sábado, 2 de enero de 2016

ALGUNAS CLAVES PRESENTES SOBRE “POPULISMO” Y “DEMOCRACIA POPULAR BOLIVARIANA” EN EL “LIBRO AZUL”

Javier Biardeau R

"En creer que Gobierna porque manda prueba ya que piensa poco. En sostener que sólo por la ciega obediencia subsiste el Gobierno prueba que ya no piensa". (Simón Rodríguez. Sociedades Americanas, 1828)

"El modelo de la sociedad original de la Venezuela del siglo XXI está concebido con el criterio de un sistema de gobierno que abra con amplitud ilimitada los espacios necesarios donde los pueblos, la masa popular, se desplieguen creativa y eficazmente, y obtengan el control del poder para tomar las decisiones que afectan su vida diaria y su destino histórico." (Libro Azul, 1991)

"(…) el pueblo como depositario concreto de la soberanía debe mantener su fuerza potencial lista para ser empleada en cualquier momento y en cualquier segmento del tejido político, para reparar daños a tiempo, para reforzar algún desajuste o para producir transformaciones que permitan el avance del cuerpo social en la dirección estratégica autoimpuesta. En tal sentido, las comunidades, barrios, pueblos y ciudades deben contar con los mecanismos y el poder para regirse por un sistema de autogobierno que les permita decidir acerca de sus asuntos internos por sí mismos, a través de procesos y estructuras generadas en su propio seno." (Libro Azul, 1991)

"El protagonismo popular es un concepto bolivariano, democrático y eminentemente revolucionario, y se acerca a los mecanismos de una democracia que hoy no puede ser, lo entendemos, exacta y absolutamente directa, pero sí tiene que ser protagónica, tenemos que darle al pueblo diversos mecanismos como los plebiscitos, los referendo, las asambleas populares, las consultas populares, las iniciativas de leyes, todos esos instrumentos deben quedar, en mi criterio, propongo, legisladores, insertados en la nueva Carta Fundamental para que sea vinculante la participación y para que no sea, sencillamente, un participar por participar, sino un instrumento de construcción, de protagonismo y de democracia verdadera, de participación efectiva, vital para construir un país, un rumbo, un proyecto."

(Hugo Chávez: Discurso de Chávez en la Asamblea Nacional Constituyente Caracas, 5 de agosto de 1999)

"Siempre debe estar allí el poder constituyente, ése es el poder de la Revolución, el poder revolucionario, el poder del pueblo, el poder popular, el poder constituyente. El Poder Constituyente es un impulso, una potencia permanente que está siempre ahí y nunca debemos dejar que se congele o se enfríe, eso sería la muerte de la Revolución."

(Juramentación del Consejo Presidencial para la Reforma Constitucional y del Consejo Presidencial del Poder Comunal Sala Ríos Reyna, Teatro Teresa Carreño Miércoles, 17 de enero de 2007)

I.- Introducción:

En el presente ensayo intentamos aproximarnos a espinosos asuntos asociados con el "legado revolucionario de Chávez", en particular con cuatro tópicos o cuestiones que requieren ir profundizándose paso a paso, en la medida en que el análisis crítico de documentos, textos, discursos y decisiones den pistas e indicios firmes para aventurar hipótesis interpretativas sobre los siguientes tópicos:

a) La dirección, contenido y alcance del Proyecto Nacional Simón Bolívar:

¿Del Nacionalismo Popular Revolucionario al Socialismo Revolucionario y Democrático?

b) La crítica a la democracia representativa y la partidocracia como eje central de la Revolución Bolivariana:

¿Democracia de elites, cogollos, partidocracia, o revolución democrática, o democracia revolucionaria?

c) La concepción de las prácticas políticas populistas manejada en el registro verbal de nociones, representaciones y conceptos en Chávez en el Libro Azul (1991):

¿De cuál populismo hablamos cuando se habla del "populismo radical" Chávez?

d) El despliegue de la concepción de la "Democracia popular bolivariana", concepto matriz para comprender los sentidos y significados de la "nueva democracia" en sus articulaciones fundantes con temas como poder constituyente, la participación, el protagonismo, la revolución democrática, la democracia revolucionaria y el poder popular:

¿Es la "Revolución Democrática", por ejemplo, un disfraz para no hacer cambios revolucionarios en las relaciones de fuerzas propias del ámbito del poder político?

Sin embargo, cabe justificar las citas introductorias al presente texto como momentos de una cadena de intervenciones político-discursivas que dan cuenta de "invariantes estructurales" en los campos ideológicos de las concepciones sobre la "democracia popular bolivariana" en el pensamiento de Hugo Chávez.

Desde nuestro punto de vista los conceptos de democracia popular bolivariana, poder constituyente, soberanía popular, democracia participativa, revolución democrática, democracia protagónica revolucionaria, y democracia socialista están íntimamente interrelacionados como desarrollos de una maduración conceptual que gira alrededor del horizonte de construcción del poder popular. Sin embargo, las investigaciones basadas en los presupuestos ideológicos del liberalismo democrático plantean que el poder popular es una construcción tardía en Chávez.

II.- De-construir la narrativa de la presunta influencia democrática liberal en el pensamiento de Chávez y el proceso bolivariano:
Esta argumentación la realizamos, con la finalidad expresa de de-construir de raíz aquella narrativa de cooptación y desarticulación hegemónica de la revolución bolivariana de quienes argumentan, desde posiciones identificadas con el liberalismo democrático representativo, que la Revolución Bolivariana pretendía una "profundización de la democracia iniciada en 1958", generando así un hilo de continuidad conservadora con el sistema ideológico que legitimo el pacto de conciliación de elites en 1958.

En realidad, la revolución bolivariana planteó una superación de tal pacto de elites, la necesaria activación del poder constituyente originario para transformar de raíz, no la fachada del Estado Venezolano, sino sus bases sociales y políticas constitutivas: el pacto de conciliación entre elites ensamblado entre el bipartidismo (AD-COPEI) y los factores de poder de la sociedad venezolana, junto a su mascarada ideológica. Es allí donde adquiere pleno sentido la frase: democracia social y participativa, en su articulación con el poder constituyente.

No hay que olvidar que en el año 1999 se dio un significativo debate sobre las bases comiciales de la convocatoria a la asamblea nacional constituyente, y entre los aspectos más relevantes de tal polémica no sólo se trataba de si el carácter de tal Asamblea era originaria o derivada, sino que el contenido sustantivo de la transformación apuntaba en la dirección de una democracia social y participativa, superación de las concepciones neoliberales y del liberalismo democrático representativo hasta entonces prevalecientes. La promesa de Chávez en aquel momento colocaba el diagnóstico y la solución en claro contraste:

"Estadísticas recientes hablan de millones de seres humanos despojados y excluidos de todo: a ese ochenta por ciento de venezolanos que vive en pobreza crítica prometí abrir caminos mediante una Asamblea Constituyente originaria que permitiera transformar el Estado y crear el ordenamiento jurídico necesario a la democracia social y participativa." (Carta de Hugo Chávez a la Corte Suprema de Justicia, abril 1999)

Crear un ordenamiento jurídico necesario a la democracia social y participativa. Tal proyecto fue ratificado por la mayoría de votos cuando se realizó la pregunta:

"¿Convoca usted una Asamblea Nacional Constituyente con el propósito de transformar el Estado y crear un nuevo ordenamiento jurídico que permita el funcionamiento de una Democracia Social y Participativa? Si: 87,75%, No: 7,26%".

Tal mandato implicaba una dirección, un contenido, unos alcances que deben retenerse a la hora de abordar las discusiones entre tal horizonte de democracia social y participativa en su articulación con el poder constituyente, con el poder popular.

III.- En Chávez, la democracia participativa y el poder popular no son opuestos:

A diferencia de aquellas investigaciones propias de la "academia liberal" en Ciencias sociales e históricas, en las que se construyen oposiciones binarias y excluyentes entre "democracia participativa" y "poder popular" o que pretenden afirmar que el "poder popular" es una construcción tardía posterior al año 2005 en el pensamiento-acción política de Chávez, consideramos que la ausencia de reflexión profunda sobre el período de gestación del Proyecto Nacional Simón Bolívar (1981-1999) distorsiona una comprensión de cadena de secuencias discursivas sobre el poder popular que forman parte del legado revolucionario de Chávez.

En contra de quienes aseguran que la revolución bolivariana presentaba en sus inicios una influencia liberal democrática representativa, que luego "viró hacia un modelo influencia marxista-leninista, con importante impronta del socialismo estatista cubano" ([i]) contraponemos la siguiente hipótesis: no puede comprenderse la genealogía de la revolución bolivariana y del pensamiento de Hugo Chávez omitiendo el período de constitución del MBR-200, sobremanera si se ignora el concepto de democracia popular bolivariana. Este concepto es fundante de la concepción del poder popular en la revolución bolivariana y corresponde a una visión de proyecto nacional de contenido raizal, lo que Hugo Chávez denominó en su momento: un punto de referencia original y autóctono, de:

"(…) jóvenes militares con poca formación política, pero con una inquietud por una ideología propia, que no fuera la tradicional democracia liberal, socialdemócrata, etc. Pero tampoco el marxismo-leninismo. Ahí nos fuimos por la vía de las tres raíces para evitar caer en el Bolívar como el único que ilumina todo esto con un rayo, con su mano, nos fuimos con el filósofo Simón Rodríguez, con el revolucionario Zamora, etc. Si tú te pones a analizar nuestros discursos, el movimiento no exalta a Bolívar, y mucho menos a Zamora ni Rodríguez, entonces no hace falta derrotar estos mitos, porque no existen. Creo en todo caso, y me atrevo a lanzarlo como una hipótesis: nuestro movimiento rescata ese Bolívar que han utilizado las clases dominantes, para ponerlo al servicio de una revolución posible y popular, alejado del que está en el panteón." (1998: Hugo Chávez a Agustín Blanco Muñoz. Habla el Comandante, p. 353)

De modo que es falso, desde el punto de vista de la documentación histórica del período referido, afirmar que Chávez experimentó una suerte de modificación sustantiva de su "matriz conceptual" desde el año 2005, si tomamos nota de las reflexiones sobre la "democracia popular bolivariana" y si se señala que se está utilizando data relevante desde el año 1987. De allí la importancia del Libro Azul, entre muchos otros documentos, elaborado en el año 1991, pues es uno de los documentos cuyo contenido refuta término a término la tesis que afirma que el "poder popular" estaba ausente hasta el año 2005. Este tipo de hipótesis de cuño liberal-representativo, pretende asociar mecánicamente el concepto de "poder popular" con una aproximación denotativa, reductiva y unilateral de determinadas vertientes del marxismo (en específico, el leninismo), para borrar la memoria del socialismo raizal en el proyecto bolivariano, identificando unilateralmente el empleo denotativo de tal concepto, como si estuviese sometido a la influencia determinante del "socialismo estatista cubano" en sus perfiles más cercanos al "Modelo soviético".

IV.- ¿Por qué se pretende des-memoriar al proceso bolivariano?

Tales hipótesis más bien operan como intentos de vaciar de memoria revolucionaria al propio proceso bolivariano, construyendo una comprensión distorsionadora y una narrativa de captura de la revolución por parte de un "agente distinto" ("marxismo-leninismo" y "socialismo estatista cubano") a sus fuerzas dirigentes y motrices internas. En el trasfondo de tal relato distorsionador, la revolución bolivariana sería acentuada positivamente mientras fuese influenciada por el liberalismo democrático representativo, "con ingredientes católicos y de socialismo democrático", pero acentuada negativamente, en manos de la impronta del "socialismo estatista cubano" y la "influencia marxista-leninista". De este modo se desconoce de cabo a rabo tanto el "Árbol de las Tres Raíces", el sistema ideológico bolivariano-zamorano, con su crítica radical a los limites representativos del liberalismo político, como finalmente los discursos de Chávez sobre el nuevo socialismo bolivariano y democrático del siglo XXI, con su crítica radical a los limites estatistas y burocráticos del modelo soviético.

V.- ¿Por qué no se comprende el Socialismo raizal?

Sobre el Socialismo raizal en la Revolución Bolivariana debemos decir lo siguiente referido a la visión de Orlando Fals Borda en su investigación sobre los procesos histórico culturales:

"De allí nuestra preferencia a identificar nuestro socialismo como "raizal" y "ecológico", por tomar en cuenta las raíces histórico-culturales y de ambiente natural de nuestros pueblos de base. En esta forma respetamos la regla científica del papel condicionante del contexto que, a su vez, satura el ethos de los pueblos. El nuestro es diferente del europeo, y produce un socialismo raizal y tropical que es identificable por las gentes del común, que puede ser, por eso mismo, transformador de ideas en movimientos políticos. En esta forma, la frase "socialismo del siglo XXI" adquiere un sentido más completo, entendible y defendible, que el que ha tenido hasta ahora." (2008: Orlando Fals Borda: El Socialismo raizal y la Gran Colombia bolivariana. Investigación Acción Participativa, p. 21)

"Estos conceptos, que están teóricamente vinculados por la ideología del socialismo raizal, son: democracia radical, pueblos originarios y valores fundantes. Son también elementos constructivos de Nación." (2008: Orlando Fals Borda: El Socialismo raizal y la Gran Colombia bolivariana. Investigación Acción Participativa, p. 23)

Tiene mucha más afinidad con el Proyecto Nacional Simón Bolívar, la propuesta de Socialismo raizal, nuestro-americano, de Orlando Fals Borda que una apelación al universo de significaciones del liberalismo democrático representativo o del marxismo-leninismo.

En el preámbulo del texto constitucional de 1999 quedaron claramente explicitados estos tres elementos: democracia radical, pueblos originarios y valores fundantes, como elementos constructivos de Nación:

"El pueblo de Venezuela, en ejercicio de sus poderes creadores e invocando la protección de Dios, el ejemplo histórico de nuestro Libertador Simón Bolívar y el heroísmo y sacrificio de nuestros antepasados aborígenes y de los precursores y forjadores de una patria libre y soberana; con el fin supremo de refundar la República para establecer una sociedad democrática, participativa y protagónica, multiétnica y pluricultural en un Estado de justicia, federal y descentralizado, que consolide los valores de la libertad, la independencia, la paz, la solidaridad, el bien común, la integridad territorial, la convivencia y el imperio de la ley para esta y las futuras generaciones; asegure el derecho a la vida, al trabajo, a la cultura, a la educación, a la justicia social y a la igualdad sin discriminación ni subordinación alguna; promueva la cooperación pacífica entre las naciones e impulse y consolide la integración latinoamericana de acuerdo con el principio de no intervención y autodeterminación de los pueblos, la garantía universal e indivisible de los derechos humanos, la democratización de la sociedad internacional, el desarme nuclear, el equilibrio ecológico y los bienes jurídicos ambientales como patrimonio común e irrenunciable de la humanidad; en ejercicio de su poder originario representado por la Asamblea Nacional Constituyente mediante el voto libre y en referendo democrático, decreta la siguiente: Constitución de la República Bolivariana de Venezuela"

De modo que nos planteamos una lucha contra la des-memoria del propio proceso bolivariano, ya sea por debilidades internas o por prácticas intelectuales, culturales, mediáticas y políticas de factores opuestos al proyecto de refundación de la República, de transformación del Estado y la construcción de una democracia social y participativa, desde el ejercicio directo de la soberanía popular.

VI.- La presunta aplicación del "Modelo soviético"

Frente a la tesis de una supuesta aplicación de un "modelo soviético" de socialismo real, es preciso apuntar en otra dirección, reconocer en el proceso histórico diferentes tendencias, tensiones, contradicciones y antagonismos, un mapa de actores, movimientos y fuerzas en lucha, sin distorsionar la existencia de un hilo conductor que recorre desde el Libro Azul hasta el Programa de Gobierno de Hugo Chávez en el año 2012: el Socialismo del siglo XXI, como socialismo raizal ecológico y tropical, reconoce particularidades y especificidades frente al socialismo utópico y científico configurados en la Modernidad europea, así como de aquellas escuelas "realistas políticas" como el estalinismo o el maoísmo.

Como ha dicho Fals Borda, estas escuelas están siendo cuestionadas en diversos espacios intelectuales y políticos, de hecho hay un fecundo movimiento de balance de inventario sobre la experiencia del socialismo real, revaluando sus errores y aciertos, superando graves fallas de las bases políticas, económicas, sociales y ético-intelectuales de la construcción del vías anticapitalistas, desde los dilemas internos que presentó la Revolución Rusa desde 1905 hasta la muerte de Lenin en 1924, y luego con la plena hegemonía estalinista desde 1934. Deben estudiarse tales experiencias y sus teorías de referencia, sin ánimos de sectarismo y colonización intelectual. Sin suponer que estamos ante la ilusión de una falsa alternativa: o el liberalismo democrático representativo o el marxismo-leninismo despótico.

Es falso que Chávez no haya hecho críticas explícitas al modelo soviético y por tanto a su difusión-implantación en diversos lugares del mundo. Citemos una de ellas. En el llamado Golpe de Timón:

"Entonces, venimos con el tema de la democracia, el socialismo y su esencia absolutamente democrática, mientras que el capitalismo tiene en su esencia lo antidemocrático, lo excluyente, la imposición del capital y de las élites capitalistas. El socialismo no, el socialismo libera; el socialismo es democracia y la democracia es socialismo en lo político, en lo social, en lo económico." (Golpe de timón. Primer Consejo de Ministros del nuevo ciclo de la Revolución Bolivariana. 20 de octubre de 2012, p. 7)

"Recordemos la Unión Soviética, lo que el viento se llevó: en la Unión Soviética nunca hubo democracia, no hubo socialismo, eso derivó y los líderes no se dieron cuenta o si se dieron cuenta no pudieron (…)" (Golpe de timón. Primer Consejo de Ministros del nuevo ciclo de la Revolución Bolivariana. 20 de octubre de 2012, p. 10)

VII.- Muchos de quienes aún cuestionan a Chávez y al proceso bolivariano lo hacen atascados en los supuestos de la "Guerra fría cultural"

Decir que Chávez no cuestionó a la democracia representativa o al "modelo soviético" constituye una práctica intelectual no exenta de nexos funcionales con todas las matrices de opinión de la derecha internacional, que apuntan su propaganda a diario sobre el carácter de una supuesta "cubanización del país", hasta llegar a encajar las tesis sobre el "fascismo del siglo XXI" o la "deriva totalitaria" ante las decisiones y documentos que expresan el pensamiento de Chávez, así como un posicionamiento de cuño "anticomunista" que partiendo de su adscripción liberal democrática representativa, niega los nexos históricos constitutivos entre tendencias fundamentales del proyecto socialista y la democracia radical.

En contextos más inclusivos, es posible comprender estas prácticas intelectuales en el contexto de los que Saunders ha calificado como "Guerra fría cultural", una suerte de continuidad en la estructura de las mentalidades, con todas sus implicaciones en la comprensión de los aparatos de hegemonía cultural y en la geopolítica de saberes y conocimientos involucrados.

Otra cosa seria analizar en profundidad el proceso bolivariano y su debate socialista, comprendiendo sus actores, fuerzas y movimientos, sus planteamientos, el despliegue de una lucha de concepciones, idearios y referencias, sin rotular de modo generalizador a todo su campo como proclive a un "socialismo estatista" o al "marxismo-leninismo".

Estas simplificaciones-distorsiones de la comprensión histórica del proceso bolivariano aparecen como prácticas de saberes y conocimientos funcionales a la agenda de construcción de percepciones, actitudes y cargas emocionales negativas, donde predomina la fragmentación de la información o de fuentes documentales, la extrapolación de teorías que no se corresponden con sus contextos de producción, la generalización de errores de otras experiencias históricas aplicadas de modo mecánico a nuevos procesos históricos. De este modo, los datos cualitativos de las fuentes documentales son interpretados de una manera tergiversada u omitidos cuando no se corresponden con la hipótesis deseada. La crítica teórica, necesaria y legítima, aparece entonces carente de respaldo, deformando hechos que pueden ser contrastados y triangulados con otra evidencia documental o con otras investigaciones históricas.

VIII.- El poder popular es un aspecto medular del proyecto bolivariano desde los inicios del MBR-200:

La documentación que aquí presentaremos apoya una hipótesis interpretativa diametralmente opuesta a la tesis de una presunta ausencia del "poder popular" en los discursos de Chávez o de las políticas del gobierno bolivariano antes del año 2005; a decir, el "poder popular" es un tema, motivo o aspecto sustantivo, si se prefiere in nuce, del Proyecto Nacional Simón Bolívar desde los tiempos de constitución del MBR-200 y de escritura del "Libro Azul" (1991).

No hay que confundir, entonces, la existencia del sintagma lingüístico denotativo "poder popular" en los discursos de un actor social con su inexistencia como referente de la experiencia política. Allí está toda la construcción de nociones y conceptos articulados a la democracia popular bolivariana, al poder constituyente originario, a la organización popular, al movimiento popular, a la revolución democrática, a la participación popular, al protagonismo popular, a la democracia revolucionaria, etc.

Si las líneas de fuerzas y sentidos son el resultado retroactivo de una cadena diferencial en las formaciones de discurso, de un juego de diferencias sin término positivo: ¿Cómo suponer que sólo el uso reiterado y generalizado de una expresión denotativa es la prueba firme de la existencia de una "matriz conceptual"? ¿No es está confundiendo acaso, el plano de la expresión con el plano del contenido en el discurso, y por aún, con la "sustancia" del contenido?

Sin embargo, el asunto clave del poder popular es reconocido en diversos discursos por el propio Hugo Chávez, antes del año 2005. Sólo bastaría revisar con atención la entrevista dada a Marta Harnecker en el año 2002 (Chávez, un Hombre, un Pueblo) para encontrar en palabras muy sencillas una tesis que refuta la presunta ausencia del "poder popular":

"Hasta 1996 nos habíamos negado a ir a elecciones. Más bien andábamos llamando a la abstención, como elemento táctico o como parte de una estrategia hacia la convocatoria de la Asamblea Constituyente, que siempre fue nuestro planteamiento.

Fue así como decidimos avanzar por este camino. Ahora, tú preguntas: ¿por qué insistir tanto en ese camino? Y yo te respondo: porque creemos en él y no sólo como algo táctico, sino porque creemos estratégicamente que es posible, lo dijimos millones de veces "Vamos a la presidencia de la República para convocar al Poder Popular, a la Asamblea Constituyente". Yo mismo tenía grandes dudas acerca de la posibilidad de romper las barreras del sistema de Punto Fijo y trascender a otra situación, pero lo logramos. Ese mismo año de 1999 hicimos el referéndum." (2002: Entrevista de Marta Harnecker a Hugo Chávez. Un hombre, un pueblo p.25-26)

¿Qué fue lo que dijo Chávez en el año 2002 sobre lo que el movimiento bolivariano había propuesto "millones de veces"? Asamblea constituyente, Poder Popular.

IX.- En el discurso de Chávez, el Poder Popular es el poder constituyente originario:
No hay que hacer un análisis crítico del discurso en el plano de las microestructuras o macro-estructuras textuales para comprender que por "poder popular" Chávez comprendía el "poder constituyente originario": es decir, el ejercicio directo de la soberanía popular, la participación y el protagonismo popular sin necesidad de postular como su condición de posibilidad la práctica de la representación política.

La propia Carta Magna, de la cual tanto hacen referencia las corrientes liberal democráticas introduce precisiones en el concepto de participación popular. Esta dice textualmente:

Capítulo IV De los derechos políticos y del referendo popular Sección primera: de los derechos políticos. Art. 62: "Todos los ciudadanos y ciudadanas tienen el derecho de participar libremente en los asuntos públicos, directamente o por medio de sus representantes elegidos o elegidas.

La participación del pueblo en la formación, ejecución y control de la gestión pública es el medio necesario para lograr el protagonismo que garantice su completo desarrollo, tanto individual como colectivo. Es obligación del Estado y deber de la sociedad facilitar la generación de las condiciones más favorables para su práctica."

Quizás la confusión fundamental de las críticas del liberalismo democrático representativo es que en el proyecto bolivariano existe una articulación muy precisa de las nociones de "populus" y "plebs" para dar cuenta del pueblo, así como una identificación sustantiva de la democracia como democracia directa y de mayorías populares.

Mientras la "ciudadanía liberal" enfatiza los aspectos formales-legales y representativos del pueblo como cuerpo de todos los ciudadanos, enfatizando los derechos civiles y políticos, no puede dejarse de lado la vertiente bolivariana-zamorana del pueblo, que enfatiza la justicia social, los derechos sociales, económicos, culturales y ambientales, refiriéndose al rol político fundamental de los sectores subalternos, excluidos y dominados.

X.- En el discurso de Chávez, no se separan la cuestión política y la cuestión social

Aquí regresamos a viejos temas de la filosofía política y de textos en lo que Marx distingue con claridad la separación entre el "individuo-propietario" en su modalidad de "sociedad civil burguesa" y el ciudadano político igual ante la ley: una igualdad legal-formal que encubre una desigualdad real, pues en la anatomía de la "sociedad civil" nos encontramos no sólo con asociaciones igualitarias, sino con la cruda realidad de la estructura y conflicto de clases, con las desigualdades sociales. El desarrollo de las concepciones de los derechos humanos reciente reconoce la progresividad, interrelación, interdependencia e indivisibilidad de los mismos. Pensar que la ciudadanía social es menos importante que la ciudadanía civil y política es una simple regresión histórica al Estado liberal de derecho. Pero eso no es la "matriz conceptual" del Estado Democrático y Social de Derecho y de Justicia.

En el año 2009, Chávez señaló en su texto: Bolívar y "la Misteriosa Incógnita…" ([ii]):

"Ha llegado el momento de darle sustancia, fuerza y movimiento a la democracia comunal, la democracia comunera de Kléber Ramírez. La nueva etapa que ahora comienza en Venezuela, desarrollando una estrategia centrada en "producir alimentos, ciencia y dignidad" y fortalecer el dinamismo de la democracia participativa, socialista. Ha llegado la hora en que la comunidad comience su tránsito hacia un ejercicio pleno de poder y responsabilidad política. Tenemos camino andado, falta por caminar, pero ahí vamos, creando, como diría Mészáros en El desafío y la carga del tiempo histórico: "La creación de una sociedad verdaderamente equitativa exige el derrocamiento radical de las jerarquías estructurales explotadoras establecidas durante miles de años".

¿Qué sentido tiene citar en un mismo párrafo a Kléber Ramírez junto con Meszáros? No está confirmando este párrafo lo que hemos venido señalando sobre el hilo conductor del Proyecto Nacional Simón Bolívar, que existen claves estructurales que le otorgan cohesión y coherencia al sistema ideológico defendido por Chávez. Con relación al Poder comunal leamos lo siguiente:

"Tenemos en la historia grandes ejemplos que deben servirnos de referencia objetiva. La Comuna de París, la experiencia de las comunas agrarias en China, los comuneros indígenas venezolanos, colombianos y paraguayos, modelos que ofrecen claves para que nosotros hagamos ahora lo nuestro, siendo originales, como sostenía el Maestro socialista de América, Simón Rodríguez, quien por igual proponía una original Toparquía para nuestra América. Pero algo es cierto, y lo dijo Lenin en un breve artículo llamado En memoria de la Comuna: "La causa de la Comuna es la causa de la revolución social, es la causa de la completa emancipación política y económica de los trabajadores, es la causa del proletariado mundial. Y en este sentido es inmortal"."

¿Comuna de París junto a Toparquía? ¿Rodríguez articulado a Lenin? ¿Se ha perdido acaso la matriz conceptual del proyecto raizal? ¿No está reconociendo el mismo discurso de Chávez que su punto de referencia no es, ni antes ni después, el liberalismo democrático representativo?

Justo al comenzar las sesiones de la Asamblea Nacional Constituyente, Chávez señaló lo siguiente:

"Contra el monopolio de la riqueza como dogma, enfrentemos la democracia económica, un concepto de igualdad, de libertad, de justicia, de empleo, de seguridad social, para cubrir las necesidades básicas del ser humano. Eso es lo más importante de un modelo político, de un modelo económico. El sistema ideológico, en resumen, compatriotas, en mi criterio, debe estar muy bien delineado en la nueva Carta Fundamental, no al dogma neoliberal ni al dogma del Estado. Vamos a crear, en función de una ideología autóctona, un nuevo sistema político, un nuevo sistema económico, un nuevo sistema social, pero además de la ideología también una Constitución debe contener esencialmente lo que podemos llamar el elemento social, y ustedes verán que en este texto de ideas fundamentales lo social se coloca antes, en prioridad a lo político, al aparato del Estado; lo social, un nuevo concepto de solidaridad social." (Hugo Chávez: Discurso de Chávez en la Asamblea Nacional Constituyente Caracas, 5 de agosto de 1999)

Y en su Programa de Gobierno del año 2012 señaló lo siguiente:

"Para el período 2013-2019, asumimos el reto de profundizar la Revolución Bolivariana en lo que constituye su esencia: la justicia social. La continuidad de la revolución debe garantizar la irreversibilidad del proceso en lo referente a los avances en los derechos humanos; en las condiciones que imposibiliten volver a la pobreza, en las condiciones que han determinado la profundización en la lucha contra las desigualdades sociales; en lo que ha permitido ir avanzando en la liberación de pueblo; en la participación protagónica del pueblo en las misiones sociales. Llevar adelante el objetivo de construcción de una sociedad justa e igualitaria es avanzar en la ruta hacia el socialismo, significa el futuro pleno de condiciones de vida gratificantes, construidas con el mismo pueblo como sujeto." (2012: Propuesta del Candidato de la Patria Comandante Hugo Chávez para la gestión Bolivariana socialista 2013-2019, p.10)

¿Existen acaso verdaderos desplazamientos radicales o mutaciones de matrices conceptuales entre ambos textos, como plantean las hipótesis en las cuales el "Socialismo estatista cubano" ha determinado la política de la revolución bolivariana desde el año 2005?

XI.- No hay que analizar los textos, documentos, discursos y decisiones de Chávez desde el empirismo abstracto:

Sólo desde un análisis de textos basado en el "empirismo abstracto" no es posible otorgarle adecuada significación a los datos presentes en las fuentes documentales (es decir, los límites de los modos de conocer que Wright Mills caracterizaba como: "Entre los investigadores sociales no hay serias diferencias entre quienes observan sin pensar y quienes piensan sin observar" ), tampoco desde un "análisis de contenido" reducido a manifestaciones fragmentarias en el plano denotativo, en el cuál es sintomática la ausencia del uso de herramientas teórico-metodológicas aportadas por la semiótica, la hermenéutica crítica, la lingüística del texto y el análisis crítico del discurso.

El análisis crítico de fuentes documentales y archivos pasa por una relación teórica fundada, consistente epistemológicamente, con una severa vigilancia en las operaciones metódicas que le otorgan direccionalidad al empleo de las metodologías y técnicas de investigación, para poner a prueba la validez y falibilidad de las hipótesis interpretativas, marcadas inevitablemente por adscripciones ideológicas y paradigmáticas por concepciones político-normativas, que sin hacerse explícitas, impedirá al investigador regular sus peores efectos: la conversión de los resultados de la investigación en Ciencias Sociales en pieza a ser ensamblada en un esquema de lucha por la apología/demonización política.

El asunto básico aquí es que el pensamiento de Chávez no fue desde los textos de 1991 hasta el año 2012, portador de formaciones discursivas liberal- democrático-representativas en sus matrices conceptuales.

La gramática ideológica de Chávez es más bien refractaría a una asunción sin dislocaciones del liberalismo democrático de carácter representativo. Ni siquiera fue así durante el período 1999-2002.

¿Dónde ubicar a Chávez entonces? Pues depende de las categorías y conceptos que utilicemos en el empleo de una cartografía para determinar los contornos y perfiles del "territorio Chávez". Es mucho más fácil adscribir mecánicamente a Chávez en categorías conocidas, enmarcarlo en los espectros ideológico-políticos disponibles, que indagar su novedad y singularidad histórico-política. ¿Fascismo? ¿Populismo? ¿Democracia no liberal? ¿Socialismo marxista leninista? ¿Socialismo cristiano y bolivariano?

Primer protocolo de método. Hay que proceder con cautela. Hay que estudiar efectivamente a Chávez, sus referencias intelectuales, sus conceptos y nociones, sus valores, ideas, actitudes y creencias, sus voces ideológicas, su imaginario político, sus discursos, decisiones y conductas políticas, sus maniobras, estrategias y tácticas de signos, sus cargas emocionales, sus prejuicios, su concepción de la política como "guerra política", y no como "conversación dialogada en una comunidad de individuos propietarios", su concepción de democracia participativa marcada por el acento en el protagonismo de los sectores populares, no por la mera igualdad ante la ley de ciudadanos civiles, su concepción de democracia mayoritaria y de control popular, antes que una democracia plural de elites, su modalidad de justificar los procedimientos democráticos para asegurar la decisión mayoritaria, su predilección por la justicia antes que su subordinación al formalismo jurídico. Se trata de una democracia que desborda los parámetros liberales, de contenido y de procedimiento, aunque se mueva en sus límites. De allí que reiteramos volver al análisis de la noción de "democracia popular bolivariana".

Sólo descartando el uso de potentes herramientas de investigación de datos cualitativos es que puede afirmarse que conceptos como el de "poder popular" están ausentes del horizonte de significaciones y sentidos en las primeras etapas de la Revolución Bolivariana. Lo menos que podría afirmarse es que el poder popular como concepto operaba in nuce, de manera embrionaria, pre-figurativa, en el concepto de "democracia popular bolivariana", hecho que se omite por diversos analistas del proceso revolucionario bolivariano.

XII.- ¿Por qué se omiten deliberadamente los textos, documentos, discursos y decisiones de Chávez entre 1991-1998?

El hecho de omitir como muestra cualitativa significativa textos como: El Libro Azul, Cómo salir del laberinto, la Agenda Alternativa Bolivariana, o entrevistas como las realizadas en el texto: "Habla el Comandante" de Agustín Blanco Muñoz, para no mencionar un conjunto de materiales de archivo interno del propio Movimiento Bolivariano Revolucionario antes de 1999, muestra hasta qué punto las investigaciones son sesgadas por posicionamientos ideológicos y cargas pasionales a priori ante el proceso bolivariano.

Diríamos algo más. Plantear que la "democracia participativa" es una simple profundización sin ruptura del liberalismo democrático representativo es de suyo además una operación ideológica conservadora, completamente funcional a la tesis del "fin de las ideologías" de Francis Fukuyama, en la cual, sólo es posible pensar y actuar en el cambio social sin romper con el horizonte de la cosmovisión liberal, que la democracia es sólo "legitima" si su dinámica, organización y funcionamiento operan bajo la cobertura del paradigma político-normativo de la democracia como "poliarquía": pluralismo de elites[iii], cuando no como simple elitismo democrático (Schumpeter el al.)

Como plantea Boaventura de Sousa Santos:

"De hecho, los teóricos liberales diseñaron el régimen democrático representativo para garantizar esa distancia entre representantes y representados (elitismo) y que la participación no fuese demasiado activa (procedimentalismo). El miedo a las masas ignorantes y potencialmente revolucionarias está en la raíz de la democracia representativa." (2010: La democracia revolucionaria, un proyecto para el siglo XXI- Antoni Jesús Aguiló Bonet entrevista a Boaventura de Sousa Santos, p. 3)

Las afinidades electivas entre el elitismo pluralista como teoría y el "sistema populista de conciliación entre elites" como experiencia histórica son más que evidentes en Venezuela. Suponer que la revolución bolivariana simplemente iba a reproducir tal esquema, o que la democracia participativa y protagónica no tendría nada que ver con las modalidades instituyentes de ejercicio directo de la soberanía popular, pueden interpretarse como "tácticas de signos", un "régimen de verdad, que pretende neutralizar la potencia revolucionaria del proyecto bolivariano.

Cabe destacar, en este orden de ideas, que con el uso legitimador del concepto de "Poliarquía", como concepto político-normativo, como parámetro de referencia, el liberalismo democrático representativo intentaba superar las rigideces formalistas de la teoría de inspiración madisoniana, sus temores tanto a la "democracia mayoritaria" como al ejercicio de la "democracia directa", definida en contraposición a estas últimas por Madison (y el Constitucionalismo norteamericano) como la creación de un orden republicano basado en pesos y contrapesos.

En el caso del pensamiento de Chávez ha sido evidente el empleo de la democracia como poder del pueblo, del pueblo como plebs, en especial el pueblo como bloque social de los dominados, los excluidos y los oprimidos.

No parece ser Chávez un agente legitimador de la "Poliarquía". Chávez no trato de limitar los alcances de la "soberanía popular" sino de expandir sus límites liberales para encarar las relaciones entre igualdad y libertad legal-formales con la igualdad y libertad sustantivas. La clásica relación entre la "cuestión política" y la "cuestión social" de la democracia fue planteada con intensidad en el marco de la revolución bolivariana, como lo fue en diversas experiencias revolucionarias, incluida el empleo histórico paradigmático de la revolución francesa en el pensamiento moderno europeo.

Aquí cabe además, profundizar las razones históricas por las cuales el único modo de concebir el pluralismo desde el liberalismo, es obviamente el "pluralismo liberal", descartando la existencia de concepciones pluralistas socialistas, tal como fue desarrollado por Harold Laski, por ejemplo, o por múltiples corrientes heterodoxas en el campo del marxismo crítico, sobremanera críticas de la experiencia del socialismo burocrático o estatista propio del estalinismo.

De hecho este es un reto interno del debate y la praxis socialista en la Venezuela bolivariana: superar las concepciones y guiones del "monolitismo ideológico" y del "sistema político de partido único" para construir nuevas formas de participación del poder popular, de sus movimientos sociales y políticos, diversos en sus idearios y unificando esfuerzos a partir de nuevas prácticas contra-hegemónicas de democracia radical. Que hasta ahora las tendencias predominantes sean las de consolidar un partido hegemónico como eje del llamado polo patriótico, no implica que no existan diferencias, tensiones y conflictos a la hora de abordar el asunto de la "democracia socialista". En consecuencia, existe otra ceguera en los análisis planos del proceso bolivariano: la invisibilización de corrientes socialistas criticas del fenómeno estalinista.

Mientras, el concepto de "poliarquía" desplazaba la idea clásica de soberanía popular por la existencia de múltiples elites o centros pluralista de poder en pugna. No es esta la concepción privilegiada por el pensamiento de Chávez. No es esta tampoco la visión presente en Bolívar cuando Chávez hizo una referencia a la siguiente cita en tono de paráfrasis ante la Asamblea Constituyente en 1999:

Bolívar: "Para sacar de este caos nuestra naciente república, todas nuestras facultades morales no serán bastantes, si no fundimos la masa del pueblo en un todo; la composición del gobierno en un todo; la legislación en un todo, y el espíritu nacional en un todo. Unidad, unidad, unidad, debe ser nuestra divisa."

Chávez: "Diría Bolívar: "Si no fundimos la masa del pueblo en un todo, si no fundimos el espíritu nacional en un todo, la República será un caos y una anarquía". Y el pueblo, agregaría yo, dejaría de ser pueblo para convertirse, sencillamente, en sumatoria de seres humanos que viven sin conciencia de su pasado unitario y, mucho más grave aún, sin una voluntad común que los una ante la adversidad."

Las articulaciones entre una concepción del pueblo como pueblo-nación y como pueblo-popular (plebs) pueden constatarse en el planteamiento de Chávez. De allí la permanencia de la inspiración de una noción de voluntad colectiva más cercana a las lecturas de Rodríguez sobre Rousseau, que a la asunción del principio de Montesquieu sobre la separación de poderes. De modo que Chávez fue mucho más afín a la "matriz conceptual" del Estado social que a la del Estado liberal desde mucho antes de 1999.

XIII.- ¿Era acaso Chávez un liberal democrático o un demócrata revolucionario?
Aquí es preciso reconocer aquella advertencia introductoria de Norberto Bobbio sobre la teoría política moderna al plantear que mientras el liberalismo político es una doctrina anti-absolutista, que intenta basar sus principios en la "separación del poder", la democracia es un conjunto de doctrinas que basan sus principios en la "distribución del poder", sin los cuales la soberanía popular vuelve a ser detentada por una elite, minoría u oligarquía.

La combinación de democracia y liberalismo fue una contingencia histórica, no una necesidad natural. De modo que lo que se articuló por determinada procedencia histórica, puede adquirir otros contornos tanto en una democracia anti-liberal o como una democracia post-liberal. Esto implica obvias posibilidades de quiebre de instituciones con una fuerte carga de legitimación histórica. Pero es allí donde interviene la tesis del contrapoder revolucionario en el pensamiento y acción de Chávez:

Pregunta Agustín Blanco Muñoz en 1998: "Yo entiendo que este es un proceso para enfrentar al poder constituido, las instituciones existentes, los partidos políticos, es decir, en una palabra, para desbaratar el orden vigente, ¿Entiendo bien?

Contesta Chávez: Así es.

Preguntamos nosotros: ¿No es acaso este un claro ejemplo de "concepción revolucionaria"?

Y sobre la pregunta de si Chávez cree que los dueños del sistema se van a cruzar de brazos, contesta:

"Yo estoy seguro y este es un juego de guerra política. Ellos mueven sus piezas, nosotros también. Pero en resumen, es un combate (…) El enemigo no se queda nunca de brazos cruzados. Tiene control sobre diversos órganos de poder. Pero se trata de eso, un juego estratégico: jugadas y contra-jugadas. Poder y contrapoder. Es una confrontación histórica. Vamos a ver quién resulta vencedor. Nosotros haremos todo lo posible para ser los triunfadores y que este proyecto avance. El enemigo se opondrá de todas las maneras posibles."


Por otra parte, basta interpretar todo el debate sustantivo en la Asamblea Constituyente Venezolana de 1999 sobre la democracia representativa y la democracia con participación y protagonismo popular, para reconocer desde los planos sintagmáticos y paradigmáticos, desde la cohesión y coherencia de los textos, desde los planos de expresión y contenido de las representaciones allí presentes, desde la denotación y connotación en los procesos de articulación hegemónico-discursivos, desde la semántica y la pragmática de las intervenciones político-discursivas de Chávez, como la redacción precisa del artículo 5 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela paso por un debate de múltiples voces, para comprender así, la dirección, contenido y alcance lo que venimos planteando:

"CONSTITUCIÓN. TÍTULO I PRINCIPIOS FUNDAMENTALES Artículo 5. La soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, quien la ejerce directamente en la forma prevista en esta Constitución y en la ley, e indirectamente, mediante el sufragio, por los órganos que ejercen el Poder Público.

Los órganos del Estado emanan de la soberanía popular y a ella están sometidos."

¿Democracia madisoniana, elitismo democrático, poliarquía?

Nada de eso. Lo que ocurre con la academia liberal-representativa es que no metaboliza que en un texto constitucional se incorpore el ejercicio directo de la soberanía popular como principal dispositivo de control del poder, porque interpreta por "control del poder" fundamentalmente la convencional "separación de poderes, funciones y facultades". ¿Un quiebre de paradigmas y cosmovisiones liberales?: sin lugar a dudas.

Ciertamente, por otra parte, la supremacía constitucional y el principio de legalidad regulan el ejercicio directo de la soberanía popular, pero: ¿Si lo regulan en un sentido distinto a la cosmovisión liberal: son anti-democráticas las leyes? La controversia sigue activa.

En gran medida, las críticas que se realizan desde el campo opositor al "poder popular" y a la constitucionalidad de sus leyes, siguen siendo los guiones madisonianos o liberal-democráticos condensados, desde otras referencias, en el miedo a la supuesta "tiranía de la mayoría". Ante la "mayoría" como amenaza, se postula el pluralismo de centros de poder que se balancearían entre sí. Contención de la "tiranía de la mayoría" ha sido la consigna de la oposición.

XIV.- Chávez definió al movimiento revolucionario bolivariano

Por otra parte, para aquellos, que insisten en señalar que el Proyecto de Chávez siempre estuvo marcado por ambigüedades y confusiones en el plano de los valores, ideas y creencias sobre la democracia, sobremanera cuando frente al contexto de la crisis de meta-narrativas y la tesis del fin de las ideologías en los años 90, no ubicaba el proyecto bolivariano-zamorano en las coordenadas izquierda-derecha del espectro de representaciones e imaginarios políticos, citaremos extensamente lo que desde nuestra perspectiva es una idea-fuerza del planteamiento ideológico-político de Chávez, una suerte de "invariante estructural" en su ciclo histórico, en su posición ideológico-política, más allá de meterlo en los cajones de sastre marxistas o antimarxistas, fascistas o anti-fascistas, capitalistas o anticapitalistas, liberales o anti-liberales.

Reiteramos, una lectura lineal y superficial del texto no permite reconstruir la complejidad de la potencia constituyente de la democracia popular bolivariana en Chávez. Se requiere una lectura de los planos sintagmáticos y paradigmáticos, de la cohesión y coherencia, de los planos de expresión y contenido, de la denotación y connotación, de la semántica y la pragmática del discurso para comprender. Dice Chávez en un texto que desde nuestro punto de vista define el verdadero punto de referencia de su concepción:

"Si tú me pides que nos definamos, te diré: somos un movimiento revolucionario, un movimiento popular a favor de la causa de los dominados de este país y de este planeta, a favor de la justicia, de la revolución. Eso pudiera dar una idea de que es este movimiento. Pero qué difícil es definir un movimiento en este mundo de hoy, en esta Venezuela de hoy. En todo caso creo la definición deber ser producto de una praxis, de un desarrollo, de modo que uno se pueda ubicar y definir mejor en el panorama mundial y venezolano." (1998: Hugo Chávez a Agustín Blanco Muñoz. Habla el Comandante, p. 355)

Esta relación entre pueblo, causa de los dominados y revolución fue motivo central del discurso ante la Asamblea Nacional Constituyente:

"Decía el Padre Libertador hace ciento ochenta años, casi exactamente, corría 1819, y en medio del fragor de los combates y teniendo como eco el retumbar de cien cañones, tronó el cañón de la voz bolivariana en Angostura adonde fue a reunirse el soberano Congreso Constituyente, el cañón de la voz bolivariana dijo aquel entonces: "Dichoso el ciudadano que bajo el escudo de las armas de su mando convoca a la soberanía nacional para que ejerza su voluntad absoluta".

Ciento ochenta años después, en esta Caracas bolivariana, yo me atrevo a decir, parodiando al Padre Libertador y trayendo su inspiración eterna: "Glorioso el pueblo que rompiendo las cadenas de cuatro décadas y levantándose sobre sus cenizas y empuñando con firmeza la espada de su razón, cabalga de nuevo el potro brioso de la revolución". Sí, señores, porque lo que está ocurriendo en Venezuela hoy no es un hombre providencial que ha llegado; no, no hay hombres providenciales. El único hombre providencial: Jesús, el de Nazareth. No hay individualidades todopoderosas que puedan torcer el rumbo de la historia: absolutamente falso ese concepto. No hay caudillos beneméritos y plenipotenciarios que puedan señalar y conducir y hacer el camino de los pueblos, mentira. Se trata de una verdadera revolución y de un pueblo que la galopa, eso sí es verdad, y este acto de hoy, esta primera sesión de la soberanísima Asamblea Nacional Constituyente a la cual tengo la inmensa honra de asistir, y agradezco a ustedes su invitación, esta instalación de la Asamblea Constituyente es un acto revolucionario. Es la revolución que ocupa todos los espacios, algo así como lo que dice un gran escritor: "La rebelión de las masas" -de Ortega y Gasset- es la muchedumbre que lo invade todo, es un galopar indómito que llega a todas partes y nadie puede detenerlo". Esa es la revolución venezolana de este tiempo, conducida, impulsada, sentida y amada por un pueblo, y es que no podemos entender esos dos conceptos por separados." (Hugo Chávez: Discurso de Chávez en la Asamblea Nacional Constituyente Caracas, 5 de agosto de 1999)

Acaso cuando Chávez adoptó en aquel discurso el siguiente planteamiento sobre la relación revolución-pueblo: "(…) dos condiciones sin las cuales un conglomerado humano no podemos llamarlo pueblo. Una de ellas es que ese conglomerado tenga y comparta glorias pasadas, que comparta las glorias de su pasado conociéndolas, teniendo conciencia de dónde vienen y cuáles son esas glorias que compartimos en común. Por otra parte, para no quedarnos como de espaldas, mirando hacia el pasado, sino con una especie de visión jánica, aquél dios Jano de la mitología, que tenía dos caras: una mirando al pasado y otra mirando al futuro; igual debe ser el pueblo, mirando y sintiendo sus glorias comunes del pasado, pero al mismo tiempo -y es la segunda condición a la que quiero referirme para que una muchedumbre sea pueblo- en el presente debe tener una voluntad común que lo una." (Hugo Chávez: Discurso de Chávez en la Asamblea Nacional Constituyente Caracas, 5 de agosto de 1999)

¿Cuál es el estatuto de esa voluntad común a la que apela Chávez superando aquella visión que depende de la asunción de una: "sumatoria de seres humanos que viven sin conciencia de su pasado unitario y, mucho más grave aún, sin una voluntad común que los una ante la adversidad"? ¿Puede decirse que se trataba de un registro discursivo liberal o por otra parte, propio de la izquierda ya domesticada?

Es tan fuerte la percepción de quiebre de referentes convencionales en la interpretación de Chávez, e incluso su posicionamiento ante la izquierda histórica venezolana que él mismo llega a decir en 1998:

"¿Dónde ubicar ideológicamente a nuestro movimiento? ¿En un tablero de izquierdas o en uno de derecha? Yo creo en primer lugar que el tablero no existe. ¿Dónde ubicarlo en un escenario que no existe, que no tiene parámetros de esa división? El MAS supuestamente es de izquierda, y ahí está apoyando a un gobierno de derecha, reaccionario. El PCV hasta hace poco estuvo apoyando a Caldera. El MEP, un partido socialista en sus inicios, y está en el gobierno. Si revisamos, la Unión Soviética, el eurocomunismo, Felipe González es socialista, yo creo que se acabó el tablero. Este es un mundo en el cual, desde el punto de vista ideológico, se perdieron los parámetros. Yo no comparto la tesis del fin de la ideología, y quizás por eso, por no tener patrones de referencia, de la izquierda o la derecha, es que nosotros audazmente hemos tratado de buscar un punto de referencia, original y autóctono, de un modelo ideológico que pudiese cohesionarse en torno al planteamiento Bolivariano, Zamorano y de Rodríguez, como expresión de una época, de algo que aquí nació, y que no es de izquierda o derecha". (1998: Hugo Chávez a Agustín Blanco Muñoz. Habla el Comandante, p. 356)

XV.- Chávez vio frente a sí, una confusa situación en la izquierda histórica venezolana:

Cada quien interprete este texto. Por mi parte aquí planteo que es ostensible la búsqueda de un Proyecto Nacional de carácter raizal en el contexto de crisis de parámetros ideológico-políticos: un efecto del clima de sentido de aquellos tiempos, donde los ejemplos de "izquierda" que Chávez trae a debate, desorientaban a más de uno de los actores presentes.

La cuestión era: si este es el cuadro de comportamiento político efectivo (MAS, PCV, MEP, URSS, Eurocomunismo, Felipe González: ¿Qué cosa son los parámetros ideológicos de izquierda/derecha? Para Chávez, no eran los actores solamente los que estaban en crisis, eran las "reglas de juego, el tablero mismo".

XVI.- Si hay modos de indagar los puntos de referencia del Proyecto Nacional Simón Bolívar:

Aventuremos una hipótesis interpretativa: El Proyecto Nacional Simón Bolívar presenta un aspecto raizal (memoria-matriz-corriente histórico-social con un eje enclavado en el árbol de las Tres Raíces), por otra parte un aspecto de proyecto a mediano y largo plazo desde entonces, el Horizonte Utópico Concreto (cuyo eje desde el año 2004 es el Socialismo Revolucionario y Democrático para el siglo XXI). Bajo la imagen del Dios Jano, Chávez apelaba tanto a la memoria de las glorias pasadas, como a la "voluntad común que se unifica ante la adversidad".

Y si el liberalismo democrático representativo se queda corto para reflexionar sobre los datos que tiene ante sus ojos, leamos:

"El Proyecto Nacional Simón Bolívar propone la fijación de un horizonte de tiempo máximo de veinte años, a partir del comienzo de las acciones transformadoras de la situación inicial, para que los actores y las acciones se ubiquen en el objetivo estratégico. Sin embargo, el proyecto admite la existencia de una región posible que trasciende el horizonte máximo definido, es decir, ubicada más allá del objetivo estratégico y que constituye la "razón total" del proceso. Llamaremos a esta región-escenario la utopía concreta robinsoniana. "Utopía concreta" porque es la parte del sueño que puede ser traída a la realidad, alcanzable a la vista de las leyes de transformación situacional. Y "robinsoniana" porque ya era vislumbrada por el maestro Simón Rodríguez en sus escritos de mediados del siglo pasado: "No es sueño ni delirio, sino filosofía, ni el lugar donde esto se haga será imaginario, como el que se figuró Tomás Moro; su utopía será, en realidad, la América" (1991: Libro Azul)

Aquí cabe la cita de García Bacca: "Don Simón Rodríguez era un verdadero reformador, cuyo puesto estaba al lado de Owen, de Saint-Simon y de Fourier. Hombre de genio, independiente y observador, nacido y formado por sí mismo…". (Testimonio de J. V. Lastarria, quien conoció a Simón Rodríguez en casa de Andrés Bello, en Santiago, Chile).

¿Dijo usted acaso Socialismo raizal de la mano de Simón Rodríguez?

Por esta razón, siguen siendo mucho más meritorios los registros etnográficos de Alberto Garrido y Agustín Blanco Muñoz, a pesar de ellos mismos. O las entrevistas que alimentan textos cercanos a la biografía política.

El problema de fondo fue la resonancia con el imaginario popular de Bolívar. Y si usted habla de Zamora y Rodríguez, pues peor aún. Sobre el culto a Bolívar decía Chávez:

"Si ese mito a Bolívar sirve para motorizar ideas y pueblos, en función de un proceso revolucionario, bueno, lo dirá el proceso, porque si para algo ha de servir eso, ojalá que no sea para seguir explotando a un pueblo, sino para transformarlo". (1998: Hugo Chávez a Agustín Blanco Muñoz. Habla el Comandante, p. 356)

El ciclo ideológico político de Chávez permite entonces reconstruir claves estructurales de su memoria y proyecto histórico, de la lógica de identificación y construcción de imaginarios socio-políticos para el proceso bolivariano revolucionario. Si se fragmentara la memoria histórica del proyecto nacional, el legado de Chávez no pasaría de ser una referencia a la matriz bolivariana que articuló las luchas a los procesos de emancipación anticolonial en el país, perdiendo toda la dirección, contenido y alcance que adquiere la lucha revolucionaria por la justicia social (de allí el sintagma de Chávez en entrevista con Agustín Blanco Muñoz: Bolivariano-Zamorano) proyectada luego en una perspectiva anti-neoliberal, anti-imperialista y anti-hegemónica que cualifica el proceso socialista a la vez como: revolucionario y democrático.

Es en este contexto más inclusivo donde adquieren sentido y significación los "sintagmas" de "revolución democrática" y "democracia revolucionaria". En ambos hay la pretensión de una superación consecuente de la idea del liberalismo democrático representativo, sobremanera cuando Chávez desarrolló la tesis de la democracia revolucionaria entre los años 2004-2006.

De modo que se precisa estudiar el pasaje, las mudanzas y fecundaciones entre la idea de democracia popular bolivariana en el año 1991 y la democracia revolucionaria desde el año 2004. Es en este pasaje, mudanza y fecundación donde el poder popular prefigurado adquiere mayor concreción conceptual.

No fue que apareció repentinamente por influencia cubana o marxista-leninista, como gusta afirmar a algunas voces liberales. Eso sería ignorar la variada expresión de representaciones sobre el poder popular en el continente latinoamericano, al calor de diversos momentos y experiencias de las luchas nacional-populares.

Más bien fue que la noción in nuce logró madurar al calor de una secuencia de coyunturas sociopolíticas. Por eso, sigue siendo central no ignorar las fuentes documentales previas a 1999. Se trata, reiteramos, de un proyecto nacional-popular-revolucionario. Y cuando dice revolucionario no dice ni progresista ni reformista, dice posibilidad de enfrentamiento cruento con fuerzas oponentes; es decir, tanto bajo formas de luchas pacíficas y electorales, pero además bajo formas de lucha donde no se rehúye el uso de la lucha violenta, como ante una invasión de fuerzas extranjeras, un golpe de estado contra-revolucionario o una "guerra política" no convencional:

"Yo soy uno de los que estoy, y debo siempre estar, atento a tratar de evitar esa tendencia a disfrazar el proceso revolucionario o una revolución deseada, en cuanto a su contenido ideológico. Yo también creo como tú, que sin una ideología, sin una inspiración doctrinaria, es como un cuerpo sin alma, es como la gasolina, es mover y llevar a un pueblo a hacerse matar por una idea, porque la ideología es un sistema de ideas. Ahora, no hacemos nada con traer una ideología marxiana a Venezuela para impulsar un proceso de cambio y de revolución. Yo creo que uno de los elementos y componentes necesarios del sistema ideológico debe ser capaz de motorizar, de mover fuerzas sociales, si no, no hay ideología. Sólo serán hermosas palabras expresadas y plasmadas en un discurso maravilloso, pero que no engranaba a la realidad, y no llevan a un cambio." (1998: Hugo Chávez a Agustín Blanco Muñoz. Habla el Comandante, p. 358)

XVII.- O las lecturas del marxismo se in-culturan en la raíz nacional-popular o son parte de la colonización intelectual:
En esta última cita, cabe analizar que para Chávez una de las críticas a las ideas marxianas en Venezuela es que no engranan ni con la capacidad de movilizar fuerzas sociales ni con las particularidades de la realidad venezolana. Todavía aquella entrevista con Blanco Muñoz es un yacimiento de debates sobre la relación entre Chávez y la izquierda histórica venezolana, incluyendo aquellas fuerzas identificadas con formas canónicas de pensamiento marxiano. Pero eso sería tema de otro trabajo:

"Desde este punto de vista, te insisto, que cuando nosotros comenzamos a pensar audazmente, a presentar una bandera ideológica, producto de una combinación sistémica, entre el bolivarianismo como lo entendemos, los ideales de Zamora y de Rodríguez, lo hacemos conscientes de la necesidad de una bandera ideológica y no de un movimiento meramente pragmático, sin ningún contenido que sea capaz de dirigir el rumbo. Lo revolucionario va mucho más allá de la declaración escrita o verbal. Aquí ya estamos cansados de oír eso de revolución, Betancourt y Caldera fueron llamados revolucionarios. Nosotros creemos que un movimiento para que sea revolucionario debe enfrentar toda la realidad, sin segmentar, tiene que transformar todo en profundidad, yo creo que eso es lo que da carácter revolucionario. En este sentido, yo en lo personal, y la mayoría del movimiento, estaremos atentos a no maquillar ni disfrazar el movimiento". (1998: Hugo Chávez a Agustín Blanco Muñoz. Habla el Comandante, p. 358)

En efecto, cabe destacar que el proceso bolivariano revolucionario es un proceso con claves ideológicas estructurales y además con un horizonte abierto a nuevas articulaciones contra-hegemónicas: con una historicidad constituyente. En fin, una estructura abierta a transformaciones históricas. Tanto la "memoria" como el "proyecto" han sido sucesivos "actos de intervención en una situación de poder dada para transformarla" (actos performativos), invenciones sociales y políticas en un teatro de marcos y tradiciones, actos instituyentes, decisiones enmarcadas en una estructuración mucho más amplia de las formaciones ideológicas, campos culturales y discursivos que obedece a la lucha de tendencias ideológicas y políticas en los bloques históricos propios de la sociedad venezolana.

Esto no impide soslayar la existencia de corrientes bolivarianas cuyo leit motiv sea el énfasis identitario: el constante revuelo sobre el carácter nacional o el ser nacional (lo Afirmativo Venezolano o la Venezuela Profunda), u otras corrientes que tratan de desdibujar tales aspectos raizales, para otorgarle a la revolución bolivariana más bien un perfil modernizador que se aproxime a vertientes liberal-democráticas, a vertientes marxistas críticas o incluso, a un anclaje ya derruido en el universo de significaciones marxista-leninistas.

Sin embargo, estos son otros usos políticos del legado de Chávez, distintos a lo que interpretamos son sus claves ideológicas estructurales o matrices de significación básicas. Utilizando viejas terminologías podríamos decir que en el planteamiento ideológico-político de Chávez hay una "personalidad de base", un núcleo duro de significaciones y representaciones, alrededor del cual se articulan nuevos elementos ideológicos y programáticos. Esa personalidad de base fue socialista, cristiana, bolivariana, zamorana, robinsoniana y luego con constantes referencias a los "viejos tipos" invocados en el Foro social de Porto Alegre ([iv]) de la revolución socialista nuestro-americana: desde Sandino, Martí hasta el Che Guevara.

De modo, que si bien el socialismo raizal podría ser articulado a este núcleo, cristiano, bolivariano, zamorano y robinsoniano, las interpretaciones y asunciones de vertientes del marxismo crítico, de variado origen y composición, son más bien suplementos que intentaban otorgarle consistencia teórica a la lucha contra la injusticia en tanto lucha en contra el eje explotación-dominación del metabolismo social del capital. En este último registro: Meszáros adquirió una centralidad inusitada, junto a muchos otros ciertamente, pero no cabe dejar de destacarse.

XVIII.- La referencia del mundo subalterno y el bloque histórico democrático y popular en Chávez:

Una hipótesis adicional sugiere que el universo de significaciones de las formas de vida rurales, de la dominación-explotación del campesinado fueron experiencias mucho más vivenciadas, más cercanas biográficamente, que el eje de conflicto capital-trabajo en los núcleos obreros industriales del país. No es puramente casual esa forma de citación a Mao y al Che, quizás más cercanos a las vivencias de un joven de origen campesino o las inquietudes de un soldado emplazado en un destacamento anti-guerrillero. Estos hechos marcan, desde nuestra interpretación, una suerte de socialización ideológica y política en el pensamiento temprano de Chávez, una identificación mucho más fuerte con el sujeto popular indígena, campesino y con las masas de excluidos que transitaron hacia las periferias urbanas, que con la historia del movimiento obrero en el país.

Sin embargo, esto no opera como un terreno de exclusión de la lucha de los trabajadores asalariados, en sus diferentes composiciones sociales, ni con los sectores medios profesionales, con pequeños y medianos productores del campo y de la ciudad, hasta el punto en el que Chávez logro identificar a grandes rasgos ya en su programa de gobierno del año 2012 a un bloque histórico, democrático y popular:

"Este Programa de Gobierno para la Independencia Nacional y el Socialismo que presentamos, no es más que una convocatoria a un amplio debate de ideas y propuestas en el seno del pueblo venezolano, que sirva para elaborar el II Plan Socialista de la Nación Simón Bolívar (2013-2019) y seguir conformando el gran bloque histórico, democrático y popular integrado por los obreros y obreras, campesinos y campesinas, estudiantes, afrodescendientes, indígenas, académicos y académicas, pequeños y medianos productores y productoras del campo y la ciudad, comerciantes, transportistas, motorizados, maestros y maestras, profesionales de la salud y en general, servidores y servidoras públicos, mujeres, militares, pobladores, pescadores y pescadoras, cultores y cultoras, deportistas, líderes comunales y sindicales y de manera muy especial por la juventud venezolana." (Junio 2012: Propuesta del Candidato de la Patria Comandante Hugo Chávez para la gestión Bolivariana socialista 2013-2019; p. 3)

El periplo entonces puede reconstruirse desde la democracia popular bolivariana hasta el bloque histórico, democrático y popular. De Robinson a Gramsci en las lecturas tan subrayadas de Huges Portelli: "Gramsci y el Bloque Histórico".

Hay que seguirle el rastro a Chávez en vez de colocarle encima los conceptos que más nos convengan a nuestras pasiones, afectos y razones. Escucharlo con atención, sin necesidad de identificarse en resonancias imaginarias o en repudiarlo por nuestras antipatías ideológicas y o refracciones conceptuales.

XIX.- Lo que la ciudad letrada no lee ni comprende del Libro azul: el poder popular y comunal in nuce

Algunas de las claves estructurales del ciclo ideológico-político de Chávez están ya presentes en el llamado "Libro Azul" (1991), sobre todo si analizamos las condiciones de producción, el contexto de emergencia, la situación ideológica desde la cual se construyeron las tesis ideológicas sobre el Árbol de las Tres Raíces:

"Vivimos, efectivamente, una era donde las ideologías parecieran extinguirse. El "Fin de las ideologías", así la han llamado no pocos estudiosos de la época.

El fenómeno adquiere mayores proporciones en América, particularmente en Venezuela, donde la gran mayoría de los partidos políticos, surgidos en paralelo al proceso de industrialización, derivaron en organizaciones de corte populista, totalmente vacías de contenido ideológico.

Por otra parte, se ha dado persistentemente la tendencia, en nuestros pensadores contemporáneos, de buscar modelos en otras latitudes para importarlos y tratar de implantarlos en nuestras sociedades.

Mientras tanto, nuestros pueblos se han ido alejando cada vez más de sus raíces históricas, allí donde seguramente se encuentran las claves para descifrar el terrible enigma que nos mantiene en un ir y venir por el abismo de la historia, ya a las puertas del siglo XXI.

Las ideologías son ayudas de navegación para surcar los tiempos y los espacios, dándole rumbos precisos a las sociedades y a las naciones.

Y es, precisamente, en este marco desideologizado y con el propósito de hallar recursos válidos para que nuestro pueblo avance por el mapa intrincado y complejo del futuro que nos hemos atrevido a invocar un modelo ideológico autóctono y enraizado en lo más profundo de nuestro origen y en el subconsciente histórico del ser nacional."

De una lectura atenta estos cinco párrafos podemos identificar: a) un diagnóstico sobre el clima ideológico de la época, b) Una vaga noción del populismo como vaciamiento de contenidos ideológicos en tal interpretación, c) El fenómeno de la colonización intelectual, d) Las claves para salir del atolladero para los pueblos estarían en su propia historia, e) Se requeriría invocar un sistema ideológico autóctono y enraizado "en lo más profundo de nuestro origen y en el subconsciente histórico del ser nacional".

De modo que es suficientemente claro el carácter raizal de tal proyecto nacional.

Así mismo, en el Libro Azul es posible identificar el "sistema de gobierno" propuesto por la "revolución bolivariana" y el rol que en éste jugarían lo que denominan "pueblos" y "masa popular":

"El modelo de la sociedad original de la Venezuela del siglo XXI está concebido con el criterio de un sistema de gobierno que abra con amplitud ilimitada los espacios necesarios donde los pueblos, la masa popular, se desplieguen creativa y eficazmente, y obtengan el control del poder para tomar las decisiones que afectan su vida diaria y su destino histórico.

Se trata, entonces, de un verdadero y auténtico sistema democrático, cuyas instituciones y procedimientos trasciendan con creces la minusvalía y el estado de sobrevivencia al que los gobiernos populistas llevaron la democracia en América Latina. "Todo el Poder para el pueblo" es una consigna perfectamente válida que debe orientar el proceso democratizador hacia la sociedad proyectada en el horizonte objetivo."

El planteamiento de un "verdadero y autentico sistema democrático" pasaría entonces por el control del poder (Todo el poder para el pueblo) para tomar decisiones sobre su destino histórico por parte de la "masa popular". Y continúa contraponiendo tal sistema de gobierno al llamado "populismo":

"Desde el punto de vista de las democracias formales, regidas por gobiernos populistas, la participación ha sido ideologizada y utilizada por los sectores dominantes como señuelo, tras el cual pierden el rumbo no pocos esfuerzos de intención transformadora.

En efecto, los gobiernos y los partidos populistas predican la participación con el concepto de "propina", de forma tal que la condenan a ser fin de sí misma, con límites tan estrechos y rígidos que impiden a la sociedad civil intervenir en la toma de decisiones de política, "quién obtiene qué, cuándo, cómo". Como consecuencia de esto, los pueblos no pueden tomar parte en el diseño y/o selección de planes y proyectos que jalonan su marcha histórica."

Aquí se habla de democracia formal, gobiernos populistas, de "prebenda-propina", de participación bajo engaños y señuelos del pueblo, mecanismos que impiden a la "sociedad civil" intervenir en la toma de decisiones de política, de pueblos ajenos al diseño y selección de planes y proyectos.

Como es posible constatar en tal texto, se fue constituyendo discursivamente una apreciación negativa de la situación a ser transformada, los polos de antagonismo, las denuncias sobre la insuficiencia de canales reales de participación democráticas:

"Desde esta perspectiva, la llamada "democracia representativa" no ha sido más que un artificio a través del cual se ha dominado a nuestros pueblos.

Ya lo señalaba el Libertador: "Por el engaño se nos ha dominado más que por la fuerza".

El Proyecto Nacional Simón Bolívar debe romper los límites de la farsa representativa, para avanzar hacia la conquista de nuevos espacios participativos en una primera fase de su desarrollo."

La oposición en el discurso es entonces entre democracia representativa contrapuesta al Proyecto Nacional Simón Bolívar. Si comprendemos como en la historia venezolana desde 1958 había sido utilizada la democracia representativa y la participación electoral como dispositivo legitimador se explica con relativa sencillez el antagonismo fundante del proceso bolivariano desde el punto de vista político. Una tesis completamente distinta a aquella que señalaba que en su fase inicial el proceso bolivariano recibía la influencia del liberalismo democrático representativo.

Fijémonos entonces cómo desde el llamado "Libro azul", queda establecida la contraposición entre democracia representativa (engaño para dominar) y la "conquista de nuevos espacios participativos", hasta llegar a formular que:

"Pero el objetivo estratégico bebe ser la democracia popular bolivariana como sistema de gobierno. Y más aún, como expresión de vida económica, social y cultural del modelo de sociedad original robinsoniano. Nuestros pueblos han sido condenados a "participar" en su propia destrucción, en el manejo de su miseria creciente, en el "control" de las hambrunas y las enfermedades que azotan a casi 300 millones de latinoamericanos. Han participado cavando la tumba histórica en la cual pretenden los sectores dominantes enterrar las esperanzas de la América morena."

"La democracia popular bolivariana rompe con este esquema de engaño y vasallaje, para llevar los límites de la acción hasta el nivel de protagonización en la toma de decisiones."

En primer lugar, el sujeto de la democracia popular bolivariana es definido en términos de discriminación etno-racial y subordinación económico-sociales: pueblos pobres, morenos y miserables, azotados por enfermedades, despojados de su esperanza por sectores dominantes.

Es este sujeto popular el que puede recobrar un camino "protagónico" que transforme no sólo los ámbitos políticos, sino la vida económica, social y cultural, tomando como referencia el "modelo robinsoniano". La tarea concreta de romper con el vasallaje implicaba acabar con la sumisión, en términos incluso análogos la condición de la servidumbre del pueblo hacia los sectores dominantes. Se trata de una cruda descripción de una situación de humillación social, de injusticia e indignidad que se traducía en las formas expresivas del documento.

Allí se articulaban la llamada "democracia popular bolivariana" con el pueblo moreno, en condiciones de miseria, hambre y enfermedad, lo cual conllevaba a un llamado al protagonismo: "implica una libertad y una capacidad más fuerte y autónoma acerca de cambiar, incluso, las mismas reglas iniciales". Es decir, no bastaba seguir participando en el juego político establecido (democracia formal-representativa), sino que se pretendían cambiar sus reglas, anunciándose precisamente los espacios de participación protagónica del pueblo pobre en el "poder constituyente":

"Es decir, el pueblo como depositario concreto de la soberanía debe mantener su fuerza potencial lista para ser empleada en cualquier momento y en cualquier segmento del tejido político, para reparar daños a tiempo, para reforzar algún desajuste o para producir transformaciones que permitan el avance del cuerpo social en la dirección estratégica auto-impuesta."

En este texto aparece los términos de un universo de significación en los que la mecánica, el organicismo y el nociones de sistemas se interrelacionan para dar cuenta de un potencial de actuación por parte del sujeto-pueblo, como depositario de la soberanía. Predomina entonces el acento en la dinámica del poder constituyente sobre cualquier participación en el poder constituido, en el juego de la democracia formal. Y además, se plantea un concepto que será determinante para la comprensión del poder comunal y popular a posteriori: el autogobierno:

"En tal sentido, las comunidades, barrios, pueblos y ciudades deben contar con los mecanismos y el poder para regirse por un sistema de autogobierno que les permita decidir acerca de sus asuntos internos por sí mismos, a través de procesos y estructuras generadas en su propio seno."

¿No aparecían ya in nuce los conceptos de poder popular y poder comunal?

"Es decir, el pueblo debe contar con canales de información suficientes y órganos de decisión en el interior de su anatomía, que le permitan seleccionar sus metas u objetivos, corregir el rumbo hacia ellos, cuando estuviese desviado y, finalmente, producir los cambios en su composición interna, a medida que éstos sean requeridos por los procesos históricos."

De este modo, la "democracia popular bolivariana" nacería en las comunidades (¿Poder comunal?), y su savia benefactora se extenderá por todo el cuerpo social de la Nación, para nutrir con su vigor igualitario, libertario y solidario al Estado Federal Zamorano (¿Estado Comunal?). Y su follaje abarcará las estructuras del modelo de sociedad robinsoniano (¿Toparquía?).

Un análisis de contenido connotativo, y no simplemente denotativo muestra de manera patente que el poder popular y comunal fue la base del planteamiento del protagonismo de un nuevo sujeto, con un nuevo modelo cultural de referencia política y con un nuevo proyecto de acción histórica. De allí que no extrañe que en el año 1999 se señale:

"Estadísticas recientes hablan de millones de seres humanos despojados y excluidos de todo: a ese ochenta por ciento de venezolanos que vive en pobreza crítica, prometí abrir caminos mediante una Asamblea Constituyente originaria que permitiera transformar el Estado y crear el ordenamiento jurídico necesario a la democracia social y participativa." (Carta de Hugo Chávez a la Corte Suprema de Justicia, abril 1999)

Entre el Libro azul (1991) y el discurso ante la Asamblea Constituyente en el año 1999 existe una perfecta continuidad de propósitos y contenidos ideológicos. De modo que si nos fijamos en el discurso de justicia social invocado se hacía patente un cambio de modelo económico-social y político-cultural. No extraña la resonancia de tales discursos con un trasfondo de crisis orgánica del pacto populista de conciliación de elites en el país, hasta el punto de reflejarse en los siguientes resultados:

"¿Convoca usted una Asamblea Nacional Constituyente con el propósito de transformar el Estado y crear un nuevo ordenamiento jurídico que permita el funcionamiento de una Democracia Social y Participativa? Si: 87,75%, No: 7,26%" (Referéndum para la Convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente, celebrado el 25 de abril de 1999)

Y para comprender que el Libro Azul no era un simple texto-anecdotario de un punto de referencia originario y autóctono, leamos su definición de sistema de gobierno:

"Es el Bolívar de Angostura que hablaba de una república sólida, que clamaba por la moral y por las luces como polos esenciales y fundamentales de una república, es el Bolívar de Angostura que definía las normas fundamentales de un gobierno popular más perfecto. Decía, oigan esa palabra: "El sistema de gobierno más perfecto es el que le proporciona a su pueblo, la mayor suma de seguridad social, la mayor suma de estabilidad política y la mayor suma de felicidad posible". Esa es la revolución que vuelve y esa es la palabra que orienta." (Hugo Chávez: Discurso de Chávez en la Asamblea Nacional Constituyente Caracas, 5 de agosto de 1999)

Pues bien, trece años después de invocar en 1999 el Discurso de Angostura (1819) de Simón Bolívar, Hugo Chávez siguió definiendo su modelo de Socialismo Bolivariano del siglo XXI en los siguientes términos (2012):

"Debemos señalar que el Segundo Plan Socialista, para el período 2013-2019, ya está en proceso de elaboración. Y es la actualización de la carta estratégica que habrá de guiarnos por la ruta de la transición al socialismo bolivariano del siglo XXI, contempla cinco grandes objetivos históricos, a saber:

I.- Defender, expandir y consolidar el bien más preciado que hemos reconquistado después de 200 años: la Independencia Nacional.

II.- Continuar construyendo el socialismo bolivariano del siglo XXI, en Venezuela, como alternativa al sistema destructivo y salvaje del capitalismo y con ello asegurar la "mayor suma de seguridad social, mayor suma de estabilidad política y la mayor suma de felicidad" para nuestro pueblo.

III.- Convertir a Venezuela en un país potencia en lo social, lo económico y lo político dentro de la Gran Potencia Naciente de América Latina y el Caribe, que garanticen la conformación de una zona de paz en Nuestra América.

IV.- Contribuir al desarrollo de una nueva Geopolítica Internacional en la cual tome cuerpo un mundo multicéntrico y pluripolar que permita lograr el equilibrio del Universo y garantizar la Paz planetaria.

V.- Preservar la vida en el planeta y salvar a la especie humana."

Vistas así las cosas, es comprensible entender las razones y condiciones por las cuales el socialismo raizal de Hugo Chávez fue clarificando las articulaciones entre un movimiento popular-bolivariano-zamorano revolucionario y una comprensión distinta de las relaciones entre democracia, socialismo y revolución.

No es casual que Hugo Chávez haya invocado tantas veces a José Carlos Mariátegui, junto a Bolívar, Rodríguez y Zamora:

"No queremos, ciertamente, que el socialismo sea en América calco y copia. Debe ser creación heroica". José Carlos Mariátegui. 1928

Quizás la inteligencia del liberalismo democrático representativo no entienda que significa en clave de magma de significaciones imaginarias el "Poder Popular". En fin: "Todo el Poder para el pueblo". Y eso fue en 1991.

¿Y qué significa eso?, dirá el empirismo abstracto…
Al parecer, los "viejos tipos y tipas" se salieron de la botella…
______________________________
Notas:

[i] Margarita López Maya (2014): La expresión "poder popular" y el cambio en la naturaleza del Estado

[ii] http://www.psuv.org.ve/opiniones/lineas-chavez/bolivar-misteriosa-incognita/

[iii] http://pendientedemigracion.ucm.es/info/eurotheo/diccionario/P/poliarquia.htm

[iv] Hugo Chávez y la Declaración del "Socialismo" en el Foro Social de Porto Alegre (2005): http://www.aporrea.org/internacionales/a209620.html

REVISE Y RECTIFÍQUESE (EN CLAVE DE TWITTER)

Javier Biardeau R

¡Revise fenómeno de corrupción pública y rectifíquese!

¡Revise desorden macro-económico, y rectifíquese!

¡Revise importaciones fraudulentas, y rectifíquese!

¡Revise el verdadero estado del tejido productivo privado, público y social, y rectifíquese!

¡Revise la cultura política de intolerancia y segregación, y rectifíquese!

¡Revise la ineficiencia-ineficacia-inefectividad del gasto público social, y rectifíquese!

¡Revise los dogmas y guiones sobre la visión del socialismo, y rectifíquese!

¡Revise donde quedo extraviada la democracia participativa y protagónica como base del poder popular, y rectifíquese!

¡Revise hasta donde estamos luchando contra el neoliberalismo y la exclusión social, y rectifíquese!

¡Revise que significa pluralismo político y que tipo de socialismo es posible construir respetando la Constitución, y rectifíquese!

¡Revise los errores de Chávez, y rectifíquese!

¡Revise si se está repitiendo la historia de “los cogollos”, la “partidocracia” y de los “nuevos grupos económicos”, y rectifíquese!

¡Revise que se hizo con el fondo de estabilidad macro-económica, y rectifíquese!

¡Revise por qué el sectarismo destruyó hasta a los propios adecos en el llamado trienio, y rectifíquese!

¡Revise porque no hay canales de escucha real de las demandas cotidianas del pueblo, y rectifíquese!

¡Revise si no es más costoso políticamente mantener ilusiones que encarar la verdad junto al pueblo, y rectifíquese!

¡Revise si no se estará concibiendo el poder con arrogancia y soberbia, y rectifíquese!

¡Revise mientras haya tiempo, y rectifíquese!

En victorias usted encontrará felicitadores a granel.

En derrotas, soledad y amargura

LA CONFUSIÓN (EN CLAVE DE TWITTER)

Javier Biardeau R.

El que confunde: tercera vía, progresismo, socialdemocracia, socialismo democrático, socialismo revolucionario y comunismo está CONFUNDIDO
Y alguien me dijo: - Igual de confundido que aquellos que siguen creyendo en la Robolución mal llamada "Bolivariana", querido Javier –
Luego le dije: Contribuya amigo, estamos haciendo un álbum de confusiones: el que confunda a un lochero con el proletariado está confundido…
El que confunde keynesianismo con monetarismo, o keynesianismo con marxismo también está confundido
El que confunde nazi-fascismo con comunismo está no sólo confundido sino que quiere confundir a muchos otros más...
El que confunde populismo, liberalismo, marxismo y conservadurismo, debe buscarse un diccionario de teoría política
El que confunde su fantasía subjetiva con la realidad intersubjetiva también está confundido...
Y alguien me dijo: -Así como confundido está el que confunde a los ladrones con los revolucionarios-
Luego le dije: El que confunde a los honestos con los fascistas también está confundido
El que confunde las lenguas, y mezcla ideologías como si echara salsa al perro caliente también está confundido...
El que confunde el amor con el odio también está confundido
El que confunde a Luis Vicente León con un militante del PSUV también está confundido...
El que confunda a Gustavo Machado con Rómulo Betancourt está también confundido...
Y Zanganerius Zorrus me dijo: El que confunda a Nicmer Evans, con Rómulo Betancourt, está en lo cierto...
El que confunda el término realidad con el término real en el psicoanálisis lacaniano está confundido...
El que confunde a Superman con Mafalda también está confundido
El que confunde el ajedrez con las damas chinas también está confundido...
El que confunde al pueblo que creyó en Chávez exigiéndole que vuelva al carril adeco también confunde...
El que confunda la socialdemocracia con voluntad popular pagó la inscripción en la internacional socialista
Y desde VP me dijeron: el que confunda Chavismo con izquierda democrática no escuchó a Chávez llamar "mi General" a Pérez Jiménez
Primero pensé: Eso es correcto, Pérez Jiménez fue un tremendo anticomunista... que lo diga a historia...
Aunque luego dije: El que confunde a Pérez Jiménez con el chavismo está un poco virolo
El que confunda a su novia con su madre, visite a Woody Allen
El que confunda a Douglas Bravo con Hugo Chávez no ha leído el lamento de Bravo: ¡Chávez nos robó el programa ideológico!...
El que confunda a María Corina Machado con Delsa Solórzano está también confundido...aunque no parezca...
Después de tantas confusiones, no confunda a Ojeda o Ricardo Sánchez con el ideal de hombre nuevo de Chávez, ni menos a Alejandro Andrade...
Bueno amigos y amigas: No confundamos el Programa de Gobierno de Chávez con la Ley del Plan de la Patria que hay unos “gatos por liebre”…y unos “vacíos sintomáticos”…
En fin: ¡Cuidado con las confusiones!

lunes, 3 de agosto de 2015

ALGUNAS TRAMAS DE UN DESENCUENTRO: ¿SOCIALISMO DEL SIGLO XXI: DIETERICH “EL CONCEPTO”, CHÁVEZ “SU POPULARIZACIÓN”?:

Javier Biardeau R.
“Así que estamos en una etapa de transición apuntando a algo que pudiéramos llamar el post-capitalismo y ese post-capitalismo, al mismo tiempo, también pudiera ser llamado pre-socialismo, es una verdadera transición histórica, algo está muriendo pero no ha terminado de morir y algo está naciendo pero no ha terminado de nacer; nosotros estamos en esa construcción, estamos en esa construcción, además, a lo largo de varias líneas estratégicas que no debemos perder nunca de vista los venezolanos y todos nosotros, una de esas primera líneas estratégicas es la línea moral, lo moral.” (Chávez, Discurso en el festival de la juventud y los estudiantes, 2005)
“Lenin definió en 1922 las tareas de la Revolución rusa como “poder soviético y electrificación”, es decir, la construcción del Estado socialista y el desarrollo de las fuerzas productivas. En Venezuela, en 2005, las tareas son seis: 1. Construcción de un Estado de derecho eficiente; 2. Desarrollo de las Fuerzas Productivas; 3. Construcción del Poder popular; 4. Avanzar la teoría de la transformación desarrollista y socialista; 5. Construcción del Bloque Regional de Poder y, 6. Desarrollo de la vanguardia y de los cuadros medios.” (Heinz Dieterich; Ponencia en el Festival de la juventud y los estudiantes; 2005)
El vivo, efectivo y pleno ejercicio del poder popular protagónico es insustituible condición de posibilidad para el socialismo bolivariano del siglo XXI. Por eso mismo, es la base fundamental y el vértice principal del Proyecto Nacional Simón Bolívar. Primer Plan Socialista de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2007–2013: nuestra carta de navegación en este ciclo que está culminando, enfatiza rotundamente su papel estratégico. Papel estratégico que en el próximo ciclo debe acentuarse todavía más.” (Programa de Gobierno de Hugo Chávez; 2012)
“¿Qué es el Socialismo del Siglo XXI? Es una civilización cualitativamente distinta a la civilización burguesa. ¿Distinta en qué? En su institucionalidad. De ahí, que ser revolucionario significa hoy día luchar por sustituir la institucionalidad del status quo, es decir: 1. La economía de mercado por la economía de valor democráticamente planeada; 2. El Estado clasista por una administración de asuntos públicos al servicio de las mayorías y, 3. La democracia plutocrática por la democracia directa.” (Heinz Dieterich; Ponencia en el Festival de la juventud y los estudiantes; 2005)

Entre los aspectos tangenciales que se omiten cuando se habla actualmente del “legado revolucionario de Chávez” en el ámbito ideológico es el de la influencia (determinante o no) de las ideas de Heinz Dieterich en la formulación del “socialismo bolivariano del siglo XXI”.
Este es un tema sumamente escabroso y polémico sobre el cual la evidencia documental sólo aporta algunas pistas, tanto de encuentros como de desencuentros entre Chávez y Dieterich, sobremanera condicionadas por un conjunto de factores intelectuales y políticos, en los cuales se entrecruzan dos trayectorias biográficas de muy distinta procedencia, así como proyectos con distintos modos de fundamentación científica y legitimación política.
Para Chávez, la conceptualización del socialismo bolivariano pasaba por la reiteración de la idea del sistema de gobierno de Simón Bolívar: “Continuar construyendo el socialismo bolivariano del siglo XXI, en Venezuela, como alternativa al sistema destructivo y salvaje del capitalismo y con ello asegurar la “mayor suma de seguridad social, mayor suma de estabilidad política y la mayor suma de felicidad” para nuestro pueblo.” (Programa de Gobierno de Hugo Chávez; 2012)
Para Dieterich, la conceptualización del socialismo del siglo XXI pasa por un largo debate en las tradiciones de izquierda sobre las deficiencias del modelo socialista soviético, así como por problemas sustantivos de la propia teoría de Marx, Engels y Lenin acerca de los problemas institucionales y políticos de la transición, la teoría del valor-trabajo, la contabilidad del valor en la economía socialista, la significación del desarrollo de las fuerzas productivas, la ciencia y la tecnología, y el lugar de la democracia participativa en el nuevo proyecto histórico. (El Socialismo del Siglo XXI; 2002)
De hecho, existe toda una literatura, no sólo de opinión sino en las ciencias sociales e históricas, que plantea reiteradamente la hipótesis de clara asociación entre la supuesta popularización o difusión de las ideas del socialismo del siglo XXI por Chávez y las funciones de fundamentación teórica por parte de Heinz Dieterich, cuando de lo que se trata es de indagar, con base al contraste riguroso de fuentes documentales, la influencia determinante de los planteamientos de Dieterich en el discurso, práctica política y acción de gobierno de Chávez.
Por nuestra parte, creemos que tal asociación es bastante débil y que la forma de conceptualización y difusión realizada por Chávez tiene sólo algunos “aires de familia” en  pocos aspectos retóricos de la teoría de Dieterich (Bloque Regional de Poder, Democracia Participativa), pero muchas diferencias con el proyecto planteado en todo lo relativo a la conceptualización de la transición y la economía socialista. Es más, creemos que todos aquellos que consideran que la acción política de Chávez se inspiraba en la teoría de Dieterich estaban francamente extraviados.
Esta problemática de relaciones Chávez-Dieterich tiene que ver con un asunto que hemos referido en otros trabajos. La derecha internacional y la orquestación mediática intento troquelar la leyenda de la influencia determinante de supuestos asesores de Chávez (es que Chávez no podía pensar), “los que le ponían las ideas ya masticadas en su agenda política”.
De modo que frente a la leyenda de las influencias determinantes de asesores, me inclino a pensar y plantear otra hipótesis: es poco probable que Chávez haya recibido una influencia determinante de un pensador específico. Incluso hay evidencia documental que lleva a pesar todo lo contrario, en especial con la relación Dieterich-Chávez.
Por esto es tan importante referirse al período 2004-2006 en la apuesta de Chávez acerca de los ejes anti-imperialistas y anticapitalistas de su proyecto nacional. Habría que analizar con mayor profundidad el campo heterogéneo de influencias en los planteamientos ideológicos de Chávez, más que suponer la influencia determinante de las tesis teóricas planteadas por una figura intelectual o política en particular. Cotejar con rigor y con honestidad de las fuentes, las entrevistas dadas y discursos de Chávez en diversos contextos, contrastarlo con los diversos planteamientos teóricos e ideológicos, todo esto sigue siendo una investigación central para comprender el devenir de las ideas-fuerza de la Revolución Bolivariana.
Si a esto le agregamos las propias opiniones de Dieterich en su deslinde o ruptura de Chávez, se van despejando muchas hipótesis de respetables analistas e intelectuales que fabricaron la leyenda “Chávez-Dieterich”.
Tal leyenda se construye a partir de algunas proposiciones fundamentales enlazadas lógicamente de la siguiente manera:
a)    El Socialismo del siglo XXI comenzó a difundirse como concepto en 1996, por el marxista alemán Heinz Dieterich Steffan,

b)    El Socialismo del siglo XXI adquiere popularidad desde enero de 2005, cuando fue presentado como proyecto por Hugo Chávez, Presidente de Venezuela, en el Foro Social mundial de Porto Alegre-Brasil, con pretensiones de ser aplicado en Venezuela y exportado como modelo hacia otros países.
Pero entre estas proposiciones hay algunos contrabandos, premisas y supuestos que hay que desmontar radicalmente con base a algunos interrogantes simples:
¿Menciona acaso Chávez en su discurso en el Foro Social de Porto Alegre-Brasil a Dieterich, o a las ideas de Dieterich?
Si Chávez es un “popularizador” de un “concepto”, entonces habría que demostrar cómo la difusión del concepto muestra algún tipo de relación que el campo de las nociones, conceptos y categorías elaboradas por el campo teórico al que pertenecen las referencias de Dieterich (¿Grupo de Bremen, Grupo de Escocia?).
Planteemos otra pregunta simple: ¿Las bases teóricas del Socialismo del siglo XXI que justifico Hugo Chávez han sido expuestas por el marxista Heinz Dieterich Steffan, en el libro Hugo Chávez y el Socialismo del siglo XXI (Dieterich Steffan, 2007)?
Desde mi punto de vista, la respuesta en mayor grado negativa. Creo que no hay que perder de vista los hechos, relatados incluso por Heinz Dieterich.
El día 15 de Agosto de 2011 el diario Venezolano “El Universal” publica un artículo titulado: “El día de la ruptura con Hugo Chávez”. El artículo en realidad parece haber sido publicado originalmente en el portal web Kaosenlared. Actualmente parece ser imposible encontrar su huella original en tal portal web. En aquel artículo, Heinz Dieterich relató lo que denominó “Ruptura en el Festival Mundial de la Juventud”. Tal festival fue realizado en el año 2005, más precisamente un 13 de agosto:
“El día 13 de agosto de 2005, en el marco del Festival Mundial de la Juventud, el Presidente había autorizado un gran acto público sobre el Socialismo del Siglo XXI, en el Teatro Teresa Carreño. Ante dos mil dos cientos participantes de todo el mundo, Darío Vivas, Nicolás Maduro y Yo explicaríamos el nuevo orden social. Después de mi intervención, el Presidente pronunciaría las palabras de la clausura.”
El propio Heinz Dieterich relata su punto de vista sobre tal evento:
“Hablar ante más de dos mil jóvenes del mundo sobre el Socialismo del Siglo XXI era una oportunidad única para dar a conocer la teoría del nuevo socialismo científico. Pero, la oportunidad entrañaba un dilema. Mientras la razón de Estado y los imperativos diplomáticos aconsejaban decir lo políticamente correcto ---que Venezuela avanzaba triunfalmente por la vía anticapitalista del Socialismo del Siglo XXI--- mi ética científica y política me obligaba a hablar con la verdad ante la juventud mundial (…) Prioricé la verdad y dije: "Aquí no hay socialismo en el sentido histórico del término. Lo que se hace es crear las condiciones para una sociedad más justa [...] Venezuela estaba destruida por una mala administración y la estrategia que escoge el Presidente Chávez para reconstruirla es la misma que usó Alemania después de su destrucción, en 1945: la economía social de mercado [...] El socialismo del siglo XXI sería la transición de lo actual hacia una economía que no será para el crecimiento individual [...] La idea sería volver [...] a la economía de equivalencias, democráticamente planeada por los ciudadanos, que no opera sobre los precios sino sobre el valor (el tiempo invertido en el producto) [...]."
Esto es lo que afirma Heinz Dieterich en el citado artículo del año 2011. Pero vayamos a la ponencia original de Dieterich en el año 2005 (http://www.aporrea.org/ideologia/a16108.html) en aquel festival de la juventud y los estudiantes para encontrar algunos datos de interés adicionales.
No olvidemos que en aquel Festival de la Juventud y los Estudiantes, estaban entre otros invitados Armando Hart, director del Centro de Estudios José Martí, uno de quienes han interpretado teóricamente a la Revolución Cubana desde su cercanía a la jefatura de poder, mientras la representación venezolana estuvo constituida por Hugo Chávez, Nicolás Maduro y Rodolfo Sanz (http://www.rnv.gov.ve/movil/post.php?p=39858). Hasta donde se constata en las fuentes documentales, no era Darío Vivas sino Rodolfo Sanz quien formaba parte del grupo de ponentes del evento.
Por otra parte, en la introducción de su ponencia, que formó parte de un discurso de cierre del evento en el Festival, Chávez señaló:
“¿Tenemos traducción, verdad? Está funcionando correctamente. Saludos a los traductores, miren que están aquí en estos cajones, pero tienen aire acondicionado ahí, tienen no sé cuánto tiempo traduciendo. Vamos a darles un aplauso a las traductoras y los traductores. Tienen allí horas y horas. Los muchachos de las luces, del sonido del Teatro Teresa Carreño y a todos ustedes, a los expositores del día de hoy: a Nicolás, a Rodolfo, a Armando Hart y a Heinz Dieterich, me han regalado hoy estos dos libros: Del socialismo al neoliberalismo, Rodolfo Sanz, la Unión Soviética; Marx, Engels y la condición humana: una visión desde Cuba, de Armando Hart. Hay que leer mucho.”
“Hay que leer mucho”. Ciertamente, hay que estudiar cada uno de estos episodios porque van tejiendo una historia que nos podría llevar a preguntarnos en la actualidad, por ejemplo: ¿Cuál fue la intervención o ponencia sobre la construcción del socialismo del actual Presidente Nicolás Maduro en aquel evento? ¿No sería importante conocer públicamente aquellas ideas?
De manera que queda claro quienes era los expositores: Chávez, Hart, Maduro, Sanz y Dieterich. En el relato de Dieterich del año 2011 se menciona a Darío Vivas: “Ante dos mil dos cientos participantes de todo el mundo, Darío Vivas, Nicolás Maduro y Yo explicaríamos el nuevo orden social”.
¿Estaba allí Darío Vivas o es un grave error de memoria de Dieterich? Una pregunta que sólo Darío Vivas y Dieterich pueden contestar, pero sobre la cual la evidencia documental señala como un error de Dieterich.
La ponencia de Dieterich en el año 2005 consistió en el desarrollo de un esquema analítico contentivo de 7 fuertes encabezados a modo de tesis. A cada una de ellas le seguían breves explicaciones (http://www.aporrea.org/ideologia/a16108.html).
En el habitual estilo polémico de Dieterich, algunas de sus tesis muestran en sí mismas hasta qué punto pudieron irritar a Chávez, como Dieterich parece confirmarlo en su artículo del año 2011 (http://www.eluniversal.com/2011/08/15/el-dia-de-la-ruptura-con-hugo-chavez). Lo que Dieterich propone en el 2011 como  oposición entre “propaganda a favor de la razón de Estado” y la “verdad científica” pudieran tener otras connotaciones. Leamos detenidamente la primera de las tesis:
“1. Indigestión teórica. Se observa en la Revolución Venezolana una especie de indigestión teórica que se debe a la multitud de conceptos y paradigmas (modelos) que la población tuvo que asimilar en apenas seis años, entre ellos: Revolución Bolivariana, antiimperialismo, desarrollo endógeno, escuálidos y Socialismo del Siglo XXI. Considerando, que un estudiante tiene casi seis 6 años para aprender un solo paradigma científico (p.e., economía) queda evidente la magnitud de la tarea de aprendizaje. Por la misma génesis de la Revolución no existe una vanguardia colectiva ni cuadros medios adecuados en el país que pudieran ayudar a la población en el debate de estos conceptos. La obra que aquí presentamos, “Hugo Chávez y el Socialismo del Siglo XXI”, de la Escuela de Bremen, al igual que la obra de la Escuela de Escocia, “Hacia un nuevo socialismo”, que presentaremos en noviembre de este año, pretende facilitar la discusión sobre estándares científicos de conocimiento y debate.”
Ante la narrativa de ser Dieterich una suerte de “propietario intelectual” de una nueva “marca” teórico-discursiva: el "Socialismo del Siglo XXI” (donde enfatiza que su autoría como creador intelectual del concepto), es preciso señalar que sobre la nominación de "socialismo del siglo XXI" existe una polémica que puede llevar a genealogías históricas que resultan de interés para despejar tal asunto en el contexto del debate en diversos campos intelectuales y políticos.
Sobre las diversas "autorías" hay indicios que permiten afirmar que existen diversos "foros, espacios y redes" que constituyen los nodos-locus de enunciación político-cultural del ideario sobre el "socialismo del siglo XXI", y que, por tanto, no existe un lugar privilegiado y exclusivo de enunciación del "nuevo socialismo" atribuido a la figura de Heinz Dieterich.
Un primer locus de autoría puede atribuírsele a Alexander V. Buzgalin en su texto “El futuro del socialismo”, quién preparó la edición en castellano realizada en Cuba en el año 2000, con la finalidad de "(…) estar dirigido a aquellos que aprecian los valores de la democracia y del socialismo, que buscan vías de renovación de la teoría comunista y socialista." (http://cvirtual.filosofia.cu/Members/santana/el-socialismo-del-futuro.pdf)
Resalta del texto la centralidad de la democracia de bases y la autoconciencia crítica de que severas restricciones a la democracia, llevaron al fracaso a la experiencia de transición post-capitalista en el campo soviético. Esta es una tesis reiterada desde las históricas disidencias durante la revolución bolchevique, hasta los críticos posteriores al régimen estalinista, incluyendo el temprano deslinde Yugoeslavo, hasta pasar por diversas voces teóricas en Hungría, Polonia, Checoeslovaquia e incluso en la antigua RDA (República Democrática Alemana). De hecho, existe una extensa y profunda literatura crítica al estalinismo y antes, múltiples opiniones y corrientes que contestaron (pagando un alto costo humano) las derivas autoritarias de la revolución bolchevique, que son parte del legado crítico para repensar radicalmente la posibilidad misma de formas de nuevo socialismo para el siglo XXI.
De modo, que este debate no comienza en 1996, sino mucho antes de que estallara la coyuntura política de 1917, incluso reflejado en los escritos de Trotsky y Rosa Luxemburgo, para citar a dos de las figuras históricas de mayor relieve.
En todo caso, la edición en lengua rusa de “El futuro del Socialismo” de Alexander V. Buzgalin es del año 1996, el cual coincide temporalmente con lo expresado por el científico social mexicano-alemán Heinz Dieterich en relación con la "creación" del término.
También llama la atención que el motivo para que saliera a la luz este texto de Alexander V. Buzgalin en castellano fue el apoyo del científico e intelectual cubano Pedro Sotolongo, quien también es mencionado por Heinz Dieterich en el texto “El Socialismo del siglo XXI”, como interlocutor de sus ideas con referencia a la experiencia de la revolución cubana. A su vez, Alexander V. Buzgalin ha expresado que:
“El socialismo, a fines del siglo XX, perdió con el capitalismo incluso en el terreno de la teoría. Sin jugar hasta el final este "partido"; sin dar una explicación - suya - más precisa, más perspectiva, de las leyes del actual mundo global que las elaboradas por el liberalismo burgués y por el post-modernismo; sin repensar dialécticamente (de manera positiva, que conserve lo positivo) y criticando al Marxismo, sin crear una teoría del socialismo del siglo XXI, marcharemos como a ciegas, por el método de pruebas y errores y (…) perderemos”.
Insistimos, si a Buzgalin y a Dieterich para el año 1996, le agregamos todos los autores que hablaban de construir un nuevo socialismo o superar los errores del modelo soviético de socialismo real, la lista de sería muy anterior a aquel año.
Más que buscar autorías privilegiadas, sería necesario recuperar toda una tradición de crítica radical a la corriente ortodoxa del socialismo real del siglo XX. Esa sería la verdadera fuente para una reinvención del socialismo para el siglo XXI en su articulación a la cuestión de métodos y fines revolucionarios, como a la cuestión democrática, este último aspecto central en la crítica al despotismo burocrático que rodea el clima institucional de los “sistemas políticos de partido único”.
De modo que los aportes de Dieterich serían un pequeño islote en un archipiélago de referentes para innovaciones teóricas en el campo de la izquierda, como lo serian otras obras como: el “Nuevo Socialismo” del intelectual polaco Adam Schaft, “Socialismo para una época de escépticos” de Ralph Miliband, el Socialismo del siglo XXI: la Quinta Vía de Tomas Moulian, la obra Más Allá del Capital del Húngaro Istvan Mészáros, “Socialismo. Siglo XXI” de Atilio Borón, el “Porvenir del Socialismo” de Claudio Katz, “Socialismo del siglo XXI: construyámoslo ahora” de Michel Lebowitz, y una pléyade de importantes autores y autoras (cercanos finalmente a Chávez como el marxista Allan Woods), para no mencionar a otras corrientes, como a quienes sostienen la tesis de que el “Socialismo” no es sino otro modo de administrar el Capital (Antoni Negri dixit) y prefieren asumir que el término para las luchas anticapitalistas del siglo XXI es simplemente un nuevo “Comunismo” (Badiou, Zizek et al.) En consecuencia, es preciso recuperar la tradición de la crítica de las izquierdas revolucionarias y democráticas del siglo XX.
Por otra parte, Heinz Dieterich observa en su ponencia del año 2005 que la población Venezolana había estado expuesta a una suerte de “indigestión teórica” de “conceptos y paradigmas (modelos) que la población tuvo que asimilar en apenas seis años”; además de señalar que “Por la misma génesis de la Revolución no existe una vanguardia colectiva ni cuadros medios adecuados en el país que pudieran ayudar a la población en el debate de estos conceptos”.
¿Qué quiso decir exactamente con aquellas duras y hasta descalificadoras palabras?
Si combinamos la “indigestión teórica” con la inexistencia de una “vanguardia política e intelectual” para “ayudar a la población a debatir a estos conceptos” estaríamos frente a algo semejante a un suerte de “parranda de ignorantes-indigestos” (esa es mi caricatura del diagnóstico).
No creo que este punto uno (1) de su ponencia fuera interpretado de otro modo sino como un velado insulto. Si se trataba de facilitar estándares científicos y de debate, quizás el asunto no debió comenzar con frases que se perfilaban como posibles descalificaciones. La exposición a semejante indigestión teórica cuestionaba implícitamente toda la “propaganda política” del proceso bolivariano, así como su principal vocero: Hugo Chávez. La inexistencia de “una vanguardia colectiva ni cuadros medios adecuados en el país que pudieran ayudar a la población en el debate de estos conceptos” cuestionaba al partido eje de la revolución hasta entonces: el Movimiento Quinta República (MVR), a sus dirigentes y cuadros medios.
Adicionalmente, en su ponencia ante el Festival de la Juventud y los estudiantes,  en su tesis número seis (6) titulada: El socialismo del siglo XIX y del siglo XXI, Dieterich señaló:
“Estudiar a los clásicos, como proponen los compañeros del socialismo histórico, es correcto. Sin embargo, esa afirmación requiere dos especificaciones: a) se trata de una condición necesaria, mas no suficiente, para la transformación socialista de hoy; b) los tiempos de la revolución bolivariana y socialista latinoamericana no son suficientes para concientizarse primero con el estudio de los clásicos, para después pasar a la actualidad socialista; el proceso es demasiado frágil para permitir esta secuencia. Hoy día debe concentrarse todo el tiempo y todo el esfuerzo en el estudio de las dos propuestas concretas de la nueva sociedad, la de las Escuelas de Bremen y de Escocia, porque la contrarrevolución interna en Venezuela y en América Latina avanza con mucha mayor velocidad de lo que parece visible.”
Este aspecto cuestionaba directamente a los que seguían anclados en la ortodoxia de los clásicos del marxismo, y a la vez proponía una vía de solución (al menos retórica) frente a una contra-revolución, que como todo oponente inteligente también aprende de las jugadas del adversario y de sus propios errores.
Sin embargo, la propuesta de solución parecía “una solución a la carta”, una suerte de paracaidismo teórico en el cual dos escuelas de reflexión socialista tenían “la respuesta en sus manos”. ¿Tenían las respuestas adecuadas a los importantes problemas de la construcción socialista? Eso pasaba al menos por espacios de intercambio, debate y reflexión crítica.
Planteaba Dieterich: “Entre el socialismo de Marx y Engels y el socialismo del Siglo XXI no hay ninguna competencia ni incompatibilidad. Su relación es la que existe entre los paradigmas de Newton y las de la física cuántica o, también, del paradigma de Darwin y el paradigma de Watson y Crick. Para la realidad del siglo XXI, ambos son imprescindibles.”
En fin, Heinz Dieterich con un tono que no utilizaremos como pretexto para inhabilitar a priori a sus ideas, planteaba una superación del viejo paradigma del socialismo del siglo XX.
De modo, que Dieterich reiteraba al argumento del punto uno (1) que planteaba que dada la “indigestión teórica” a la que había sido expuesta la población venezolana: “Considerando, que un estudiante tiene casi seis 6 años para aprender un solo paradigma científico (p.e., economía) queda evidente la magnitud de la tarea de aprendizaje.” ¿Aprendizaje de qué? Pues de un nuevo paradigma.
No olvidemos de que se trata un paradigma. Antes de la puesta en circulación por Kuhn en las comunidades científicas de la noción de paradigma, para los estudiosos de la ciencia y el conocimiento, la ciencia era estructuralmente una entidad con dos niveles, el nivel empírico y el nivel de la teoría. El filósofo Karl Popper llegó a referirse a un "mundo tres", pero este estaba fuera del ámbito de la ciencia, mientras que Imre Lakatos hablaba de la ciencia como despliegue de  "programas de investigación” progresivos o degenerativos.
Al parecer, los filósofos e historiadores de la ciencia se aproximaban a la idea de que la  práctica de la ciencia es más que empiria y teoría, que operaban además de ideologías implícitas, también creencias, ideas, protocolos y expectativas dominantes que operaban como premisas, supuestos, modelos implícitos que no eran solo presuposiciones filosóficas, ideológicas o políticas, pero que no pertenecían a las teorías, que estaban en su base, fundamento o en sus principios organizadores, incluso en sus marcos culturales de aquellos que podía ser conceptuado como teoría posible. Al parecer, el discurso sobre el Socialismo del siglo XXI se ofrecía como nuevo paradigma, lo que implicaba desplazar, superar y cuestionar a principios organizadores del paradigma del socialismo del siglo XX.
Desde la reflexión de los cambios de paradigmas  se pudo comprender que la ciencia tiene pertenencias sociales, culturales e ideológicas más profundas e inconscientes, que están en el trasfondo de una estructura del conocimiento. Con esto, la neutralidad y la objetividad del realismo ingenuo (teoría/empiría), comenzó a cuestionarse de manera tan fuerte, que la expectativa de superar a la filosofía por la ciencia (positivismo), se vio cuestionada hasta el punto de poner en crisis a la denominada concepción heredada de la ciencia. La matriz epistemológica positivista dejo de ser el fundamento incuestionable de las prácticas científicas. Sin embargo, una lectura atenta a la obra de Dieterich parece dar cuenta de que parte de su arsenal de premisas reposa en un cientificismo inercial en el campo no sólo del marxismo, sino de las ciencias sociales e históricas. Y en algunos casos, tales inercias funcionan más como retóricas de autoridad y legitimidad retroactiva, que ejercicios de validez, tanto crítica como intersubjetiva de los conocimientos y saberes.
De la perspectiva de Dieterich, parecía quedar claro como conclusión de sus premisas que cada minuto, día, hora, semana, mes y año (ya van 10 años desde el 2005) que no se estudie y asimilen “las dos propuestas concretas de la nueva sociedad, la de las Escuelas de Bremen y de Escocia”, no estaremos sino frente a una pérdida de tiempo valioso, “(…) porque la contrarrevolución interna en Venezuela y en América Latina” avanzaría con mucho mayor velocidad de lo que parece visible”. Algunos lectores dirán: Dieterich ¿Y mientras tanto qué?
En la ponencia ante el festival de la juventud del año 2005 también parecía haber una respuesta desarrollada en su segunda tesis:
“(…) el desarrollo diversificador de las fuerzas productivas afecta poderosos intereses monopólicos nacionales y transnacionales. Pese a las mistificaciones, el llamado “desarrollo endógeno” del bolivarianismo no es nada nuevo ni representa ningún misterio teórico. Fue inventado por los ingleses hace 200 años y copiado, por su éxito, por los alemanes, japoneses, tigres asiáticos y ahora China. Resaltando diferentes facetas, se le ha llamado desarrollismo, cepalismo, sustitución de importaciones, economía social de mercado, socialismo espiritual (Arévalo) o keynesianismo. Se trata de una economía de mercado, orientada y dinamizada por el Estado corporativo en el pasado, y actualmente por un Estado más democrático. En el Tercer Mundo contemporáneo, esta es la única vía de desarrollo económico posible para un proyecto popular. Es el mal menor frente al neoliberalismo. Con el desarrollismo democrático regional hay posibilidad de escapar al subdesarrollo. Con el neoliberalismo, el destino es África. Una tercera vía no existe. Para el socialismo no hay condiciones objetivas en este momento. Hay que desarrollarlas en consonancia con el desarrollismo democrática. Esto es lo que trata de hacer Hugo Chávez y está en lo correcto.”
De manera sintética la formulación de Dieterich sería la siguiente: “(…) es preciso pasar un desarrollismo democrático, una economía de mercado, orientada y dinamizada por el Estado para el desarrollo diversificador de las fuerzas productivas, aun afectando poderosos intereses monopólicos nacionales y transnacionales”.
Sin embargo, lo que Katz denomina social-desarrollismo y Borón el proyecto de capitalismo democrático nacional no parecían que por sí mismos capaces de generar condiciones favorables para una transición socialista. El asunto de las bases económicas del socialismo no se reducía exclusivamente a una mirada tecno-productiva sobre el desarrollo de las fuerzas productivas o de un modelo de acumulación diversificado, sino que tocaba tanto intereses sociales de clases, grupos, sectores como el carácter de las relaciones sociales de producción.
Dieterich sustituye los conceptos de fuerzas productivas, relaciones de producción y las superestructuras políticas y no políticas, por el concepto de Proyecto Histórico para “describir el modelo de explotación, dominación y enajenación que caracteriza la praxis de una clase dominante. Abarca las cuatro relaciones básicas del ser humano: la económica, la política, la cultural y la militar”.
Pero no hablar explícitamente y con mayor énfasis de “las relaciones de producción”, no acentúa aquella variable clave en Marx: la posesión efectiva y la propiedad jurídica de la propiedad privada de los medios de producción e intercambio.
Dieterich en cambio, realiza un análisis de los que denomina crematística a partir de las consideraciones sobre la ganancia, la propiedad, el precio y el excedente, sin dar cuenta efectivamente cómo estos fenómenos están condicionados directamente por relaciones de fuerzas entre clases, fracciones y sectores.
Por más diferencias que algunos actores parezcan tener con Dieterich, colocar el énfasis en el previo desarrollo de las fuerzas productivas parece ser un software teórico compartido por quienes comparten con Dieterich el objetivo de “desarrollar las fuerzas productivas” porque “para el socialismo no hay condiciones objetivas en este momento”.
De nuevo entramos a los guiones de la ortodoxia del siglo XIX en cuestiones de socialismo: la condición de posibilidad misma del socialismo es un alto (a lo sumo mediano) desarrollo de las fuerzas productivas. El proceso de transición al socialismo sería por etapas y como plantea Dieterich:
“Hay cuatro frentes de batalla aparentemente relacionados entre sí en la revolución bolivariana: “a. La revolución antiimperialista; b. La revolución democrática-burguesa; c. La contra-revolución neoliberal; d. La pretensión de llegar a una sociedad socialista del siglo XXI.”
Interpretemos estos puntos en contraste con los ejes anti-neoliberales, anti-imperialistas y anti-hegemónicos de Chávez en el Foro Social de Porto Alegre. Consideramos que la lucha contra el neoliberalismo no es equivalente en sus contenidos y alcances a una lucha anti-capitalista.
Si se concibe a la revolución bolivariana como una revolución democrático-burguesa, entonces no se trata de una lucha anticapitalista. Los frentes de batalla de Dieterich encierran en su seno la problemática de las alianzas poli-clasistas, así como una indefinición sobre el carácter de clases de su conducción política.
Para Dieterich, como para la revolución bolivariana, era preciso considerar el eje de la revolución antiimperialista, pues la dinámica antiimperialista es antagónica a la Doctrina Monroe y los intereses que hoy gravitan sobre la llamada Unión Europea. Esto roza con la retórica en los años 20 de aquel movimiento conocido como el APRA. Por otra parte, el “desarrollismo democrático” ha sido históricamente en América Latina la “manzana podrida de la discordia” en la señalización de las fronteras entre reforma y revolución. Fue el centro de debates entre las críticas Dependentistas radicales y el Cepalismo, por ejemplo.
Ahora bien, ¿Podemos decir también que la convocatoria a la constituyente en el año 1999, consistía exclusivamente en una suerte de revolución democrática-burguesa en el campo político-constitucional? ¿Era la revolución bolivariana y su “agenda alternativa bolivariana” el despliegue de una mera estrategia anti-neoliberal sin horizonte anticapitalista?
No perdamos de vista la fecha: mes de agosto del año 2005. Ya Chávez había comenzado a desplegar su estrategia de declaraciones anti-imperialistas y anticapitalistas desde el año 2004, que tuvieron su eclosión pública en el Foro Social de Porto Alegre. Pero Dieterich señala abiertamente: “Para el socialismo no hay condiciones objetivas en este momento. Hay que desarrollarlas en consonancia con el desarrollismo democrática. Esto es lo que trata de hacer Hugo Chávez y está en lo correcto.”
¿Acaso visualizaba Chávez que primero había que desarrollar las fuerzas productivas, y luego imaginarse pensar en las transformaciones de las relaciones sociales de producción e intercambio capitalistas, así como en la llamada “sobre-estructura política e ideológica”?
¿Por qué Chávez hacía énfasis simultáneo en el avance (aunque muy desigual en los hechos) de las bases morales, intelectuales, políticas, sociales y económicas del socialismo?
¿Era entonces etapista Chávez?
¿Acaso Chávez no llamo desde  2004 a una “nueva etapa” y en el año 2006 a los “motores constituyentes”?
¿Cuál era el diseño de semejante ofensiva: una revolución democrático-burguesa?
No son preguntas banales de una vieja época, son precisamente algunos de los tópicos que están en el ambiente del nuevo ciclo de la revolución bolivariana bajo la conducción de figuras como las del Presidente del Ejecutivo Nicolas Maduro y del presidente de la AN: Diosdado Cabello, factores dirigentes más emblemáticos en las actuales circunstancias. ¿Cuáles son las concepciones del socialismo en ambas figuras políticas?
Cuando en el año 2011, Dieterich dice que:
“Hoy día, la gran oportunidad de Chávez de construir el primer Socialismo científico y democrático del Siglo XXI, se ha perdido para siempre”, está señalando también que sus tensiones con Chávez comenzaron muy temprano, en el propio año 2005.
¿Cómo puede ser Heinz Dieterich la influencia intelectual determinante de Chávez en el concepto de Socialismo Bolivariano del Siglo XXI si reconoce que hubo una “ruptura en el Festival Mundial de la Juventud” en el año 2005?
Reconoce Dieterich que dijo en el año 2005:
"Aquí no hay socialismo en el sentido histórico del término. Lo que se hace es crear las condiciones para una sociedad más justa [...] Venezuela estaba destruida por una mala administración y la estrategia que escoge el Presidente Chávez para reconstruirla es la misma que usó Alemania después de su destrucción, en 1945: la economía social de mercado [...] El socialismo del siglo XXI sería la transición de lo actual hacia una economía que no será para el crecimiento individual [...] La idea sería volver [...] a la economía de equivalencias, democráticamente planeada por los ciudadanos, que no opera sobre los precios sino sobre el valor (el tiempo invertido en el producto) [...]."
Es decir, Dieterich supone que su contribución permitiría la transición desde la “economía social de mercado” que Chávez intenta realizar en una primera etapa, hacia una economía de equivalencias democráticamente planeada.
Reconoce Dieterich en su escrito del año 2011 (6 años después) que en el Foro de la Juventud “La reacción del Presidente fue fuerte e inmediata. En cuanto tomó el micrófono reiteró varias veces, molesto, que: "En Venezuela el socialismo es y será cristiano y bolivariano". Después de su discurso el evento terminó y él y su escolta se fueron. El mayor no volvió a la mesa para llevarme al carro del Presidente, como se había convenido, y yo, por dignidad elemental ---que todo ciudadano debe tener ante cualquier funcionario de Estado--- tampoco me acerqué a él, ni a Hugo Chávez.”
De modo, que en el trasfondo de estos episodios de desencuentro al parecer Chávez no tomo el aporte de Dieterich como referencia central; es decir, que todas aquellas voces que han afirmado, en el campo mediático y en la misma “comunidad académica”, que Dieterich era el creador del concepto y que Chávez lo popularizaba y aplicaba estaban “meando fuera del tarro”.
¿Han estado o no estaban equivocados? ¿Conocen la historia de los tempranos desencuentros de Dieterich con Chávez?
Además Dieterich reconoce que la definitiva ruptura no fue más que un sigiloso distanciamiento, que pasó por varios eventos, entre los más significativos: a) El discurso del General Baduel el 18 de julio del 2007, en su discurso de entrega del Ministerio de Defensa, donde reiteró ante el Presidente, las Fuerzas Armadas y la televisión, su posición frente al debate del nuevo socialismo liderado por Hugo Chávez. 
El 14 de junio del 2007, Dieterich había presentado la vigésima reimpresión de su libro, Hugo Chávez y el Socialismo del Siglo XXI, con prólogos del ex Procurador General de la República y Diputado de la Asamblea Nacional, Carlos Escarrá Malavé, y el Ministro de Defensa, General en Jefe Raúl Isaías Baduel. Dieterich dice: “Invité al Presidente, pero no pudo participar.”
En su relato de ruptura con Chávez del año 2011 cita en extenso un fragmento del discurso del General Baduel del año 2007:
"El término Socialismo lamentablemente no tiene un significado uniforme...y de allí quizás la incertidumbre... que se genera en algunos sectores de la vida nacional cuando siquiera se le menciona. El llamado del Señor Presidente Hugo Chávez a construir el Socialismo del Siglo XXI, implica la necesidad imperiosa y urgente de formalizar un modelo teórico propio y autóctono de Socialismo que esté acorde a nuestro contexto histórico, social, cultural y político. Hay que admitir que este modelo teórico hasta los momentos, ni existe ni ha sido formulado y estimo que mientras esto sea así, persistirá la incertidumbre en algunos de nuestros grupos sociales. (...)
Luego Dieterich va comentando un hecho que sigue siendo un dato altamente curioso para la historia de quienes hagan investigaciones de fuentes:
"En el Aló Presidente del 27 de marzo de 2005, el Señor Presidente Chávez indicó, cito: “el Socialismo de Venezuela se construiría en concordancia con las ideas originales de Carlos Marx y Federico Engels”... Reiterando lo que al respecto he mencionado en una oportunidad anterior, si la base para la construcción del Socialismo del Siglo XXI es una teoría científica de la talla de la de Marx y Engels, lo que construyamos sobre ella no puede serlo menos, so pena de que la estructura construida no pase a ser más que una humilde choza, levantada sobre los cimientos de un rascacielos."
Aquí hay detalles que deben retenerse que quizás para algunos sean una novedad informativa: a) La cita a un inexistente “Aló Presidente” de fecha 27 de marzo de 2005, b) La consideración de la teoría científica de Marx y Engels como el “cimiento de un rascacielos”, una formidable base para la construcción del socialismo del siglo XXI, base sobre la cual quedaría muy mal construir “una humilde choza”.
Son dos citas que puede dar lugar a interpretaciones bastante polémicas si lo que se pretende es “facilitar la discusión sobre estándares científicos de conocimiento y debate”. Veamos por qué.
En primer lugar, debemos dejar claro lo siguiente:
a) no hay ningún Aló Presidente de fecha 27 de marzo de 2005, en esa fecha no hay nada parecido a semejante programa, pero Dieterich insiste en citar esta referencia,
b) En segundo lugar, no hay fuente documental alguna para el año 2005 donde aparezca la siguiente cita textual o frase del discurso por parte de Chávez: “(…) el Socialismo de Venezuela se construiría en concordancia con las ideas originales de Carlos Marx y Federico Engels”, esa frase parece sacada de otro contexto temporal o sencillamente no existe;
c) El General Baduel en su discurso del día 18 de julio de 2007 reduplica ambos errores: cita una cita inexistente de un Aló Presidente inexistente referido por Dieterich: (http://www.aporrea.org/actualidad/n98237.html,
d) El General Baduel en su prólogo al texto de Dieterich (http://www.aporrea.org/ideologia/a36631.html)  también publicado en Aporrea el 15 de junio de 2007 y Rebelión.org, también comete el mismo error de no cotejar las fuentes referidas por Dieterich; finalmente,
e) El señalamiento de Dieterich sobre la “Humilde Choza” parecía otra descalificación a la estrategia y pensamiento de Chávez, más aún si en 2011 escribe Dieterich:
“Hoy día, la gran oportunidad de Chávez de construir el primer Socialismo científico y democrático del Siglo XXI, se ha perdido para siempre. Y la estructura presentada como tal, efectivamente, no pasa a ser más "que una humilde choza, levantada sobre los cimientos de un rascacielos", que construyeron Marx y Engels”.
En términos de representaciones imaginarias: Dieterich se asociaría al rascacielos del siglo XXI, mientras Chávez se asociaría a la humilde Choza. Las operaciones semióticas de atribuciones de atraso/progreso parecen reverberar en ambas imágenes. Al parecer el discurso silencioso de D.F. Sarmiento y su oposición Civilización/Barbarie siguen sigilosamente presentes. La lucha entre Prospero y Calibán, o la dialéctica entre el amo y el siervo se actualiza en nuevas figuras.
Hasta ahora Dieterich no ha hecho mención a estos datos, a sus fuentes documentales sobre tal cita referida al Aló Presidente o a la palabra de Chávez en el año 2005.
Una revisión de los programas Aló Presidente contiguos a la fecha citada; es decir desde Febrero hasta Abril 2005 no confirman que exista tal programa ni tal cita. Que no se interprete que queremos descalificar los aportes de Dieterich. Sólo queremos intentar “facilitar la discusión sobre estándares científicos de conocimiento y debate”. También las fuentes documentales son parte de los respaldos empíricos de los argumentos. Estos asuntos son un verdadero misterio, no de la Ciencia sino de Dieterich.
Pero por paradójico que pueda ser en contraste con las citas de Dieterich, en el Aló Presidente N° 214 del día 27 de febrero de 2005, Chávez señaló lo siguiente:
“(…) recuerdo las discusiones de cómo darle fuerza motora o motriz a las ideas. Y una de las críticas que algunos grupos de Izquierda comenzaron a hacer sobre la ideología, es aquel empeño de importar nombres, ideas totalmente extrañas a estas tierras a las raíces de estas tierras y de estos pueblos y aquel chiste que en la cárcel nos echaba un abogado que fue guerrillero aquí, el doctor Bello, llanero de las tierras de Apure, no, Guariqueño. Él nos visitaba porque es abogado y era abogado defensor de algunos de nosotros y además cuñado del mayor Carlos Díaz Reyes que estaba con nosotros en Yare como ustedes recuerdan. Entonces el doctor Bello nos echaba un chiste, cuando él era estudiante de la Universidad Central se fue a las guerrillas, pero una guerrillas de los fines de semana, él estudiaba y los fines de semanas se iba por El Guárico a hacer algunas incursiones y en una ocasión llegaron a tomar creo que fue Corozopando un pueblito muy lindo que está allá al sur del estado Guárico llegando ya a San Fernando de Apure en aquel llano infinito y cuenta el doctor Bello que a él le comisionaron la tarea de pintar con un spray las paredes de las casas, de las pocas casas de aquel pueblo, mientras los jefes guerrilleros los más antiguos digámoslo así concentraban en la Plaza Bolívar a todo el pueblo a darle una charla y una arenga y a repartir unos volantes y andaban a caballos eran como diez guerrilleros, una patrulla a caballo, guerrilla a caballo. Una cosa como fuera de tiempo pero así era, había guerrillas a caballo. Resulta que el estudiante que era él, se le pasó la mano y se fue muy lejos, le dio la vuelta al pueblo pintando letreros y la guerrilla tenía que replegarse rápido. Así que la guerrilla se fue y dejaron al muchacho solo en el pueblo y él tuvo que bueno, sin caballo ni nada cogió sabana rumbo al punto de encuentro que ya habían previsto, llegó a los dos días y lo enjuiciaron. El jefe guerrillero dijo hay que enjuiciar a este muchacho puso en peligro la revolución, y lo sentaron ahí a la orilla de un río por allá a un bosque a enjuiciarlo. Él estudiaba Derecho y además es un hombre muy hábil así que él se defendió pues pero lo enjuiciaron. Y él contaba que entonces el segundo jefe de la patrulla era el que más le preguntaba ¿y por qué usted se quedó, porque no se replegó a tiempo? Él se defendía yo cumplí mi misión, yo pinté todas las casas del pueblo con unos letreros ¿qué pintaba tanto? Claro yo pintaba la consigna "Viva Lenin" entonces le pregunta ¿Y quién es Lenin? El jefe de la patrulla interviene y le dice: deja quieto al muchacho, chico. Él, Lenin es el jefe de Caracas, ese es el jefe de Caracas, así que hay que seguir pintando letreros (risas). Eso un chiste producto de una anécdota pero que recoge mucho lo que aquí ocurrió. Yo era Subteniente y estaba en un Batallón de Cazadores Antiguerrilleros y ya yo andaba con muchas dudas ¿quién tiene la razón aquí? Era Carlos Andrés Pérez presidente en su primer gobierno y yo andaba persiguiendo guerrilleros por la frontera con Colombia en una ocasión y después por Oriente.”
Y en el mismo Aló Presidente hay datos cualitativos sobre algo reiterado en los desencuentros Chávez-Dieterich: la sobredimensión en Chávez de la figura de Simón Bolívar, cuando calificó su vertiente como Socialismo Bolivariano del siglo XXI:
“Miren, entonces en resumen esta reflexión que ha sido segmentada digámoslo así; luego producto de esas experiencias y de análisis de discusiones nosotros tomamos a Bolívar, Bolívar. Yo recuerdo incluso a Alfredo Maneiro un gran estratega fundador de lo que fue aquel partido, lo que la Causa R con la R al revés era y después le voltearon la R a la derecha, la R era hacia la izquierda. Mi amigo Maneiro y maestro mío discutimos varias veces y yo recuerdo una carta que le hice a Alfredo, protestando, recuerdo que la escribí con un lápiz rojo de mi puño y letra aún a riesgo de que me reconocieran la letra y yo la hice, yo le sugería a Alfredo que en la Casa del Agua Mansa era una producción una publicación dirigida a los intelectuales muy bien elaborada, trabajaba Farruco allí, había una sección al final, era un buen libro, una revista en forma de libro alargado muy creativo muy ingenioso para la discusión y había una sección llamada "Los fantasmas de la Casa del Agua Mansa" ¿Te acuerdas María Cristina? Y yo recibí el primer número muy contento y empecé a leer y a leer y llego a los fantasmas y allí estaban pensadores, poetas, Víctor Hugo, Carlos Marx, Walt Willman pero no estaba Bolívar y la carta mía, de aquel Subteniente o Teniente que era yo, era la sugerencia metan a Bolívar en los fantasmas de la Casa del Agua Mansa. Luego vino el debate de desde el Ejército Nacional surgió con fuerza la tesis bolivariana de que Bolívar debía ser colocado en el centro de la idea motriz, Bolívar, Zamora, Simón Rodríguez sin minimizar ni desconocer por supuesto el aporte de cuántos pensadores de cuántos luchadores de cuántos intelectuales, ideólogos y revolucionarios que en el mundo han sido y aquí está, resultó Hugo, Bolívar está vivo se convirtió en un motor. Aquí anda Bolívar despierto, vivo en el corazón y en los brazos del pueblo venezolano; idea fuerza, idea motriz para luchar contra el neocolonialismo, una ideología propia que aquí nació producto de siglos de lucha la ideología bolivariana, todavía no conocemos bien la ideología bolivariana hay que seguir profundizándola.”
En ambos textos no se está diciendo: “el Socialismo de Venezuela se construiría en concordancia con las ideas originales de Carlos Marx y Federico Engels”.
Los planteamientos sobre el socialismo raizal en Chávez están presentes en el Aló Presidente, cuando retoma un diálogo con Hugo Callelo, militante e intelectual argentino, también profesor universitario por muchos años de la UCV en Caracas, promotor del grupo sobre “Filosofía de la Praxis” en la Escuela de Filosofía.
Comenta Chávez ante la presencia de Hugo Callelo en el Aló Presidente 214:
“(…) El otro libro que dentro de los que me quitaron en la cárcel un día de allanamiento es de Hugo Calello argentino. Ese libro me fue muy útil ese es un libro de formato más pequeño, pero igual de profundo sobre la ideología. No recuerdo el nombre exacto porque más nunca lo conseguí y lo he buscado aquí en Venezuela y no lo he conseguido. Le dije algún día a un amigo argentino pero por fin no lo consiguieron ¿cómo es el título?
Hugo Calello: Ideología y Neocolonialismo.
Presidente Chávez: Ese es el título del libro, hermano "Ideología y Neocolonialismo" bien bueno para reeditar estos libros. Si ustedes nos autorizan aquí en Venezuela vamos a hacer un esfuerzo editorial de todos esos libros. Llegó la hora de sacar todas esas ideas y lanzarlas para el gran debate, diverso debate profundo debate que hay que dar, que estamos dando pero que hay que seguir dando ¿Hacia dónde vamos? ¿Cuál es el rumbo? ¿Cómo reconstruirnos? ¿Cómo construirnos de nuevo?
Yo recuerdo mucho Ideología y Neocolonialismo y la tesis aquella que trabajábamos mucho de la idea-fuerza: ¿Cómo convertir la idea o las ideas en una fuerza motriz? Entonces en la cárcel, ya antes debatíamos muchos durante años no sólo en los cuarteles, sino también en aquellas reuniones que habíamos en donde participaba entre otros Ali Rodríguez por ejemplo y un grupo de compatriotas, años de discusiones y la Izquierda venezolana que había bajado de las montañas estaba en jornada de reflexión y algunos grupos se pragmatizaron y se entregaron, pero otros se mantuvieron sólidos y grupos partidos e individualidades. Yo debo recordar con mucho cariño a Douglas Bravo. Con Douglas hemos tenido diferencias, pero Douglas se ha mantenido saludos a Douglas Bravo por aquí nos reuníamos por estas tierras, porque de por aquí de Yaracuy es Argelia Melet y por aquí nos escondíamos por estas montañas a discutir a veces dos y tres días sobre ideología. Recuerdo las tesis de Douglas sobre la ruptura creadora, era el Movimiento Ruptura.”
¿Qué podemos interpretar de tales párrafos con relación al Nuevo Socialismo del siglo XXI? ¿Será de nuevo la cita: “(…) el Socialismo de Venezuela se construiría en concordancia con las ideas originales de Carlos Marx y Federico Engels”? Es posible que para Chávez, se construya “sin minimizar ni desconocer por supuesto el aporte de cuántos pensadores de cuántos luchadores de cuántos intelectuales, ideólogos y revolucionarios que en el mundo han sido”, pero sin perder la raíz nacional-popular venezolana y nuestro americana.
Hay demasiadas fuentes documentales para desmentir una supuesta apropiación doctrinaria de las ideas originales de Marx y Engels por Hugo Chávez. Incluso cuando se declaró marxista fue para decir que era cristiano y bolivariano. Más bien, hay un llamado a un debate (debate truncado por cierto) entre las fuentes nacional-populares que inspiran su ideario, una tensión entre apropiación doctrinaría y ruptura creadora, una base muy fuerte en el cristianismo originario de la liberación, así como con las diferentes vertientes no estalinistas inspiradas en Marx y Engels.
Es allí donde cobra expresión su reflexión sobre “ideología y Neocolonialismo” de Calello y la referencia a la “ruptura creadora”, concepto originario del movimiento liderado por Douglas Bravo, algunos conceptos por cierto que ya se despreciaban por una izquierda que languidecía en su inserción al esquema de poder del Pacto de Punto fijo. Porque hay un asunto poco debatido con relación a la revolución bolivariana, su llamado a la identidad nacional en momentos donde se vivían las mayores presiones modernizadoras y globalizadoras.
En fin, Chávez desde el punto de vista de Próspero significaba “atraso y barbarie”. De modo que el “caudillismo plebeyo y rural” no había desparecido del horizonte imaginario de la Venezuela Profunda, un caudillismo que parecía cabalgar los imaginarios de las masas marginadas encaramadas en los cerros de Caracas, o en las periferias de los centros urbanos con expectativas modernas de Venezuela. La choza de la aldea campesina parecía rodear paradójicamente, al modo chino pero en el terreno de los imaginarios, a la ciudad de los rascacielos. Existía una suerte de homología estructural entre Chávez y la metáfora de la “Torre de David” y su masa de plebeyos ocupantes.
La llamada por Dieterich “Reacción violenta” de Chávez en su texto del año 2011 además hace referencia a una polémica sobre el discurso de Baduel  cuando se refirió al Socialismo en el año 2007, meses antes en que se transcurriera el proceso que llevó la derrota del proyecto de reforma constitucional, discurso evidentemente mediado por la influencia de las ideas de Dieterich, como podemos constatar en el prólogo del General Baduel al texto referido.
Para Dieterich, valorando el discurso de Baduel en su texto del año 2011: “(…) era claro que ese discurso del militar - que le salvó la vida al Presidente durante el golpe militar del 2002 y quién salvó a la Patria de una tiranía que iba a ser un híbrido entre la dictadura militar de Pinochet (Chile) y la de Micheletti (Honduras) - era una demanda legítima y una oferta de cooperación en la construcción del Socialismo del Siglo XXI.”
Luego en el relato de Dieterich de 2011, el distanciamiento ya definitivo con Chávez estuvo condicionado por “el laberinto de su burocracia”.
De modo que, siguiendo el horizonte de Heinz, el potencial rascacielos del modelo teórico inspirado y defendido por Dieterich, dio paso a la “Humilde Choza” de Chávez.
De manera que los desencuentros de Dieterich y Chávez no dieron paso a la construcción de “una civilización cualitativamente distinta a la civilización burguesa.” No pudo lograrse construir las condiciones para una “economía de valor democráticamente planeada y todavía parece discutirse si efectivamente se avanzó irreversiblemente a sustituir un Estado clasista “por una administración de asuntos públicos al servicio de las mayorías” desplazando la “democracia plutocrática por la democracia directa”.
Las ideas de Dieterich siguen pendientes a ser discutidos, así como el legado revolucionario de Chávez en lo ideológico-político. En el terreno económico, si las formas de propiedad social son sometidas a la lógica de la economía de mercado y siguen navegando en la economía de mercado serán bloqueadas y revertidas. No es posible avanzar en la construcción de la economía socialista sin ni siquiera haber clarificado los asuntos de la democracia social y participativa.
Por ahora, la transición al socialismo ha quedado congelada como una película entre el fotograma del pre-socialismo y los fotogramas del capitalismo rentista de estado realmente existente. La revolución ha sido detenida. Ya no podrán ayudar los consejos de Dieterich y tampoco parecen ayudar las formas de citación de Chávez, cada vez más vacías de los que fue su principal y ultima obsesión cuando regañaba a sus equipos de gobierno: ¿Y dónde está el socialismo en lo que estamos haciendo?
Ojala Chávez no haya arado en el mar. Eso depende del pueblo organizado y consciente, con su vanguardia sigilosa, una que no se perezca a la subcultura de los aparatos marcados por la historia de la politiquería, tacticismo y electoralismo existente. Así podrían asumirse cuestiones de mayor vuelo como:
“Propulsar la transformación del sistema económico, en función de la transición al socialismo bolivariano, trascendiendo el modelo rentista petrolero capitalista hacia el modelo económico productivo socialista, basado en el desarrollo de las fuerzas productivas.” (Programa de Gobierno de Hugo Chávez; 2012)
“Desarrollar el poderío económico en base al aprovechamiento óptimo de las potencialidades que ofrecen nuestros recursos para la generación de la máxima felicidad de nuestro pueblo, así como de las bases materiales para la construcción de nuestro socialismo bolivariano.” (Programa de Gobierno de Hugo Chávez; 2012)
No hay que irse por las ramas, la transición al socialismo bolivariano y democrático del siglo XXI parece estar  petrificada, congelada, interrumpida.
Anexos:
Discurso pronunciado en el “XVI Festival Mundial de la Juventud”
La Revolución Bolivariana y el Socialismo del Siglo XXI
Por: Heinz Dieterich | Jueves, 18/08/2005 06:42 PM | Versión para imprimir
Discurso pronunciado en el “XVI Festival Mundial de la Juventud”, 13.8.2005, Caracas, en la mesa, “La Revolución Bolivariana y el Socialismo del Siglo XXI”. Participación de Nicolás Maduro, Presidente de la Asamblea Nacional, Armando Hart, ex Ministro de Cultura y Director del Centro de Estudios José Martí (Cuba), Roberto Sáenz, Secretario de Estado de Miranda y Hugo Chávez Frías, Presidente de la República Bolivariana de Venezuela.
1. Indigestión teórica
Se observa en la Revolución Venezolana una especie de indigestión teórica que se debe a la multitud de conceptos y paradigmas (modelos) que la población tuvo que asimilar en apenas seis años, entre ellos: Revolución Bolivariana, antiimperialismo, desarrollo endógeno, escuálidos y Socialismo del Siglo XXI. Considerando, que un estudiante tiene casi seis 6 años para aprender un solo paradigma científico (p.e., economía) queda evidente la magnitud de la tarea de aprendizaje.
Por la misma génesis de la Revolución no existe una vanguardia colectiva ni cuadros medios adecuados en el país que pudieran ayudar a la población en el debate de estos conceptos. La obra que aquí presentamos, “Hugo Chávez y el Socialismo del Siglo XXI”, de la Escuela de Bremen, al igual que la obra de la Escuela de Escocia, “Hacia un nuevo socialismo”, que presentaremos en noviembre de este año, pretende facilitar la discusión sobre estándares científicos de conocimiento y debate.
2. ¿Qué es la Revolución Bolivariana?
La Revolución Bolivariana puede ser definida como un proceso de transformación caracterizado por cuatro macrodinámicas: 1. la revolución antiimperialista; 2. la revolución democrática-burguesa; 3. la contrarrevolución neoliberal; 4. la pretensión de llegar a una sociedad socialista del siglo XXI.
Cada una de esas dinámicas es un frente de guerra en el cual la Revolución puede triunfar o ser derrotado. La dinámica antiimperialista es antagónica a la Doctrina Monroe y los intereses imperialistas de la Unión Europea. La dinámica democrática-burguesa es antagónica a la dinámica neoliberal, porque significa: a) la construcción de un Estado de Derecho y, b) el desarrollo de las Fuerzas Productivas. Ambas necesidades chocan con fuertes y arraigados intereses. En el campo, por ejemplo, los latifundistas han asesinado a 138 líderes campesinos, con absoluta impunidad, por la complicidad de los fiscales, jueces y cuerpos policiales y militares. Ni uno solo de los asesinos está en la cárcel.
De la misma manera, el desarrollo diversificador de las fuerzas productivas afecta poderosos intereses monopólicos nacionales y transnacionales. Pese a las mistificaciones, el llamado “desarrollo endógeno” del bolivarianismo no es nada nuevo ni representa ningún misterio teórico. Fue inventado por los ingleses hace 200 años y copiado, por su éxito, por los alemanes, japoneses, tigres asiáticos y ahora China. Resaltando diferentes facetas, se le ha llamado desarrollismo, cepalismo, sustitución de importaciones, economía social de mercado, socialismo espiritual (Arévalo) o keynesianismo. Se trata de una economía de mercado, orientada y dinamizada por el Estado corporativo en el pasado, y actualmente por un Estado más democrático.
En el Tercer Mundo contemporáneo, esta es la única vía de desarrollo económico posible para un proyecto popular. Es el mal menor frente al neoliberalismo. Con el desarrollismo democrático regional hay posibilidad de escapar al subdesarrollo. Con el neoliberalismo, el destino es África. Una tercera vía no existe. Para el socialismo no hay condiciones objetivas en este momento. Hay que desarrollarlas en consonancia con el desarrollismo democrática. Esto es lo que trata de hacer Hugo Chávez y está en lo correcto.
3. ¿Qué es el Socialismo del Siglo XXI?
Es una civilización cualitativamente distinta a la civilización burguesa. ¿Distinta en qué? En su institucionalidad. De ahí, que ser revolucionario significa hoy día luchar por sustituir la institucionalidad del status quo, es decir: 1. la economía de mercado por la economía de valor democráticamente planeada; 2. el Estado clasista por una administración de asuntos públicos al servicio de las mayorías y, 3. la democracia plutocrática por la democracia directa.
Este es el Nuevo Proyecto Histórico de las Mayorías de la Sociedad Global que llamamos Socialismo del Siglo XXI o Democracia participativa. La conquista de estas instituciones es la guía estratégica de la lucha. La fase de transición es la transformación del status quo a la luz de esa guía estratégica.
4. Formas de propiedad y carácter socialista
Entender el carácter socialista o capitalista de las formas de propiedad económica es un elemento clave para la sobrevivencia de la Revolución. Lamentablemente, el debate no ha logrado clarificar esa compleja temática, hecho por el cual muchos revolucionarios piensan que las cooperativas, la cogestión obrera y las empresas de producción social significan que Venezuela ya ha entrado en una fase del socialismo del siglo XXI. Esta opinión es equivocada.
Las tres formas principales de propiedad de la economía de mercado son: a) la sociedad anónima de capital variable, característica de las grandes corporaciones, b) la empresa de propiedad familiar y, c) las cooperativas. Las primeras dos son, en términos de la sociología de la organización, unidades militares, es decir, verticales. La única forma democrática es la cooperativa. Por lo mismo, es la más afín a la democracia económica del futuro, pero, al mismo tiempo, la más difícil de organizar. Sin embargo, su problema mayor reside en el hecho, de que tiene que operar bajo la lógica del macrosistema mercantil, cuyos parámetros de calidad, precio, tiempos de entrega, etcétera, son obligatorios para su desempeño, salvo que los subsidios del Estado le den grados de libertad que las empresas mercantiles no tienen.
Los tres tipos de empresa son como barcos en el mar, cada uno con diferente forma. Pero, independientemente de su forma, tienen que someterse a los movimientos del medio en que se mueve, para no hundirse. Si la cooperativa quiere liberarse de la tiranía del mar ---la lógica de la economía de mercado--- tiene que cambiarse hacia otro sistema de la realidad, es decir, la economía de equivalencias. Mientras siga navegando en la economía de mercado no es, ni puede ser socialista.
Lo mismo es válido para la cogestión obrera-sindical. Esa cogestión existe desde los años cincuenta en muchas de las corporaciones transnacionales alemanas, por ejemplo, la Volkswagen y la empresa química más grande del mundo, la BASF. ¿Cuál ha sido su experiencia? Cuando ahora algunos trogloditas neoliberales alemanes querían acabar con la cogestión, los mismos directores de las corporaciones se opusieron, porque, como alegan, esta institución ha sido “un éxito” para las empresas.
5. Requisitos objetivos de una economía socialista
Una economía es socialista, cuando opera sobre el valor, realiza intercambios de equivalencias y planea democráticamente los principales parámetros de la economía, tanto en la macroeconomía, por ejemplo, la tasa de inversión y el presupuesto nacional, como en la microeconomía, particularmente en cuanto a la tasa de plusvalía (plusvalor/capital variable), es decir, la intensidad de la explotación del trabajo.
Para poder construir una economía socialista tienen que haberse cumplido tres requisitos objetivos: 1. la disponibilidad de una matemática de matrices, por ejemplo, las tablas de input-output de Leontieff; 2. la digitalización completa de la economía y, 3. una avanzada red informática entre las principales entidades económicas.
Estas condiciones existen en su conjunto solo desde hace un lustro, hecho que explica, porque ni la URSS, ni la RDA lograron nunca construir una economía socialista, en el sentido de la economía política. La URSS, por ejemplo, tenía en los años ochenta apenas la capacidad para procesar alrededor de 2000 productos en valores (time inputs), cuando tenía más de 10 millones. No había condiciones objetivas para una economía socialista. Trágicamente, la humanidad se encontraba todavía en una especie de protosocialismo o socialismo utópico.
6. El socialismo del siglo XIX y del siglo XXI
Estudiar a los clásicos, como proponen los compañeros del socialismo histórico, es correcto. Sin embargo, esa afirmación requiere dos especificaciones: a) se trata de una condición necesaria, mas no suficiente, para la transformación socialista de hoy; b) los tiempos de la revolución bolivariana y socialista latinoamericana no son suficientes para concientizarse primero con el estudio de los clásicos, para después pasar a la actualidad socialista; el proceso es demasiado frágil para permitir esta secuencia. Hoy día debe concentrarse todo el tiempo y todo el esfuerzo en el estudio de las dos propuestas concretas de la nueva sociedad, la de las Escuelas de Bremen y de Escocia, porque la contrarrevolución interna en Venezuela y en América Latina avanza con mucha mayor velocidad de lo que parece visible.
Entre el socialismo de Marx y Engels y el socialismo del Siglo XXI no hay ninguna competencia ni incompatibilidad. Su relación es la que existe entre los paradigmas de Newton y las de la física cuántica o, también, del paradigma de Darwin y el paradigma de Watson y Crick. Para la realidad del siglo XXI, ambos son imprescindibles.
7. Las tareas y el momento histórico de la Revolución
Lenin definió en 1922 las tareas de la Revolución rusa como “poder soviético y electrificación”, es decir, la construcción del Estado socialista y el desarrollo de las fuerzas productivas. En Venezuela, en 2005, las tareas son seis:
1. Construcción de un Estado de derecho eficiente; 2. Desarrollo de las Fuerzas Productivas; 3. Construcción del Poder popular; 4. Avanzar la teoría de la transformación desarrollista y socialista; 5. Construcción del Bloque Regional de Poder y, 6. Desarrollo de la vanguardia y de los cuadros medios.
Después del fallido ataque al Cuartel Moncada, Fidel Castro recibió en la cárcel una carta con información sobre los empeños políticos que los revolucionarios libres estaban realizando en la isla. Fidel reorientó el esfuerzo, sugiriendo que todos los recursos y cuadros se dedicasen a la reproducción y distribución de su ensayo, “La historia me absolverá”. La razón de esa instrucción era evidente: convertir el Proyecto Histórico de los revolucionarios en fuerza material de transformación, por vía de las masas.
Esta es la situación actual en Venezuela. Solo el estudio y la discusión sistemática nacional y científica sobre el Socialismo del Siglo XXI y su fase de transición pueden generar la vanguardia y los cuadros medios, sin los cuales el Bolivarianismo no podrá triunfar en las cuatro dinámicas que le dan su fisonomía particular: su fisonomía particular que es, al mismo tiempo, sinónimo de sus campos de batalla.
LA RUPTURA CON HUGO CHAVEZ
Hoy día, la gran oportunidad de Chávez de construir el primer Socialismo científico y democrático del Siglo XXI, se ha perdido para siempre.
EL UNIVERSAL
Lunes 15 de agosto de 2011  06:41 PM
HEINZ DIETRICH

1. Ruptura en el Festival Mundial de la Juventud
El día 13 de agosto de 2005, en el marco del Festival Mundial de la Juventud, el Presidente había autorizado un gran acto público sobre el Socialismo del Siglo XXI, en el Teatro Teresa Carreño. Ante dos mil dos cientos participantes de todo el mundo, Darío Vivas, Nicolás Maduro y Yo explicaríamos el nuevo orden social. Después de mi intervención, el Presidente pronunciaría las palabras de la clausura.
Darío, Nicolás y yo preparábamos nuestras ponencias en un camerino, cuando nos llamaron a la mesa. Ya sentados, se acercó un mayor de la escolta del Presidente y dijo: "Doctor, al terminar este evento, Usted va con el Presidente en su carro a Fuerte Tiuna (Base militar de Caracas, H.D.), donde van a explicar a cuatrocientos invitados internacionales, lo que es el Socialismo del Siglo XXI."
2. ¿Verdad científica o compromiso diplomático?
Hablar ante más de dos mil jóvenes del mundo sobre el Socialismo del Siglo XXI era una oportunidad única para dar a conocer la teoría del nuevo socialismo científico. Pero, la oportunidad entrañaba un dilema. Mientras la razón de Estado y los imperativos diplomáticos aconsejaban decir lo políticamente correcto ---que Venezuela avanzaba triunfalmente por la vía anticapitalista del Socialismo del Siglo XXI--- mi ética científica y política me obligaba a hablar con la verdad ante la juventud mundial.
Prioricé la verdad y dije: "Aquí no hay socialismo en el sentido histórico del término. Lo que se hace es crear las condiciones para una sociedad más justa [...] Venezuela estaba destruida por una mala administración y la estrategia que escoge el Presidente Chávez para reconstruirla es la misma que usó Alemania después de su destrucción, en 1945: la economía social de mercado [...] El socialismo del siglo XXI sería la transición de lo actual hacia una economía que no será para el crecimiento individual [...] La idea sería volver [...] a la economía de equivalencias, democráticamente planeada por los ciudadanos, que no opera sobre los precios sino sobre el valor (el tiempo invertido en el producto) [...]."
3. La reacción del Presidente
La reacción del Presidente fue fuerte e inmediata. En cuanto tomó el micrófono reiteró varias veces, molesto, que: "En Venezuela el socialismo es y será cristiano y bolivariano". Después de su discurso el evento terminó y él y su escolta se fueron. El mayor no volvió a la mesa para llevarme al carro del Presidente, como se había convenido, y yo, por dignidad elemental ---que todo ciudadano debe tener ante cualquier funcionario de Estado--- tampoco me acerqué a él, ni a Hugo Chávez.
4. La ruptura definitiva
El 14 de junio del 2007, presenté la vigésima reimpresión de mi libro, Hugo Chávez y el Socialismo del Siglo XXI, en el Teatro Teresa Carreño, con el ex Procurador General de la República y Diputado de la Asamblea Nacional, Carlos Escarrá Malavé, y el Ministro de Defensa, General en Jefe Raúl Isaías Baduel. Ambos habían contribuido prólogos a la obra. Invité al Presidente, pero no pudo participar.
En el prólogo del libro y en la presentación, el Ministro de Defensa dejó claro que estaba de acuerdo con un Socialismo del Siglo XXI científico, democrático y concordante con la idiosincrasia venezolana. El 18 de julio del 2007, en su discurso de entrega del Ministerio de Defensa, el General reiteró ante el Presidente, las Fuerzas Armadas y la televisión, su posición frente al nuevo socialismo proclamado por Hugo Chávez.
"El término Socialismo lamentablemente no tiene un significado uniforme...y de allí quizás la incertidumbre... que se genera en algunos sectores de la vida nacional cuando siquiera se le menciona. El llamado del Señor Presidente Hugo Chávez a construir el Socialismo del Siglo XXI, implica la necesidad imperiosa y urgente de formalizar un modelo teórico propio y autóctono de Socialismo que esté acorde a nuestro contexto histórico, social, cultural y político. Hay que admitir que este modelo teórico hasta los momentos, ni existe ni ha sido formulado y estimo que mientras esto sea así, persistirá la incertidumbre en algunos de nuestros grupos sociales. (...)
"En el Aló Presidente del 27 de marzo de 2005, el Señor Presidente Chávez indicó, cito: >el Socialismo de Venezuela se construiría en concordancia con las ideas originales de Carlos Marx y Federico Engels>... Reiterando lo que al respecto he mencionado en una oportunidad anterior, si la base para la construcción del Socialismo del Siglo XXI es una teoría científica de la talla de la de Marx y Engels, lo que construyamos sobre ella no puede serlo menos, so pena de que la estructura construida no pase a ser más que una humilde choza, levantada sobre los cimientos de un rascacielos."
5. Reacción violenta
Para toda persona racional era claro que ese discurso del militar ---que le salvó la vida al Presidente durante el golpe militar del 2002 y quién salvó a la Patria de una tiranía que iba a ser un híbrido entre la dictadura militar de Pinochet (Chile) y la de Micheletti (Honduras) --- era una demanda legítima y una oferta de cooperación en la construcción del Socialismo del Siglo XXI. Sin embargo, el Presidente montó en cólera y, entre otras cosas que no viene al caso relatar, dijo: "¿Dónde está Heinz y por qué no se ha acercado más?" El Ministro le dijo, que yo estaba haciendo lo de siempre ---trabajar en la universidad--- y que me había cansado de buscarlo en el laberinto de su burocracia. Chávez llamó de inmediato a su Ministro de la Presidencia y le ordenó contactarme.
6. La burocracia quema las últimas naves
Algunos días después sonó mi teléfono de casa. Era Miraflores. El Ministerio de la Presidencia quería "verificar" mi número de teléfono. Dentro de dos horas el Ministro de la Presidencia me iba a llamar, porque el Presidente quería hablar conmigo en un país que iba a visitar pronto. La llamada del Ministro de la Presidencia nunca se concretizó y cuando finalmente pedí explicaciones a Miraflores, la oportunidad del encuentro ya había pasado, porque el Presidente se había regresado a Venezuela. A mi pregunta, de por qué no me habían avisado a tiempo, una directora del Ministerio de la Presidencia me dijo, que tuvieron problemas para encontrar mi número telefónico.
7. Una humilde choza
Hoy día, la gran oportunidad de Chávez de construir el primer Socialismo científico y democrático del Siglo XXI, se ha perdido para siempre. Y la estructura presentada como tal, efectivamente, no pasa a ser más "que una humilde choza, levantada sobre los cimientos de un rascacielos", que construyeron Marx y Engels.