siendo una supuesta transición política luego de los resultados electorales del 7 de octubre, resultados que ratificaron por una clara y suficiente mayoría a la opción encarnada por Chávez: la continuidad y profundización de la Revolución Bolivariana.
4.- LE OFRECEN UNA VENTANA DE OPORTUNIDAD AL CHAVISMO SIN CHAVEZ:
Incluso, la oposición más emblemática, practica una suerte de chantaje subrepticio sobre la alta dirección política del campo bolivariano en el que caerán, aquellos que Mariátegui llamó: “reformistas mediocres, socialistas domesticados y demócratas fariseos”, ya que insiste en ofrecer una “salida de emergencia” a los dirigentes que claudiquen a sus años de lucha, sacrificio y acumulación de fuerzas: una “muy pequeña posibilidad de crear un diálogo constructivo entre el PSUV y la oposición”, si y sólo si respeta las condiciones de lectura que hace la oposición sobre la realidad nacional; es decir, calificar el proceso bolivariano como una autocracia con mascaradas electorales y seudo-democráticas, para pasar a “respetar los principios fundamentales de toda democracia: pluralismo político, alternancia republicana, independencia de los poderes públicos y libertad de opinión”.
La oposición maneja con sutileza el guión de las democracias tuteladas por el Pentagonismo, independientemente si son gestiones “republicanas” o “demócratas” las que controlan el Departamento de Estado en Washington. Lo que actualmente llaman la “agenda Obama de las libertades”. Se llama, entonces, a un diálogo a espaldas del pueblo venezolano, una suerte de “Pacto de Nueva York” que selló el destino de la lucha luego del 23 de enero de 1958, que tendrá obviamente sus incluidos y excluidos con en aquel momento. Como ha señaldo el Ex Ministro de Defensa Fernando Ochoa Antich: “De lograrse el “dialogo”, el PSUV podría transformarse en un gran partido que, al lado de otras fuerzas políticas, se alternara pacíficamente en el poder”.
En fin, colocaría a toda la dirigencia política del PSUV, a todo su gabinete ministerial, a todo la estructura de dirección política e institucional en una situación dilemática: o continuar el rumbo trazado por Chávez y el pueblo para transitar en la dirección de un socialismo democrático a la venezolana, con amplias libertades pero sin concesiones a la derecha nacional o internacional; o ser fieles a las restricciones selectivas del guión liberal-democrático para reciclar el PSUV y el Gran Polo Patriótico en una izquierda domesticada, ahora a la derecha del llamado testamento programático de Chávez.
5.- NACIONALISMO POPULAR DE IZQUIERDA CONTRA LAS SUPUESTAS “ALAS IDEOLÓGICAS” DEL CHAVISMO:
El asunto no si Nicolás Maduro o Diosdado Cabello representan “alas ideológicas” distintas dentro de la dirección estratégica del campo bolivariano (esta es una preocupación que pudiera dar a otras opciones, como aquella que plantean que ambos representan lo mismo en términos de concepción ideológica), sino si la estructura de representación y conducción política de la revolución bolivariana en su conjunto, tienen convicciones, formación y coraje suficiente para abordar el espinoso asunto de la transición socialista, desde una base programática claramente establecida en el discurso de Chávez: Nacionalismo Popular de Izquierda, crítica abierto del neoliberalismo, del capitalismo y de la democracia representativa.
De allí que en el actual debate, tiende a desdibujarse, creo deliberadamente, el asunto ideológico y programático para concentrarlo en la “personalización del poder”, en quién sería el “sucesor político” de Chávez, para efectivamente yugular el proceso de cambios que se insinúan en el Plan “Independencia y Patria socialista”. De manera que la problemática de la sucesión política, es una problemática trazada por los registros de significación de la agenda de la derecha nacional e internacional.
En el mal-llamado “testamento político de Chávez” se menciona claramente que de no ser Chávez la figura que encarne la dirección del proceso, por circunstancias sobrevenidas que lo inhabiliten para ejercer el cargo, debe prestarse todo el apoyo irrestricto a la figura de Nicolas Maduro, pero agregando una coletilla que no es nada despreciable: “dirigiendo junto al pueblo siempre, y subordinado a los intereses del pueblo, los destinos de esta patría”.
Es ese el deseo de Chávez, que para algunos mistificadores del cesarismo progresivo constituiría una orden o de estricto cumplimiento. Pero ha sucedido que en las sociedades y en la historia, los actos intencionales no siempre conducen a las consecuencias deseadas. De allí que hay que tomar precauciones adicionales.
6.- CHAVEZ NO HA ENTREGADO UN “CHEQUE EN BLANCO”: LA REVOLUCIÓN NO SE NEGOCIA.
Chávez no entregó un “cheque en blanco” político a Nicolás Maduro, aunque ciertamente lo señaló de manera irrevocable y absoluta como “sucesor”, sino que lo sometió al poder obediencial: mandar obedeciendo al pueblo; es decir, “junto al pueblo y subordinado a los intereses del pueblo”. Esa es la lectura revolucionaria de la situación y lo que traduce una lectura rigurosa de las palabras de Chávez. De hecho, el discurso oral de Chávez no da para malos entendidos de orden “personalista” de ninguna naturaleza:
Y en cualquier circunstancias, Nosotros debemos garantizar la marcha de la Revolución Bolivariana, la marcha victoriosa de esta revolución, construyendo la democracia nueva que aquí esta ordenada (Constitución Nacional) por el pueblo en constituyente, construyendo la vía venezolana al socialismo, con amplia participación, en amplias libertades, que se están demostrando una vez más en esta campaña electoral para gobernadores, con candidaturas por aquí, candidaturas para allá, libertades, en plenas libertades...
Es decir, que mientras la oposición hace cálculos para bloquear la transición al socialismo (desde la democracia participativa de alta intensidad), sectores de izquierda del chavismo han caído en la trampa y en la agenda de la “personalización del poder”, sin comprender que el asunto del “liderazgo colectivo” fue enfatizado por el mismo Chávez en varias oportunidades, pues planteó que “la revolución no depende de un hombre, que ésta ha pasado por etapas y que existe un liderazgo colectivo desplegado en la gran corriente bolivariana que en Venezuela se desató”.
Y si del término socialismo se tratara, cabe recordar lo siguiente: Chávez dice claramente “vía venezolana al Socialismo”. Sin duda, los términos ideológicos más importantes en el discurso de Chávez fueron el “Nacionalismo Bolivariano”, ratificados en la comprensión de la idea de patria, de unidad nacional-popular y de unidad cívico militar, pero en ningún caso quedó desdibujada la democracia participativa ni el poder constituyente originario que dio paso al espíritu progresivo de la Constitución vigente, ni una figura de Socialismo consustanciado con el máximo despliegue de las libertades, lo cual despeja todas las dudas sobre posibles desviaciones personalistas del poder, o sobre inclinaciones reformistas o derechistas en el seno de la revolución bolivariana.
De manera que la oferta de la oposición, de llevar a la dirección del PSUV al cadalso de la “democracia tutelada” o de algunas voces en el campo bolivariano, de suponer que se ha abierto la vía para una autocracia por “delegación de poder”, debe ser cuestionada y desmontada radicalmente.
7.- LA CLAVE DEL ASUNTO ES LA UNIDAD PATRIÓTICA CON AGENDA DE PROFUNDIZACIÓN HEGEMÓNICA DE LA REVOLUCIÓN:
La clave del asunto es garantizar la unidad nacional, popular y revolucionaria, sin otorgarle concesiones a una usurpación del poder de ninguna naturaleza y menos en clave de apropiación del “testamento político” de Chávez. Sin necesidad de sembrar intrigas, ni de meter cizaña, corrigiendo errores a tiempo, junto a las corrientes populares bolivarianas y revolucionarias es posible tramitar la compleja situación actual sin darle oportunidad para avanzar a los adversarios y enemigos de la revolución bolivariana.
Sobre los hombros de Nicolás Maduro, en los peores escenarios que ha planteado Chávez (de no poder continuar en el cargo de Presidente), reposa una responsabilidad histórica de insondables consecuencias:
a) las palabras de Chávez sobre sus cualidades como dirigente, lo que debe ser ratificado en obras, palabras y acciones cotidianamente;
b) el dirigir políticamente junto al pueblo y subordinado a los intereses del pueblo, lo cual lo coloca en la responsabilidad de hacer efectiva la democracia participativa, el protagonismo popular e incluso continuar reforzando el “liderazgo colectivo” que reconoce el Presidente Chávez, cuando habla de “patriotas” y de “Patria”.
De manera que Nicolás Maduro debe colocarle un cerrojo a la posibilidad de la restauración punto-fijista, o evitar meter el término socialista en el cajón de los anatemas, cuidándose además de abrirle las compuertas a una opción reformista-desarrollista en el seno de las fuerzas bolivarianas, inclinadas ya sea a una defensa subrepticia del neoliberalismo, del capitalismo (en cualquiera de sus variantes) o de la democracia representativa, incluso presionado no sólo por Washington sino por una derecha más inteligente que se mueve en el eje de UNASUR, ya sea o no tutelada por Washington o restringida en sus planteamientos de reformas profundas y radicales, como las fuerzas identificadas por Mariátegui como: reformistas mediocres, socialistas domesticados o demócratas fariseos. Si no fuese así, estaríamos ante una inevitable transición política no sólo post-Chávez, sino post-Chavista y post-Bolivariana.
8.- HAY UN ESCENARIO: CHÁVEZ TOMA POSESIÓN DEL CARGO EN EL 2013.
De manera que considero que lo mejor en las actuales circunstancias no es esperar que Nicolás Maduro nos demuestre en la práctica que este cerrojo está garantizado, sino explotar la más diminuta posibilidad, dada la evolución de las condiciones de salud del actual Presidente, para que tome posesión efectiva el 10 de enero o en los más próximos días posteriores a esta fecha.
Considero que este acontecimiento generaría un impacto de largo alcance y profundidad, pues sellaría definitivamente la imagen y discurso de un Chávez políticamente victorioso, un Chávez políticamente triunfante, un líder que enfrentó y superó innumerables dificultades, que además dejó un legado: un guión revolucionario abierto y activo, y no sólo convertirse en objeto de nostalgia y melancolía.
Todavía considero que la decisión de Chávez anunciada el día 9 de diciembre no constituye su “testamento político”, además de ser inoportuno pues sobre este caen las más diversas “aves de rapiña” para extraer particulares ventajas políticas.
Que Chávez asuma, así sea provisionalmente, el cargo de Presidente, sería un acto de poder que trascendería el tiempo y marcaría impensables consecuencias para la revolución bolivariana, pues se trataría de su continuidad y profundización como hegemonía popular y democrática-radical, además que permitiría sellar cualquier “canto de sirena” hacia factores internos en el seno del “chavismo”, que andan (de acuerdo a un análisis crítico del discurso y de las acciones), en un solapado juego de negociaciones con factores de la oposición y la derecha a cambio de impunidad o sobrevivencia política en una posible transición post-bolivariana.
He planteado que mientras la derecha hace cálculos estratégicos y certeras operaciones de maniobra táctica con “voluntad de poder”, la izquierda se distrae y pone rezandera, apostando a “milagros trascendentales”, cuando el milagro político es colocar en la escena a la movilización permanente de la multitud plebeya y del bloque popular revolucionario.
9.- RESPETAR A LOS QUE REZAN, PERO MUCHO MAS A QUIENES LUCHAN:
El asunto, ciertamente, es rezar para los que tienen profundas y legitimas convicciones religiosas o espirituales, pero también es luchar, porque hay razones para sospechar que la rezadera no impidió ni las sangrientas Dictaduras de Seguridad Nacional en Nuestra América, ni tampoco los más encarnizados esfuerzos de represión contra el movimiento popular (en todas sus expresiones organizadas) en aquellas democracias liberales que gozan o gozaron del beneplácito de Washington.
De manera que dos situaciones pueden ocurrir de aquí al 10 de enero y hay que prepararse de manera responsable: que se produzca la falta absoluta del Presidente electo; o en segundo lugar, que el Presidente electo se encuentre imposibilitado de acudir al acto de juramentación del cargo para el nuevo período, sin que se haya producido o declarado la falta absoluta. Sin embargo, allí aparece la posibilidad de juramentarse sin fecha definida ante el TSJ.
10.- CUIDAR LA VIDA E IMAGEN DE NICOLAS MADURO ANTE CUALQUIER ESCENARIO (que las diferencias no pongan en riesgo la unidad patriótica) :
Ya ha quedado suficientemente claro que entre los posibles sucesores políticos de Chávez, será Maduro el que cuenta con la opinión favorable de Chávez; y la oposición internacional ha tratado de generar además de las intrigas Cabello-Maduro, como expresión de un conflicto cívico-militar latente, toda una campaña negativa para desacreditarlos como “personajes más radicales aún que Hugo Chávez”; es decir, que plantean imponer a rajatabla la revolución y el socialismo del siglo XXI, hecho que no puede conducir sino a la violencia, pues se trata del intento de imponer un proyecto a “la mitad del país” (Ochoa Antich dixit). Según estos voceros, “impedido Hugo Chávez de continuar al frente de sus funciones, sus herederos serán incapaces de mantener la unidad interna y preservar la empatía que Chávez tiene con los sectores populares”.
Claramente se apuesta no a una “crisis de gobierno”, sino a una más profunda “crisis del régimen chavista”, perfilándose en el discurso una tendencia hacia “un enfrentamiento nacional” que nos lleva a los peores escenarios pintados previamente a las elecciones del 7-O, como los del International Crisis Group (ICG).
De tal manera, las fuerzas políticas y sociales, las corrientes bolivarianas y revolucionarias, los sectores de izquierda que apoyan la revolución bolivariana no pueden ni deben repetir la historia de los errores y la tragedia de las equivocaciones que han marcado la historia de la izquierda en Venezuela.
11.- DISTANCIARSE DE LA TRAGEDIA DE EQUIVOCACIONES DE LA “VOZ ÚNICA” DE LA IZQUIERDA VENEZOLANA:
Debe traerse a la memoria de la izquierda las fechas de sus desaciertos: desde 1936 hasta el 23 de enero de 1958, pasando por la derrota de la lucha armada contra Betancourt-Leoni, hasta llegar al micro-caudillismo divisionista, las secuelas del sectarismo y el dogmatismo, sus cohabitación, transformismo y cooptación por Carlos Andrés Pérez y Caldera, hasta su carencia endémica de auto-reflexión crítica en cuestiones organizativas, ideológicas, programáticas, estratégicas y tácticas.
Fueron el 27 de febrero de 1989 y la rebelión militar bolivariana (4-F y 27-N) los eventos que marcaron una nueva posibilidad de reagrupamiento y de recuperación de un archipiélago de izquierdas revolucionarias en estado lamentable.
El resto de las izquierdas bien-pensantes (socialdemócratas reformistas) habían sido reconvertidas y recicladas como izquierdas liberal-reformistas, como cuadros menores del llamado “punto-fijismo”. En el mejor de los casos, esa izquierda fungía como posible “ala reformista de la ecuación política del llamado pacto de punto-fijismo, pero fracasaron en su empeño de “hacer reformas desde dentro”.
De allí, que en el caso venezolano, las trayectorias ideológicas y políticas de las “personalidades de izquierda” sea un permanente cuadro de oscilaciones políticas, de oportunismos sinvergüenzas, de delaciones sin consecuencias, de traiciones a la carta, de descomposición de principios éticos y políticos, de agotamiento de cualquier signo de auctoritas y credibilidad. Obviamente hay excepciones ejemplares, pero lo que se olfatea en el pantano del archipiélago de izquierdas son los signos de todas las derrotas.
No fue casual entonces, que apareciera fuera de sus coordenadas mentales y expectativas políticas, una “rebelión militar bolivariana”, que la vieja izquierda trata de encasillar en los viejos fascismos, en el folkclore nacionalista, cuando no en un revival de cierta adequidad radicalizada en el trienio. De manera, que lo peor que puede ocurrir, ante nuevos acontecimientos por venir es orientarse exclusivamente con los archivos teóricos y el sistema de referencias de esa vieja izquierda en ruinas.
Obviamente, hay que consultar sus fuentes, pero no como orientaciones inapelables ni nada parecido. Podríamos decir que la situación de la salud Chávez complica aún más el panorama que Gramsci perfilaba cuando decía que lo viejo no termina de morir y lo nuevo no termina de nacer. De allí la importancia de seguir atentamente las palabras de Chávez el día 9 de diciembre para repensar sus consecuencias.
12.- LO QUE DIJO CHÁVEZ NO PUEDE SER BORRADO POR LOS DISPOSITIVOS MEDIÁTICOS:
En transmisión pública de Chávez en la noche del día 8 de diciembre de 2012, reseñada por los medios el día siguiente, el Presidente aparece acompañado de parte de su equipo político de alto nivel: Almirante Molero, Ricardo Menendez, Jorge Arreaza, Rafael Ramirez, Jorge Giordani, Nicolas Maduro, Diosdado Cabello y Yadira Córdova, entre otras personas, para informar sobre su situación de salud y las implicaciones políticas de la misma.
Chávez inscribe y asume su candidatura a la Presidencia de la República a partir de evaluaciones que indicaron una recuperación sostenida de la salud a partir del tratamiento de radioterapia en Mayo.
Chávez plantea que la revolución no depende de un hombre, que ésta ha pasado por etapas y que existe un liderazgo colectivo desplegado en la gran corriente bolivariana que en Venezuela se desató.
Chávez verifica el liderazgo colectivo en la campaña de elecciones para las gobernaciones y está seguro que se escribirá otra pagina grandiosa el 16 de diciembre: fervor organizativo, participativo, altura de debate, propuestas.
Chávez verifica el cierre de ciclos en la acción de gobierno para asegurar pago de aguinaldos y bonificaciones a los trabajadores y trabajadoras, señalando que ademas del fervor político hay un fervor familiar y navideño desatado por todas partes, refiriéndose a la marcha de los proyectos fundamentales del gobierno: misión Gran Vivienda Venezuela, el tema económico, el ingreso a Mercosur, constando la buena marcha de la gestión junto con las inspecciones para tomar medidas correctivas para la marcha de las políticas a tiempo con mano firme y orientadora.
Chávez menciona las actividades de gira y campaña electoral, así como las intensas acciones de gobierno, expresando el gran esfuerzo realizado para conquistar la gran victoria del 7 de octubre, comentando que al finalizar la misma y al repetirse los exámenes todo indicaba que el tratamiento salió bien, pero señaló la presencia de la inflamación y dolor en una zona que es muy sensible, reduciendo desde allí sus apariciones públicas, y planteando que como recomendación médica requería someterse a tratamiento hiperbárico para acelerar la recuperación solicitando a la AN el 27 de noviembre su -ausencia del país.
Chávez comenta que dada la presencia de ciertas molestias y síntomas se decidió con el equipo médico en Cuba adelantar exámenes para una nueva revisión exhaustiva y lamentablemente surge la presencia en la misma área afectada de algunas células malignas nuevamente. Se decide revisar el diagnóstico, la evolución del tratamiento, consultar expertos y se decidido como medida absolutamente necesario e imprescindible una nueva intervención quirúrgica.
Chávez, ante la premura de la inminente intervención quirúrgica, decide viajar a Venezuela para comunicar la situación al país y culminar algunas acciones de gobierno, destacando la importancia de alianzas estratégicas internacionales de la revolución que se desató en América Latina. Sin embargo, comenta que los dolores son de alguna importancia y que se abre una fase pre-operatoria para retornar a la Habana solicitando la autorización a la soberana AN de un nuevo permiso para ausentarse del país con el objetivo de la nueva intervención quirúrgica.
Chávez menciona que se enfrenta a una nueva batalla, y que “con el favor de Dios, como en las ocasiones anteriores saldremos victoriosos y saldremos adelante”, comenta que tiene plena fe, que está aferrado a Cristo, y dice que “uno siempre ha vivido de milagro en milagro”, que se llego al 4 de febrero como de milagro, “después de tantos años, de ires y venires” recordó los días de teniente y las reuniones hace 26 años para impulsar los acontecimientos del 4 de febrero, del 27 de noviembre, luego llegar a la casa del pueblo, el 11-2-13 de abril, todo esto fue como un milagro y Chávez expresa que se aferra a estos milagros.
Chávez plantea que en todo caso, a pesar que todo se planifica bien para los detalles de esta “nueva batalla”, reconoce que hay riesgos en toda “operación de este tipo y contra este mal” implica un riesgo innegable.
Chávez plantea expresamente que “tenemos la dicha (citando al Almirante Molero), que “tenemos Patria hoy, Venezuela ya hoy no es la misma de hace 20 años, de hace 40 años, tenemos un pueblo, tenemos una fuerza armada, la unidad nacional. Si en algo debo insistir en este nuevo escenario, en esta nueva batalla, en este nuevo trance - diría un llanero por allá – es en fortalecer la unidad nacional, la unidad de todas las fuerzas populares, la unidad de todas las fuerzas revolucionarias, la unidad de toda la fuerza armada – mis queridos soldados, camaradas, compañeros -, la unidad del ejército, mi ejército, mi amado ejército, ah, el ejército, la marina, mi amada marina. Digo esto porque, bueno, los adversarios, los enemigos del país no descansan ni descansarán en la intriga, en tratar de dividir y sobretodo aprovechando, ¿no?, circunstancias como esta, pues. Y entonces, ¿Cuál es nuestra respuesta? Unidad, Unidad y más Unidad, esa debe ser nuestra divisa, mi amada Fuerza Aérea, mi amada Guardia Nacional, mi amada Milicia, la Unidad, la Unidad, la Unidad. El Partido Socialista Unido de Venezuela, los partidos aliados, el Gran Polo Patriótico, las corrientes populares revolucionarias, las corrientes nacionalistas, Unidad, Unidad, Unidad, Unidad…Unidad. Decía Bolívar: ¡Unámonos o la anarquía nos devorará!. Sólo la unidad nos falta, dijo después o antes, para completar la obra de nuestra regeneración.”
Chávez plantea que “al respecto y como esta previsto en la Constitución”, una vez que se le autorice salir del país, el Vicepresidente Nicolás Maduro: “un hombre, un revolucionario a carta cabal, un hombre de una gran experiencia a pesar de su juventud, de una gran dedicación al trabajo, una gran capacidad para el trabajo, para la conducción de grupos, para manejar las situaciones más difíciles, lo he visto, lo hemos visto, ¿Cuantos años tiene tu de Canciller Nicolás? 6 años y tres meses, ¿Cuánto, cuanto, en cuantas situaciones, en cuantas circunstancias hemos visto, y yo en lo personal, a Nicolás acompañarme en esta difícil tarea, allí y en distintos frentes de batalla. Pues el queda al frente de la Vicepresidencia Ejecutiva de la República, como siempre hemos hecho, en permanente contacto, pero yo quiero decir algo, aunque suene duro…
Chávez entra a analizar los escenarios más complicados y difíciles: “Yo quiero y debo decirlo. Si como dice la Constitución, si se presentara alguna circunstancia sobrevenida que a mi me inhabilite, oígaseme bién, para continuar al frente de la Presidencia de la República Bolivariana de Venezuela, bien sea para terminar los pocos días que quedan, ¿Cuántos?, Un mes, y sobretodo para asumir el nuevo período para el cual fui electo por ustedes, por la gran mayoría de ustedes, si algo ocurriera, repito, que me inhabilitara de alguna manera, Nicolás Maduro no sólo en esa situación debe concluir como manda la Constitución el período, sino que mi opinión firme, plena como la luna llena, irrevocable, absoluta, total, es que en ese escenario que obligaría a convocar, como manda la Constitución de nuevo, a elecciones presidenciales, ustedes elijan a Nicolás Maduro como Presidente de la República Bolivariana de Venezuela. Yo se los pido desde mi corazón.
Chávez continúa enumerando la cualidades de Nicolás Maduro: “es uno de los líderes jóvenes de mayor capacidad para continuar, si es que yo no pudiera, Dios sabe lo que hace, si es que yo no pudiera, continuar con su mano firme, con su mirada, con su corazón de hombre del pueblo, con su don de gente, con su inteligencia, con el reconocimiento internacional que se ha ganado, con su liderazgo al frente de la Presidencia de la República dirigiendo junto al pueblo siempre, y subordinado a los intereses del pueblo, los destinos de esta patría.”
Chávez expresó además que “algunos compañeros me decían que no hacia falta, habían opinado en estas ultimas horas que no hacia falta decir esto, pero en verdad, yo he podido desde La Habana decir casi todas las cosas que he dicho esta noche, en esta media hora casi, pero yo creo que lo más importante, lo que desde mi alma, desde mi corazón me dicta la consciencia, de lo más importante, o de lo más importante que yo vine aquí, haciendo el esfuerzo del viaje para retornar mañana una vez se me conceda el permiso ha sido esto Nicolás, de lo más importante, de los más importante …
Chávez pasó a considerar aspectos programáticos: “Y en cualquier circunstancias, Nosotros debemos garantizar la marcha de la Revolución Bolivariana, la marcha victoriosa de esta revolución, construyendo la democracia nueva que aquí esta ordenada (Constitución Nacional) por el pueblo en constituyente, construyendo la vía venezolana al socialismo, con amplia participación, en amplias libertades, que se están demostrando una vez más en esta campaña electoral para gobernadores, con candidaturas por aquí, candidaturas para allá, libertades, en plenas libertades…
Chávez además aclaró: “en el marco de este mensaje que por supuesto jamás hubiese querido transmitirle a ustedes porque me da mucho dolor en verdad que esta situación cause dolor, cause angustia a millones de ustedes pues, que hemos venido conformando una sólida, un solo ente, pero como decíamos y decimos ya en verdad Chávez no éste ser humano solamente, Chávez es un gran colectivo, como decía el slogan de la campaña: Chávez, corazón del pueblo, y el pueblo está aquí en el corazón de Chávez. Y menos aún estos días de navidad, pero bueno, así son las circunstancias de la vida. Yo, sin embargo, aferrado a Cristo, aferrado a mi señor, aferrado a la esperanza y a la fe, espero, así lo pido a Dios, darles buenas noticias en los próximos días y que podamos juntos seguir construyendo lo que ahora si tenemos pero que debemos seguirlo construyendo, tenemos patria, tenemos una patria. ¿Cuánto costó, cuanto costó recuperarla, revivirla, levantarnos con ella, entre dolores, pesares, recordemos cuanto ha costado, cuanto nos ha costado a millones?, ehhh, nunca olvidaré o mejor dicho, recuerdo en este momento aquella frase de Simón Bolívar, el Padre Bolívar, cuando en los últimos días de su batalla física en este mundo le decía a Urdaneta, al General Urdaneta, “yo no tengo patria a la cual seguir haciendo el sacrifico”, ve y lo echaron, y lo vilipendiaron, y lo vejaron, ¡Mis enemigos me quitaron la patria¡, dijo. Hoy, ahhhh, gracias a Dios, Padre Bolívar, ¿Cuán distinta es la situación para todos nosotros, hombres y mujeres? Hoy si tenemos Patria, es la tuya Bolívar, es la que tu comenzaste a labrar, a labrar junto a millones de hombres y mujeres hace 200 años; y antes habían comenzado también a labrarla, hoy es Día de Guaicapuro, nuestros hermanos aborígenes en su lucha, en su resistencia, 500 años de lucha, hoy por fin después de tanta lucha, tenemos patrio a la cual seguir haciendo el sacrifico.
Chávez profundiza el llamado: “Desde mi corazón de patriota, reitero mi llamado a todos los patriotas de Venezuela. Y a todas las patriotas de Venezuela. Porque bueno somos revolucionarios, somos socialistas, somos humanos, somos muchas cosas, pero en esencia, patriotas, patriotas y cada vez que yo hablo del patriota, recuerdo aquella canción, vieja canción de los soldados tanquistas de Venezuela que aprendí de casi niño todavía y aquí la llevo en el alma, ehh: ¡Al rumor de clarines, guerrero, ocurre el blindado, ocurre veloz, con celosos dragones de acero que guardan la patria que el cielo nos dio… Patria, patria, patria querida, tuyo es mi cielo, tuyo es mi sol, Patria, tuya es mi vida, tuya es mi alma, tuyo es mi amor!”.
Chávez centra el discurso sobre el valor de la Patria: “Tuya Patria, la Patria, hoy tenemos Patria, y pase lo que pase, en cualquier circunstancia, seguiremos teniendo Patria. Patria perpetua dijo Borges, Patria para siempre, Patria para nuestros hijos, Patria para nuestra hijas, Patria, Patria, la Patria. Patriotas de Venezuela, hombres y mujeres, rodilla en tierra, Unidad, Unidad, Unidad de los patriotas. No faltarán los que traten de aprovechar coyunturas difíciles para, ehh, bueno, mantener su empeño, ehh, de la restauración del capitalismo, del neoliberalismo, para acabar con la Patria, No, No podrán. Ante estas circunstancias de nuevas dificultades, del tamaño que fueren, la respuesta de todos y de todas las patriotas, los revolucionarias, los que sentimos a la patria hasta en las visceras, como díría Augusto Mijares, es unidad, lucha, batalla y victoria.”
Chávez se dirigió a Nicolás maduro y sobre la espada de Bolívar dijo: “Nicolás, allí esta la espada de Bolívar. A ver si la pueden traer, ehh. La espada de Bolívar, la espada del Perú, la que le dieron a Bolívar en el Perú, 1824. Bueno, delante de esa espada juramos, ehh, delante de esa espada juramos, delante de esta bandera, juramos… delante de Dios, delante de nuestro pueblo.”
Chavez finalizó diciendo: “Estaremos muy pendientes y pido todo el apoyo, todo el apoyo del pueblo y de todas las corrientes, y de todos los sectores de la vida nacional, de los patriotas de Venezuela, civiles, militares, hombres, mujeres, ehh, en estas circunstancias, todo el apoyo, bueno, en primer lugar para el gobierno revolucionario, en esta coyuntura. Continuar arreciando la marcha rumbo a lo que ya está allí en el horizonte, la gran victoria del 16 de diciembre, las gobernaciones de todo el país, y el apoyo, la unidad ante las decisiones que tengamos que ir tomando en los próximos días, en las próximas semanas, en los próximos meses. Sea como sea, y con esto termino, hoy tenemos Patria. Que nadie se equivoque, hoy tenemos Pueblo, que nadie se equivoque, Hoy tenemos la Patria mas viva que nunca, ardiendo en llama sagrada, en fuego sagrado. Solo me resta decirles, con las buenas noches a las 10 y 10 minutos de esta noche del sábado.: ¡Hasta la victoria, siempre. Independencia y Patria socialista. Viviremos y Venceremos. Viva Venezuela!
Como es previsible, no hay palabras que puedan sustituir, distorsionar o manipular la manifestación de voluntad de Chávez. Hay que estar atentos a sus consecuencias. 


Notas:

(2) http://www.rebelion.org/noticia.php?id=160909 
(3) http://www.abc.es/internacional/20121222/abci-chavez-sometido-traqueotomia-201212212153.html 
(4) http://www.lanacion.com.ve/nacional/henrique-capriles-coincide-con-el-oficialismo-en-que-juramentacion-de-chavez-es-aplazable/